Algunas aclaraciones sobre las discográficas (Efe Eme)

10 de octubre de 2009

mundano-10-10-09

No tenía pensado escribir sobre el tema. Pero algunos conceptos expresados en los comentarios al artículo de la semana pasada, varios emails y llamadas de amigos y conocidos han acabado por convencerme.

Las fuentes y datos son de mi propia experiencia y de un libro de Moses Avalon llamado “Million Dollar Mistakes” (errores ruinosos).

Escribía en ¿A quién le pilló el toro del cambio tecnológico? que, contrariamente a lo que se piensa, son las tiendas las principales responsables del desastre actual. Son ellas las que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Los del cambio digital. Y en su caída –y cierre- han arrastrado a los demás. Pero en este mundo de percepciones que vivimos, donde la realidad tantas veces queda camuflada, lo habitual es echar pestes de las compañías discográficas. Y así ha sido al menos desde que a principios de los 70 me asomé al maravilloso mundo de la música. Aunque últimamente el papel de malo de la película ha pasado a manos de SGAE.

Han sido los medios los que han fijado esta errónea impresión (sin quitarle “meritos” a las propias compañías que también han ayudado lo suyo, pero no tanto como apunta la mayoría). Pero nadie, absolutamente nadie, aportó idea alguna. Mucho periodista hablando y escribiendo sobre “nuevos modelos de negocio” sin dar ninguna pista al respecto. Casi todos con vocación de profeta. Hoy en día son sus empresas, especialmente las de prensa, las que están viviendo una situación similar. No pusieron sus barbas a remojar…

¿Qué podían hacer las compañías, especialmente las multinacionales, ante la revolución digital que se avecinaba? ¿Qué no debían hacer? Esto último parece más claro y hay unanimidad al respecto. Es exactamente lo que ha contribuido a la percepción actual y ha cimentado la mala imagen de las discográficas. Me centraré por tanto en la primera pregunta.

La aparición de Internet en la década de los 90 del siglo pasado empezó a poner todo patas arriba. ¿Se durmieron las multis en sus laureles? Puede. Es la idea que han manejado los “enemigos” (aquellos que tienen intereses en las operadoras telefónicas y de acceso a la Red). Lo cierto es que Universal a finales de los 90 ya estaba explorando las posibilidades comerciales y de negocio en Internet. El modelo era el de la explotación cinematográfica (cines, video, pay per view, canales de TV de pago, canales generalistas de TV). BMG compró Napster. Algunas Webs de venta online estaban fomentadas por varias majors. ¿Qué otras alternativas estaban a su disposición? No muchas más. Hace 10 años se introdujo el streaming y no arrancó. Hoy en día ha resucitado y parece una formula de éxito. En mi opinión es un sustituto a las emisoras de radio (cuyo rol en la difusión de músicas y artistas ha sido decisivo).

El fenómeno del P2P tuvo tres actores principales: Napster, Kazaa y LimeWire. A principios de 1999 los Napster entablaron conversaciones con las principales compañías estadounidenses. Partían de la idea que los artistas no cobraban sus royalties y la usaron para presentarse ante la comunidad creativa como “artist friendly”. Pasaban por alto algunos aspectos básicos: los adelantos sobre regalías tienen que recuperarse; las compañías no podían negociar sobre derechos no contemplados en sus contratos con los artistas (y ya había habido problemas con la aparición del CD y los acuerdos firmados antes de 1980) y debían renegociar, con un previsible coste; las estrictas leyes anti trust de EE.UU. imposibilitaban acuerdos globales de la industria; el temor a romper un modelo de negocio basado en la venta de álbumes y no de canciones, lo cual implicaba un salto atrás de al menos 25 años (a grupos y solistas tampoco les favorecía). Estos factores configuraban el escenario hace 10 años.

Otra falsa apreciación que se propagó fue la de que se rellenaban álbumes con basura. Esto no quiere decir que no haya malos discos o malas canciones en bastantes CDs. Pero bajo ningún concepto respondía a un plan preconcebido. Grabar era bastante caro y el deseo de todas las compañías era editar álbumes con 14 éxitos. Algo bastante difícil de conseguir. Y son los autores y los artistas los que responden a esta presión que emana de los departamentos de A&R. Los directores artísticos son conscientes de la utopia y se conforman con al menos 3 o 4 posibles hits (que luego se reducen ante la imposibilidad de que suenen todas las producciones en las emisoras de radio). Si los sellos pagaban adelantos sobre ventas futuras ¿qué interés podrían tener en editar productos fallidos?

