Archivo mensual: agosto 2010

Las chapuzas de la Caja Mágica

23 de agosto de 2010

Anoche fui a ver el España-Estados Unidos a la Caja Mágica. Se impusieron los norteamericanos por 85-86 y la última posesión fue nuestra. Una mala selección de jugada -se pudo entrar a canasta y forzar tiros libres o lanzar de dos- supuso que Ricky y Rudy intentaran triples imposibles. Y se llevaron una chapa cada uno. Ellos dominaron todo el partido. Sólo estuvimos por delante una vez en el marcador: al final del partido con una gran jugada de Navarro. Y Reyes puso el 85-84 en el marcador.

Pagamos una mala primera parte. Solamente destacaron la chispa de Ricky Rubio -tardó en salir a pista y para mi gusto dispuso de poco tiempo- y el poderío anotador de Felipe Reyes. Estos dos también lucieron en la segunda parte. Se añadieron Navarro y Marc Gasol. Y la diferencia en el marcador se fue estrechando (llegamos a estar 14 abajo). Hubo momentos, sobre todo en la segunda mitad del tercer periodo y principios del cuarto, que parecía que les alcanzábamos y de repente nos metían un arreón y volvían a distanciarse. Durant fue clave en su acierto ante nuestra canasta: el máximo encestador de la NBA también lo fue ayer (25 puntos).

Pero me estoy desviando del asunto, porque no pretendía entrar a hablar del partido. El cual por otra parte era un test magnífico para ambas selecciones (la nuestra es la vigente campeona del mundo y la de USA campeona olímpica, tras habernos ganado la final). Mi intención era compartir con ustedes mi primera experiencia en la Caja Mágica. La considerada “joya de la corona” del frustrado proyecto olímpico del megalómano de nuestro alcalde, Don Alberto Ruiz-Gallardón. Y les anticipo el resumen de mi impresión: menos mal que no nos concedieron los JJ.OO. porque si este era el mejor proyecto ¿cómo demonios serán los demás?

De entrada en Madrid hay un run run sobre el peligro de ir a la Caja Mágica en coche. Todo el mundo recomienda ir en transporte público (metro o autobús). La cosa llega hasta tal punto que para unas representaciones de ópera se ponían autobuses a disposición de los asistentes, desde el Teatro Real (ida y vuelta). No sé si las lunas rotas, robos de vehículos y demás son leyenda urbana o forman parte del paisaje habitual. Y tampoco quise comprobarlo (El Mundanito y yo fuimos en metro). Sí me di cuenta que no había donde aparcar. Los residentes del barrio copan la zona, que no está preparada para recibir aluviones de miles de personas. Y la alternativa de un descampado no parece la opción más segura. Si se molestan en darse una vuelta por su Web comprobarán que mencionan que hay 100 plazas de aparcamiento en el recinto. Supongo que, entre los involucrados en los eventos y los VIPs, se cubrirán rápidamente. Una simple cuenta -y un vistazo al área- nos enseña que para eventos como el de ayer, en un local con capacidad para 12.000 espectadores (según algunos medios ayer éramos quince mil personas), no tenían previsto que la peña pueda desplazarse por su cuenta a este lugar, situado en las afueras de la ciudad.

Me contaron que EE.UU. no quiso jugar al aire libre. Así que no pude comprobar el famoso techo corredizo. En cambio tuve la desgracia de enfrentarme a la falta de aire acondicionado. O de haberlo era claramente insuficiente. El calor era tremendo. 36 grados en el exterior, poco antes de comenzar el partido. Dentro, durante el transcurso del encuentro,  no sabría decirles. Solamente un detalle: sudé tanto que el color de mi camisa oscureció al empaparse totalmente.

La falta de previsión no acaba: sólo hay dos bares. Lo cual en pleno mes de agosto es dantesco. Además hay que añadir que se quedaron sin agua, sin vasos y sin hielo (debieron perder la receta). No lo entiendo: las entradas estaban prácticamente agotadas desde hace semanas. El verano no ha aparecido de repente.

