Esperando el milagro: Bruce Springsteen y la caja del “Darkness On The Edge Of Town” 1 (por Julio Valdeón Blanco)

16 agosto de 2010

Un fantasma patea el estómago de los fans de Bruce Springsteen.

¿O debiera escribir de cualquiera que ame el rock and roll?

Verán, tras dos años de retrasos, jeroglíficos y crípticas, Columbia Records anuncia la publicación de una caja conmemorativa del “Darkness On The Edge Of Town“. Hablamos del disco que confirmó para siempre sus poderes. Un cóctel letal, palabras mayores, especialmente por el tour que siguió al Darkness…, en la que el grupo puchelaba dinamita a sabiendas de que se la jugaba. Tras el bajonazo legal que siguió al “Born To Run” y tres años apartados de los estudios, la gira fructificó en conciertos de una intensidad espeluznante. Tocaron hasta cinco por semana sin ralentizar el diapasón ni ofrecer otra cosa que lava a chorro. Los bootlegs del periodo el periodo, pronto alcanzaron un estatus mítico. La ferocidad con la que Bruce y la E Street Band atacaban el repertorio, la coherencia de unos set-lists impecables, y el que necesitará calcinar los recelos de quienes creían que Columbia había exagerado su valía, remaron a favor de un periplo que dejó boquiabiertos a quienes lo presenciaron.

Muy bien, entonces deberíamos de saludar felices el anuncio de la box-set, ¿no?

En teoría sí, mas, mmm, cualquiera que haya seguido las decisiones tomadas por el Boss y los suyos a lo largo de los años, a la vista de los antecedentes y de cómo han manejado los archivos, tiene motivos para desconfiar.

Veamos.

En 1986, tras años suspirando por un lanzamiento que hiciera justicia a sus actuaciones apareció una caja quíntuple que, récords de ventas aparte (recuerden, salió en plena fiebre post-“Born In The USA“) escamoteaba muchos de sus caballos de guerra; encima, abusaba del corta/pega en el estudio. ¿Donde estaban “Incident On 57 Street“? ¿Y “Prove It All Night” con la colosal introducción de guitarra eléctrica de la gira del 78? ¿”Backstreets” con el interludio conocido como “Sad Eyes“, que más tarde, durante la grabación de “The River“, evolucionó en “Drive All Night“? ¿Qué me dicen de aquellos “Mona” o “Not Fade Away” que enlazaban con “She´s The One“? A más: si la caja lleva por subtítulo “Live 1975-1985“, ¿por qué, excepto el “Thunder Road” que abre, sólo hay cortes del 78 en adelante? ¿Y la etapa con David Sancious al piano? Etc.

Quince años después, tras la gira de reunión con la E Street Band, apareció un “Live In New York City” que dejaba fuera joyas como la definitiva, esclarecedora interpretación de “Blood Brothers” en el último concierto del MSG. Lo peor, la reiteración en el vicio de mezclar recitales, ya practicada en la caja de marras, esa desconfianza hacia sus poderes que lo lleva a combinar noches y pulir detalles en el estudio. ¿Qué tal, por ejemplo, haber lanzado aquel ya citado del Madison, el 1 de julio de 2000, que remató el tour con el siguiente repertorio: Code Of Silence/ My Love Will Not Let You Down/ Prove It All Night/ Two Hearts/ Atlantic City/ Mansion On The Hill/ The River/ American Skin/ The Promised Land/ Youngstown/ Murder Incorporated/ Badlands/ Out In The Street/ Tenth Avenue Freeze Out – It´s All Right- Take Me To The River- Red Headed Woman/ E Street Shuffle/ Lost In The Flood/ Born in the USA/ Backstreets/ Light Of Day/ The Promise/ Ramroad/ Bobby Jean/ Born To Run/ Further Up On The Road/ Thunder Road/ If I Should Fall Behind/ Land Of Hope And Dreams/ Blood Brothers? Quita, quita, mucho mejor coger las tijeras, clic, clac, y facturar el enésimo collage.

En 2005, para el treinta aniversario del “Born To Run“, escogieron un concierto, el primero en Londres, famoso por el mal rollo con el que Bruce subió al escenario. Eso sí, facturó un directo candente, de metal fundido y artillería pesada. Lástima que, para complementarlo, no aprovecharan para editar los legendarios audios del Bottom Line en NY, celebrados entre el 13 y el 17 de agosto de 1975. O el cataclismático de febrero del 75, en el Main Point, 160 minutos que incluyen alucinantes versiones del “I Want You” de Bob Dylan, “Mountain Of Love” de Harold Dorman popularizada por Johnny Rivers, o el “Back In The USA” de Chuck Berry, así como una cascada de clásicos propios que ya quisiéramos hoy escuchar seguidos en una misma noche: Incident, Thunder Road, Growin’ Up, Saint In The City, Jungleland, Kitty´s Back, New York City Serenade, Rosalita, Sandy… Pero vamos, de todo el material en vivo recuperado, el de la caja del “Born To Run” es sin dudarlo el mejor, el más justicia le hace a su legado.