En el cambio de siglo algunos mercados sufrían la plaga del Top Manta. En España se tardó años en perseguir esta lacra. En países como México y Brasil es una realidad que domina el mercado. Los intentos de movilizar a los gobiernos no tuvieron el apoyo requerido. O cuando llegó era demasiado tarde. Por aquí nos encontramos con problemas del tercer mundo (piratería) y del primero (descargas).

Cuando la industria pidió ayuda -a las agencias gubernamentales y ministerios del ramo- para regular el mercado de las descargas, la respuesta era invariablemente la misma en todo el mundo: había que ayudar a las telecos a desarrollar su negocio y no se les debía poner trabas. Llegados a este punto sólo puedo comentar el tremendo error de esos mandatarios que ahora se ven forzados a tomar medidas drásticas (abarcan desde la desconexión a Internet hasta la invasión de la privacidad de tus datos)

Y a todo esto dejo para el final un dato de lo más esclarecedor: leía las navidades pasadas en el Wall Street Journal como las discográficas habían perdido la batalla de las relaciones publicas en los medios que crean opinión. Se refería al New York Times, Washington Post, LA Times, etc. Sostenía la tesis que la razón principal era porque las disqueras no contrataban publicidad en esos medios. Y las empresas tecnológicas sí…

Publicado en Efe Eme

12 comentarios

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12 Respuestas a “Algunas aclaraciones sobre las discográficas (Efe Eme)

  1. Pingback: Mis recomendaciones de Red de Blogs Socialistas en esta semana (2) « El viento rozando mi cara (Blog de Enrique Castro)

  2. Luis Prosper

    No digo que la solución nos vaya a gustar, solo que internet tal como lo conocemos se va a acabar pronto.

    Y diremos, “fue bonito mientras duró.”

  3. Luis Prosper

    Cuando yo era pequeño, de vez en cuando venían a la puerta del colegio y nos daban cromos gratis. Nunca conseguí terminar una colección pero las empezaba todas.

    No tiene nada que ver con el post, pero bueno.

    No, perdón, si que tiene que ver. ¿Te imaginas que después de haber tenido durante tantos años todas las películas y discos del mundo gratis SI que hubiera una manera de controlarlo? Puede que esto suene a teoría de la conspiración todavía mas que lo de las vacunas mortales de la gripe A pero no sería tan difícil volver a cambiar los hábitos de consumo de todo el mundo. Tan fácil como otra Internet que dejara obsoleta a esta. La primera compañía discográfica de la nueva Internet venderá 500 millones del nuevo disco de U2 o de Whatever en una tarde. Eso es mucho dinero. Y la nueva superproducción de Hollywood será vista por otros 500 millones esa noche. Y si hay que pagar, no voy a ser yo el único que no la vea.

    No se, me cuesta pensar que a nadie se le ha ocurrido contratar a veinte cerebritos y meterlos en un cuarto hasta que den con la solución. De hecho, apuesto a que la solución ya existe y que están esperando el momento idóneo.

  4. Gracias a vosotros por comentar e intercambiar impresiones. Incluso discrepancias, que es sanísimo…

    Y respecto a lo de los pelotazos que comenta Silvia, efectivamente cuando sólo buscas eso tenemos un tremendo problema. Que es lo que está sucediendo ahora, como bien dice ella. Y eso es algo que algunos veníamos avisando que esto sería uno de los grandes problemas que sufriría la creación musical: el abandono por parte de las empresas productoras de una de sus labores fundamentales, arriesgar para apoyar y descubrir nuevo talento. “Bah, hoy en día el futuro y la solución esta en la autogestión y los directos”, me decían. Hoy en día comprobamos que esto no es así y que además la falta de empresas y empresarios que produzcan y financien arrastra –aparte del cierre de discográficas- a industrias auxiliares (estudios de grabación, imprentas, fábricas, técnicos y empresas de sonido e iluminación, fabricantes de equipos e instrumentos, etc.).

