Archivo diario: abril 13, 2009

Un siglo de canciones 13: “Sundown” (por Julio Ruiz)

13 de abril de 2009

sundown-cover

Pues…no; mi, con mayúsculas, canción no es del territorio Indie (que podría ser “Mi hermana pequeña” de Los Planetas o cualquier coplilla de mis amados escoceses del momento que son Camera Obscura) ni de Roxy Music o Bryan Ferry (los que me conocen, saben que es otra debilidad de hace tiempo) sino de quien los compañeros de Popular FM decían que era mi primo (no sé si Mario de Castro acuñó la frase de que este canadiense se llamaba Gordon Lightfoot Llorente, que ese segundo apellido es el mío).


Llevábamos tres años en antena (la radio y yo, con ella) y en 1974, en “Disco Grande“, por culpa de lo que aprendimos (mucho y bien) de maestros como el inolvidable Ángel Álvarez, me quedé prendado de lo que hacía este canta-autor, a mitad de camino entre el rock cruzado con el folk y con el country. Como la oreja estaba atenta a “Caravana” y “Vuelo 605” empecé a degustar en cómodos plazos “If you could read my mind” (¿os acordáis de aquella versión de la canción que daba título al álbum en clave “disco” tirando a no-potable que hicieron unos tales Stars on 54?), “Summer side of life” y ese “Don Quixote” que nos quedaba tan cerca. A renglón seguido, cuando ya le teníamos en nuestro altar, rebobinamos y recuperamos sus primeros discos y primeras canciones incluida aquella “Trilogía del ferrocarril canadiense“. Recuerdo a mi compañero Manolo Fernández y yo (a Montse Domenech también le gustaba mucho) “peleándonos” por conseguir y gastarnos los duros en cualquier tienda de Londres en busca de su viejo catálogo de United Artists, porque, cuando a Gordon le pusieron en el mapa en el mercado español ya llevaba la camiseta de Reprise y distribuía aquí sus discos Hispavox.

 

 

Por aquellas calendas de 1974, incluso en el flaco mercado español, era “objetivo” (permítaseme, por eso, las comillas) del sello y, para más detalle que lo refuerza, la perspectiva histórica da la razón en cuanto a ser señalado como una de sus obras de más trascendencia, porque incluso ha sido su único número 1. El caso es que estrenamos en un “Disco Grande” -sí, sí, cuando el formato era el primitivo, con un vinilo del que cada día se escuchaba una cara- el que significaba su décimo álbum.

 

Ilustres músicos como Terry Clements, Nick De Caro, Milt Holland y Jim Gordon estaban en los créditos de una colección de diez canciones en donde había singles tan irresistibles (ni siquiera llegaba a los dos minutos y medio) como “High and dry” aunque “Carefree highway“, “Seven islands suite” -el habitual tema-río que solía colocar en cada obra- o “Circle of steel” también merecían atención. Pero… el temazo era el que daba título “Sundown”. Todavía me acuerdo del single de portada de papel blanco de promo conteniendo el propio “Sundown“.

¿Cantamos? ¿Tarareamos?

I can see her lyin’ back in her satin dress
In a room where you do what you don’t confess
 Sundown, you better take care
 If I find you bin creepin’ round my back stairs.
 Sundown, you better take care
 If I find you bin creepin’ round my back stairs…”
 
O este otro párrafo más rotundo:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
“I can see her lookin’  fast in her faded jeans;
She’s a hard lovin’ woman, got me feelin’ mean.
 Sometimes I think it’s a shame
 When I get feelin’ better when I’m feelin’ no pain.
 Sundown, you better take care
 If I find you bin creepin’ round my back stairs…”
 

Que Lightfoot es grande -no, no me hagáis el juego de palabras con el título de mi programa de radio- lo indica que compañeros de generación le hicieron un tributo hace cinco años y artistas más jóvenes o de la época como Cowboy Junkies, Maria Muldaur o Ron Sexsmith estaban presentes en el homenaje. Eso sin contar que Bob Dylan, Judy Collins, Grateful Dead o Paul Weller (estos cuatro nombres se fijaron en la misma, en la primeriza “Early morning rain“) se han acordado de sus canciones.

 

Un histórico de la música canadiense. Todo un “setentón”. Y, si, antes de que os lo preguntéis, frustración habemus. Con la cantidad de conciertos que habré visto de todos los colores musicales en estas casi cuatro décadas, y a Gordon Lightfoot… nada. Hace un tiempo, años, décadas, parece que pasaba por Paris y es cuando más a mano o cercano estuvo. ¿Hacemos un bote con las reuniones del cocido y le traemos, aunque sólo sea en plan desenchufado? Con su guitarra y voz valdría…

 

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