Archivo diario: diciembre 7, 2010

La conspiración blanca: el Wikileaks del Florentinato

7 de diciembre de 2010

La conspiración blanca existe. Desde hace una semana los periodistas deportivos catalanes denuncian que, desde la caverna mediática mesetaria, se intenta minimizar los éxitos del Barça. Y El Mundano, en exclusiva, les detalla las circunstancias de esta operación que comenzó a fraguarse en el Camp Nou. Todo empezó cuando el Barcelona marcó su tercer gol al Real Madrid.

El director de la cadena amiga llevaba días debatiéndose entre dos posturas. Su amor por los colores merengues y su fidelidad empresarial (Mediapro es accionista de referencia de la tele que dirige y Jaume Roures posee el 33% de la empresa productora y tiene intereses en Gol TV, el canal de pago de la TDT). Cuando Roures decidió, tras cocinar su opción a fuego lento,  que el Barcelona-Real Madrid se jugase en lunes, beneficiando los intereses blaugranas, algo se removió en sus entrañas. Como confidente de Florentino Pérez, le expresó sus cuitas. El Presidente blanco compartía los mismos sentimientos. Pero su formación empresarial y la delicada red de influencias y favores mutuos, tejida durante tantos años,  le impedían plantarse. Como sí hizo Patxi Izco finalizando la semana. Pero el drama shakesperiano estaba servido…

Así que con el 3-0 en el marcador, en la segunda parte, la operación “tapar los éxitos del Barça” se puso en marcha. El que fuera director de comunicación del Real Madrid y de los informativos de la SER sabía lo que tenía que hacer. Y Pérez también. Uno y otro movilizaron a los miembros de la caverna, para que propagasen todo tipo de bajezas y vilezas entre sus lectores,  oyentes y telespectadores: el Villarato, el penalty de Víctor Valdés sobre Cristiano Ronaldo, el tercer gol en fuera de juego (incluso alguno más, pero esto no coló), la manita de Piqué, etc. Inicialmente la operación no tuvo demasiado eco, porque la brillantez del juego barcelonista fue indiscutible. Tan solo la celebración de Piqué consiguió algún registro. Por que el muchacho es reincidente. Algunos mencionaron un episodio parecido en el Bernabéu. Y todo el mundo recordó los escupitajos al directivo federativo, durante el paseo con la Copa del Mundial por las calles de Madrid. En su día nadie comprendió al jugador: era campeón del mundo y quería rivalizar con su compañero Messi en esta especialidad de lanzamiento no olímpico.

Había que jugar más fuerte. Las medidas tomadas no parecían suficientes. Se avecinaba otra jornada de Liga y la elección de los nominados al mejor jugador del mundo. Haciendo bueno el refrán taurino “si el tiempo y la autoridad competente no lo impiden” se pusieron manos a la obra. Las previsiones meteorológicas anunciaban temporal. Y vaya si lo hubo, en todos los sentidos.

El director de la cadena amiga mantiene muy buenas relaciones en el entorno amistoso/deportivo de La Moncloa. Conocía, a través de los compañeros de baloncesto de Zapatero, que se avecinaba una buena con los controladores aéreos, a punto de descontrolarse.  Sabía, por tanto, de la confabulación gubernamental que se preparaba contra los sufridos proletarios del control del aire. Su cabeza bullía urdiendo planes.

Aprovechando la amistad de Sandro Rosell con Florentino Pérez, este llamó al mandatario culé. Y le comió el coco y la oreja. Primero con las condiciones climatológicas y después con el caos de la aviación. Le sugirió que llamase a la Federación.  Ahí tiene el nuevo Presidente culé a su buen amigo Javier Pérez, quien seguro se plegaría a sus deseos. Como así fue. Como siempre es.

La maquiavélica conspiración blanca lo tenía todo atado y bien atado. Faltaba el asunto AENA. Pan comido para nuestros confabuladores. Un propio se haría pasar por el máximo responsable de la empresa pública y confirmaría que para el Barça no habría ningún problema: faltaría más, se abrirían los cielos y lo que hiciese falta. Así que cuando Don Florentino le facilitó a Don Sandro el número directo del presidente de AENA, el anzuelo estaba lanzado.

Rosell picó el cebo. Y ahora se entiende porque el verdadero Presidente de AENA niega haber hablado con él o con gente del Barcelona.

Quedaba sentarse y esperar a ver qué pasaba. Los conspiradores manejaban varias opciones. Entre ellas que le diesen el partido por perdido a los catalanes y les sancionasen, quitándoles tres puntos, por incomparecencia. De lo que estaban convencidos era del follón que se avecinaba: no solo enterraría el 0-5, también la nominación de tres jugadores blaugranas al Balón de Oro. Conocían este asunto de buena tinta por sus conocidos de la caverna berlusconiana.

Éramos pocos y parió la abuela: Guti. La última pieza del puzzle. Unas rápidas llamadas a Estambul obraron el milagro. En esta ocasión se empleó la técnica Briattore: provocar un accidente. Conscientes del puente, y de la repercusión mediática mas allá de lo deportivo, la operación “tapar los éxitos del Barça” ponía la guinda.  El de Torrejón dio todo tipo de facilidades, por sus ganas de congraciarse con la cúpula de su ex equipo. Los merengues hicieron el resto, facilitando las copas, el autobús, el alcoholímetro trucado, etc.

Menos mal que los medios afincados en la ciudad condal se han mantenido firmes, y han denunciado las maniobras madrileñas. El Mundano se suma a ellos con orgullo: el periodismo de investigación está por encima de todo. Y la verdad también…

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Un incunable de El Schotis

7 de diciembre de 2010

Estas cerillas de El Schotis son de otra época. Y aun encienden.

Si se fijan bien el código postal de la calle Cava Baja era el 5. Ahora es 28005.

Los números de teléfono empezaban por 2. Luego, en este caso, los cambiaron a 3. Y más tarde añadieron el 91.

Lo que no ha variado es la calidad de los productos que ofrecen. Desde platos contundentes como los callos, el rabo de toro, su cocido (el mejor de Madrid en mi opinión), la paletilla de cordero hasta sus carnes, los pimientos rellenos o la merluza. Sin olvidar la excelente sopa castellana, la morcilla, el picadillo o el inmejorable gazpacho (en temporada) pasando por su tortilla española y boquerones en vinagre (estos dos últimos al igual que el cocido y el gazpacho son de lo mejor de la ciudad). O dos platos que a mí encantan: la ensalada de la casa y la tortilla Schotis (paisana).

Raciones generosas, buena bodega, excelentes postres caseros (arroz con leche, crema catalana, flan, natillas, leche frita), buena fruta y precios razonables lo hace un indispensable de la gastronómica calle de la Cava Baja.

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