  5. grijalba

    lo mismo digo, Adrian, siempre un placer leerte. Respecto al equilibrio ecológico (yo es que soy un poco tozuda) lo mismo no me he explicado bien. Por supuesto que tiene que haber pelotazos insustanciales de consumo masivo, claro, totalmente a favor además, pero el problema es cuando sólo hay eso, que es lo que pasó cuando empezó el ataque de histeria general. Respecto a la prensa sí, efectivamente, hubo algunos que parecía que querían que pasara todo esto y ahora con todo lo de SGAE etc parece que hay periodistas que lo que les da rabia es que los artistas coman.

  6. Enrique Castro

    Idem que Gustavo

  7. Pero Silvia convendrás conmigo que mucha prensa más que contar lo que sucedía –o pensaban que ocurría- se dedicó a pontificar y profetizar (es como si me dices que me voy a morir; gracias ya lo sé, pero dime cuando y porqué). “Apóstoles” como los de Wired o los de aquí a los que todos conocemos. Y efectivamente ni tu, ni yo, ni nadie tiene la solución. El que la tenga –algún día- se forrará. En cuanto a lo de los pelotazos, base del pop, recuerda que había un curioso equilibrio ecológico. Eran esos éxitos los que financiaban y permitían apuestas más arriesgadas y creativas. Alimentaban la financiación de nuevos artistas, permitiendo su consolidación a través de los años…Cuando la industria discográfica ha buscado soluciones, como cuento en el post, se les ha negado sistemáticamente, favoreciendo otros intereses. Pero LA SOLUCIÓN seguimos sin conocerla. Lo más cercano, en mi opinión, es iTunes.

    Gustavo ya me di cuenta la semana pasada que te referías a eso. Y por ello, y otros en Efe Eme, etc., he escrito esta entrada. En cuanto a tus preguntas sobre las descargas, empiezo por la segunda porque ayudará a entender –y contestará- la primera. Las empresas que venden las descargas llegan a acuerdos (un porcentaje sobre los recaudado, es decir céntimos, e inversión y garantías publicitarias) con las discográficas, propietarias del master de la grabación y del videoclip. También llegan a acuerdos con las editoriales musicales y/o SGAE, representantes de los derechos de los autores. En el asunto de los polítonos son versiones por lo que no necesitan el acuerdo con la discográfica. Tan sólo el visto bueno autoral.

    Enrique conozco Spotify y algunos de sus predecesores como yesfm o lastfm. A eso me refería cuando decía que ahora el streaming es el formato en boga, pero cuando nació hace 10 años pasó sin pena ni gloria, ante el auge de las descargas y el P2P…La guerra del copyright es un hecho porque el que tiene que pagar se niega. Siempre ha sido así. Es decir esa guerra existe desde la propia concepción del derecho de propiedad intelectual. Y para que se reconociese hubo otra guerra en la que los autores pelearon por ello. Y te recuerdo que es uno de los Derechos Humanos y como tal está recogido y reconocido… Y claro que la RIAA ejerce su papel de lobby. ¿Qué hay de malo en ello? Lo mencionas como si fuese pecado, en tono peyorativo. La legislación USA –a la que está sometida la RIAA, como patronal de la industria discográfica estadounidense- permite la existencia de lobbies. Y by the way su penúltima cabeza, quien rigió sus destinos durante estos últimos polémicos años era Hilary Rosen, la cual abandonó su posición para encabezar la delegación en Washington del progresista Huffington Post…Tengo serias dudas sobre lo de Creative Commons (es EE.UU. y su concepción legal del derecho de autor es distinto del europeo, el llamado derecho continental, donde por ejemplo en USA al patrón/propietario también le consideran autor) y me parece que satisface otras necesidades, no precisamente las del autor profesional. Me explico: el que yo escriba en un blog no me convierte en autor. No soy escritor. Soy un aficionado, no un profesional. Distinto es que un escritor tenga un blog o un bloguero se de a conocer y empiece su carrera de novelista. Quiero marcar la diferencia entre hobby y modus vivendi. He puesto un ejemplo pero podría decir lo mismo de la música o del cine. No es lo mismo un video casero subido a youtube que un corto, un documental o una película. Aunque una cosa lleve a la otra. Por tanto mi opinión sobre Creative Commons –o la tuya- es irrelevante. Somos usuarios y/o tenemos una afición. Son los propios autores quienes tienen que decidir al respecto, sobre sus obras. Y posicionarse al respecto.

