Archivo diario: marzo 26, 2009

El monje que volvió del frío (by Julio Valdeón Blanco)

26 de marzo de 2009

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Sorprende lo lilas que pueden ser algunos entendidos. Rob Hallet, el hombre que ha devuelto a Leonard Cohen a los escenarios, contaba en una entrevista concedida a Rock´s Backpages como tuvo que convencer a sus socios de la promotora AEG Live. Tras quince años sin girar, pensaban que era un penitente sin casulla, un tigre desdentado, que olía a cadaverina y no interesaba más que a cuatro pelmas. Insistente, Hallet, que confiesa haber seguido a Cohen desde niño, logró su propósito.

 

Recuerden que el autor de “The Future” venía de perder en 2005 cinco millones de dólares, casi todo su capital destinado a la jubilación, a manos de Kelley Lynch, su mánager, una de esas contables enrevesadas que caen sobre tu grupa para chuparte el tuétano. Para flipe de todos, los tres primeros conciertos de la gira, celebrados en Toronto, agotaron el papel en día y medio. En Dublín despacharon 36.000 localidades para dos recitales en hora y media, añadiendo un tercero.

 

Su relevancia es tal que incluso los sositos de la Operación Triunfo británica, esos mediocres que confunden canto y culturismo vocal, interpretan sus canciones: uno de los sucesos más psicodélicos de los últimos tiempos tuvo lugar hace pocos meses; Jason Castro, la muchachita que lideraba la pasada edición del concurso, versioneó, claro, “Hallelujah”, descubriéndosela a las nuevas generaciones, tan idiotizadas que debieron pensar que era suya. Escandalizado, el sector cool de la audiencia patrocinó la adquisición en Itunes de la versión firmada por Jeff Buckley. A los pocos días ambas tonadas alcanzaban los números 1 y 2 de las listas.

 

Con las cuentas bancarias aseguradas, lo que importa, o sea, la música, esa música de noches fatigadas, esos versos radiantes, metálicos, que hablan de amor al raso y sexo melancólico, la música de diamante parida por el «pequeño judío que escribió la Biblia», sigue quemando. Sus asociados alucinan cuando repite, noche tras noche, conciertos de casi tres horas. Ninguna crítica ha bajado del sobresaliente. Su voz conserva el herraje candente, profundo. Suena poderosa y vibrante, sabia.

  

Para muestra, su nuevo disco, “Live in London”, grabado en el O2 de Londres el pasado julio y adelantado en exclusiva por npr music. “Dance Me To The End Of Love”, “Ain´t No Cure For Love”, “Bird On The Wire”, “In My Secret Life”, “Closing Time”, “Democracy”, “I´m Your Man”, “Take This Waltz” o “So Long, Marianne” suben por tu espinazo como mariposas borrachas, como un palpitante galope de cirios y estrellas, como una gloriosa cascada de tenues fogatas y lágrimas quebradizas, con la serenidad y el buen hacer de un fulano que conoce sus limitaciones y las transforma en azulete para calmar dolores.

 

Queremos que nuestros poetas vivan descorchando Borgoña y nos jode la idealización del bardo que camina descalzo y extrae néctar de las moscas, pero también que su arte continúe vivo, y ante la demostración de poderío ejercitada por Cohen podemos respirar muuuuy tranquilos; de hecho, en este tour de 2008/09 luce tan inspirado e inquieto que sólo resta orgasmar bajo la avalancha de rosas asimétricas, labios ensangrentados, palomas y cicatrices que regala. Bueno, y rezar para que el anunciado nuevo disco, con canciones inéditas, se haga realidad a finales de año.

                                      

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