Johnny Cifuentes: la patria del escenario (texto y fotos de Charly Hernández)

24 de noviembre de 2010

 

Johnny Cifuentes, el superviviente del rock nacional con los Burning aparece de negro. Las sempiternas gafas de sol cuelgan del cuello de la camiseta y comenta: “Tocar en Madrid, en casa, es siempre como el torero que toma la alternativa en Las Ventas”. Se relaja en el camerino y brinda con una cerveza por el rock and roll y los tiempos pasados. Se acomoda y observa algunos vinilos. Sonríe al ver la portada del single en vinilo de “¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un Sitio Como Este?”: “Este cine, el Pleyel, estaba en la calle Mayor y ahora es un cine porno. Toda esa zona; Carretas, Mayor… y tal. Y joder, que pintillas teníamos aquí. El Risi, Toño, Enrique, Teto… y ahí estoy yo con una guitarrilla. ¡Qué bueno, tío! ¡Me encanta!

 Continúa viendo otros vinilos de Burning junto con un ejemplar de “Hail, Hail, Rock and Roll” de Chuck Berry: “¡Joder y aquí está el jefe! ¡Que guapo estaba ahí el Richards!”. Sonríe con melancolía cuando recuerda a Pepe Risi y a Toño, una chispa en sus ojos que se dejan ver sin las gafas de sol. Después de andar entre los surcos de los acetatos, la entrevista echa a andar. 

Se avecina un trabajo tuyo en solitario junto a Leiva (Pereza). Lo firmas como “Johnny Burning” ya que ninguno del resto del grupo participa y destaco lo que dijo Leiva sobre ti: “Me encuentro a un Johnny asustado, inseguro después de casi diez años sin grabar. Y comienzo a tirar y tirar. Sus expresiones son frases que los demás utilizamos en las canciones y él no. Así que le convenzo para que las utilice”. Ese relevo generacional… ¿cómo surge este proyecto?

-Pues creo que todo esto de las colaboraciones y cosas que se hacen entre la gente que nos dedicamos a esto ocurren casi siempre en los bares, después de un concierto o en algún sitio que vamos después y que termina siendo un denominador común para los dos porque nos gusta y también para mucha gente. Todo empieza cuando Leiva me dice: “Joder, Johnny… me encantaría hacer un disco contigo, unas canciones… algo contigo…” Y bueno, ya sabes que yo desde el año 2002 no he vuelto a grabar un disco con canciones nuevas. Hemos estado ahí en el 2006 con “Dulces Dieciséis” que es un acústico y luego hicimos ese mismo acústico en directo en la Joy Eslava y que grabamos en 2008. Había unos temas por ahí que yo los tenía en casa, los cuales iban destinados a ser del nuevo disco de Burning pero se metió este hombre y al final me lo pensé y dije de darme un capricho tras treinta años.

Este tío [Leiva] tiene una banda muy stoniana, los dos somos fans de los Stones y Keith Richards… y yo le veía en esa honda así que le dije de empezar a quedar en mi casa, de vez en cuando siempre que los dos pudiéramos para empezar a mirar las canciones. Fuimos quedando, nos fuimos gustando cada vez más hasta que comprendimos que solo teníamos que grabar el y yo. Vino para mirar unas guitarras y al final la cosa empieza a enredarse de tal manera que empezamos con las grabaciones en casa porque ya se pueden hacer con un ordenador y cada vez me iban gustando más los riffs que hacía con la guitarra porque me recordaban a los que hacíamos los Burning en los setenta. Ya verás como este disco te va a sonar bastante a los Burning de aquella época. Desde hace un mes o mes y medio empezamos a quedar en el estudio que tiene en Alameda de Osuna hasta que ya lo he terminado. Todo terminado.

Además no hay pasta ni discográficas de por medio.

-Ha sido como un salto al vacío en un precipicio. Yo creo que ha sido algo simplemente por las ganas que teníamos los dos de hacer cosas juntos. Pienso que a partir de ahora nos hemos ganado una amistad, porque nos conocíamos de tomarnos algo y hablar de proyectos y ahora somos prácticamente hermanos tío. Leiva es un musicazo que te cagas. Ha grabado los bajos, las baterías y las guitarras, y yo las voces y los teclados. O sea, que hemos hecho un disco entre los dos y nos encanta.

