La nostalgia como negocio (Efe Eme)

2 de mayo de 2009

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Desde estas mismas páginas hemos dado cuenta de cómo los veteranos dominaron los festivales del verano pasado; cómo los mega contratos siempre tienen a los ilustres consagrados de protagonistas; y por supuesto el número cada vez mayor de artistas que vuelven de su retiro o el de grupos que se vuelven a reunir.

En nuestro país la fulgurante aparición de Kiss FM, todo oldies, consagró esta tendencia hace unos años. Se impuso a la formula de M 80, la cual llevaba funcionando desde hacía años, y supuso todo un terremoto en el panorama de las radio formulas. Cadenas como 40 Principales variaron su programación, de novedades, para dedicar cada vez más espacio a los éxitos del ayer. Y todo esto venía avalado por expertos norteamericanos, quienes hablaban de las bondades comerciales de la formula radiofónica que tenía a la nostalgia como eje principal de su programación: era una apuesta sobre seguro, sin lugar a la experimentación, buscando un perfil más adulto –menos juvenil- y más acorde con las demandas del cada vez más restringido mercado publicitario.

Hoy en día celebramos el 50 aniversario de sellos discográficos como Motown o Island, claros referentes de la cultura pop de los 60 y 70; se ruedan dos peliculas sobre Chess Records (y antes sobre Ray Charles, Janis Joplin, Charlie Parker, etc.); las continuas reediciones remasterizadas de las grabaciones históricas o las ediciones conmemorativas de los 50 años del “Kind of Blue” de Miles Davis, por ejemplo. Está claro que la nostalgia vende. Y en publicidad lo saben bien, siempre buscando esas canciones que toquen la fibra sensible del público objetivo que buscan para vender sus productos.

Siempre me sorprendió que España, a pesar de su tradición (teatro de revistas y variedades, zarzuela, cafés cantantes, etc.) no fuese un mercado propicio para los musicales. En cambio veía como los españoles acudían masivamente a Broadway (Nueva York) o a los espectáculos del West End (Londres). Hasta que alguien se atrevió (Luis Ramírez) basado en las observaciones anteriores e imagino que en el éxito obtenido por un “rara avis” del panorama de los musicales españoles, “Jesucristo Superstar”.

Dream Girls”, estrenada a finales de 1981, también supuso en su día un cambio para Broadway. Basada libremente en la carrera de las Supremes y la vida de Barry Gordy, el fundador de la Tamla Motown, pero también en otras figuras del soul, no sólo de Motown, miraba atrás con nostalgia. Unas calles más arriba el Hip Hop emergía con fuerza. 

Dando un repaso a la cartelera nacional, desde hace un par de años para acá, vemos que los musicales que han funcionado se basan en la misma formula: artistas y músicas que tuvieron éxito. Abba, Mecano, Dúo Dinámico, etc. son los primeros que me vienen a la mente. Y por supuesto están los clásicos, que se han adaptado de fuera (siempre una apuesta casi segura). En este apartado “El Hombre De La Mancha”, la primera producción de Ramírez, fue la que abrió el camino.

Esta misma semana leía aquí en EFE EME que se preparaba, para mayo, el estreno del musical de “Quadrophenia” de los Who. Desde luego The WhoRolling Stones aparte- son quienes mejor han exprimido sus logros pasados. Toda una lección de marketing. Y no lo digo en sentido peyorativo, sino con admiración. Porque hay que saber hacerlo, y además bien. No está al alcance de todo el mundo.

cast

Se graduaron con “Tommy”: el disco, la película y el musical, y sus respectivas bandas sonoras. Para doctorarse con “Quadrophenia”, primero el disco, luego la película –donde debutó Sting– y su BSO y ahora nos llegará el musical.  Sin olvidarme que hace tres años, en California, se estrenó una pieza teatral “Quad” basada en la historia narrada en la grabación original (los enfrentamientos entre rockers y mods en la Inglaterra de los sesenta).

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Quadrophenia”, el álbum,  se editó originalmente a finales de Octubre de 1973. Dicen que debido a una falta de suministro de vinilo (por esas fechas había un embargo petrolero de la OPEP) no pudo alcanzar el número 1 de las listas británicas. Se quedó en el 2. Era David Bowie quien ocupaba la cima. Curiosamente con “Pin Ups”, su disco de versiones… En Estados Unidos salió una semana después. No pudo destronar al “Goodbye Yellow Brick Road” de Elton John y también se plantó en el segundo puesto.

Pero el negocio no termina aquí. Tenemos efectos colaterales, derivados por ejemplo del mercado de coleccionistas. Así encontramos que en Noviembre del año pasado la Lambretta Li 150 serie 3 fue subastada por Bonhams Entertainment, alcanzando un precio de venta de 54.000 euros (36.000 libras esterlinas o casi diez millones de pesetas). Es la moto que aparecía en la película “Quadrophenia” y que ha venido cambiando de manos desde entonces.