  8. grijalba

    En este asunto, tú eres el gran experto y estoy de acuerdo con el 90% de lo que dices, aunque lo mismo me equivoco porque no lo he vivido desde dentro. Sólo una puntualización respecto a los hits y la basura, desde el punto de vista de una outsider. Obviamente, las discográficas no son Ongs y necesitan grandes éxitos para vender discos, pero creo que un error gravísimo fue aplicar la cultura del pelotazo a la industria musical. Lanzar productos muy fáciles de digerir, sin contenido real, en vez de optar por artistas un poco más complicados de entender, capaces también de llegar a la gente y que dignifican la música.¨Exitos efímeros ha habido toda la vida pero no se presentaban como algo con prestigio y ese ha sido uno de los grandes cambios que se dieron en la última etapa. Y no me refiero a cosas presuntamente raras de esas que me gustan a mi, no. Por supuesto no tiene toda la culpa la industria del disco, claro que no y yo, desde luego, ignoro cuál es la solución, se supone que la solución la tenían que tener los que trabajan en las discográficas. La prensa sí, nos hemos equivocado mil veces, pero vamos, que la función de la prensa (esa que ahora sí que tiene que buscar sus soluciones) es, en teoría, contar lo que pasa, no dar la solución. Bastante le (o nos) cuesta dar bien las noticias ;)… miedo me da si tiene que arreglar este asunto.

  9. “Otra falsa apreciación que se propagó fue la de que se rellenaban álbumes con basura. Esto no quiere decir que no haya malos discos o malas canciones en bastantes CDs. Pero bajo ningún concepto respondía a un plan preconcebido. Grabar era bastante caro y el deseo de todas las compañías era editar álbumes con 14 éxitos. Algo bastante difícil de conseguir. Y son los autores y los artistas los que responden a esta presión que emana de los departamentos de A&R. Los directores artísticos son conscientes de la utopia y se conforman con al menos 3 o 4 posibles hits (que luego se reducen ante la imposibilidad de que suenen todas las producciones en las emisoras de radio). Si los sellos pagaban adelantos sobre ventas futuras ¿qué interés podrían tener en editar productos fallidos?”
    A esto era a lo que me refería precisamente en el comentario que te dejé la semana pasada.
    También me gustaría preguntarte una cosa: ¿cómo funciona la historia esa de las descargas a móviles de grandes éxitos (que no de buenas canciones, a menudo)? ¿Quién lo lleva o qué tipo relaciones contractuales tienen con las discográficas? Y -qué lata que te doy- otra cuestión: parece que no todas las descargas con las que nos bombardean a todas horas desde la tv son originales (de todo tipo): ¿acaso es una especie de “piratería” -por llamarlo así- consentida?

  10. Enrique Castro

    Polémico tu post…pero aportas algunas gotas de “experiencia” en la materia. Por ejemplo, diferencias (bien) lo que es “piratería” de “descargas”…no son la misma cosa.

    En cuanto al “streaming” simplemente (por si no la conocías) recomendarte que veas la experiencia que en Suecia (si no recuerdo mal) ha puesto en marcha con carácter casi global. http://www.spotify.com creo que es un modelo de negocio discográfico muy interesante e inteligente, además de “legal”.

    El problema a mi juicio es el “overbooking” de intermediarios y la legislación en materia de copyright. Hoy la denominada “guerra del copyright” es un hecho.

    En los países del Norte de América, (Canadá y los USA) existen legislaciones muy contradictorias. Y también convendrás conmigo que el papel de la RIAA es muy pero que muy “lobby”.

    En cuanto a la difusión de la cultura “Creative Commons” o de “Domínio Público” existen gentes muy interesantes, con propuestas francamente innovadoras, con una amplia acogida y aceptación sociales, cívicas y ciudadanas. Es un hecho innegable.

    Se habla de reconversión del sector, del papel de la SGAE (en España…ya sabes, es la mala de la película, pero ¡es que se lo han ganado a pulso)

    En cualquier caso, tu experiencia puede y debe ayudar a entender a una industria, que al igual que la de la información, son industrias que deben en mi opinión, acometer grandes y profundas transformaciones y cambios al compás de la sociedad del Siglo XXI que estamos viviendo.

    Un saludo.

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