Y el colmo, para rematar la faena de los “ingenieros” responsables del funcionamiento y organización de la Caja Mágica, fue la salida. Hay una. Nada más que una. Y estaba entreabierta. No habían abierto la verja del todo. De tal forma que salíamos tres o cuatro a la vez, creando un cuello de botella. Más de doce mil personas teniendo que formar cuatro filas para poder abandonar el recinto. Intervino la Policía Municipal: fueron a avisar al personal para que abriesen la valla, que ya había finalizado el evento. Así que 45 minutos después de terminado el España 85 Estados Unidos 86 abrieron la verja entre los vítores del público.

Supongo que ahora me entenderán cuando decía que menos mal que no nos habían concedido los JJ.OO, porque si esta era “la joya de la corona” ¿cómo demonios serán las demás instalaciones?

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El toro humano de Bilbao

21 de agosto de 2010

Los antitaurinos, coincidiendo con el inicio de la Semana Grande de Bilbao, han montado este “toro humano” donde la Guggenheim. Lo han formado 125 activistas, pintados de negro o rojo.

Visto en El País.

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¿Puedo ir a hacer pipí Sr. Blanco?

20 de agosto de 2010

He dejado pasar unas horas para enfriar mi ánimo, y recuperarme del estupor que me produjo el Sr. Blanco, en su arremetida contra Aznar por haber viajado a Melilla sin su permiso.

De entrada sus palabras estaban fuera de lugar: si se fijan -en el video- en el rotulo que hay detrás suyo se lee Ministerio de Economía y Hacienda. Era la rueda de prensa conjunta que ofreció con la vicepresidenta Elena Salgado, tras la reunión mantenida para aclarar conceptos. Porque Blanco, como Ministro de Fomento, un día anuncia una cosa y al siguiente la contraria. Ha pasado con los recortes de su Ministerio y más recientemente con una “anunciada” subida de impuestos (aún no suficientemente aclarada a pesar del encuentro mantenido con Salgado, la responsable del negociado fiscal). Es lo que tiene el deZgobierno. Pero lo que ya no tiene ninguna justificación es que para tapar sus carencias arremeta contra José María Aznar, desde un ministerio (que ni siquiera es el suyo). Si lo quiere hacer, que está en su legítimo derecho, que vaya a la sede del PSOE y hable como lo que es ahí: vicesecretario general del partido. Es sintomático que en la Web del PSOE no muestran la foto original y colocan una con su logotipo.

No es nuevo. Hace unos días ya comentaba algo parecido con respecto a la entrevista de Zapatero con Gómez. Fue en La Moncloa para tratar asuntos internos del partido. Y ya había sucedido en ocasiones anteriores. Mal asunto este de confundir la función pública con la partidista.

¿Cómo se atreve Blanco a hablar de lealtad? El mismo que le está moviendo la silla a Tomás Gómez, cuando anteriormente se aguantó la deslealtad de Montilla (desobedeció al jefe ignorando el pacto entre Más y Z). Y fue él quien nos incluyó a dos “leales” como Tamayo y Sáez en las listas por Madrid, dando origen al “tamayazo”. Si alguien conocía bien a estos dos ese era José Blanco, porque para eso les “compró” su apoyo en las primarias que ganó José Luis Rodríguez Zapatero.

De paso se entromete en las funciones de varios compañeros de gobierno, asumiendo de paso ser el portavoz del mismo.

Y además Blanco miente: Aznar estuvo dos veces en Melilla. Y que no vengan con zarandajas tipo “no fue en calidad de Presidente de Gobierno“. Se es jefe del ejecutivo desde que se jura el cargo hasta que se entrega el mando al sucesor electo. Y es un trabajo de 24 horas los siete días de la semana. Hace un par de años Alfredo Pérez Rubalcaba se expresaba en estos mismos términos. Fue precisamente Rubalcaba quien dijo aquello de que no nos merecíamos un gobierno que nos mintiese. Pues eso…

Lo más sorprendente de este asunto es que El País niega la mayor y titulaba El  ex presidente evitó las visitas en sus años de mandato. Aznar fue Presidente del Gobierno desde abril de 1996 hasta abril del 2004. Y estuvo en Melilla en el año 2000, cumpliendo una antigua promesa electoral, y a principios de marzo del 2004. Curiosamente en esa primera visita estuvo acompañado por uno de sus hijos, como hace un par de días. Este hombre cuida los detalles de sus puestas en escena…

De todos es sabido que Aznar es rencoroso y por tanto vengativo. Su vanidad le ha llevado a desarrollar una tremenda inquina contra Zapatero, el político que desbarató todos sus planes sucesorios. En alguno de sus cuadernos debe tener anotados todos los desplantes (en su opinión), “enfrentamientos” y malos ratos que le debió hacer pasar el entonces líder de la oposición. Y uno de ellos ocurrió en el 2001, en plena tormenta diplomática con Marruecos. La llamada “crisis de los embajadores”. Zapatero se presentó en Rabat, se reunió con Mohammed VI y volvió a Madrid.

