La paradoja de la Audiencia Nacional sobre Velasco y Garzón

4 de septiembre de 2009

Como comentábamos ayer la Sala de Gobierno de la Audiencia Nacional iba a estudiar el “caso Velasco”. Su Presidente, Ángel Juanes, nos ha dejado perplejos: ha explicado que tanto la decisión de Eloy Velasco de imponer la fianza a la etarra por un delito de tenencia de explosivos, como la de Baltasar Garzón de ordenar su ingreso en prisión son «resoluciones jurisdiccionales motivadas que responden a criterios legales de los jueces«. Menuda paradoja.

O sea, que, con la ley en la mano, se puede decidir una cosa y su contraria. El juez Velasco, que dejó en libertad bajo fianza a la etarra Maite Aranalde -que, como es natural, salió de estampida- actuó de forma jurídicamente irreprochable. Y el juez Garzón, que ordenó la localización inmediata de la etarra para hacerla encarcelar, también tomó una decisión correcta. Eso nos ha dicho hoy la Audiencia Nacional. Ambas resoluciones, radicalmente contrarias, son correctas, son legales, ¿cómo es posible? Pues muy sencillo. Depende de que se haga una lectura literal de la ley o se eleve la mirada. No hace falta leerse “el espíritu de las leyes de Montesquieu” para entender que la norma, por precisa que ésta sea, ha de pasearse un rato por el cerebro y el corazón de los jueces antes de convertirse en sentencia.

Si los seres humanos no fueran necesarios para impartir justicia, si la justicia brotara automáticamente de la aplicación a machamartillo de lo escrito, nos podríamos ahorrar un montón de millones de euros. Licenciábamos a todos los jueces y encargábamos el asunto a unos cuantos ordenadores. Pero, hay algo más. La idolatría de la letra es un escondite perfecto. Ni hay que cansarse mucho ni se asumen responsabilidades. Perfectamente postmoderno.

El hospital que no atiende a quien llega agonizante a cinco metros de su puerta, porque sólo desde la puerta sería de su incumbencia, es el ejemplo perfecto de esta actitud.

La literalidad como límite. Francisco Camps es otro ejemplo. Si su comportamiento vergonzante en su relación con la trama corrupta no está prohibido literalmente en el código penal, él canta victoria y los suyos le aclaman como un héroe. Lo decía recientemente el profesor Francisco Rico.

Hemos declarado inútiles el código del decoro, de la dignidad y de la hombría de bien. Sólo la letra tiene concreción.

El juez Velasco, que dejó libre a la etarra porque la letra de la ley se lo permitía, se cargó otro valor antiguamente respetable: el sentido común.

La transcripción de la reflexión de Iñaki Gabilondo está tomada de Radiocable

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7 comentarios

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7 Respuestas a “La paradoja de la Audiencia Nacional sobre Velasco y Garzón

  1. Pingback: La paradoja de la Audiencia Nacional

  2. desdeelxilio

    resumiendo,que en este pais segun que jueces te juzgen puedes ir a la carcel o no ?te prescriben los delitos o no?(a los ricos siempre les prescriben si o si(los Albertos,Alierta etc)como dijo pacheco ,la justicia es un cachondeo para los mismos de siempre.Que jodido es ser pobre y que nausebunda democracia tenemos.Como puede la gente normal cambiar este
    estado de las cosas?

  3. ANTONIO

    Me uno al comentario que ayer colgaba Francisco Javier. Falta todavía que la judicatura pase por el cedazo de la transición democrática, como ha pasado el resto de las instituciones del estado hace ya lustros. Y que alguien les pida cuentas y costes de sus actos. Encima los más carcas, la mayoría, se permiten el lujo de manifestar que en la elección del CGPJ no deberían influir los partidos (es decir, el voto ciudadano), que debería hacerse por cooptación entre ellos mismos. Claro que, vistos los resultados, da igual…

    • Claro, Antonio, se han convertido hace mucho en una casta impenetrable

      • John

        El tema de la judicatura es terrorifico, pero el problema es que no hay condiciones para un pacto de estado, que seria un ‘sinne qua non’ para meterle mano al tema, ni aunque las hubiera, voluntad politica para hacerlo, porque a riesgo de ser acusado de parcialidad, me temo que los jueces tiran siempre para el mismo lado. Lo de De La Rua-mas-que-amigo-de-Camps y de la Rosa, ex-Consejero de Camps, acusando de prevaricacion a Garzon es peor que un insulto a la inteligencia

  4. ¿Un juez reflexiona sobre lo que hace? Yo creo que no. El día que le pregunté a Grande-Marlaska sobre lo de Argentina y los crímenes de guerra no me convenció nada.

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