Archivo diario: enero 9, 2009

Un siglo de canciones 2: “Gracias a la vida” de Violeta Parra (por Antonio Gómez)

9 de enero de 2009

1-foto-violeta

 
 

Es difícil encontrar una sola canción que pueda encabezar cualquier lista, al menos para mí. Pero si se trata de encontrar la que me parece la composición más completa escrita y cantada en castellano tengo pocas dudas: “Gracias a la vida”, de Violeta Parra.

        

Perteneciente, como se sabe a una prolífica familia de artistas, Violeta tiene esa característica propia del genio que es la de crear con su obra un lenguaje nuevo en el terreno del que se trate, en este caso de la canción, de forma que se puede detectar un antes y un después de ella en la historia de la música popular chilena. Partió del folklore tradicional para convertirlo en una forma de expresión moderna, a partir de la cual se iluminó todo un camino para la canción de su país y de otros muchos. Es sólo un rasgo, pero definitivo, porque esa es la condición de los auténticamente grandes (gracias Gonzalo), que toman un arte y lo transforman en algo nuevo. Es, cada uno con su valor intrínseco, lo que caracteriza a Cervantes a Shakespeare o a Proust; a Goya, Velazquez o Picasso; a Griffith, Ford o Godard; a Brassens, Dylan o Beatles.

          

En la discografía de Violeta Parra hay una buena cantidad de obras maestras, pero “Gracias a la vida” reúne todos los requisitos para encabezar la lista. Su profundidad conceptual (un análisis complejo y completo de la existencia del ser humano y su papel en el mundo); la precisión de su letra, su estructura perfecta; la sencillez y belleza de su melodía, con ese tono de letanía repetitiva que sólo se rompe en el giro tierno de cada último verso; y esa manera desapasionada, casi narrativa, de interpretarla con su voz aguda, rasposa y quebradiza (¿No os recuerda al primer Dylan?), la convierten, no sé si en la mejor canción en española de la historia –como decidió un jurado de expertos hace unos años–, pero sí desde luego en una composición-interpretación fundamental.

        

Además, tiene el valor añadido de su carácter testamentario. Escrita en momentos bajos, y publicada en su último disco (una obra maestra en su conjunto) en 1966, poco después de un primer intento de suicidio, era la canción que, según el testimonio de su hermano Nicanor, más a menudo escuchaba y hacía escuchar a sus personas cercanas en los días anteriores a que se quitara la vida de un tiro el 5 de febrero de 1967.

 

Además de cantante y poeta, Violeta Parra fue también artista plástica, llegando a exponer en el pabellón de artes decorativas del museo del Louvre en 1964.  “Hombre con guitarra”, arpillera con yute tintado, que figuró en aquella exposición.

 

 2-hombre-con-guitarra-19602

NOTA: En youtube se encuentran más de 500 versiones de “Gracias a la vida”, y algunas, por distintos motivos, merecen la pena. Está, claro, la clásica de Mercedes Sosa, que popularizó la canción en el mundo, tan fiel, y sin embargo tan distinta a la original; la bienintencionada y entrañable de Joan Báez, la cursilita La Oreja de Van Gogh, e incluso la deprimente e insoportable de Plácido Domingo (¿por qué se empeñará alguien que domina perfectamente algo concreto en hacer otra cosa de la que no tiene ni puñetera idea?). Pero he encontrado una que me parece especialmente interesante. La cantan por, por orden de aparición: Isabel Parra (hija de Violeta), Tita Parra (nieta), María del Mar Bonet (la primera vez que la escucho cantar en castellano), Ana Belén y Javiera Parra (biznieta y fundadora del grupo de rock Javiera y los imposibles). Los dos guitarristas parece que son Ángel Parra y su hijo Ángel Antar Parra Orrego (hijo y nieto, respectivamente).

 

 
 

Entrada relacionada:

 

Un siglo de canciones: “All along the watchtower”

13 comentarios

Archivado bajo Arte, Cultura, Música, Recomendaciones