Desde luego la nostalgia vende. Y el furor de los últimos tiempos ¿no estará quizás causado por la falta de nuevo talento?

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14 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Medios, Teatro

14 Respuestas a “La nostalgia como negocio (Efe Eme)

  1. Pingback: La Música de El Mundano: Reaparece Branson | Efe Eme – Actualidad musical

  2. Náufrago coincides con Antonio Gómez en señalar la falta de documentación al respecto de nuestra herencia referida a la música popular. Yo también estoy de acuerdo, aunque el ejemplo de la Piquer no sea el más acertado (porque de ella existen o han existido numerosas recopilaciones, otra cosa es que sean de nuestro agrado). Y sólo cabe señalar a un culpable: el Ministerio de Cultura. Por no intervenir directamente. También lo podrían haber hecho indirectamente vía subvenciones, ayudas o fomento para que las empresas privadas se dedicasen a ello (más allá de su lógica empresarial y comercial). La música popular no es que haya sido el hermano pobre del Ministerio es que ni siquiera ha formado parte de la familia…

  3. Náufrago

    Llego tarde al blog… Sorry!

    Si hay algo detestable sería el oportunismo, ya sea vestido de nostalgia o vestido de modas. Otra cosa es que hagas de la nostalgia tu leit motiv y la lleves hasta sus últimas consecuencias.

    Es curioso como a pesar (o quizás como consecuencia) de los revival cíclicos, no hayamos llegado a tener un repertorio hispano y patrio como sucede con el cancionero hispanoamericano. Los grupos folclóricos quedan relegados a raras piezas de museo en las que practicamente nadie repara. A saber, cualquiera conoce más temas (perdón, canciones) del folclore mexicano o cubano que de este, nuestro país. Si es cuestión de cultura musical, estamos en la retaguardia en comparación con América, y cada vez más.

    Me surge otra duda al hilo del tema. Si la falta de nuevo repertorio se debe a falta de nuevos autores o a la falta de oportunidades de esos nuevos autores. Temo que es lo segundo, muy a mi pesar, a lo que se une la consiguiente pérdida de tiempo, (¿ya una década?), esa generación sin apenas referentes culturales tradicionales y sometida por la inercia del marketing del momento.

  4. Antonio Gómez

    Tenía ganas de comentar algo a esta entrada, pero como en las últimas semanas he andado haciendo espeleología en unas cuevas submarinas de las islas Patatum, según se va por el océano a la izquierda de donde están los de Supervivientes, pues no lo he hecho, así que voy a ello.
    Resulta que a mí, al contrario de alguno de los amigos que han escrito más arriba, la nostalgía no es que no me parezca mal, es que me da unas patadas en la boca del estómago que me dejan KO. Me explicaré. La nostalgía es, simplemente, la añoranza de unos tiempos supuestamente felices, vistos con mirada acrítica y a los que nos gustaría volver. Eso, aplicado a la música, supone que se edita cualquier cosa que tuviera éxito en su época, al margen de cualquier otra consideración, artística, cultural o de significación de cualquier tipo. Frente a ello, creo que lo que hay en la música popular (y especialmente en la española) es una absoluta falta de conciencia histórica de su trayectoria, de su evolución y de su significado. Cualquier aficionado a la música culta (que sí tienes esa conciencia histórica) conoce y puede escuchar a Vivaldi, Chopín, Beethoven, Debussy o John Cage, por ejemplo. ¿Cómo es posible que no exista en España una edición de las obras completas, debidamente catalogadas y ordenadas, de Concha Piquer, por ejemplo? (y cito un nombre poco sospechoso de partidismo por mi parte).
    Bueno, que me paso. Me parece estupendo la edición de discos históricos de la música popular, pero no la recuperación sistemática de auténticos bodrios sin ningún significado.
    Y, por cierto, este revival de los cutre-musicales me pone malo. Este acudir a fórmulas trilladas, viejas y superficiales para llenar los teatros me produce gases.
    Y si queréis saber más de lo que pienso sobre esto de la nostalgia, podéis leeros un viejo post: https://elmundano.wordpress.com/2008/06/30/por-la-memoria-contra-la-nostalgia-por-antonio-gomez/
    Salud

  5. ¡¿Cómo?! ¿Y me lo perdí? Eso sí que no me lo perdono en la vida…

  6. Pues si Gustavo. La perspectiva del tiempo pone muchas cosas en su lugar.

    Y en ref. a los musicales, hay musicales y musicales. Este patrocinado por Correa debió ser de traca:

    http://www.elmundo.es/elmundo/2009/05/04/espana/1241408501.html

    Vi este enlace en un comentario del blog de Escolar:

    http://www.escolar.net/MT/archives/2009/05/paco-camps-y-santa-rita-rita.html#comments

  7. Pienso que las virtudes musicales de una década se ven mucho mejor pasado un tiempo, con algo de distancia. ¡Cuántas veces no habré oído decir “La canción tal del cantante cual fue un gran “ji” por los años X”… Y, tú, que no viviste esa década, piensas en voz alta “Pues es la primera la noticia que tengo…”. Y, por el contrario, indagas y piensas: “¡¿Cómo pasó inadvertida esta maravilla?!”.