Al gobierno del PP no le hizo ninguna gracia esa “interferencia” (la cual además originó una polémica sobre el mapa de Marruecos, que ya venía de antes, y que llegó a ser portada de La Vanguardia). Piqué, Ministro de Exteriores, declaró en su día que no entendía la razón por la que Zapatero, que en un principio decidió aplazar su viaje tras la llamada a consultas del embajador, diese marcha atrás en su decisión y continuase con su plan original.

A todo esto hay que añadir un episodio en el cual su bigote salió trasquilado: la falsa noticia sobre unas gestiones diplomáticas de Felipe González en el país vecino. El sevillano, desde que dejó la presidencia, visita con frecuencia Tánger (cuentan que se ha construido una casa en una de sus playas). Y recibe muchas visitas. De ahí al bulo sólo hay un paso. Y los fontaneros monclovitas airearon un rumor sin verificar. En ese momento el ex Presidente desleal era González. Y el ridículo fue el del líder popular. Seguro que también se la guardó…esperando su momento.

Blanco habla de interferencias de Aznar en su visita a Melilla. El problema es que cuando aterriza -según varias fuentes- el problema ya estaba resuelto (o al menos bien encaminado). Por tanto ¿en qué se interfiere? ¿Nadie informa a Don José Blanco? Porque tampoco parecía conocer de antemano el viaje a la ciudad autónoma. La normativa de seguridad, para quienes han ocupado la presidencia de gobierno, implica la puesta en marcha de un dispositivo. Así que al menos Don Alfredo, o alguien de su equipo, conocía los movimientos de José María Aznar.

Lo mejor que leído sobre este chusco episodio ha sido en la Web de RTVE. Y ya puestos a recomendar les sugiero que lean Marruecos, nuestro amigo del sur del maestro Enrique Meneses. Aporta claves y datos -desconocidos por mi- muy reveladores. Les transcribo un par de párrafos para picar su curiosidad:

[…] El antiguo protectorado español, dentro del actual Marruecos, es una región bien definida por sus características étnicas y lingüísticas. El elemento bereber es, en todo el Magreb, un factor no bien asimilado por el poder árabe. Conservan sus costumbres y su idioma. En Árgel, donde sucede lo mismo, un taxista me confesó que iba a perder su licencia por no conseguir aprender el árabe. La presión de los gobiernos magrebíes para asimilar a bereberes y tuareg (singular: targuí), ha sido constante. En 1983, realizando la serie “Robinson en África” para TV2, el gobierno argelino nos precintó las cámaras para que no pudiésemos filmar a los tuareg. Al ser nómadas, los filmamos en la región de Agadéz (Niger) después de haber soportado varias visitas de la policía en nuestras acampadas en el desierto.

So pretexto de que Ceuta y Melilla deben sumarse al Gran Marruecos alaouita, se manifiestan unos bereberes cuyo ideal sepultado es restablecer la República del Rif que estableciera Abdel-Krim en 1923 y que cayó en 1926 tras el desembarco español en Alhucemas, a 10 km de Axdir, ciudad natal de Abdel Krim. Las guerras del Rif marcaron con luto muchas familias españolas durante los años veinte. Mi padre, como voluntario en un tabor de Regulares, recibió un balazo en la cabeza en el combate de Sbu-Sba, en marzo de 1922, del que se salvó de milagro. El desastre de Annual costó a España cerca de 11.000 muertos en 1921.  Cuando la alianza franco-española, tras el desembarco de Alhucemas, derrotó a sus fuerzas, el líder rifeño prefirió rendirse a los franceses tal era el cúmulo de muertes que España le iba a imputar. Francia lo desterró a la isla de la Reunión, al este de Madagascar. […]

Y para finalizar un deseo muy simple: esperemos que este espíritu “soviético” que promueve Blanco se limite a su partido. No creo que la sociedad española esté por la labor de recibir sus órdenes y aceptar vivir bajo su vigilancia. A pesar de que algunos orinen fuera del tiesto, como en Melilla por ejemplo…

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El toro de Tafalla

19 de agosto de 2010

Nunca entendí por qué llevan a los niños a estos ¿espectáculos?

