Archivo diario: octubre 19, 2009

Un siglo de canciones 40: “Going Down To Laurel” (por Pedro García)

19 de octubre de 2009

alive on arrival

A la hora de elegir una canción que me haya dejado huella en mi vida, me decido por   “Going Down To Laurel” de Steve Forbert. Por supuesto que habría muchas candidatas pero ésta la asocio con la época dorada de la radio donde podía descubrir todos los días maravillosas canciones por obra y gracia de los expertos de la FM madrileña de los años 70. Por entonces, eran muchos los vinilos que no se editaban en España o lo hacían con una tardanza insoportable. Y fue a finales de esa década prodigiosa cuando escuché por primera vez la voz característicamente rasposa, original y nueva de un cantautor americano que me enganchó totalmente. Los discos de S. Forbert, cómo no, tardaron en editarse aquí, pero dio la casualidad de que en el verano de 1980 me fui, junto con unos amigos, a Inglaterra y Escocia de mochilero y con la tarjeta del Britrail para tres semanas. Lo cierto es que al llegar a York a los pocos días, y a pesar de que me había propuesto hacer las compras sólo al final del viaje, no me pude contener y me compré su primer LP titulado “Alive On Arrival“. Como era de esperar, entre algunos diluvios por tierras escocesas y otros avatares en la tienda de campaña, el cartón de la portada terminó arrugadísimo y mi temor fue que no pudiera escucharlo de lo deteriorado que parecía, pero resultó que sonaba maravillosamente. Hasta el día de hoy que todavía lo disfruto en un tocadiscos ya con mucha solera.

Volviendo al principio, el disco es completísimo y repleto de grandes canciones. Y además se abre con esta canción, concretamente con unas notas de armónica casi hipnóticas, que dan paso a cinco minutos de interpretación intensa, llena de sentimiento y garra, para terminar con todos los instrumentos a tope. Y de nuevo con la armónica en primer plano. No sé por qué, pero a mí siempre me han gustado los tipos que tienen este instrumento como acompañamiento fundamental a la guitarra, bajo y batería de toda la vida del pop-rock, con Bob Dylan y Neil Young a la cabeza. Pues bien, tampoco debe ser casualidad que algunas de las canciones que más me gustan de Forbert también tengan unos pasajes de armónica que van más allá de simples acompañamientos. Y si no, lo podéis comprobar en otra maravillosa balada que también estaba en este disco, la impresionante “It Isn’t Gonna Be That Way“.

Después de este debut deslumbrante, Steve Forbert se marcó un segundo trabajo, titulado “Jackrabbit Slim“, quizás incluso mejor que el anterior, que además contenía su único gran éxito en las listas, “Romeo’s Tune“. Luego ha seguido tocando y publicando CDs (ya casi no se llevan los vinilos), pero en mi opinión su cumbre creativa la constituyen esos dos primeros discos insuperables. La desgracia es que, si no estoy equivocado, nunca ha tocado en España y me temo que hay pocas posibilidades de que alguna vez lo haga. Pero quede aquí mi tributo a uno de los grandes cantautores americanos a través de, justamente, la primera canción de su primer álbum. Toda una premonición de lo que iba a constituir una carrera más que meritoria, aunque bastante poco reconocida por las ventas de sus discos.

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