  8. Matías, a mi como bien dice Fétido “la nostalgia no me parece mal”. Incluso la reciente, como la de los 80 de la que él abomina. Y claro que sé que es consustancial con la condición humana y parte importante del negocio. Me vienen a la mente recopilatorios –de artistas- con diversas denominaciones: the best, the very best, the complete, the essential, the ultimate, etc. Lo que quiero señalar es la sobreabundancia de nostalgia, por no mencionar lo de los 50 años de Raphael, cuando ni siquiera era su 50 aniversario:

    https://elmundano.wordpress.com/2009/01/17/50-anos-despues-efe-eme/

    Hay una inflación. Y si los artistas nuevos lo tienen difícil habrá que analizar las causas: falta de apoyo de los medios, desaparición de tiendas por la caída del negocio, discográficas que asumen los menos riesgos posibles y un largo etcétera. Donde incluyo los que hemos decidido no invertir más nuestro tiempo y dinero en el asunto…

  9. Matías Uribe

    La nostalgia siempre ha existido. Es consustancial con la condición humana. Y en la música, igual. Tú lo sabes bien, Adrián, que has estado en el negocio musical. ¿Cuántas reediciones no harían y seguirán haciendo las discográficas? Recordar canciones y discos es un reconfortante ejercicio mental y emocional. Y en este negocio da réditos. Otra cosa es la sequía de nuevos talentos. Tan real como la de Los Monegros. Pero la falta de riego no es por culpa de la nostalgia, sino porque se han agotado las ideas y porque a los nuevos grupos se lo han puesto muy dificil los grandes y menos grandes de los 60-80. Ahora priva el mestizaje, fórmula para sobrevivir, según dijo un día Bosé, con quien, sin que sirva de precedente, coincido. Y si no el reciclaje. Por cierto, el sábado viene a Zaragoza el rey del género, un tal Lenny Kravitz. El patio está muy jodío para nuevas cosas, pero mientras quede la nostalgia, estamos salvados.

  10. A mí la nostalgia no me parece mal. Salvo cuando el motivo de la misma son los 80. Anda que no celebré yo que se acabase aquella década pensando que se me había acabado el sufrir aquellas baterías electrónicas y los casiotone…
    Y mira tú. Resulta que se pasan el puto día resucitándola.

  11. Gracias Moebius, no había caído en casos como los de Queen. Y me ha gustado lo de “refrito garbancero” que menciona Supersalvauan. Y por añadir algo a lo expresado por Schevi, los únicos nuevos talentos, tanto de aquí como de fuera, son chicas. Desde Russian Red (que recuerda a Melanie) hasta esas (excelentes) cantantes jazzeras, que responden todas al slogan de “la nueva Billie Holiday”. En otras palabras, más de lo mismo.

  12. ¿Está causado ese furor por la falta de talento? En mi opinión, sí.

    Hay musicales y musicales. Todos seguramente respetables. Pero una cosa es un musical casero y otro un musical foráneo.
    Y hay generaciones y generaciones. Antes las adaptaciones en castellano estaban a la orden del día. Y no parece que a la gente le moleste demasiado un musical castellanizado de Queen, por ejemplo. Pero yo, eso, pues como que no.

    ¿Han cambiado los 40? Qué cosas.

    Saludos

  13. Tu pregunta tiene una respuesta rotunda: Sí, faltan nuevos talentos. Hay superávit de “triunfitos” (todos imitadores de cantantes y estilos antiguos y ajenos), de “salseo-latineo”; el hip hop demostró hace tiempo estar agotado y se repiten sin cesar unas letanías que no aportan nada nuevo; entre muchos jóvenes se ha puesto de moda el “flamenquito” (triunfa Camela, ¡horror!) y hasta aquí las producciones antiguas son preferidas, vuelven Chichos, Chunguitos…la música que se vendía en gasolineras y bares de carretera.

    La música de los y para los jóvenes tiene un tinte tan similar entre artistas y grupos, que produce monotonía. Y para los que tenemos una cierta edad, volver a las producciones de años pasados, en este panorama, es no solo nostalgia, sino aire fresco, variedad, calidad, genialidad, placer….

  14. El historicismo lleva tiempo con nosotros. Aunque, a veces, es refrito garbancero.

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