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Un siglo de canciones 81: “Mr. Tambourine Man”

18 de agosto de 2010

Mr. Tambourine Man” es una de las grandes canciones de Bob Dylan, y tiene unas cuantas. Al igual que “All Along The Watchtower” (el tema que inauguró esta serie), la versión -en este caso a cargo de The Byrds– le dio otra dimensión a la creación original.

Compuesta por Dylan en 1964, la estrenó en varias actuaciones, como el Festival de Folk de Newport de ese mismo año. Inicialmente la grabó con Ramblin’ Jack Elliot para su cuarto álbum “Another Side Of Bob Dylan“. Pero no quedo satisfecho y no la incluyó.

Meses después el manager de The Byrds, gracias al editor de Bob Dylan, se hizo con la partitura y un acetato (prensaje de prueba) de la grabación. Ambos artistas además estaban ligados a la misma discográfica (Columbia Records).

The Byrds acababan de firmar -recomendados por Miles Davis– y cambiaban su antiguo nombre artístico, The Jet Set (y anteriormente The Beefeaters, con el que habían grabado un single para Elektra, por aquel entonces un sello folk), cuando Chris Hillman y Michael Clarke (un baterista sin instrumento) se unieron al trío original (Crosby, McGuinn y Clark). Su conocimiento del primer “Mr. Tambourine Man” fue decisivo para que lo grabasen antes que la versión definitiva de su autor (incluida en su quinto disco “Bringing It All Back Home“).

El grupo no estaba muy convencido Pero tras una sesión de grabación le pidieron opinión al propio Dylan. La bendición de éste fue definitiva para disipar las dudas del grupo. Era algo totalmente distinto a su creación. Para estar más en la onda Beatles, que arrasaba, cambiaron el compás a un 4×4 (le daba un aire más rock); incluso el nombre tenía bastante que ver: Byrds es a birds como Beatles es a beetles; adaptaron una Rickenbaker de 12 cuerdas, a lo George Harrison; la intro de guitarra de McGuinn del principio está inspirada en Bach; y recortaron la letra: en esa época las radios no ponian canciones con una duración superior a los dos minutos y medio.

The Byrds y “Mr. Tambourine Man” fue el primer disco de folk-rock de la historia. Y su primer gran éxito. Si bien es cierto que existían precedentes, como la versión rockera de un clásico del folk americano “The House Of The Rising Sun” (The Animals) o algunas composiciones de los Beatles.

Pero no todo fue tan sencillo. El productor, Terry Melcher, desconfiaba de la capacidad como instrumentistas de la formación. Así que contrató al equipo habitual de músicos de Los Angeles para la grabación. Aparte de las voces sólo McGuinn -y su guitarra de 12 cuerdas- participó en la sesión de las 2 canciones que conformarían el sencillo. Posteriormente para el LP, también llamado “Mr. Tambourine Man“, la banda tocó en todos los temas.

La grabación tuvo lugar en los estudios Columbia en Hollywood, a finales de enero de 1965. Una vez que Bob Dylan editó la suya en marzo del 65, incluida en el álbum “Bringing It All Back Home“, se lanzó el single de los Byrds en abril. En junio de ese año el 45 de los Byrds  llegaba al nº 1 de las listas británicas y estadounidenses. Era la primera canción de Bob Dylan que llegaba a lo más alto de las listas.

Antes de seguir adelante con nuestra canción de hoy quisiera dedicarle unos párrafos a Terry Melcher, el productor. Su madre le tuvo con tan sólo 19 años. Era Doris Day y su embarazo supuso el punto de no retorno en la relación con su pareja, el trombonista Al Jorden. Tras el divorcio Jorden no tuvo ningún contacto con su hijo. El apellido Melcher lo tomó del tercer marido de su madre (su segundo esposo también fue músico).

