Un siglo de canciones 45: “‘Round About Midnight” (por Júcaro)

23 de noviembre de 2009

Si activan el reproductor sonará el atormentado lirismo de Chet Baker interpretando “‘Round About Midnight, una de esas piezas que han tocado casi todos los músicos de jazz. Si fuera cierto, como se afirmaba hace tiempo, que en toda sesión de jazz siempre suena algún tema de Thelonious Monk, probablemente el más interpretado de todos podría ser “Round Midnight que, si no estoy equivocado, así es como se le conoce desde que Miles Davis lo incluyera, suprimiendo el término about del título, en un magnífico disco que paradójicamente llamó “Round About Midnight“. En esta ocasión, como en tantas otras, Miles Davis nos ofrece otra demostración de cómo afrontar una balada sin hacer concesiones y simultáneamente lograr pellizcarnos en lo más hondo con su sordina metálica y fraseo emocionante. También Bertran Tavernier utilizó esta composición para poner nombre a su acercamiento cinematográfico al jazz.

Si la trompeta de Baker nos sumerge en un ambiente de intensidad sobrecogedora, cualquiera de las versiones que grabara Miles Davis podrían considerarse entre las mejores, de las muchas que se han realizado del tema compuesto por Monk junto a Cootie Williams y Bernie Hanighen. “‘Round Midnight” es el emblema de todos los emblemas, la matriz del todo, el arte de componer una melodía y de descomponerla, como la luz, onda y partícula, diluida, recuperada, alargada, concentrada, eco y silencio. También es un buen pretexto para que cada artista se exprese en toda su amplitud. ¿Cómo calificar esta versión de Ella Fitzgerald? ¿Dulce? ¿Sublime? Escuchen y decidan.

Los escritores tienen esa extraña habilidad de escribir lo que quieren expresar y hacerlo de una manera precisa y hermosa, combinan las palabras y los recursos expresivos como los músicos usan los sonidos y los silencios. Algunos escritores de prestigio han contribuido a resaltar la música y figura de Thelonious Monk contándonos alguna anécdota, recreando un concierto o describiendo su particular forma de hacer música. Haruki Murakami cuenta de Monk que preguntado sobre cómo lograba el sonido tan inconfundible de su piano, señalando el teclado dijo: «No puede ser una nota nueva. Si te fijas en el teclado, todas las notas están ahí. Pero si deseas expresar esa nota lo suficiente, sonará distinta. ¡Debes elegir las notas que realmente quieras expresar!». Cortázar, en «La vuelta al piano de Thelonious Monk», incluido en su «Vuelta al día en ochenta mundos» (pág. 23-28), nos describe una actuación en la ciudad de Ginebra: «Thelonious deja caer las manos, escucha un instante, posa todavía un leve acorde con la izquierda [..] Saliéndose del taburete se apoya en el borde del piano marcando el ritmo con un zapato y el birrete, los dedos van resbalando por el piano, primero al borde mismo del teclado donde podría haber un cenicero y una cerveza pero no hay más que Steinway & Sons, y luego inician imperceptiblemente un safari de dedos por el borde de la caja del piano mientras el oso se hamaca cadencioso porque Rouse y el contrabajo y el percusionista están enredados en el misterio mismo de su trinidad y Thelonious viaja vertiginosamente sin moverse, pasando de centímetro en centímetro rumbo a la cola del piano». Antonio Muñoz Molina escribió sobre el estilo genuinamente monkiano: «Algo de imposible hubo siempre en la música de Monk, una cualidad tortuosa y chocante que durante muchos años desconcertó a quienes la escuchaban y que todavía mantiene el filo de su novedad. La pulsación de una sola nota basta para identificarlo. Delicadeza y disonancia se superponen provocando ondulaciones sonoras que duran en los espacios de silencio. Con cuatro o cinco notas ya se ha establecido una melodía que tiene una parte de dulzura y otra de burla y de tentativa en el vacío»

Hay en el jazz una especie de cordón umbilical que une a sus músicos, una especie de abrazo solidario que se produce cuando éstos versionan o reinventan temas de otros compositores; algo que no sucede con la misma frecuencia y versatilidad en otras músicas. Los grandes temas del jazz han sido reinterpretados por instrumentistas que han sabido enriquecerlos con sus particulares adaptaciones. En ese calidoscopio de matices y sonoridades, se han transformado en piezas reconocidas y valoradas. Valga como ejemplo que tanto Round Midnight como “In A sentimental Mood“, por hacer referencia a la anterior colaboración en «Un siglo de canciones», han sido interpretados por músicos del prestigio de Bill Evans, Charlie Parker, Sarah Vaughan, John Coltrane, Dizzy Gillespie o los ya referidos Chet Baker, Ella Fiztgerald o Miles Davis, entre otros.

Monk es reconocible en su forma de tocar el piano. Algunos llegaron a afirmar que se equivocaba, que percutía sobre las teclas como podría hacerlo cualquiera que nunca hubiera tocado ese instrumento, que era un tipo raro, introvertido, inadaptado y conflictivo. También se ha dicho que cuando se sentaba ante el piano nadie era capaz de adivinar de antemano los sonidos que arrancaría al instrumento incluso cuando anunciara el nombre de un tema conocido, porque su capacidad de abordar las composiciones era siempre una sorpresa. Se dicen muchas cosas, que su forma de tocar es compleja, que al principio cuesta encandilarse con su música y que incluso en las piezas más livianas era capaz de sorprender con silencios imposibles y notas sorprendentes. No hagan caso; escuchen, escuchen y escuchen.

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Un siglo de canciones 45: “‘Round About Midnight” (por Júcaro)

  1. ANTONIO

    Monk fue el primer jazz que oí. Desde entonces le añoro cada vez que escucho un piano. La canción es un milagro. Gran acierto su inclusión en la antología y el texto de Júcaro. Y abundo: escuchen, escuchen…

  2. Si los dioses existieran su música se parecería a esta.

  3. Júcaro vuelve a “Un siglo de canciones” con otro clásico del jazz: “’Round About Midnight” de Thelonious Monk. Grabado en su tercera sesión para Blue Note (su primera discográfica) el 3 de noviembre de 1947 (algún estudioso dice que es un tema compuesto unas décadas antes y que Monk rehizo antes de entrar al estudio). Se editó como Cara B de su segundo 78 rpm para Blue Note. La Cara A era “Well You Needn’t”. Posteriormente, en 1951, esos primeros 78s se agruparon en un LP “Genius Of Modern Music, cuya portada encabeza el post. Abría la Cara 1 del álbum…La versión de Miles Davis está basada en la que hizo Dizzy Gillespie.

    A Júcaro lo podéis seguir en su blog 14 de abril:

    http://14deabril.wordpress.com/

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