Archivo diario: octubre 21, 2009

Esta noche tercera jornada de la Champions (por Julio R. Llorente y Adrian Vogel)

21 de octubre de 2009

Final 57-58

El aroma de otros tiempos (por AV)

Londres, Madrid y Milán son las únicas ciudades que aportan dos equipos en esta edición de la Champions. Y esta noche se enfrentan cuatro de los seis: Atlético de Madrid, Chelsea, Milan y Real Madrid. Estos dos últimos son los dos clubes más laureados del continente. 16 Copas de Europa les contemplan. Sólo se han enfrentado en una final. La de 1958 que ganamos 3-2 (la foto de Marca recoge la llegada a la capital y forma parte de un reportaje sobre todos los enfrentamientos).

Dicen que los rossoneri están en horas bajas. No me fío un pelo. Un equipo italiano siempre es de armas tomar. Y vienen con todo lo que tienen. El brasileño Pato, llamado a marcar época y decenas de goles; Pirlo, al que siempre da gusto ver jugar; y por supuesto Ronaldinho, que siempre se lució en el Bernabéu. Tanto con el Paris St. Germain como con el Barça (el estadio le ovacionó). Un jugador querido por la afición blanca a pesar de los estropicios que nos montaba. O precisamente por eso.

Será la primera vez que Kaká se enfrente a su ex equipo. Y el gran Clarence Seedorf vuelve a la que fue su casa (ha ganado la Champions con Ayax, Real Madrid y Milan). Huntelaar, que no parece atravesar su mejor momento, vuelve tras su breve paso por el Madrid y parece que no será de la partida. De momento es carne de banquillo porque el incombustible Inzaghi sigue en la brecha. Como Raúl.

Se presenta un duelo marcado por la pegada blanca contra el orden italiano. La estrategia de un veterano, Pellegrini, que llevó al Villareal a las semis, frente a la del debutante Leonardo (¡qué buen jugador fue y lo poco que le recuerdan en Valencia!)

Un partido marcado por la historia de la competición. Esperemos que el juego esté a la altura de la trayectoria de ambas escuadras. Y justifique el alto precio de las entradas.

El marco incomparable (por Julio R. Llorente)

Abel

Efectivamente. Apenas nos queda eso. El escenario adecuado. El marco incomparable. Que los que se visten de rojiblanco piensen en que es un partido que se ve en todo el mundo y que hay que sacar todo lo que se tiene dentro. A ese clavo ardiendo voy a asirme, porque, por lo demás, no habría ni el más mínimo resquicio para el optimismo.

Porque un equipo, el Atleti, que tiene a una de las mejores delanteras de la Champions, algún día tendrá que acordarse de que en la recta final de la pasada temporada encadenó partido tras partido a golpe de tres puntos y eso le valió estar hoy jugando la máxima competición continental.

Agüero está apretando los dientes y sabe que, contrario a lo que se podría pensar, ni mucho menos tiene garantizado ir al Mundial con la selección de su suegro. Luego, es momento de deslumbrar y que los periódicos se hagan eco de un posible partidazo en la casa de quienes le pretendieron antes de empezar este ejercicio. De hecho, en el desastre de Pamplona peleó como un jabato contra todos, incluido el del pito, el señor Borbalán (dos penaltis que le hicieron se zampó).

Y Forlán aunque aún no esté fino -ya se sabe lo que le cuesta entrar aunque acaba siempre como un bólido- es el Bota de Oro del momento y también es momento de decir “aquí estoy yo” y que empiecen a contar con él para Pichichis y demás trofeos de goleadores (no me extraña que el uruguayo esté mosqueado por cómo le marginan y en los papeles la disputa de máximo artillero aquí y en toda Europa quede para los ilustres).

Por lo demás no sé cuál será la defensa pues Abel, con resultados horrorosos, ha hecho más combinaciones -éste del lateral para acá y el otro, del centro a un costado- que aquellos deberes infumables del bachillerato.

En la zona ancha, tras el naufragio del domingo de Assunçao y Cleber, lo mismo hace falta encomendarse a Raúl García, que ya está de vuelta. ¿Y Jurado? Uff, en los partidos físicos -y el de Londres lo va a ser- en cuanto hay una entrada dura, tirando a violenta, este muchacho desaparece. Así ocurrió también ante Osasuna. Un palo nada más empezar -que quedó sin sanción- y ya no volvió a haber noticias suyas.

Me queda el tema de las alas. Visto que Maxi no está por la labor y que Simao guarda todas sus energías para con su selección, a lo mejor hay que sentar a uno de estos y ver si a Reyes le motiva jugar en una ciudad que conoce de su ayer futbolístico más cercano.

Enfrente, el Chelsea. Menos mal que le falta su estilete máximo –Anelka también lo es pero menos- y que parece que no está tampoco en su mejor momento y que le hacen tantos goles en jugadas a balón parado como al Atleti.

No hay más salida. O se sale de feudo inglés sin perder –ganar sería lo ideal– o se acabó esta Champions.

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