Me gusta este relevo generacional que hay con Leiva, Quique González…

-Es como lo que te comentaba antes con Keith Richards y Chuck Berry. Quique González además colabora en una canción, que no es mía porque la han compuesto entre Quique y Leiva, y es una canción como de regalo que va en el álbum. Se llama ‘Sudando La Tristeza’, que es muy bonita.

Pero no es la primera vez que os juntáis… ya hubo una colaboración dentro de “Los Amigos De Los Animales”.

-Es que llevamos picoteándonos desde hace tiempo. Ellos vinieron al Joy Eslava cuando hicimos aquel directo, yo grabé con ellos “Los Amigos De Los Animales”… para mi ha sido un descubrimiento musical. Muy “richero”, me ha dado todo lo que yo quería porque hacía tiempo que no escuchaba esos riffs tipo Risi y me ha sabido coger bien el punto, así que estoy encantado.

Alguna que otra vez has hablado de tu retiro, dejándolo caer…

-Es que son cincuenta y cinco palos, tío. Sobre todo lo digo para picar un poco a la peña y para que vengan al concierto porque puede ser el último. Está un poco pensado de esa manera. ¡Ahora! El día que diga que a tomar por culo me iré, no seré como estos toreros malos que dicen todo el rato que se van y luego vuelven [risas]. Si me voy… ya me iré y a la playa que es donde me mola irme. Pero de momento estoy muy ilusionado y sigo haciendo rock and roll, que es lo mejor que me ha podido ocurrir.

Y como he dicho antes , con este relevo generacional que hay, hacen que te piques y sigas en la brecha.

-Pues si tío, porque el trato es exquisito. Yo no sabía que fuera una referencia para esta gente, porque uno vive su vida y no se da cuenta o no está pendiente de lo que significas o no. Ya tiene uno bastante con su propio pollo en la vida haciendo sus propios temas, los shows… como para estar tú mismo comiéndote la polla [risas]. Quiero decir que me tratan como el papá de esta historia y es que nosotros también hemos sido hijos de los Stones y nietos de Chuck Berry. Un relevo generacional, como estás diciendo.

De hecho leí que cuando llegó “La Movida” vosotros ya teníais los huevos negros.

Si [carcajada]. Claro, es que date cuenta que “La Movida” fue prácticamente en los ochenta y nosotros empezamos como grupo a mediados de los setenta. Lo que pasa es que nos pilló viviendo por la zona de Malasaña, entonces tuvimos relación con los nachita [Nacha Pop], Los Secretos… con mucha gente. Yo ponía discos en El Pentagrama por aquella época, allí conocí a mi esposa que es ahora madre de mis hijos. Teníamos una muy buena relación. Tuvo mucha culpa ‘¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un Sitio Como Este?’ para estar metidos en esa onda, y los Burning como siempre han estado en el filo de la navaja que no eran ni muy hard ni muy pop, pues teníamos ahí buen rollo con la peña.

Empezasteis en plan glam, además.

-Si, pintándonos. Yo me acuerdo que nos tirábamos en los camerinos más tiempo pintándonos que lo que duraba el show. Nos pintábamos los unos a los otros, utilizábamos esas botas que llevan los transexuales…

¿Drag Queens?

-Si, correcto. Unas plataformas tipo Gary Glitter. Es que éramos fanáticos y nos molaban mucho los T-Rex, Slade, Sweet… nos divertíamos mucho. Y bueno, con aquellas pintas nos fichó Gonzalo García-Pelayo con el que hicimos el primer disco.

Gran personaje García-Pelayo. Si mal no recuerdo, el primer disco se grabó en inglés por “exigencias del guión”.

-Exactamente, tío. Había que darle vida a esa vena que teníamos; muy gris y trasgresores en aquella época. ¿Cómo cojones íbamos a cantar en español con esa pinta? Ninguno sabía inglés –como ya sabes- y teníamos ahí a un tío que nos lo hacía cantar palabra por palabra. Ahora lo escucha cualquier tipo que sepa inglés y no sabrá ni lo que decimos. Era un ‘spanglish’.

