Dos realidades (otro post sobre el tema)

10 de diciembre de 2009

No quisiera que este post incidiese en un error muy frecuente en muchos comentarios de los partidarios del Manifiesto: centrarlo todo en la Música. Porque la problemática afecta también a otros sectores como el del Cine y los Libros. Pero claro, en mi caso al menos, la cabra tira al monte. En los demás no sé. Aunque imagino por donde van los tiros, pero no me atrevo a especular y tampoco quiero mencionar las siglas para no provocar una invasión de trolls. Y además ya están en la viñeta de Manel Fontdevila.

Para hoy, Día Internacional de los Derechos Humanos, tenía previsto otras entradas. Una, la publique hace justo una semana. Las otras dos ya habrá ocasión más adelante.

Quisiera llamar su atención sobre dos testimonios. Uno, el primero, lo vi ayer en la sección de Cartas al Director de El País. Lo firma Ángel Rubio González. Y el segundo, de Alberto, es de un comentario al post del sábado en Efe Eme. En los enlaces pueden acceder directamente a ambos medios. O leerlos aquí, a continuación:

Autoproducción humillante   

Soy músico de jazz, compositor de música original, y también productor de mis propios discos. Los avances en tecnología digital nos permitieron a los que nos movemos en este «submundo» escasamente comercial o minoritario autoproducir nuestros discos con buena calidad de grabación, y sin tener que ponernos al servicio de discográficas que en realidad carecen de criterio artístico e interfieren, gracias al poder que les da la pasta, en este proceso de parir un disco.

Con los músicos de mi grupo creamos nuestro pequeño sello, sólo para editar nuestra música, a nuestro modo. Pero una de nuestras más sólidas fuentes de venta era en los conciertos, lo que además nos daba un contacto muy directo con nuestro público; pronto nos dimos cuenta de que cada CD comprado era copiado numerosas veces, lo cual no se ocultaba en absoluto. Era frecuente el comentario «tú compra ése y yo el otro y luego nos hacemos copias para todos…». Así bajan a la mitad o menos las ventas, a pesar de que la ausencia de intermediarios nos permitía poner un precio más que razonable. Hasta aquí, hacer un buen y trabajado CD seguía siendo más o menos rentable, pero al poco tiempo el comentario era: «¿Diez euros? Y, ¿no estará colgado en la Red? Sin nuestra autorización, siempre lo estaba, a mano y gratis. Hacer un buen CD que, entre componer, ensayar, grabar, mezclar, masterizar, etcétera, supone un trabajo de varios años, es, no sólo no rentable, sino casi humillante.

Alberto dice:

Tengo un sello minúsculo con el que hemos sacado muy pocos discos, siempre por amor, con casi c-e-r-o ganancia. Siempre por amor a la música y para que las canciones de un proyecto puedan oírse y haya más música que la radiofórmula.

Estos últimos 2 años vamos fatal, la gente no compra los discos editados, pero todos hablan de ellos, los descargan e incluso es ya habitual que hasta te lo digan: “muy bueno el disco, me lo ha pasado fulano”. Mientras tuvimos que reducir la plantilla al mínimo (2 + 1 autónomo habitual) y vemos cada mes con más agobio, mientras como digo la gente sigue diciendo que tal disco que hemos sacado es fantástico etc.

El problema: tengo estos días unas demos de un grupo en mis manos que me han encantado, es un proyecto precioso y pide a gritos una edición especial con el motivo del título del álbum. Hay que grabarlo (unos 3.000€), mezclarlo y masterizarlo (unos 1500 más), fabricar 2.500 Uds. (unos 4.000€ si haces aun formato decente), hacer promo (1500€ porque no da para más) y mientras el grupo graba, darle de comer (5 personas a 2 comidas al día durante 1 mes) y alojamiento a 2 de ellos porque gracias al cielo los demás tienen colegas en Madrid. Aparte, hay que pagar al diseñador gráfico (1400€), y ver cómo hacemos el videoclip (entre 1500 y 3000€ en plan barato). Aparte, hay que pagar a SGAE para que a su vez pague a los autores de las canciones, que en este caso es el grupo y a otro, ya que hay una versión.

Para el que no sepa de presupuestos de grabación, lo de arriba son cifras en plan “barato” hecho con amigos, porque en realidad es todo más caro.

Bien, entonces me planto con un presupuesto de 15.000€ para hacer todo el disco con su promo y vídeo. Pregunta: ¿por cuánto lo vendo? Para que no suba en tiendas de 12€, eso significa que tengo que dárselo a la distribuidora a 6€, porque entre lo que se llevan ellos (el 25%) y lo que sube la tienda, no podemos ganar más.

