Archivo diario: julio 13, 2009

Un siglo de canciones 26: “Midnight Train To Georgia” (por Antonio San José)

13 de julio de 2009

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Jueves por la tarde en Las Vegas, el calor de primeros de abril se deja sentir con fuerza en este multicolor oasis artificial rodeado de desierto en Nevada. La oferta musical no resulta especialmente atractiva. En ese momento del año 2003 triunfa Celine Dion con un espectáculo superferolítico montado por el inevitable Franco Dragone del cargante Cirque du Soleil y los casinos ofrecen a su ludópata clientela shows diversos en los que hábiles cantantes imitan a ídolos míticos de la música. Se pueden escuchar las canciones de Elvis o las de Neil Diamond gracias a sosias que, en lo físico y en lo vocal, recuerdan mucho a los originales. Suenan casi igual, sí, pero no dejan de ser una copia…

De la pléyade de posibilidades la más atrayente para un veterano del pop y el soul es, sin duda alguna, la que ofrece el celebérrimo hotel Caesar´s Palace, un espectáculo que bajo el título de “Midnight train to Las Vegas” presenta en vivo a la legendaria Gladys Knight, ya sin sus sempiternos Pips. La verdad es que tampoco se les va a echar de menos, porque el clónico trío vocal de color que la acompaña hace las veces y las voces de la banda original con una eficacia realmente irreprochable. 

La función es tempranera, a las ocho en punto, y el teatro resulta ser una especie de gran sala de fiestas con mesas dispuestas en la platea en las que se puede tomar una copa mientras se contempla el concierto: business is business…

Al fin sale la artista y sobre el escenario despliega un saber hacer de quietarse el sombrero. No solamente actúa, sino que habla continuamente con el público, cuenta chistes, se ríe y crea un clima delicioso que hace que la hora y poco de show se haga realmente corta.

En una pantalla colocada en la parte izquierda del escenario se suceden fotografías del álbum familiar de Gladys Knight desde su más tierna infancia hasta antes de ayer, y como banda sonora de la metamorfosis el sonido en directo (¡y qué sonido!) de una de las leyendas del soul y el R&B. Una mujer equiparable a Diana Ross, Martha Reeves o Dione Warwick, capaz de emocionar con su voz y la cadencia melodiosa de canciones fantásticas que dispara sin tregua: “I Heard It Through The Grapevine, If I Were Your Woman, The End Of Our Road, Friendship Train, It Should Have Been Me” o esa maravilla capaz de hacer saltar la emoción a flor de piel que es “Neither One Of Us

Gladys fue la reina del doo wop, la artista que logró su primer top 10 en 1961 con “Every beat of my Heart, arrancando una carrera que ha bebido en las fuentes del soul y del gospel dejándonos pequeñas joyas como “Letter Full Of Tears”, “Giving Up”, “I´ve Got To Use My Imagination”, “All I Need Is Time” o “Best Thing That Ever Happened To Me”.

Nacida el 28 de mayo de 1944 en Atlanta,  formó su primera banda al lado de su hermano Merald Knight y dos primos de ambos. Fueron los primeros Pips. El grupo firmó sucesivos contratos discográficos con las compañías punteras del momento: Tamla Motown, Buddah, Columbia, MCA, Many Roads, Verve, Fury, Maxx; conociendo éxitos continuados y el reconocimiento de un público incondicional que supo calibrar y valorar la belleza de su voz y la potente carga musical de sus canciones.

El final de los años setenta marca el distanciamiento de la artista con su grupo al tiempo que se adentra en sonoridades suaves que no le impidieron mantener sus raíces. En los noventa participó en uno de los discos de duetos de Frank Sinatra y ya en 2005 publicó un disco de música negra tradicional con The Saints Unified Voices, bajo el título de “One voice. Un año después pasó revista a temas de jazz tradicional con versiones de George Gershwin y Duke Ellington en el álbum “Before me.

Como no tendría que faltarle de nada, Gladys Knight había vivido en 1989 la experiencia de grabar el tema central de una película de James Bond, en este caso “License to kill  (“Licencia para matar”), aunque el resultado, francamente, no fue para tirar cohetes.

Volvemos al concierto de Las Vegas, el show está a punto de finalizar y el respetable echa, echamos de menos, la canción emblemática de Gladys, uno de esos temas irrepetibles que justifican por sí solos toda una carrera. Ella lo sabe y se recrea en la espera hasta que la orquesta ataca los primeros e inconfundibles pasajes de “Midnight train to Georgia”, una composición de Jim Weatherly que habla de sueños rotos y de volver a los orígenes. La artista se crece en la interpretación y el trío acompañante hace a la perfección los movimientos de maquinista ferroviario inmortalizados por los Pips originales.

Este viaje en el tren de medianoche fue grabado originalmente por Cissy Houston, aunque fue Knight la que la elevó a los altares del éxito arrebatador en su álbum “Imagination, publicado en agosto de 1973. Considerada una de las 500 mejores canciones de todos los tiempos en el ránking de la revista Rolling Stone, fue utilizada por el director Michael Cimino para la banda sonora de la película “El Cazador en esa escena inolvidable del club de strip tease en Saigon en la que las chicas bailan la canción mientras el personaje de Robert De Niro (Michael) busca desesperadamente a su amigo Nick, interpretado por Chistopher Walken.

Una canción nocturna, íntima y romántica, cargada con la fuerza telúrica del estado de Georgia. Una vuelta a las raíces a ritmo de marcha ferroviaria sobre los viejos raíles cargados de promesas y esperanzas en un viaje finalmente compartido:

                     “And I´ll be with him.

                       On that midnight train to Georgia

                       I´d rather live in his world.

                       Than live without him in mine

Sólo por eso, por aquella tarde-noche con Gladys Knight, ya mereció la pena el viaje a Las Vegas…

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