Archivo diario: agosto 7, 2009

Entrevista con Clinton Heylin 2 (by Julio Valdeón Blanco)

7 de agosto de 2009

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Con escritores como Heylin sabes que, bajo la mascara chunga, no hay un fulano que juega a licuar prejuicios con espíritu deportivo. Cuando afirma algo lo hace con el aplomo de quien diagnostica un fenómeno, luego de haberlo pasado por el microscopio cien veces. Lo diferencia de tanto psicofante, y Dylan los tiene a millones, su originalidad, dictada por el sentido común; unido a horas de trabajo de campo desala cualquier prejuicio evidente y jibariza hipérboles.

A partir de 1997 comencé a apartarme un tanto de sus directos. Y desde el 2002 prácticamente no he vuelto a verle tocar. Ahora emplea músicos que lo fuerzan, tal vez demasiado, y su voz lo ha pagado”.

¿No son de mediados de los noventa los legendarios conciertos del Supper Club?

Cierto, cierto, los conciertos del Supper Club, que Bob pagó de su propio bolsillo, son asombrosos, y hay recreaciones, pongamos de 1995, increíbles, mágicas. En un movimiento típicamente perverso editaron el “Unplugged”, que no está mal, pero palidece, casi de forma patética, ante la majestuosidad de los conciertos que ofreció en Nueva York. Están grabados. Y sería una estupenda noticia que los publiquen”.

Ah, las legendarias chapuzas de Dylan, la primogenitura de canciones menores que aparecían en los discos oficiales mientras joyas de arrebatada belleza eran descartadas por capricho del artista. ¿Deberían de ser esos conciertos del Supper Club el próximo lanzamiento de las “Bootleg Series?

Mmm, ojala los editen, pero ahora mismo los triunfos mas obvios, los directos más apabullantes de su carrera que todavía no han recibido honores son los de las giras de 1979 & 1980, cuando desplegó una fiereza pasmosa. Y también resulta obligatorio sacar un DVD del 75”.

Cuando el escritor habla de 1980 se refiere a las giras del gospel, donde un airado Dylan creyó encontrarse a Dios en un espejo y salió a predicar con canciones completamente nuevas, de una belleza abrasiva y un fundamentalismo incomodo que perdonamos cuando a Mahalia Jackson o al Johnny Cash del apostolado perpetuo (tal vez porque Cash siempre fue mucho mas entrañable, más humano, que el hosco Dylan). La gira del 75, por supuesto, es la memorable “Rolling Thunder Revue”.

¿Y el mito del Dylan mercurial, de la trilogía que va de “Bringin’… a “Blonde On Blonde”?

Imbatible, claro,  pero déjeme que le diga que los mitos son falibles. Por ejemplo, es cierto que Dylan vive un renacimiento desde “Time Out Of Mind”, pero ese disco no aguanta la más minima comparación con, por ejemplo “Street Legal, que gracias a la remasterización ha demostrado ser una cumbre.  Ah, y hablando de mitos, para mi, el periodo más esplendido de Bob Dylan como compositor no fue antes del accidente, sino después, en 1967. Esto contradice todo lo escrito por miles y miles de críticos, fans, etc., y es cierto que el periodo previo a Woodstock cuenta con canciones enormes,”Like A Rolling Stone” o “Visions Of Johanna”·, que quizá sea el tema mas perfecto de toda su carrera, pero es que lo que grabo con The Band, las cintas del sótano, y la tonelada de canciones que quedaron inéditas, constituye la cumbre de sus poderes poéticos y musicales”.

Tal vez si algún día se edita una Box Set con todas las canciones, libre además de los emplastes que Robertson añadió en el estudio…

Pues la gente certificaría hasta que punto el Dylan post/surrealismo, que por cierto seguía consumiendo drogas con evidente gula, vivió un periodo dorado en los bosques de Nueva York”.

Entre tanto, a la espera del milagro, consolémonos con piratas como el quíntuple “A Tree With Roots”, donde, con calidad variable, se encuentran muchas de aquellas canciones.

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