The High Line: un parque de altura en Manhattan

21 de junio de 2009

La ciudad de Nueva York y especialmente la isla de Manhattan vive en un estado de transformación constante. Rapidísimas obras de construcción de rascacielos, demolición de edificios, reparaciones, reformas, etc. Pero sin las desmesuradas molestias que sufrimos por ejemplo los habitantes de Madrid. No sé como lo hacen pero no causan ni el 20% de las incomodidades a las que estamos acostumbrados por aquí. Muchos me dirán que es por la estructura cartesiana de sus amplias avenidas de sur a norte y sus calles de este a oeste, que conforman grandes manzanas. Podría ser una razón, pero es no aplicable al sur de Manhattan. Me refiero a sitios como el distrito financiero (Wall Street), Chinatown, Lower East Side, Soho, Noho, Tribeca, el Village, Alphabet City o lo que queda de Little Italy. Durante los cinco años que vivimos ahí –en los 80- fueron precisamente muchos de estos barrios los que sufrieron lo que ahí llamaban “gentrification”: proceso por el cual los habitantes del lugar se ven desplazados de sus barrios por el aumento de los precios del metro cuadrado. Son reemplazados por gente de mayor poder adquisitivo. Una característica esencial es la reforma de los edificios antiguos. O su demolición para construir uno nuevo. En ambos casos los precios del alquiler o de venta suben. Pero no teman este post no trata de especulación inmobiliaria. Mas bien al contrario. Como veremos a continuación.

Quisiera llamar su atención sobre como una asociación de vecinos, con la complicidad del Ayuntamiento, es capaz de reconvertir un espacio abandonado en un parque, para el disfrute de todos. Lo contrario de lo que sucede en Madrid, como en el caso de la Cornisa de La Vistillas. Pero vamos por partes porque lo del parque del High Line tiene su historia.

Antes

La foto marca el contraste que supone la evolución de los tiempos. Los vehículos rodados ya no son tirados por animales, son de motor. El tren es el vestigio de las primeras maquinas de vapor (que sustituyeron a los vagones tirados por caballos) y el vaquero el símbolo de una época anterior no tan lejana (Buffalo Bill, por ejemplo, murió en 1917 y entre otros muchos oficios y profesiones se dedicó a la caza del bisonte para proveer de carne a los trabajadores que construían el ferrocarril Kansas-Pacifico). La imagen también nos anticipa problemas de seguridad vial y de congestión de tráfico. Por eso se acometió la línea ferroviaria del High Line, en la zona industrial del oeste de Manhattan. Era una sección del West Side Line. Se trataba de elevar los raíles unos diez metros, para eliminar el paso de los trenes de mercancías por las calles. Se construyó a principios de la década de los 30 y estuvo en activo hasta 1980.

Gansevoor Streetnormal_WestbethVista norte desde calle 17

Su abandono dio paso a una cochambre compuesta de hierros oxidados, maleza, escombros, etc. En resumidas cuentas: deterioro y degradación flotando sobre las cabezas de los viandantes. Y aquí entran en juego los vecinos del barrio que pretendían recuperar las estructuras -evitando su demolición- para transformarlas en un parque.

En 1999 Robert Hammond y Joshua David crearon la comunidad Friends of the High Line. Promovían la creación de un jardín o parque elevado, como el del Promenade Plantée de París. Tras cinco años de campaña y gestiones su proyecto fue aprobado y el Ayuntamiento de la ciudad de Nueva York organizó un concurso de ideas (ganado por Diller Scofidio + Renfro). Las obras comenzaron hace tres años, en junio del 2006.

tumbonas

El nuevo parque público del High Line tiene una extensión de casi dos kilómetros y medio. Es un área peatonal que comprende desde la calle 34 (cerca del Centro de Convenciones Javits) hasta los mataderos del West Village. El tramo sur se inauguró el pasado 10 de junio y se convierte en el segundo de estas características, tras el de París. Y parece que el ejemplo cunde porque varias ciudades estadounidenses han anunciado planes similares.

vista aerea

El parque en altura de High Line forma parte del plan de reactivación de la franja oeste de Manhattan. Este proyecto incluye la consolidación de áreas verdes, recuperación de edificios, conexión a la red de metro y a las principales vías de transporte de la ciudad. El tramo medio todavía esta en desarrollo y falta por definir el tramo norte. Y su impacto “comercial” ya se ha visto refrendando con la edificación de un nuevo hotel (cuyo propietario es el mismo del legendario Chateau Marmont de Los Angeles).

A la sorpresa y novedad que supuso en su día el antiguo “ferroducto” y su inserción dentro de la trama urbana, emplazándose en una zona de intensa densificación, atravesado edificios y circulando sobre el nivel de la calle, ahora añadimos su reconversión a un espacio público para el disfrute y solaz de los ciudadanos (y turistas). Lo que antaño se perfiló como el medio de transporte por excelencia del desarrollo industrial del oeste de Manhattan, hoy es un excelente ejemplo de recuperación de infraestructuras en desuso, dónde se potencia el verde en pro de espacios públicos. No se lo pierdan en su próxima visita a la ciudad que nunca duerme.

7 comentarios

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7 Respuestas a “The High Line: un parque de altura en Manhattan

  1. El País se toma su tiempo. Como con esta noticia que por fin publican hoy. Firma Bárbara Celis desde Nueva York y es portada de su suplemento El Viajero:

    http://elviajero.elpais.com/articulo/viajes/Zapatillas/rascacielos/elpviavia/20090905elpviavje_1/Tes

  2. Vaya, eso no lo vi yo. Ah, maravillosa Nueva York…

  3. Pingback: http://www.vklip.com/The High Line: un parque de altura en Manhattan

  4. ¡Qué gran huerto! E insisto amigo Julio: por aquí lo de Gallardón y el mini Vaticano de la Cornisa de Las Vistillas ¡clama al cielo!

    Junto a las edificaciones actuales y las proyectadas, que ya han atraído la atención de algunos de los mejores arquitectos. Y Schevi (Fco. Javier) recuerda que la idea original es de Paris.

    Un saludo para ti también Juegos y bienvenido a El Mundano.

  5. julio vinilo

    La idea es un ejemplo mas del poder de los movimientos ciudadanos en aquella ciudad.
    Otro movimiento vecinal, los del west village, consiguió que un solar municipal situado en la calle Houston a espaldas de la NYU, fuera destinado a huerto. Aquí los vecinos del barrio disponen de un pequeño espacio individual donde cultivar sus verduras, y demuestra como los politicos en esa ciudad tienen en valor la opinión de sus votantes.
    El mismo ejemplo aquí en Madrid con la reforma de Prado-Recoletos, donde los cojones del alcalde están por encima de la opinión del ciudadano. Y le seguirán votando.

  6. Magnífica idea: extender zonas verdes y peatonales, sin invadir suelo edificable (caro) y repartido por kilómetros sobre nuestras cabezas, junto a las edificaciones actuales. Los nuevos jardines colgantes de la nueva Babilonia.

  7. Interesante, no sabia todos estos detalles sobre Nueva York y High Line, un saludo.

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