Entonces, esto es: 2.500 discos X 6€= 15.000€. De ahí hay que darle el % al grupo, naturalmente. Es decir, antes de planteármelo, en el mejor de los casos posibles (vender toda la tirada) perdemos dinero.

También podríamos intentar recortar aún más y grabarlo con alguien que no tenga experiencia, no hacer vídeo, no hacer promo, etc. pero entonces haríamos una porquería y para eso no firmo con un grupo, ya que esperan que hagas lo mejor por ellos y lo que te entregan no son sus demos, son sus sueños.

Resumiendo: antes del martes he de tomar una determinación, y viendo los cálculos no tengo claro que lo vaya a editar. Y es una pena porque esas demos ya han estado en varias compañías y ninguna va a lanzarse porque no hay presupuesto para nuevos grupos. Si nosotros no lo sacamos, este grupo ya me ha dicho que seguirá como hasta ahora: en el local de ensayo y trabajado de informáticos en la empresa horrible en la que están.

“Que se ganen la vida en los conciertos”. ¿Y cómo lo hacen, si nadie va a verles todavía porque no hay disco? Si cada vez que tocan en una sala les cobran 300 o 500€ de alquiler y no van a verles porque no se conoce su música?

Ah, también podríamos imaginar que estamos en el siglo XXI y vender sólo en digital a 6€, y ahorrarnos los costes de fabricación, manipulación, distribución física etc. y encima dejarlo más barato al consumidor, y tal. Pero el problema es que eso ya existe, se llama iTunes, y la gente en nuestro país sigue sin comprar, sea una canción a 1 euro o un disco novedad a 8€, sea digital o físico, esté barato o no.

En fin, que luego se quejarán que la música es toda una mierda y que cada vez hay menos grupos buenos, mientras se descargan gratis esos discos de Nudozurdo, The New Raemon o tantos otros apoyados por pequeños sellos como nosotros.

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19 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Medios, Política

19 Respuestas a “Dos realidades (otro post sobre el tema)

  1. Víctor

    Dado que los abogados lo que hacen es ver cuál es tu problema y adaptar un contrato tipo que ya tienen, está claro que se están lucrando injustamente en base a las necesidades legales de la gente. Te cobran x horas y en realidad la mitad de las veces te repiten lo que al cliente anterior y cambian su nombre por el tuyo en un contrato tipo.

    Por eso debemos subir a internet todos los contratos de David Bravo, entre otros, para que podamos beneficiarnos de su trabajo previo, por el que alguien ya le pagó (¿no creerá que va a vivir siempre de lo mismo cambiando nombres, no?).

    Y porqué parar ahí? Después, con los consejos, contratos y demás de Bravo, cualquiera ha de poder hacer conferencias hablando del derecho de autor, etc, cobrando y poniendo muy claro en el cartel «Todo David Bravo».

  2. Pues si que era largo…y bueno. Lo de Dans qué quieres que te diga. Menudo caradura, mucha cultura gratis, compartir, etc., pero su libro sobre el copyright se descarga en Internet previo pago. Vaya cara que le echa al asunto: lo de los demás gratis, pero lo suyo hay que pagarlo.

  3. No compres coles de bruselas que repiten 😛

  4. No seas cabezota y léete el texto entero, hombre. Lo que dice va mucho más por tu postura que por la mía.

    • No he podido pasar del párrafo en el que se menciona que David Bravo tiene un libro que se puede descargar gratis. ¿Desde cuando la propaganda y publicidad propia se paga? El Sr. Bravo es abogado y está construyendo una reputación en un campo determinado. Lo cual es estupendo e incluso loable. Ese libro es una herramienta esencial de su marketing. Su book de presentación, o poratfolio si así se prefiere.

      Por cierto Don Alberto creo que la respuesta -en su comentario sobre el precio de los libros- que le da John, experto en la materia, es muy acertada.

  5. Cuidado Adrián, que yo no justifico ningún pisoteo de derechos (y no sé por qué dices lo del sector informático… yo soy periodista, vaya), ni remotamente. Por favor, mantengamos el diálogo donde está y no pongas en mi boca (y en mi cabeza) cosas que ni digo ni pienso.

    Sólo digo que en esta guerra, aparte de abusones de derechos de autor dentro del bando de los «descargadores» también hay una contestación fuerte al abuso que viene y que se perpetúa por parte de (ciertos, algunos, beh, bastantes) editores, discográficas y productores.

    A mí me resulta curioso cómo reduciendo costes como se reducen ofrenciendo el producto en la red, el editor busque multiplicar sus beneficios por diez, así, de golpe. Como cuando se pasaba de vender algo por cien pesetas a venderlo por 1 euro (80% de beneficio extra de la noche a la mañana, toma ya). Insisto, sólo pido que se tengan en cuentan otros factores, como ese.

