Archivo diario: junio 19, 2009

Ladrones de Torrelodones

19 de junio de 2009

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La pequeña aldea de apenas veinte habitantes empezó a cobrar protagonismo en el último tercio del siglo XVI, gracias a la construcción del Monasterio de El Escorial, que la convirtió en un lugar de paso y parada usual de la Corte de Felipe II. Este hecho favoreció el desarrollo de una industria hostelera. En los siglos XVII y XVIII, el sector de la hostelería continuó siendo el principal puntal de la economía del pueblo. Sus antiguos mesones y posadas tal vez se encuentren en el origen de los dichos Torre de ladrones y Torrelodones, cuarenta vecinos y cincuenta ladrones, ante las escasas garantías de seguridad que, en aquellos tiempos, ofrecían este tipo de establecimientos. El poeta Luis de Góngora se refirió a los mismos en un romance, donde relata la celebración de una bacanal.

En estos últimos años Torrelodones parece haber vuelto por sus fueros. Recobrando su vieja tradición de picaresca. Incorporando nuevas actividades más acordes con los tiempos actuales, como la especulación inmobiliaria y las irregulares recalificaciones de terrenos. Volvamos la vista atrás, pero no demasiado. Al año 2006 y antes unos pequeños antecedentes:

Torrelodones, Galapagar, Madrid y Las Rozas son los únicos municipios de la CAM que tienen integrada una parte de su territorio dentro de dos parques regionales. A pesar de este nivel de protección, la presión urbanística constituye una amenaza para el patrimonio natural del pueblo. El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, constituido en 1985, protege algunas áreas del término municipal de Torrelodones, en su límite con Hoyo de Manzanares y Madrid, a través del Monte de El Pardo. Aquí figuran fincas privadas, como Cantos Negros y Canto del Pico, áreas de titularidad municipal, como la Dehesa Boyal, y zonas urbanas, como Los Peñascales, que reciben diferentes grados de protección, en función de su grado de conservación y de los distintos usos permitidos. Por su parte, el Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama y su entorno fue creado en 1999. En lo que respecta a Torrelodones, quedan protegidas las riberas de la margen izquierda del Guadarrama, situadas en el límite con Las Rozas y Galapagar, y algunos montes próximos al río, como los de El Gasco y La Tejera.

En 2006 la Agrupación Socialista de Torrelodones comenzó a desempolvar viejos papeles judiciales, ya casi olvidados pero que habian conformado el urbanismo de la localidad. En una nota hecha pública, los socialistas recordaban que a principios de los años noventa -cuando Mario Mingo era alcalde de Torrelodones (1987-1996)-, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, en sendas sentencias de 1996 y 1997, anuló dos acuerdos municipales que habían concedido licencia para la construcción de 24 y 13 viviendas en la zona de Los Peñascales, un área boscosa del término municipal y adyacente a El Pardo. Las viviendas fueron literalmente construidas en medio de un espeso bosque mediterráneo que unía El Pardo con el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. “La justicia actuó“, decía el PSOE, “en su momento con celeridad, fallando el Tribunal Superior de Justicia de Madrid el 4 de octubre de 1990. Sin embargo, el Ayuntamiento hizo caso omiso de este acuerdo y no paralizó las obras, lo que llevó al Tribunal Superior de Justicia de Madrid a abrir expediente a Mario Mingo“.

En ese mismo año de 2006 Mingo era diputado nacional y jefe local del PP. El alcalde ahora era su compañero de partido Carlos Galbeño. Y algo seguía oliendo a podrido en Torrelodones. Dos concejales del PP y un notario, destacado miembro del partido, decidieron tomar cartas en el asunto. Primero lo hicieron en clave interna. Los concejales, Reyes Tintó y Jesús María Pacios, se reunieron con Francisco Granados, secretario general del PP de Madrid y Vicepresidente del Gobierno de la Comunidad, a quien entregaron la documentación pertinente. Les imagino conocedores del resultado de sus gestiones: fueron expulsados del partido. Por su parte Benito Martín se reunió con Esperanza Aguirre y sinceramente pienso que su profesión de notario debería haber sido suficiente garantía para dar crédito a lo relatado.

Esta semana estos acontecimientos han vuelto a recobrar actualidad. Reyes Velasco de la Cadena SER ha desvelado una trama de espionaje y seguimiento de Tintó, Pacios y Martín.