 Esa chulería madroña vuestra junto con la astucia de García-Pelayo en la industria y en los casinos, tenía que ser buena combinación.

-Es que he tenido mucha suerte de conocer a gente estupenda. Que leyenda tan bonita esa de: “No, no, aquí no puedes entrar porque nos desbancas, cabrón.” [risas]. Un gran tipo musical. Yo habría seguido con el mucho tiempo, lo que pasa es que Triana estalló tan bien y estuvo tan fuerte, que digamos se quedó con esa parte y nosotros tiramos por otro lado.

Remarcando lo de la chulería madroña y lo que dice la canción ‘Jim Dinamita’ (En La Elipa nací y Ventas es mi reino…), como era ese Madrid de entonces y lo que aportó Enrique Tierno Galván, del cual has hablado en varias ocasiones. ¿Cómo recuerdas aquello?

-Tierno Galván… joder tío, es que “el profesor” nos dio una lección a todos cuando estábamos un poco pensando que cojones iba a pasar. Entonces vino un tipo con dos dedos de frente, una sabiduría total y una tranquilidad que te cagas… para dejarnos a todos muy tranquilos y sacar la fiesta a la calle. Yo el primer carnaval que viví potente en Madrid fue en esos años. Me di cuenta que algo había pasado en Madrid y que por fin se había enterrado esa tristeza y ese mal rollo de las calles. La ciudad estaba muy gris y cuando el Tierno llegó empezó a colorear las calles y a nosotros nos dio una motivación especial para sacar todo lo que teníamos dentro de cada uno; ya fueran canciones, el tío que hacía libros, poesía… era un mensaje que venía a decir algo así como: “Venga chicos, es el momento de hacerlo, que no pasa nada.” Franco murió pero los que mandaban seguían siendo los mismos.

De hecho en Madrid siguen mandando los mismos…

-Si, si [risas], pero bueno, Madrid sigue siendo nuestra ciudad. O la quieres o la odias, tiene esos dos palos. Nosotros cuando nos vamos de Madrid durante tres días ya estamos deseando volver y cuando estamos en Madrid deseamos irnos. Puede que esté algo desteñido, pero tío… necesitamos otro cambio porque son muchos años con este rollo. Otro petardo, reinventarnos un poco. Yo creo que esto les toca a las nuevas generaciones, que es lo que estábamos hablando. No significa que nosotros ya lo hicimos y que lo nuestro estaba bien, pero pienso que la gente tiene que mover el culo y hacer que la ciudad sea mejor. Y esto no depende solamente de los políticos, nos toca a todo el mundo y arrimar el hombro. Presumir de nuestra cuidad e involucrarnos en todo esto. Si a nosotros nos oyen en la calle, con nuestra actitud y nuestra fuerza, esa gente se va de ahí y nos deja paso, porque con dieciocho o veinte años no hay quien te destruya, tío, pero ni el muro de Berlín, ni un Caudillo, ni nadie. Así que os toca a vosotros, tronqui.

Siempre has dicho que hay que currar. Que los Burning al principio con Toño, Risi, tú… currabais, ibais a los conciertos y os cambiabais en las furgonetas, sin camerinos…

-Así era, tío. Echo la vista atrás… Venimos de familias humildes, de barrio y por lo tanto había que ayudar en casa y pagar la letra del piso o lo que sea. Cada uno teníamos nuestro curro. ¡Recuerdo que terminábamos de currar a las siete o siete y media y nos íbamos a Barajas! A tomar por culo, kilómetro doce… en un autobús que pasaba cada hora. Pero esa ilusión era acojonante, meternos en el local y hacer tres notas y mirarnos… era todo felicidad. Es que la música es el puto veneno, tío. Cuando te reúnes con cuatro colegas que son exactamente igual que tú y que la meta sea hacer algo que te llene por dentro, es que ese es el camino y lo has conseguido. No importaba levantarse luego a las ocho de la mañana para irse a currar. Pero eso dura un tiempo, hasta que la constancia y el rollo te dan ese premio que consiste en grabar un disquito y terminas por decirles a los del curro que te tienes que pirar por un tiempo, firmar la excedencia, prometerles que irás a verlos… Y nada, he ido a verlos pero ya no volví a trabajar más allí [risas].