Ok. Viajemos hacia delante y aterricemos en 2005. Sensacional gira acústica de “Devils And Dust“. Más de doscientas canciones interpretadas, versiones irreconocibles de los clásicos, lecturas de temazos ajenos como el “Dream Baby Dream” de Suicide en versión panorámica, monumental, hipnótica. Aunque disponían de numerosos conciertos grabados de forma profesional, no hubo nada. Lástima. Hubiera introducido en el canon una ajustada fotografía del Bruce esmerilado de polvo y fuegos noir que desde “Nebraska” ha constituido una de sus facetas decisivas. El Bruce menos populista, ese que nunca citan sus odiadores, fundamental para entender a Bright Eyes, Arcade Fire o The Walkabouts, era despreciado en una decisión inimaginable si hablásemos de Neil Young o Bob Dylan.

No hablemos, para qué, de esos conciertos del 80, del “The River“, como inagotables relámpagos de rock, también filmados, también, ay, muertos de risa en el baúl; ni de la primera parte de la gira del “Born In The USA“, desarrollada en pabellones, terrorífica, mucho mejor que la que a partir del 85 se desarrolla en estadios, casi con seguridad la última vez que brilló pluscuamperfecto noche tras noche tras noche; ni del Tunnel Of Love Express Tour, magnífico por tantas razones; de la reaparición triunfal, desnuda y prodigiosa, del Christic Institute en el 90, que fue desestimada para seguir trabajando en, uh, “Human Touch“; ni de los recitales del 95 en pequeños teatros con motivo de “The Ghost Of Tom Joad“, ni de… ¿Me explico?

Hace un mes, como broche a una gira de casi dos años, han publicado el DVD/Blu-Ray “London Calling: Live In Hyde Park“, que no está mal, no, pero palidece ante los mejores recitales del periodo, por ejemplo los dedicados a repasar, íntegros, “The Wild, The Innocent & The E Street Shuffle” y “The River“, en 2009, o el último de todos, en Buffalo, cuando cayó entero el “Greetings From Asbury Park“, o, todavía mejor, el del Scottrade Center en St. Louise, de 2008, una furiosa demostración de cómo a veces, en noches impares y más allá de una profesionalidad blindada, invoca el espíritu del que fue durante el periodo glorioso, cuando ejercía como sumo sacerdote del rock a pelo y cuchillo. Con los ojos incendiados y “Then She Kissed“, de las Crystals, descorchó una fiesta en la que parecía no querer abandonar el escenario. La razón última que explica la elección de Hyde Park, meramente crematística: fue filmado por la BBC, y en consecuencia resultaba mucho más barato. Que no haya rastro de “Long Walk Home“, la mejor canción que ha escrito en el último lustro, que tampoco tocara “Girls In Their Summer Cloths“, “Gypsy Biker” o “Last To Die” y les importe un pito, o que, ya puestos a primar la sección 2009 del asunto, el concierto fuera previo a la inclusión del “Higher And Higher” de Jackie Wilson que ya había tocado en el 77, en la época del juicio con Appel, dice muuuucho, y malo, de cuáles son los argumentos que priman. Por cierto, durante esos conciertos del 76 y el 77 regaló actuaciones magistrales, lustradas con el añadido de unos vientos que hechizan, mientras los abogados discutían su incierto futuro, sin saber si podría regresar al estudio o no. En vez de pudrirse en casa, lamentando su mala suerte, seguía escribiendo canciones (Rendezvous, Frankie, Raise Your Hand, Don´t Look Back, Action In The Streets, The Promise, etc), revisando el cancionero ajeno (A Fine, Fine Girl, It´s My Life, Pretty Flamingo, New Orleans, Little Latin Lupe Lu, etc.), actuando con la rabia fascinante de un pistolero frente al pelotón de verdugos. Quien escuche, por ejemplo, el pirata del 4 de noviembre del 76, en el Palladium neoyorkino, con Ronnie Spector de invitada, titulado “We Gotta Get Out Of This Place“), o el del Music Hall del 25 de marzo del 77 en Boston, bautizado como From The Dark Heart Of A Dream, sabrá a qué me refiero.

Ok.

Me enrollo.

Vuelvo al Darkness

Regreso a él en la segunda y última entrega de esta serie.

La verdad, por una vez en la vida creo que el miedo resulta infundado.

No pueden fallar, esta vez no, con el repóquer de ases que guardan bajo la americana.

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3 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Recomendaciones

3 Respuestas a “Esperando el milagro: Bruce Springsteen y la caja del “Darkness On The Edge Of Town” 1 (por Julio Valdeón Blanco)

  1. Anda que entre las incluidas anteriormente más las canciones sugeridas, daría para una caja de 15 CDs por lo menos. ¡Un pastón!

  2. jesus

    ¿Y qué pasa con esa casi punk “Breakout”? ¿Estará en la caja?

  3. Pingback: Bitacoras.com

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