Archivo diario: marzo 16, 2009

Los Conciertos de la Transición 4: Inti-Illimani (por Javier García-Pelayo)

16 de marzo de 2009

inti1977

Azahar grabó “Elixir” y estaban listos para su presentación. Llegó la Semana Santa y con ella, la legalización, casi clandestina, del PCE.

 

Inti-Illimani, también eran apátridas y necesitaban visado. Varela empezó a tener problemas con un funcionario de Exteriores, el Sr. Pinilla, que no terminaba de concederlos. La gira estaba hecha, con entradas vendidas en muchos sitios. Pinilla no tragaba con lo de folklóricos andinos y los Inti me comunicaron con Horacio Altamirano (creo que secretario del PC chileno), quien me conectó con D. Joaquín Ruiz-Giménez, al que le expliqué la cuestión y me dijo que con el PC legal ya no debería haber problemas, que iba hablar con Martín Villa (ministro de Gobernación) y me diría algo. Al día siguiente me llama y me dice que, de parte de Rodolfo Martín Villa, esté mañana a las 16.30 el responsable de la empresa en el despacho del Sr. Nicolás, Director General de Seguridad. Con los papeles necesarios.

 

Pepe Varela temblaba, no le gustaba la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, pero el de los papeles era él y tenía que ir. Mi hermano Gonzalo, último responsable, estaba tranquilo y seguro de conseguirlos. Yo me quedaba en casa. Comimos. Se fueron y me senté en la oficina, me lié un trompeta, puse los pies en la mesa y empecé a fumar tranquilo, contento de no haber ido. Sonó el teléfono. Contesté, sin casi moverme.

 

¿Señor García-Pelayo? preguntó una voz recia.

 “Javier García-Pelayo” especifiqué yo…

Le habla el Director General de Seguridad Mariano Nicolás García“.

 

Me puse en pie, apagué el pitillo y le dije, doblando el espinazo y con los pies juntos.

 

Dígame usted“. Estaba solo, en la oficina, no me podía ver…pero fue instintivo e inmediato.

 

¿A ver qué problema tienen ustedes con el grupo ese Intinosequé y las visas?… ¿Por qué me tiene que llamar don Rodolfo, habiendo los cauces normales?

 

Cogí ánimo y le dije que los cauces normales estaban cerrados, pero que el Sr. Ruiz-Giménez nos había citado, de parte de D. Rodolfo “en su despacho de usted” y que mi hermano estaba apunto de llegar a verle…

 

¿Pero quien es el Sr. Ruiz-Giménez para citar a nadie en mi despacho? Aunque yo recibo a todo el mundo, desde luego. En fin ya veremos, buenas tardes“.

 

Me senté y tardé un buen rato antes de volver a encender lo que había apagado.


Según me contaron el recibimiento fue gélido y cuando medio se enteró, cogió el teléfono y llamó a Pinilla.

 

A ver Pinilla qué pasa con las visas de los Intinoseque”. Oye alguna explicación y dice: “Que no Pinilla, que eso era antes”, vuelve a oír y repite “que eso era antes Pinilla. Ahora les mandas las visas, esos señores entran en España (mirando a Gonzalo y con tono amenazante) y si cometen algún delito… Les caerá encima todo el peso de la Ley”.

 

Les aseguró que las visas llegarían y trató de despedirlos. Pero Gonzalo le pidió que las expidiera él mismo y se las entregara en ese momento, que para eso le habían dicho, de parte de don Rodolfo, que fuera a su despacho. Se vio forzado y se las dio. Menos mal, porque Pinilla no cumplió la orden y nunca las mandó a Roma. Los recogimos en el aeropuerto con las que consiguió Gonzalo.

 

La gira fue más o menos bien, sin grandes problemas….Hasta Madrid, donde dada la cercanía de las ya anunciadas primeras elecciones decidimos hacer un macroconcierto con 10 Artistas y los Inti. Lo llamamos “Concierto por la unidad de todas las músicas”. Azahar, Burning, Gente del Pueblo, Pau Riba, Manuel Gerena, Pablo Guerrero, no se que más cantautores e Inti-Illimani cerrando. La cartelería la llevó “Gus Gusi”, uno que se echaba LSD liquido en el lagrimal porque decía que así le subía más rápido y mejor. Llenamos Madrid con 5.000 carteles (creo que la 1ª vez de tantos).

 

No contraté al “gran Mogol” para la seguridad y los porteros fueron los de la plaza de Vista Alegre. Craso error. Hubo un chaval que estuvo dándole cabezazos a todo el que veía con insignias que no le gustaban. Se subió a la torre de luces y se tiró al público. Gonzalo le invitó a que subiera a decir lo que tuviese que decir. Se aturrulló y lo pitaron y abuchearon, se bajó y siguió. Lo busqué, lo enganché con una”doble Nelson” y me lo llevaba pataleando, pero Jesús Ordovás y otros de la prensa me recriminaron mi actitud, Varela me dice de hacerse cargo, se lo dejo y al rato, otra vez. Le vuelvo a coger y llevándolo me patea, le digo que si lo vuelve hacer le rompo el brazo, que le llevo retorcido, me patea y le digo: “Voy”. Torcí y sonó. Le llevé a la Cruz Roja y les conté que se había dislocado el brazo. Él no dijo nada y se lo llevaron. Justo a tiempo, porque toda la puerta principal -desencajada por la presión- estaba llegando al ruedo con varios miles de personas detrás empujando.

 

Estaba llegando La Transición.

 

ENTRADAS ANTERIORES:

 

Los Conciertos de la Transición 3: Quilapayún (por Javier García-Pelayo)

 

Los conciertos de la transición 2: Carlos Puebla y los Tradicionales (por Javier García-Pelayo)

 

Los conciertos de la transición (por Javier García-Pelayo)

11 comentarios

Archivado bajo Cultura, General, Música, Política