    Ya he dicho que no tengo respuestas (si las tuviera ya las habría intentado poner en práctica) sólo me hago preguntas en voz alta.

    «Y que no se me olvide, desengáñate: si un contenido puede conseguirse gratis, nadie (salvo los catedráticos de ética y no todos) te pagará por él por muy barato que lo pongas.»

    Bueno, yo lo hago y no soy catedrático de ética ni remotamente. Pero no me engaño, ya lo dije antes.

    • ANTONIO

      A ver si me acostumbro a pensar lo que escribo. Lo de los catedráticos de ética ha sido una gilipollez de la que me arrepentiré mientras viva.
      ¡Lo siento, lo siento..!

    • Alberto lo del sector informático te lo decía a ti pero no era por ti. Me resultaba obvio porque sé que no perteneces a ese gremio. Disculpa si te ha molestado y perdona la confusión. Era a titulo informativo. Ejemplo de que no puedo juzgar a ese sector por las malas prácticas de IBM en una época y en un momento puntual. Por tanto, te insisto que las críticas a los “abusadores” (editores y discográficas) no justifican el latrocinio. Porque además de entrada las supuestas víctimas, artistas y autores, también lo son de los “descargadores”. Y te voy a decir más cosas: los editores y discográficas también son víctimas por partida doble, de las descargas y de las editoriales musicales ligadas a medios de comunicación que extorsionan para compartir derechos a cambio de difusión…Los contratos leoninos son ilegales, susceptibles por tanto de rescisión. De hecho SGAE ha hecho mucho a favor de las mejoras contractuales para los autores: desde hace años ya no se admiten contratos en los que el Autor perciba menos de lo debido.

      De los editores de libros, como ya he expresado, no tengo ni idea (y hemos contrastado distintos PVP). Y de los temas musicales creo que ya hay suficientes datos económicos para entender los márgenes en los que se mueve el asunto. Que no es precisamente el del abuso.

  6. Antonio puede que lleves razón en lo que dices de las editoriales de libros. Pero como no sé del tema no puedo ni debo opinar. Eso sí, me han sorprendido los precios tan altos que mencionaba Alberto. Como me sorprendió el sábado una pagina de publicidad en Babelia de http://www.leqtor.com/ , donde aparte de ofrecer su lector digital ofertaban libros entre 6.95€ y 9.95€ En su Web también los hay a 15.00 euros. Y tampoco sé si en las librerías digitales, como en las de toda la vida, es el editor quien fija el precio. En Música el precio lo marcan las tiendas, no la disquera.

    Alberto, aparte de la aclaración que te hace Antonio por la parte que le toca, no me parece que porque haya unos bandarras (que los hay en todos los negocios) justifiques que se pisoteen sus derechos, que nacen de sus inversiones. Y además no creo que el sector informático sea el que más beneficiado salga de tu teoría. Porque según esa regla de tres son todos un exterminadores fascistas. Porque la IBM alemana –fíjate si tenían claro lo que hacían que cambiaron de nombre- fue la que dispuso como organizar metódicamente el exterminio de los campos de concentración nazi. ¿Me entiendes verdad? Y un dato que desmonta muchas de las teorías respecto a los márgenes de las disqueras: se mueven entre un 10% y un 15%, cuando hay beneficio claro está. Así que la codicia es muy limitada. Compara con moda (ropa, accesorios, calzado, etc.) o perfumería: los márgenes son enormes. Su PVP no baja del 100% del coste del producto y puede alcanzar el 300%, por no mencionar las condiciones y abusos de trabajadores y menores de edad en el tercer mundo.

    Y en ref. a lo de los 3 euros que propones como precio, me temo que no salen los números. Y estoy con Antonio y con lo que expresan los dos testimonios: si lo puedes pillar gratis por qué lo vas a pagar… Te explico porque no salen las cuentas: usando los datos que proporciona tu tocayo en su relato, tomemos el de la inversión en producción (grabación + masterización): 4.500€. Cifra baja, pero olé por su capacidad negociadora. Yo pensaría más en 6.000€, pero bueno usemos la suya. Para que esa cantidad -4.500€- cuadre en el porcentaje habitual del sector, entre un 10% y un 15% de los ingresos, necesitas facturar prácticamente un disco de oro. Es decir ¡un éxito! No da amigo.

    Y en la música grabada interviene más gente que las discográficas. Os dejo un enlace a un reportaje de Público, sobre la decadencia de los estudios de grabación:

    http://www.publico.es/culturas/276805/musica/sflb/minimos

    Y lo más triste, que no lo más doloroso: a la mayoría de la gente le da igual la calidad de sonido. La mejor prueba la tenemos en el MP3.