Los seguimientos comienzan días después de que les quitaran sus competencias como concejales del PP en el ayuntamiento de Torrelodones, tras pedir de manera interna al partido que investigara diversos casos de corrupción en el municipio. Las supuestas irregularidades implicaban principalmente al diputado nacional y secretario local del PP Mario Mingo además del actual alcalde, Carlos Galbeño. Ninguno de los dos informes de vigilancia contiene grandes revelaciones, pero sí copiosa información sobre su vida privada o de sus cuentas bancarias. El dossier del entonces concejal de Juventud, Jesús María Pacios incluye numerosas fotografías con su hija menor en el cine, la calle, o en el parque junto a su pareja. El concejal tuvo durante al menos 9 días un equipo de vigilancia en la puerta de su domicilio que le siguió y registró por escrito todos sus movimientos entre el 1 y el 9 de agosto. En el caso de la concejala de Cultura y Educación, Reyes Tintó, no hay seguimientos porque se encontraba de vacaciones, pero el dossier incluye un informe del patrimonio de su marido y familiares directos. La investigación revela hasta tres entidades bancarias, y saldos de los movimientos de cuenta de la concejal. Con cantidades, número de cuenta y cifra exacta de sus ahorros.

El verano de 2006 fue una sucesión de noticias en torno a los dos concejales espiados, que decidieron romper la disciplina de voto y poner en conocimiento de su partido lo que consideraban comportamientos ilícitos por parte de algunos compañeros de corporación. Entonces y ahora, en las entrevistas de la SER que acompañan a este post, denunciaron acoso y amenazas más o menos veladas procedentes del entorno del PP. El asunto también se denunció ante la fiscalía anticorrupción y la propia Esperanza Aguirre tuvo conocimiento directo del caso.

Conozco a Reyes Tintó: su hijo estaba en el mismo equipo colegial de baloncesto que El Mundanito. Un encanto, como su marido.  Alguna vez hemos hablado del asunto (a instancia mía). Nunca noté atisbo de amargura. Pero su desencanto con la política y la militancia en un partido político eran evidentes. Su vocación y profesión es la enseñanza. A principios de julio del 2006 le ofrecieron la dirección de un colegio concertado de Torrelodones (su hijo y el mío van a otro, en el distrito de Aravaca-Moncloa). A finales de julio la despidieron por las razones que son fáciles de suponer. Pero eso lo pueden ver en el youtube más abajo (su entrevista es la segunda).

Benito Martín poco antes de que fuera sometido a seguimiento, en la primavera del 2006, se había reunido con Esperanza Aguirre para explicar sus sospechas sobre la gestión del suelo en Torrelodones e incluso sus dudas de que los fondos que aportaban profesionales y empresarios para el PP llegaran a su destino y no se quedaran en manos de los recaudadores. El notario lo ha confirmado en declaraciones a la SER. Él mismo había aportado dinero para colaborar en la contratación de los escoltas privados que protegen a los cargos del PP en Euskadi y tiene dudas de que esos fondos llegaran a su destino.

Otro seguimiento, por el tiempo que le dedican de menor relevancia, es al que fue sometida María Luisa Alcanda, la esposa del arquitecto municipal.

Todo en línea con la trama de corruPPción y espionaje de la CAM, bajo la Presidencia de Esperanza Aguirre (quien también lo es del partido). ¡Qué distintas las varas de medir con los de Torrelodones y los imputados del caso Gürtel!

Pero aún hay más. No se me vayan.

Vecinos por Torrelodones es un partido  fundado en el 2007, y cuentan con cuatro concejales en el Ayuntamiento desde las pasadas Elecciones Municipales celebradas en 2007.  Su origen se relaciona con el movimiento vecinal, muy intenso en la zona. Las plataformas electorales surgieron, por lo general, como reacción a los planes urbanísticos desmesurados de algunos municipios. En el caso de Torrelodones, vivió una legislatura 2003-2007 muy convulsa. El alcalde, Carlos Galbeño, afrontó una importante crisis política. La ya mencionada de sus concejales, Jesús Pacios y Reyes Tintó, quienes tras su expulsión del PP dejaron a Galbeño en minoría con siete concejales. El alcalde vio, al mismo tiempo, cómo los torresanos se rebelaban contra su propuesta de construir 1.200 viviendas en el Área Homogénea Norte (AHN), una zona de 128 hectáreas de gran valor ambiental. Sus oponentes políticos, PSOE e IU, también rechazaron esos planes. A pesar de ello, el PP ganó las elecciones municipales y se fijó como prioridad el desarrollo urbanístico del AHN, por considerarlo imprescindible para el sostenimiento de la zona. Y a Galbeño no se le ocurrió mejor idea que subirse el sueldo un 38%. Se convirtió en el segundo alcalde mejor pagado de España. Afortunadamente el delirio apenas duró una semana, por la oposición de PSOE, Actúa y Vecinos por Torrelodones, convertidos en la segunda fuerza política del nuevo Ayuntamiento formado tras las lecciones.

Te lo cuentan tomando una caña y no te lo crees. Pero (desafortunadamente) es todo verídico.

 

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