Archivo diario: noviembre 4, 2010

Los pronósticos y el fútbol

4 de noviembre de 2010

Los pronósticos y el fútbol son consustanciales. Forman parte de la salsa del juego. Muchos pensábamos que anoche por fin ganaríamos al Milan en Milán. Hasta la fecha el mejor resultado en partido oficial fue el empate a uno de la temporada pasada (gol de Benzema). Ayer nos tuvimos que conformar con un 2-2 (el incombustible Inzaghi marcó los dos tantos italianos e Higuaín y Pedro León los nuestros). Y a punto estuvimos de perder, mereciendo ganar.

Tras un brillantísimo cuarto de hora inicial donde les perdonamos (Pirlo sacó dos balones que entraban, Pepe y Di María marraron dos ocasiones), Casillas le ganó un mano a mano a Ibra. Y tuvimos que esperar al último minuto de la primera parte para que un jugadón de Di María fuese rematado a la red por Higuaín. En la segunda parte la entrada del Pippo Inzaghi revolucionó el partido -ya bastante revuelto gracias al inefable Webb– y sus dos tantos le dieron la vuelta al marcador, inaugurado por el Pipita. El primero tras clamoroso fallo de Pepe ante Ibrahimovic, quien no solamente se le escapó sino que además en su intento de frenarle, con una falta, solo consiguió obstaculizar a Sergio Ramos. El sueco asistió al goleador milanista. Su segundo fue en claro fuera de juego. A lo que tenemos que añadir que debió ser expulsado nada más saltar al campo (por agresión a Xabi Alonso). También debieron ver el camino de los vestuarios Abate y Gattuso (también es cierto que las cosas habrían sido diferentes si alguno del Milan hubiese visto la segunda amarilla). León empató en el último suspiro, aprovechando una gran pase al hueco de Benzema.

Mourinho acertó en su pronóstico sobre el delantero piacentino de 37 años. Había comentado que era el jugador rival que más le preocupaba.

Mi amigo Antonio Méndez, librero, no es tan clarividente. Y además “su” Javier Marías le dejó en evidencia en el dominical de El País. En realidad le echó el muerto de tan inoportuno artículo. En esa línea que el Sr. Marías toma cuando defiende lo indefendible (el tabaco y los fumadores en general) y/o ataca avances incuestionables (Internet y las nuevas tecnologías). En este caso concreto iba a por Mou y arrancaba así: “El librero Antonio Méndez me lo venía reclamando desde hacía ya semanas, lo mismo que su joven hijo Borja. Les contesté: “Hombre, aún es pronto, acaba de iniciarse la temporada”. Mis compañeros de la Academia José Manuel Sánchez Ron y Luis Mateo Díez, caballeros ponderados, se dividieron: el segundo me recomendó paciencia; el primero, tras dudar, se decidió a animarme: “Sí, quizá ya es hora”. La verdad es que abrigaba la esperanza de llegar por lo menos hasta la mitad de la Liga sin tener que escribir este artículo. Incluso deseaba –contra todo pronóstico– no escribirlo en absoluto, pese a que anuncié aquí mismo hace unos meses, cuando todavía no se había materializado la amenaza, que, si se consumaba, me costaría seguir siendo del Real Madrid este curso, tras mi fidelidad desde los siete años. La razón de mis dudas tenía nombre: José Mourinho, el prototipo de entrenador que no soporto y el más antimadridista de todos los imaginables. En las últimas campañas he ido contra sus equipos, y para ello he debido violentarme un poco en un caso, nada en el otro. El Chelsea era, de toda la vida, mi club inglés favorito, por mis afinidades con el barrio de Londres al que representa.

El primer problema es que a pesar de su nombre, Chelsea, no está afincado en el barrio de su nombre sino en el de Hammersmith & Fulham. No soy quien para aconsejar como cada uno debe llevar sus afinidades, pero si convendría estar al menos ubicado geográficamente (su estadio Stamford Bridge está en Fulham).

Decía que era inoportuno porque carecía del don de la oportunidad. Entiendo que las colaboraciones para los dominicales se escriben con adelanto sobre la fecha de publicación, pero éste estaba fuera de tiempo. Porque desde entonces para acá el Real Madrid ha goleado en casa (dos 6-1), a domicilio (1-4 y 1-3), venía de lograr un convincente triunfo ante el Ajax,  y sus dos partidos contra el Milan han sido brillantes (2-0 y 2-2).

Conocida es mi postura en referencia a Valdano: habla mucho, hace poco. Por tanto la admiración que Marías parece profesarle lo descalifica ante mis ojos. Y esto que escribe: “Da pena ver a Valdano hablar tras cada tedioso partido, con cara de circunstancias y verbo dubitativo, como si tuviera plena conciencia del gravísimo error cometido” me parece de chiste, pero de los malos. Por dos motivos principales:

  1. A mí no me da ninguna pena alguien que cobra tres millones de euros, básicamente por hablar.
  2. No sé que comparecencias ha visto del hispano argentino. Antes he mencionado 7 partidos. Y en esos vi a un Jorge Valdano orgulloso, incluso me atrevería a decir que eufórico. ¿Se refiere por tanto el académico a las declaraciones tras los dos tristes empates en Mallorca y en Valencia, frente al Levante? ¿O después del pesado 3-0 contra el Espanyol? Si todavía no me falla la contabilidad, estos suman ¡tres partidos!

Claro que Don Antonio tampoco se queda manco: desde que dejó el abono en el Bernabéu hemos ganado 3 Champions (¡tres de nueve!). Estaba disgustado por la primera temporada de Capello (quien nos trajo a Roberto Carlos, Seedorf, Illgner, Panucci, sí y también a Secretario, además de los fichajes del Presidente: Suker y Mijatovic).  Y esa temporada le ganamos la Liga al Barça de Robson y “O Fenomeno” Ronaldo (quienes ganaron todo lo demás).

En el lado opuesto de la galaxia, en la esquina contraria está Francisco Celada Celada. Anima comidas y sobremesas con sus pronósticos.

 Uno de los problemas de “los pronosticadores” a tiempo completo es que a base de intentar acertar aumentan su porcentaje de error. Pero por intentarlo incesantemente también aciertan, y se vienen arriba. Y vuelta a empezar… Hace unas semanas Don Francisco aventuró uno muy arriesgado. El martes pasado le pedí filmarle. Y lo matizó. Espero que su utópico pronóstico se convierta en realidad.

19 comentarios

Archivado bajo General