Ahí está Pepe Risi, que aun estando en el hospital estaba pendiente del próximo concierto, que me parece era en Mallorca.

-Si, como te lo sabes. Pero es que él y todos los que estábamos allí donde le estaban cuidando, todos, pensábamos que iba a salir. En realidad Pepe ha sido siempre un tío súper fuerte y ha salido de muchas y variadas cosas. Yo pensaba como el resto, que iba a salir y le creía perfectamente cuando se levantaba la mascarilla del oxígeno y me decía: “Johnny, cuida de la actuación de Mallorca, mira a ver que falta cuando vayamos para allá porque yo salgo de aquí en dos días…” Y si, efectivamente salió de ahí en dos días pero no… en fin. Siempre lo digo, el Risi se fue lleno de cosas, con un cadáver bonito, joven… pero se fue lleno de historias. Hay gente que vive noventa y nueve años o ciento y pico y realmente han pasado por la vida como un objeto o un mueble. Yo lo siento mucho por ellos, pero Pepe si que se fue con muchas historias.

Perdurar y dejar huella, que se dice.

-Si tío… es un animal que ha hecho cien canciones, que se dice pronto. Muchas de ellas exquisitas.

Ya lo dijo Loquillo, que con Risi aprendió a cantar. Al igual que otros músicos han aprendido a dar los primeros pasos con Burning.

-Y además de manera inconsciente. Que esto se hace generando esa adrenalina de estar en una banda haciendo lo que te gusta. Recuerdo que el no dormía por las noches, un tío que componía mucho con su guitarra, una eléctrica. Fíjate como era componer con una eléctrica, que si por las noches estás con una española los vecinos te pueden llamar la atención por el ruido, pues el ponía el oído en “la negrita” y así se tiraba toda la noche. Se afeitaba, se arreglaba… lo hacía todo por la noche. Y luego, cuando empezaban a salir los primeros rayos de sol era cuando se acostaba el tío. Dormía poquito. Siempre ha sido una fuente iluminada, han pasado muchos años y todavía le echo mucho, mucho de menos. Me acuerdo mucho de él con muy buen rollo y siempre sonrío cuando lo recuerdo.

Desde luego lo que no hayan vivido los Burning… aquella historia en un pueblo de León donde no quisieron pagaros y al final apareció por ahí la Guardia Civil que terminó por encañonar a Toño…

-Si y nos agarraban del pelo y nos decían maricones de mierda. Antes la Guardia Civil impresionaba o imponía más porque eran de estos que llevaban unos gabanes súper largos, el tricornio y así… como de época de miedo [risas]. Nosotros decíamos que los íbamos a denunciar y ellos decían que vale, que si, pero que en el siguiente pueblo estaban sus primos. Todos se conocían y era absurdo meterse en esas peleas porque siempre pierdes. Siempre se perdía si luchabas contra aquellas historias en esa época. Ahora las cosas han cambiado.

…O lo sucedido en una comisaría de Gijón con Risi pidiendo un paquete de Winston en la entrada de la comisaría.

-Para que veas, tío. Éramos unos inconscientes [risas]. Después de tocar existe una especia de adrenalina en la que normalmente no pisas el suelo, estás a dos palmos y todavía sigues pensando en que eres un artista y que te deben un paquete de tabaco y una cervecita fresca, esté donde esté. Decía Risi: “¡Me apetece esto!” y yo le decía: “Que no Pepe, que aquí no es…” [risas].

Habría historias con las chicas, siempre presentes en las canciones, ¿no?

-En aquella época ya se sabe, movidas de todo tipo. Las chicas, pues la verdad, yo soy padre de alguna nena y si las viera con el Risi o con Toño me alarmo. Lógicamente han ocurrido episodios de venir los padres a buscarnos al local de ensayo y mirar detrás de los amplis por si estaban allí. Pero la sangre no llegó nunca al río, entraba en el juego del rock and roll. 

Para ir cerrando este bloque recordatorio. Bajo mi humilde punto de vista, pienso que Risi se merece una calle, como la tienen otros tantos músicos.