Dennis Wilson, de los Beach Boys –con quienes había trabajado, le presentó a Charles Manson, aspirante a músico y líder de la tristemente famosa comuna. Melcher le invitó a su casa para escuchar temas, tocar canciones, etc. El asunto no cuajó. Manson no pareció muy conforme con la situación. Poco después Melcher y su pareja, la actriz Candice Bergen, se mudaron. El dueño de la casa se la alquiló a Polanski y Sharon Tate. La noche de la masacre parece que o bien le buscaban o era un aviso (CM ya se había presentado en la casa con anterioridad, pero no le recibieron porque Melcher ya no vivía ahí; no conozco si se lo creyó o no).

Siempre se ha comentado que “Mr. Tambourine Man” hace referencia a las drogas. Incluso que “el señor de la pandereta” podría ser un camello. El autor siempre lo ha negado y cita a Rimbaud y “La Strada” de Fellini como influencias. Y algo tendría que ver también el carnaval de Nueva OrleansMardi Gras– de febrero de 1964, porque fue ahí y entonces cuando empezó a escribirla. Lo que sí sabemos es que el personaje está inspirado en el músico Bruce Langhorne. Una habitual de la escena folk del Greenwich Village neoyorkino. Y frecuente colaborador del Dylan de esa época. Su guitarra se escuchaba desde el “The Freewheelin’ Bob Dylan” hasta este “Mr. Tambourine Man” (es la eléctrica que acompaña a la armónica y acústica del maestro) y en otras canciones del “Bringing It All Back Home” (es el guitarra solista de “Maggie’s Farm“).

Como habrán podido comprobar “Mr. Tambourine Man” forma parte de la historia musical de la segunda mitad del siglo XX. Y representa varios hitos en un momento clave de su autor: Bob Dylan estaba cambiando su dirección artística, orientándose hacía el rock -le llovieron críticas feroces desde los sectores más puristas del folk-. Ese cambio de tendencia se inició gradualmente en 1964 con “Another Side Of Bob Dylan” y se confirmó al año siguiente con la banda eléctrica con la que se acompañaba en directo y con la aparición de “Bringing It All Back Home“, donde estaba nuestra joya de hoy. La explosión vino al año siguiente con…pero eso es otra historia. Y no me cabe ninguna duda que la versión de los Byrds -y su tremendo éxito: la primera canción de Dylan que llegaba al número uno- le reafirmaron que iba por el buen camino.

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Esperando el milagro: Bruce Springsteen y la caja del “Darkness On The Edge Of Town” 2 (por Julio Valdeón Blanco)

17 de agosto de 2010

La decisión respecto a qué saldrá corresponde a Springsteen y Landau. Imagino que, lejos de los austeros lanzamientos de antaño, Columbia apoya una box-set monumental, o al menos una serie de productos que vayan de lo esencial a lo goloso. Más aún cuando a finales de los noventa Bruce rubricó un contrato multimillonario… cuya amortización depende en buena medida de cómo aprovechen el archivo. Centenares de audios y vídeos de conciertos más un número indeterminado de canciones inéditas descansan en una sala acondicionada a tal uso. Para que se hagan una idea de lo que resta por explorar: “Tracks“, la caja de outakes del 98, ocupaba 4 cds, cuando los planes iniciales fueron de 10 y más adelante 8, y aún así no exprimía la totalidad del tesoro. Dicho de otra forma, de las 300 canciones que Toby Scott, su archivista, le envió para considerar, sólo usaron 66.

Respecto al “Darkness…“, hablamos del periplo artístico y humano que cimentó al Springsteen que conocemos. Minutaje ajustado, abandono de las querencias por el jazz, de la verborrea dylanita y la huella de Van Morrison en favor de las Ronettes y Jerry Lee Lewis, influencia de Terrence Malick, Scorsese o Ford, ecos de Hank Williams y Woody Guthrie, el descubrimiento de la clase obrera y sus sueños y/o fracasos como veta de la que extraer materiales candentes. Todo ello figurará en el documental The promise: the making of darkness on the edge of town. Según deducimos de las declaraciones hechas por Van Zandt y otros en los últimos meses, iría acompañado de un disco con descartes. Tienen para elegir: al menos 43 sin contar los que figuran en “Tracks” y las canciones que regaló a Patti Smith (“Because The Night“), Pointer Sisters (“Fire“), Southside Johnny (“Hearts Of Stone“), etc. “The Promise“, “The Way“, “Preacher’s Daugther“, “Spanish Eyes“, “Janey Needs A Shooter“, etc., figuran entre lo mejor de su repertorio. Otras, como “Castaway“, “Crazy Rocker“, “I’m Going Back“, “What’s The Matter Little Darling” o “Get That Feeling” figurarían en cualquiera de sus discos sin menoscabo. Lo dejó claro el propio Landau durante la entrevista telefónica que mantuvimos mientras servidor tecleaba American Madness: «Nos levantábamos a medio día e íbamos al estudio. Tocábamos hasta las cuatro o las cinco de la mañana y vuelta a empezar». Trabajaron como galeotes, desde principios de junio del 77 a marzo del 78.

