Archivo diario: diciembre 4, 2010

Los descontrolados controladores bajo control

4 de diciembre de 2010

El controlador que controle a los controladores buen controlador será. Y en este caso ha sido el gobierno. ¡Por fin puedo escribir unas palabras de elogio hacía la labor gubernamental! Sus medidas -de fuerza- han impuesto la cordura. Y desde hace unos minutos se ha abierto el tráfico aéreo. Al centenar de controladores que ya se habían incorporado a sus puestos, se ha unido la totalidad de los que componen el turno de las 15:00 horas. Ahora un poco más de paciencia, para reprogramar los vuelos y cargarlos en el sistema.

Tengo dos puntos oscuros:

  1. ¿Por qué se tomó la decisión -detonante de la crisis- en el Consejo de Ministros del viernes? ¿No se podía haber esperado al martes, por ejemplo? Las explicaciones de Blanco y Rubalcaba no me han convencido. La del vicepresidente por lo menos ha sido escueta. La del ministro de Fomento -en directo en la 1– fue larga y farragosa. Demasiado marear la perdiz, lo cual siempre resulta sospechoso. Porque igual que se han convocado gabinetes de crisis y Consejos de Ministros extraordinarios (para dictar la militarización, primero, y después el estado de alarma), el decreto se podría haber hecho otro día, con el puente ya en marcha. Y esperar a ver si era verdad la amenaza que sobrevolaba los cielos españoles. Porque la base de la línea argumental de ambos ministros ha sido la misma: sabían que se preparaba algo y quisieron prevenirlo con el decreto del viernes. En mi modesta opinión este ha sido el único error gubernamental. A partir de ahí todo impecable. Un acierto completo.
  2. Se ha insinuado que el PP ha mantenido reuniones, en las últimas semanas, con los representantes de los controladores. Es fácil suponer que estos estarían envalentonados con las palabras de apoyo Popular. Sería muy conveniente aclarar este extremo: es extremadamente grave que el principal partido de la oposición haya estado detrás de este “atentado” que ha afectado a 600 mil personas y a la primera industria del país, el turismo… Según escribo estas renglones oigo al Sr. Blanco dar por buena la insinuación: en su criterio las reuniones son un hecho cierto.

Las excusas de los “señoritos” del aire son ridículas. Y la mayor parte mentira. Tengo mis fuentes, directas. Todas las apariciones públicas de los sindicatos de los controladores aéreos, llamando a la calma, son una estratagema legal. Para evitar sanciones del máximo rigor, como inductores del extraño virus que afectó a la totalidad de la plantilla. Y provocó el abandono de sus puestos de trabajo. Mientras que en llamadas telefónicas y SMS daban las instrucciones -contrarias a sus declaraciones- para la propagación de tan extraña enfermedad. El colmo de la caradura ha sido ver hoy a una controladora (de Palma) diciendo que no habían abandonado ningún puesto de trabajo. O quienes, ganando 200 mil euros, hablaban del “estado de esclavitud” que supone su trabajo.

En el blog de Escolar hay dos enlaces a las versiones de los descontrolados controladores. Para echarse a llorar. En ese mismo post encontramos este comentario de Fétido, o Sir Fet según le llamo yo:

¿Han ido a la huelga? ¿No? ¿Han usado triquiñuelas sucias para imponer su posición? ¿Bajas laborales falsas y milongas variadas? Pues que los follen. No me interesan sus argumentos.”

Ahí está el meollo de la cuestión: no han ido a la huelga. Por tanto se han saltado la ley y no se han podido establecer servicios mínimos. La manu militari, entre otras cosas, facilita infraestructuras del ejército del Aire para paliar urgencias (traslado de órganos para trasplantes, problemas de abastecimiento por ejemplo en Canarias o incluso en Ceuta y Melilla, si las cosas se ponían feas con Marruecos). Por no mencionar la ayuda en el reparto de mantas y alimentos a los viajeros “secuestrados” en los aeropuertos. Y luego estaba la pócima mágica, la mejor medicina para sanar a los enfermos: el estado de alarma (además de ponerlos bajo jurisdicción militar).

Conozco de primera mano algunos de los puntos conflictivos, los que provocan la reacción del gobierno del viernes. Lo explicó -sin dar detalles- Elena Salgado tras el Consejo: se trataba de evitar mal entendidos en varios de los puntos acordados. Algunos de los temas sobre los que reclaman los “enfermos repentinos tan milagrosamente curados” son los 15 días de maternidad, el cómputo de las llamadas “imaginarias” como jornada laboral plena, etc. No voy a entrar en si llevan razón o no (el personal de una compañía como Iberia tienen estos asuntos perfectamente resueltos y en peores términos), pero me parece de una caradura enorme montar este follón por cosas no tan graves. Su reacción ha sido exagerada para algo que debe permanecer en la mesa de negociación. Y si no hay acuerdo es cuando se debe recurrir a la huelga. Algo que no han hecho. Acostumbrados a prebendas y privilegios, convencidos de tener la sartén por el mango, se han pasado varios continentes. Y se han encontrado con un gobierno que les ha plantado cara. ¿Les ha sorprendido la firmeza de Z y los suyos? ¿Les convenció el PP que tenían las de ganar?

Pero claro han sido desbordados, al igual que se sorprendieron cuando la gente se escandalizó ante lo que ganaban, porque no se imaginaban que se haría público:

Nunca pensamos que el Ministro -por Blanco- desvelaría lo que ganamos. Fue una bajeza y además era mentira” me contó en su día una de mis fuentes. El problema es triple: ya les avisaron que podría suceder, no eran conscientes de lo escandaloso de las cifras que ingresan y la mentira era suya, no de Blanco (nunca aportaron una nomina o una declaración de IRPF para contradecir al titular de Fomento).

Parece que las aguas vuelven a sus cauces. Pero me temo que esta victoria gubernamental es parcial. No creo que acabe aquí. Las sanciones, expedientes y despidos (e indemnizaciones) serán los siguientes caballos de batalla. Sin olvidar las demandas de empresas y usuarios.

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