Archivo diario: agosto 20, 2010

¿Puedo ir a hacer pipí Sr. Blanco?

20 de agosto de 2010

He dejado pasar unas horas para enfriar mi ánimo, y recuperarme del estupor que me produjo el Sr. Blanco, en su arremetida contra Aznar por haber viajado a Melilla sin su permiso.

De entrada sus palabras estaban fuera de lugar: si se fijan -en el video- en el rotulo que hay detrás suyo se lee Ministerio de Economía y Hacienda. Era la rueda de prensa conjunta que ofreció con la vicepresidenta Elena Salgado, tras la reunión mantenida para aclarar conceptos. Porque Blanco, como Ministro de Fomento, un día anuncia una cosa y al siguiente la contraria. Ha pasado con los recortes de su Ministerio y más recientemente con una “anunciada” subida de impuestos (aún no suficientemente aclarada a pesar del encuentro mantenido con Salgado, la responsable del negociado fiscal). Es lo que tiene el deZgobierno. Pero lo que ya no tiene ninguna justificación es que para tapar sus carencias arremeta contra José María Aznar, desde un ministerio (que ni siquiera es el suyo). Si lo quiere hacer, que está en su legítimo derecho, que vaya a la sede del PSOE y hable como lo que es ahí: vicesecretario general del partido. Es sintomático que en la Web del PSOE no muestran la foto original y colocan una con su logotipo.

No es nuevo. Hace unos días ya comentaba algo parecido con respecto a la entrevista de Zapatero con Gómez. Fue en La Moncloa para tratar asuntos internos del partido. Y ya había sucedido en ocasiones anteriores. Mal asunto este de confundir la función pública con la partidista.

¿Cómo se atreve Blanco a hablar de lealtad? El mismo que le está moviendo la silla a Tomás Gómez, cuando anteriormente se aguantó la deslealtad de Montilla (desobedeció al jefe ignorando el pacto entre Más y Z). Y fue él quien nos incluyó a dos “leales” como Tamayo y Sáez en las listas por Madrid, dando origen al “tamayazo”. Si alguien conocía bien a estos dos ese era José Blanco, porque para eso les “compró” su apoyo en las primarias que ganó José Luis Rodríguez Zapatero.

De paso se entromete en las funciones de varios compañeros de gobierno, asumiendo de paso ser el portavoz del mismo.

Y además Blanco miente: Aznar estuvo dos veces en Melilla. Y que no vengan con zarandajas tipo “no fue en calidad de Presidente de Gobierno“. Se es jefe del ejecutivo desde que se jura el cargo hasta que se entrega el mando al sucesor electo. Y es un trabajo de 24 horas los siete días de la semana. Hace un par de años Alfredo Pérez Rubalcaba se expresaba en estos mismos términos. Fue precisamente Rubalcaba quien dijo aquello de que no nos merecíamos un gobierno que nos mintiese. Pues eso…

Lo más sorprendente de este asunto es que El País niega la mayor y titulaba El  ex presidente evitó las visitas en sus años de mandato. Aznar fue Presidente del Gobierno desde abril de 1996 hasta abril del 2004. Y estuvo en Melilla en el año 2000, cumpliendo una antigua promesa electoral, y a principios de marzo del 2004. Curiosamente en esa primera visita estuvo acompañado por uno de sus hijos, como hace un par de días. Este hombre cuida los detalles de sus puestas en escena…

De todos es sabido que Aznar es rencoroso y por tanto vengativo. Su vanidad le ha llevado a desarrollar una tremenda inquina contra Zapatero, el político que desbarató todos sus planes sucesorios. En alguno de sus cuadernos debe tener anotados todos los desplantes (en su opinión), “enfrentamientos” y malos ratos que le debió hacer pasar el entonces líder de la oposición. Y uno de ellos ocurrió en el 2001, en plena tormenta diplomática con Marruecos. La llamada “crisis de los embajadores”. Zapatero se presentó en Rabat, se reunió con Mohammed VI y volvió a Madrid.