Respecto a los conciertos…

Sabemos que existen grabaciones en vídeo del Vets Memorial Coliseum en Arizona (la peor elección por cuanto el repertorio se queda corto en minutaje y canciones) y de Largo, Maryland, con estupendas versiones del “Summetime Blues” y “Factory“. Se dice que del Madison Square Garden fueron filmadas las noches segunda y tercera de una serie de tres, fantásticas. Después queda Houston, mi favorito, de diciembre, que en la actualidad circula en cinta de audio de baja calidad. En blanco y negro, Teatro Capitol, Passaic, Nueva Jersey, brutal, épico, pero que difícilmente cuenta por, bueno, por ser en b/n. Del pandemónium del Winterland, 15 de diciembre del 78, también creemos que existe vídeo, más los derechos pertenecen a la empresa que compró el material de Bill Graham; dudoso que gasten cientos de miles de dólares en ello. Tampoco lloraríamos, aunque sea del inicio de la gira, si apuestan por el Roxy, ciento cuarenta y seis minutos ante quinientos elegidos en los que estrenó “Independence Day” y “Point Blank“.

Elijan lo que quieran.

Pero elijan, please.

Por decirlo usando el email que me escribió Anthony Fischetti, testigo del concierto del 22 de agosto en el MSG, «Nadie puede ser tan energético, tan emocional y puro, y mantenerlo durante casi siete meses. Pero cuando miras hacia atrás eran como luchadores trabajándose su camino, luchando con cualquiera en cualquier parte, buscando una oportunidad para hacerse con el título. En aquella gira tocaron en clubes, teatros y pabellones. Tenían algo que demostrar, y tocaban como si sus vidas dependieran de ello. Nos beneficiamos al ser testigos de aquella catarsis. Podías vivir tu vida en un concierto del Darkness y no perderte prácticamente nada del espectro emocional. Era así de bueno. Cualquiera que piense que una caja del treinta aniversario de Darkness no reúne tantos méritos para existir como la de Born To Run es que no estuvo allí. Intento explicarle a la gente como fue… Si crees que Springsteen es ahora una fuerza de la naturaleza (…) deberías de haber visto un concierto de Darkness. Es como intentar explicarle a alguien que no lo haya escuchado que es el rock and roll».

Si hablamos de grabaciones en vivo, de directos, los conciertos del 78 figuran en el podio de lo esencial, junto al del Harlem Square Club de Sam Cooke, el live del 66 de Dylan, los dos primeros del Apollo de James Brown… y poco más. A Springsteen y cía. les corresponde ahora que, aparte los coleccionistas de bootlegs, el mundo entero lo sepa.

¿Live in Hyde Park decían?

No me hagan reír.

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Esperando el milagro: Bruce Springsteen y la caja del “Darkness On The Edge Of Town” 1 (por Julio Valdeón Blanco)

Entrevista con Julio Valdeón sobre su libro “American Madness” (Efe Eme)

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Esperando el milagro: Bruce Springsteen y la caja del “Darkness On The Edge Of Town” 1 (por Julio Valdeón Blanco)

16 agosto de 2010

Un fantasma patea el estómago de los fans de Bruce Springsteen.

¿O debiera escribir de cualquiera que ame el rock and roll?