  7. Beneficio dado, yo también soy pequeño editor 🙂 Perdón por el comentario.

  8. ANTONIO

    Alberto, más que la avaricia del editor, detecto que lo que se pretende por estos empresarios al querer cobrar esos precios desquiciados es que la edición digital no canibalice la edición en papel, que también la producen ellos y hoy por hoy es la que “entienden” y en la que está basado su modelo empresarial. Para mí es otro ejemplo de falta de adaptación al cambio estructural que se nos ha venido encima. Y lo que me temo en este caso (en el comentario anterior creo recordar que me temía otra cosa más), es que la edición digital simplemente la tienen que hacer otros que hayan nacido en ese contexto, no tengan hipotecas empresariales y “entiendan” el escenario. Eso supone una guerra de sucesión, y todas las guerras causan víctimas, nadie cede ni conquista una fortaleza sin derramamiento de sangre (metafóricamente hablando).

    Y que no se me olvide, desengáñate: si un contenido puede conseguirse gratis, nadie (salvo los catedráticos de ética y no todos) te pagará por él por muy barato que lo pongas.

    Por cierto, lo de que los editores «no tienen las manos limpias» me ha dolido un poco como pequeño editor de revistas. Podrías darles al menos el beneficio de la duda, como haces más abajo al referirte a los pequeños sellos: «En esto, como en todo, hay gente de todo tipo». Entre los editores también, te lo aseguro.

  9. «Ah, también podríamos imaginar que estamos en el siglo XXI y vender sólo en digital a 6€, y ahorrarnos los costes de fabricación, manipulación, distribución física etc. y encima dejarlo más barato al consumidor, y tal. Pero el problema es que eso ya existe, se llama iTunes, y la gente en nuestro país sigue sin comprar, sea una canción a 1 euro o un disco novedad a 8€, sea digital o físico, esté barato o no. »

    ¿Seguro? A lo mejor se puede vender a 3€, ya que la tirada no tiene por qué limitarse a 2.500 ejemplares y a lo mejor a ese precio uno puede ser más competitivo. ¿Qué se ofrece por ese precio? ¿En qué condiciones?

    Adrián sabe de sobra que, aunque estoy casi siempre al otro lado de lo que opina él sobre este tema, entro aquí constantemente para escuchar las otras argumentaciones y ponerme en duda a mí mismo. Pero el otro día visitando una librería de e-books de novedad me encontré con que los libros estaban todos en pdf (mal formato para un reader, por ejemplo como el que tengo yo) y el precio oscilaba entre 18 y 25 euros.

    ¡¡¡18 a 25 euros por un libro digital!!! Sin costes de distribución, sin costes de papel, sin costes de imprenta… el coste consiste sólo en 4 factores: 1. lo que cueste la web; 2. El maquetador; 3. La ganancia del editor; y 4. Por supuesto la ganancia del autor. El precio no es que no sea razonable, es que es demencial. Y yo me pregunto a mí mismo: ¿lo compraría a 3 euros, a 5? Mi respuesta: sí, seguro. Pero sólo hablo por mí, claro, no soy tan idiota de no darme cuenta que seremos muy pocos los que hagamos eso. ¿Entonces?

    Entonces yo qué sé. No tengo las respuestas, pero me concederás que la avaricia de editor y productor es algo con lo que también hay que contar, ya que intenta sacar el mismo beneficio de un producto que ahora le cuesta la mitad producir. No tienen las manos limpias, y eso también cuenta.

    (NOTA: Porfavorporfavorporfavor que no se entienda mi comentario hacia Alberto, su historia me ha encogido y está claro que trata de hacer lo mejor de la mejor manera posible, no me refiero a él. En esto, como en todo, hay gente de todo tipo.)

    • John

      cambia de libreria digital porque ya el hecho de que los libros esten en PDF indica que son unos chapuzas. Las serias trabajan en e-pub y otros formatos mas aptos y optimizados para los libros electronicos.

      Amazon tiene los libros a unos 10 dolares (unos 6/7 euros)perfectamente optimizados para el kindle y tambien Borders y las que trabajan para los lectores de Sony. Y seguramente esto es un noventaypico por ciento del mercado.

      Esta anecdota no vale para hablar de «avaricia de editor y productor». No es representativa del mercado ni del trabajo de los editores electronicos

  10. ANTONIO

    Incontestables los dos ejemplos, que lo son de que el modelo productivo de la creación cultural y artística al que estábamos acostumbrados se ha ido para no volver. El problema es que no hay modelo alternativo, y los que tienen ganas de “crear”, como estos dos ejemplos y tantos otros, se encuentran con que sus hipotéticos editores, o ellos mismos si han decidido desempeñar ese papel, tienen la sensación de que es mejor gastarse esos 15.000 euros en un viajecito con su pareja. No les falta razón.
    Me temo que los historiadores del futuro estudiaran los presentes años como de “penuria cultural”. Esperemos que no sean muy largos…

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