-Si, la verdad es que si. Pero bueno, yo no seré uno que se ponga a llorar aquí por eso. Yo creo que eso tiene que estar interiorizado en el barrio y una vez más les paso el testigo a la gente y chavales del barrio porque son ellos los que tienen que actuar. La verdad es que nosotros hemos paseado el nombre de La Elipa por todos los sitios en los que hemos estado. Un barrio que se conoce ahora porque tiene metro y antes por los Burning, y bueno, se le sigue conociendo por el grupo. Eso ya no depende de mi, pero si alguien lo hace a mi me encantaría, aunque fuera un grifo con agua que dijera: “Esta agua es del Risi, coño.” [risas]. Cualquier cosita, un detalle si que me molaría, pero yo jamás iré a un sitio a decirles que deben de hacerlo.

Y para que el grupo perdurara y no se perdiera el nombre, lo registraste.

-Yo veía que la cosa se estaba desmoronando cuando vino la época de las drogas y las cosas se estaban poniendo muy raras. Depende a que miembros les afectaba de una manera u otra, temía que esa historia la cogiese alguien que de verdad no tuviera buenas intenciones, porque las buenas intenciones son que Burning siguieran tocando y haciendo canciones de rock and roll. Porque a veces pienso que incluso los miembros de Burning no son tan importantes como ese nombre que nos ha cobijado a todos los que estuvimos ahí. Entonces antes de que eso cayera en manos de alguien que no lo supiera tratar o que lo hubiera utilizado de una manera extraña, pues decidí hacerlo. La verdad es que yo no sabía que el nombre se podía registrar, así que fui allí, pregunté y pague lo que fuera y ya está. Se lo dije al Risi y aunque le pareció de puta madre luego me dijo que lo metiera también, pero yo lo veía una gilipollez porque nos íbamos a gastar más dinero e íbamos a tener problemas. Digamos que tuve como una especie de clarividencia, vamos, que antes de que se joda lo voy a coger yo para que la cosa siga caminando.

¿No pensabas que podía haber gente que se sintieran ofendidos si otros músicos tocaran bajo el nombre de Burning sin ser los originales a pesar de que quedara alguno todavía de la formación inicial?

-Volvemos a la respuesta de antes, de que Burning está por encima de cualquier miembro, siempre y cuando quede alguien del original. En este caso estamos; Eduardo Pinilla, Carlos, Kachito, Pitu y Maykol con el saxo… y están amparados bajo ese paraguas que es Burning. No solamente era Toño, o Pepe… éramos todos y si alguien tiene que defenderlo voy a ser yo con un montón de buenos músicos. Y que siga esa trayectoria porque afortunadamente no nos hemos vuelto locos y seguimos haciendo lo mismo que empezamos hacer. Otra respuesta evidente es que no le puedes encantar a todo el mundo. A los enemigos hay que alimentarlos para que estén gorditos y sigan dando caña porque al fin y al cabo te están dando cuartel

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8 comentarios

Archivado bajo Cultura, Madrid, Música

8 Respuestas a “Johnny Cifuentes: la patria del escenario (texto y fotos de Charly Hernández)

  1. gorisevilla@gmail.com

    una entrevista muy bonita y emotiva,johnny,,,me encanta,,,sobre todo,la chica de ayer y no es extraño,,,me llevo todo el dia con el movil escuchandola,es mi pasion,,,no quiero el dia 9,me acuerdo de pepe risi y otros un saludo,

  2. Mina Botieso

    querido Charly te la han dado sin guante Johnny boikoteo el tema de la calle en su momento Chanela de la elipa que te lo podria demostrar,

    http://gbooks2.melodysoft.com/app?ID=Burning

  3. Go Johnny go… y aprovecho para dar la bienvenida a Charly en su estreno mundano.

  4. Burning rocks! Me encanta y entusiasma la visión del Madrid de Tierno Galván: sin duda ese hombre revitalizó la ciudad. Tierno forever!

  5. Chrarly, enhorabuena por la entrevista! es muy muy muy interesante y le has sacado a Johnny muchísimas anécdotas muy jugosas! no sabía que además de llevar artistas también entrevistases! y además conocerás a Vogel, me imagino… enhorabuena y un abrazo.

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