Verán, tras dos años de retrasos, jeroglíficos y crípticas, Columbia Records anuncia la publicación de una caja conmemorativa del “Darkness On The Edge Of Town“. Hablamos del disco que confirmó para siempre sus poderes. Un cóctel letal, palabras mayores, especialmente por el tour que siguió al Darkness…, en la que el grupo puchelaba dinamita a sabiendas de que se la jugaba. Tras el bajonazo legal que siguió al “Born To Run” y tres años apartados de los estudios, la gira fructificó en conciertos de una intensidad espeluznante. Tocaron hasta cinco por semana sin ralentizar el diapasón ni ofrecer otra cosa que lava a chorro. Los bootlegs del periodo el periodo, pronto alcanzaron un estatus mítico. La ferocidad con la que Bruce y la E Street Band atacaban el repertorio, la coherencia de unos set-lists impecables, y el que necesitará calcinar los recelos de quienes creían que Columbia había exagerado su valía, remaron a favor de un periplo que dejó boquiabiertos a quienes lo presenciaron.

Muy bien, entonces deberíamos de saludar felices el anuncio de la box-set, ¿no?

En teoría sí, mas, mmm, cualquiera que haya seguido las decisiones tomadas por el Boss y los suyos a lo largo de los años, a la vista de los antecedentes y de cómo han manejado los archivos, tiene motivos para desconfiar.

Veamos.

En 1986, tras años suspirando por un lanzamiento que hiciera justicia a sus actuaciones apareció una caja quíntuple que, récords de ventas aparte (recuerden, salió en plena fiebre post-“Born In The USA“) escamoteaba muchos de sus caballos de guerra; encima, abusaba del corta/pega en el estudio. ¿Donde estaban “Incident On 57 Street“? ¿Y “Prove It All Night” con la colosal introducción de guitarra eléctrica de la gira del 78? ¿”Backstreets” con el interludio conocido como “Sad Eyes“, que más tarde, durante la grabación de “The River“, evolucionó en “Drive All Night“? ¿Qué me dicen de aquellos “Mona” o “Not Fade Away” que enlazaban con “She´s The One“? A más: si la caja lleva por subtítulo “Live 1975-1985“, ¿por qué, excepto el “Thunder Road” que abre, sólo hay cortes del 78 en adelante? ¿Y la etapa con David Sancious al piano? Etc.

Quince años después, tras la gira de reunión con la E Street Band, apareció un “Live In New York City” que dejaba fuera joyas como la definitiva, esclarecedora interpretación de “Blood Brothers” en el último concierto del MSG. Lo peor, la reiteración en el vicio de mezclar recitales, ya practicada en la caja de marras, esa desconfianza hacia sus poderes que lo lleva a combinar noches y pulir detalles en el estudio. ¿Qué tal, por ejemplo, haber lanzado aquel ya citado del Madison, el 1 de julio de 2000, que remató el tour con el siguiente repertorio: Code Of Silence/ My Love Will Not Let You Down/ Prove It All Night/ Two Hearts/ Atlantic City/ Mansion On The Hill/ The River/ American Skin/ The Promised Land/ Youngstown/ Murder Incorporated/ Badlands/ Out In The Street/ Tenth Avenue Freeze Out – It´s All Right- Take Me To The River- Red Headed Woman/ E Street Shuffle/ Lost In The Flood/ Born in the USA/ Backstreets/ Light Of Day/ The Promise/ Ramroad/ Bobby Jean/ Born To Run/ Further Up On The Road/ Thunder Road/ If I Should Fall Behind/ Land Of Hope And Dreams/ Blood Brothers? Quita, quita, mucho mejor coger las tijeras, clic, clac, y facturar el enésimo collage.

En 2005, para el treinta aniversario del “Born To Run“, escogieron un concierto, el primero en Londres, famoso por el mal rollo con el que Bruce subió al escenario. Eso sí, facturó un directo candente, de metal fundido y artillería pesada. Lástima que, para complementarlo, no aprovecharan para editar los legendarios audios del Bottom Line en NY, celebrados entre el 13 y el 17 de agosto de 1975. O el cataclismático de febrero del 75, en el Main Point, 160 minutos que incluyen alucinantes versiones del “I Want You” de Bob Dylan, “Mountain Of Love” de Harold Dorman popularizada por Johnny Rivers, o el “Back In The USA” de Chuck Berry, así como una cascada de clásicos propios que ya quisiéramos hoy escuchar seguidos en una misma noche: Incident, Thunder Road, Growin’ Up, Saint In The City, Jungleland, Kitty´s Back, New York City Serenade, Rosalita, Sandy… Pero vamos, de todo el material en vivo recuperado, el de la caja del “Born To Run” es sin dudarlo el mejor, el más justicia le hace a su legado.

