Archivo diario: marzo 3, 2009

Ablaye Cissoko: Maestro griot de Saint-Louis, Senegal (par Christophe Magny)

3 de marzo de 2009

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Saint-Louis tiene actualmente tres hijos famosos: El Hadji Diouf, futbolista que no cumplió con las expectativas que despertó en el Mundial 2002. Es originario del barrio de Balakoss – los que le conocen desde pequeño dicen que tiene en realidad 35 o 36 años, cuando oficialmente pretende tener 28. Se nota que Diouf está en Saint-Louis por la cantidad de coches de lujo que circulan por la ciudad. Y por las juergas que monta en las discotecas locales. Luego está Boris Diaw, jugador de baloncesto NBA, cuyo padre vive en el barrio de la Pointe Sud.

 

Y Ablaye Cissoko, magnífico artista, gran griot afincado en Saint-Louis. ¿Que es un griot? En la tradición del Imperio Mandinga, cada familia poderosa tenía un griot, quien cantaba las hazañas de los antepasados de dicha familia. Los griots se pasaban los relatos de padre a hijo, y dinastías de griots acompañaban a las dinastías de jefes, príncipes y reyes. El griot utiliza dos instrumentos: la kora, harpa africana de 21 cuerdas montadas sobre una calabaza, y el balafon, del que se derivó la marimba centro-americana. El griot era, en esos países de tradición oral. la memoria viva de la historia.

 

Con la colonización, gran parte de la organización social africana desapareció, junto con la tradición oral. Ya no quedaban príncipes o reyes, solo dictadores o (en escasos casos) presidentes. Hoy en día, en otro contexto histórico, los griots cantan en las bodas o los bautizos. No hay fiesta familiar que no cuente con un griot. Y los más dotados, los mejores, se lanzan como artistas. Van a Europa, a tentar su suerte, con los mismos problemas para conseguir visados que los demás. La competencia es tremenda -África Occidental es para mí la mayor fuente actual de talento- y la mayoría de ellos no llegan a nada.

 

Algunos alcanzan el éxito. Es el caso de Ablaye Cissoko, descendiente de generaciones de griots cuya ciencia corre por sus venas. Actúa en toda Europa, y ha grabado tres discos para sellos europeos. Experto korista, al nivel de un Toumani Diabaté, es también un cantante con voz de miel, sumamente sereno. Tan a gusto cantando temas tradicionales como interpretando composiciones propias. Le conozco desde hace años, viéndole en conciertos íntimos o públicos en Saint-Louis, charlando un rato por la calle – no se pasea como El Hadji Diouf con un sequito de parasitas en coches de lujo, sino que va andando, muy discreto y callado.

 

Un concierto en África es un acontecimiento social, la gente se saluda, charla, a veces ruidosamente, con lo que puede parecerle a un europeo una falta de respeto hacia la música. Nada de eso, me comentó Ablaye, aquí es la norma. No se mosquea en absoluto – la verdad, parece que nada pueda mosquearle, la serenidad de este señor es impresionante. Tiene el micro abierto para los espontáneos que se presentan, en general mujeres que intentan seducirle: el hombre es joven, altísimo, elegante, gran artista, rico según los criterios locales, y guapo de escándalo.

 

Al cabo de los años, y sobre todo a raíz de un artículo que publiqué en el excelente website Mondomix, nos hemos hecho amigos. Me llama “Le griot blanc”: “Tu haces escribiendo lo mismo que yo hago cantando” me dijo un día. Pocas veces un piropo me ha tocado tanto, sobre todo viniendo de un artista de este tamaño, y teniendo en cuenta que la música del Oeste de África es la única que me sigue interesando de verdad.

 

El video ofrece bonitas imágenes de mi Saint-Louis querido (ya os hablaré más de SL en un post futuro), y extractos del último disco de Ablaye, “Sira”, una colaboración con el trompetista alemán Volker Goetze. Ablaye está a tope de suave y exquisito, pero el trompetista, a mi modo de ver, no da la talla.

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