Al gobierno del PP no le hizo ninguna gracia esa “interferencia” (la cual además originó una polémica sobre el mapa de Marruecos, que ya venía de antes, y que llegó a ser portada de La Vanguardia). Piqué, Ministro de Exteriores, declaró en su día que no entendía la razón por la que Zapatero, que en un principio decidió aplazar su viaje tras la llamada a consultas del embajador, diese marcha atrás en su decisión y continuase con su plan original.

A todo esto hay que añadir un episodio en el cual su bigote salió trasquilado: la falsa noticia sobre unas gestiones diplomáticas de Felipe González en el país vecino. El sevillano, desde que dejó la presidencia, visita con frecuencia Tánger (cuentan que se ha construido una casa en una de sus playas). Y recibe muchas visitas. De ahí al bulo sólo hay un paso. Y los fontaneros monclovitas airearon un rumor sin verificar. En ese momento el ex Presidente desleal era González. Y el ridículo fue el del líder popular. Seguro que también se la guardó…esperando su momento.

Blanco habla de interferencias de Aznar en su visita a Melilla. El problema es que cuando aterriza -según varias fuentes- el problema ya estaba resuelto (o al menos bien encaminado). Por tanto ¿en qué se interfiere? ¿Nadie informa a Don José Blanco? Porque tampoco parecía conocer de antemano el viaje a la ciudad autónoma. La normativa de seguridad, para quienes han ocupado la presidencia de gobierno, implica la puesta en marcha de un dispositivo. Así que al menos Don Alfredo, o alguien de su equipo, conocía los movimientos de José María Aznar.

Lo mejor que leído sobre este chusco episodio ha sido en la Web de RTVE. Y ya puestos a recomendar les sugiero que lean Marruecos, nuestro amigo del sur del maestro Enrique Meneses. Aporta claves y datos -desconocidos por mi- muy reveladores. Les transcribo un par de párrafos para picar su curiosidad:

[…] El antiguo protectorado español, dentro del actual Marruecos, es una región bien definida por sus características étnicas y lingüísticas. El elemento bereber es, en todo el Magreb, un factor no bien asimilado por el poder árabe. Conservan sus costumbres y su idioma. En Árgel, donde sucede lo mismo, un taxista me confesó que iba a perder su licencia por no conseguir aprender el árabe. La presión de los gobiernos magrebíes para asimilar a bereberes y tuareg (singular: targuí), ha sido constante. En 1983, realizando la serie “Robinson en África” para TV2, el gobierno argelino nos precintó las cámaras para que no pudiésemos filmar a los tuareg. Al ser nómadas, los filmamos en la región de Agadéz (Niger) después de haber soportado varias visitas de la policía en nuestras acampadas en el desierto.

So pretexto de que Ceuta y Melilla deben sumarse al Gran Marruecos alaouita, se manifiestan unos bereberes cuyo ideal sepultado es restablecer la República del Rif que estableciera Abdel-Krim en 1923 y que cayó en 1926 tras el desembarco español en Alhucemas, a 10 km de Axdir, ciudad natal de Abdel Krim. Las guerras del Rif marcaron con luto muchas familias españolas durante los años veinte. Mi padre, como voluntario en un tabor de Regulares, recibió un balazo en la cabeza en el combate de Sbu-Sba, en marzo de 1922, del que se salvó de milagro. El desastre de Annual costó a España cerca de 11.000 muertos en 1921.  Cuando la alianza franco-española, tras el desembarco de Alhucemas, derrotó a sus fuerzas, el líder rifeño prefirió rendirse a los franceses tal era el cúmulo de muertes que España le iba a imputar. Francia lo desterró a la isla de la Reunión, al este de Madagascar. […]

Y para finalizar un deseo muy simple: esperemos que este espíritu “soviético” que promueve Blanco se limite a su partido. No creo que la sociedad española esté por la labor de recibir sus órdenes y aceptar vivir bajo su vigilancia. A pesar de que algunos orinen fuera del tiesto, como en Melilla por ejemplo…

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