Ok. Viajemos hacia delante y aterricemos en 2005. Sensacional gira acústica de “Devils And Dust“. Más de doscientas canciones interpretadas, versiones irreconocibles de los clásicos, lecturas de temazos ajenos como el “Dream Baby Dream” de Suicide en versión panorámica, monumental, hipnótica. Aunque disponían de numerosos conciertos grabados de forma profesional, no hubo nada. Lástima. Hubiera introducido en el canon una ajustada fotografía del Bruce esmerilado de polvo y fuegos noir que desde “Nebraska” ha constituido una de sus facetas decisivas. El Bruce menos populista, ese que nunca citan sus odiadores, fundamental para entender a Bright Eyes, Arcade Fire o The Walkabouts, era despreciado en una decisión inimaginable si hablásemos de Neil Young o Bob Dylan.

No hablemos, para qué, de esos conciertos del 80, del “The River“, como inagotables relámpagos de rock, también filmados, también, ay, muertos de risa en el baúl; ni de la primera parte de la gira del “Born In The USA“, desarrollada en pabellones, terrorífica, mucho mejor que la que a partir del 85 se desarrolla en estadios, casi con seguridad la última vez que brilló pluscuamperfecto noche tras noche tras noche; ni del Tunnel Of Love Express Tour, magnífico por tantas razones; de la reaparición triunfal, desnuda y prodigiosa, del Christic Institute en el 90, que fue desestimada para seguir trabajando en, uh, “Human Touch“; ni de los recitales del 95 en pequeños teatros con motivo de “The Ghost Of Tom Joad“, ni de… ¿Me explico?

Hace un mes, como broche a una gira de casi dos años, han publicado el DVD/Blu-Ray “London Calling: Live In Hyde Park“, que no está mal, no, pero palidece ante los mejores recitales del periodo, por ejemplo los dedicados a repasar, íntegros, “The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle” y “The River“, en 2009, o el último de todos, en Buffalo, cuando cayó entero el “Greetings From Asbury Park“, o, todavía mejor, el del Scottrade Center en St. Louise, de 2008, una furiosa demostración de cómo a veces, en noches impares y más allá de una profesionalidad blindada, invoca el espíritu del que fue durante el periodo glorioso, cuando ejercía como sumo sacerdote del rock a pelo y cuchillo. Con los ojos incendiados y “Then She Kissed“, de las Crystals, descorchó una fiesta en la que parecía no querer abandonar el escenario. La razón última que explica la elección de Hyde Park, meramente crematística: fue filmado por la BBC, y en consecuencia resultaba mucho más barato. Que no haya rastro de “Long Walk Home“, la mejor canción que ha escrito en el último lustro, que tampoco tocara “Girls In Their Summer Cloths“, “Gypsy Biker” o “Last To Die” y les importe un pito, o que, ya puestos a primar la sección 2009 del asunto, el concierto fuera previo a la inclusión del “Higher And Higher” de Jackie Wilson que ya había tocado en el 77, en la época del juicio con Appel, dice muuuucho, y malo, de cuáles son los argumentos que priman. Por cierto, durante esos conciertos del 76 y el 77 regaló actuaciones magistrales, lustradas con el añadido de unos vientos que hechizan, mientras los abogados discutían su incierto futuro, sin saber si podría regresar al estudio o no. En vez de pudrirse en casa, lamentando su mala suerte, seguía escribiendo canciones (Rendezvous, Frankie, Raise Your Hand, Don´t Look Back, Action In The Streets, The Promise, etc), revisando el cancionero ajeno (A Fine, Fine Girl, It´s My Life, Pretty Flamingo, New Orleans, Little Latin Lupe Lu, etc.), actuando con la rabia fascinante de un pistolero frente al pelotón de verdugos. Quien escuche, por ejemplo, el pirata del 4 de noviembre del 76, en el Palladium neoyorkino, con Ronnie Spector de invitada, titulado “We Gotta Get Out Of This Place“), o el del Music Hall del 25 de marzo del 77 en Boston, bautizado como From The Dark Heart Of A Dream, sabrá a qué me refiero.

Ok.

Me enrollo.

Vuelvo al Darkness

Regreso a él en la segunda y última entrega de esta serie.

La verdad, por una vez en la vida creo que el miedo resulta infundado.

No pueden fallar, esta vez no, con el repóquer de ases que guardan bajo la americana.

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