Archivo diario: enero 7, 2009

Band of Gypsys de Jimi Hendrix (par Christophe Magny)

7 de enero de 2009

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Portada alternativa con muñecos de Brian Jones, Hendrix, Bob Dylan y John Peel

 

Mencioné brevemente en los comentarios de mi post sobre Zappa las circunstancias en las que se realizó el “Band of Gypsys” de Jimi Hendrix. Me pidió Adrian que lo desarrollará. Vamos pues a visitar el backstage de esa grabación, que es a veces poco apetecible. Menos la conversación con Bill Graham, lo que cuento viene principalmente de mi infinita curiosidad por todo lo que tiene que ver con Hendrix, y en particular de dos libros: “Crosstown Traffic” (Charles Shaar Murray, Faber & Faber, London, 1989) y “Jimi Hendrix, Voodoo Child of the Aquarian Age” (David Henderson, Doubleday, New York, 1978, reeditado por Bantam en 1983 bajo el título “Scuse Me While I Kiss The Sky, The Life of Jimi Hendrix”). Son para mi lo mejor que se ha escrito sobre Hendrix, sobre todo el de Henderson.

 

La historia de “Band of Gypsys” empieza en 1965. Jimmy Hendrix termina su estancia en el grupo de Little Richard. Este ha tenido una influencia determinante sobre Hendrix: en su música y en su vistosa forma de vestir y moverse en el escenario. Hendrix dijo que quería hacer con su guitarra lo que Little Richard con su voz. Después se unió a la banda de Curtis Knight & The Squires. Ed Chalpin, manager de Curtis Knight, ve el potencial del joven Jimmy y le hace firmar un contrato de grabación en exclusiva por… un dólar. Solo tendrán lugar unas cuantas sesiones que en aquel momento no desembocaron en ningún disco.

 

Hendrix no mencionó la existencia del contrato a Chas Chandler (ex-Animals) cuando le fichó (1966). Chandler le trajo a Inglaterra, le cambió el nombre a Jimi, y montó The Jimi Hendrix Experience con Mitch Mitchell y Noel Redding. Allí empezó la leyenda.

 

Ed Chalpin aprovechó rápidamente el éxito mundial de Hendrix, sacando con Capitol Records en 1967 parte de las sesiones con Curtis Knight: “Get That Feeling (Jimi Hendrix Plays & Curtis Knight Sings)”, un disco que carece por completo de interés. Apoyándose en su maldito contrato, Chalpin demandó también a Reprise Records (el sello de Hendrix en EE.UU.). Chalpin ganó, y todos los royalties de Hendrix fueron bloqueados hasta una definitiva sentencia judicial.

 

Se fue Chas Chandler en mayo del 1968, durante la grabación de “Electric Ladyland”, harto del tiempo pasado en el estudio. Mike Jeffery, nuevo manager de Hendrix, y su máximo explotador, arregló un acuerdo con Chalpin: este recibiría un 2% de royalties de “Are You Experienced” y “Axis: Bold As Love”, los dos primeros discos de la Jimi Hendrix Experience. Y Hendrix le daría un disco para quitarse aquel contrato de en medio.

 

Hendrix había terminado “Electric Ladyland”, su obra maestra, y tenía previsto un doble LP de canciones nuevas, que salieron post mortem bajo los títulos de “Cry of Love” y “Rainbow Bridge”, y posteriormente como doble CD (“First Rays of the New Rising Sun”). Quería darle a Chalpin tan pocos temas nuevos como fuera posible. Decidió pues grabar un disco en vivo durante los conciertos que tenía firmados para Noche Vieja en el Fillmore East (Nueva York) de Bill Graham. Dos conciertos el 31 de diciembre, y dos el 1 de enero 1970. El afamado Wally Heider grabaría los conciertos con su estudio móvil.

 

The Experience ya se había disuelto con la partida de Noel Redding durante la grabación de “Electric Ladyland”, por motivos similares a los de Chas Chandler. También tuvieron su papel las presiones que ejercieron los Black Panthers y demás radicales negros sobre Jimi después de la muerte de Martin Luther King (1968). Hendrix tenía una audiencia y un poder de convocatoria enormes. En ese momento era el único artista negro de éxito entre los teenagers blancos. Un portavoz perfecto. Aparte de criticar a Hendrix por no tener un discurso radical sobre la condición de los negros en USA, los Black Panthers le reprochaban que tocara con blancos ingleses en vez de con sus hermanos negros americanos. Pero Hendrix no se identificaba con los radicales, se sentía más cerca de la ideología no violenta de Luther King. Esas presiones podrían sin embargo haber influido en su elección de Billy Cox y Buddy Miles, ambos negros americanos.

 

Sin bajista, antes de actuar en Woodstock, Hendrix llamó una vez más a su viejo amigo Billy Cox, al que conocía desde 1961, cuando estaba en la mili en Nashville. Tocaban entonces juntos en un grupo llamado The Casuals. Repetidas veces, incluso antes de irse a Inglaterra con Chas Chandler, Hendrix había llamado a Cox para que tocará con el, pero Cox no quería moverse de Nashville. Esta vez aceptó. Hendrix estaba harto de Redding, que no tenía ningún concepto de la necesidad para un bajista de tocar por ciclos, tanto rítmicos como harmónicos. Cox entendía de eso, mientras Redding sólo tocaba notas… De hecho, todas las fuentes coinciden en que el mismo Hendrix tocó el bajo en la mayoría de las canciones de la Jimi Hendrix Experience grabadas en el estudio.

 

Poco después de Woodstock se fue Mitch Mitchell, y Hendrix llamó a Buddy Miles, gran compañero de juerga durante sus estancias en Los Angeles. También había colaborado en dos canciones de “Electric Ladyland” (“Rainy Day Dream Away” y “Still Rainin’ Still Dreamin’”). Miles era un batería minimalista, funky, todo lo contrario del pirotécnico Mitch Mitchell. Ensayaron unos días, montaron varios temas, incluyendo unas composiciones de Buddy Miles (“Changes”, “We Gotta Live Together”). Iba todo más bien improvisado (“It’s a jam band”, dijo Hendrix), como lo demuestran las muy distintas versiones de los temas a lo largo de los cuatro conciertos.

 

Hendrix dio un primer concierto el 31 de diciembre, dando el show, saltos, acrobacias, todo su repertorio escénico. La gente se volvió loca, y allí es cuando le habló Bill Graham: “Estas dando un gran show, pero no te olvides que Wally Heider esta grabando, esto va a ser un disco, y la gente solo escuchará la música, no verá nada de tus malabarismos. Piénsatelo.” Hendrix le escuchó, lo demuestran las imágenes de los conciertos siguientes, donde se le ve sumamente concentrado, sin mover más que los dedos.

 

Es para mí el gran interés de “Band of Gyspys”: Hendrix nunca ha tocado tan claro, tan intenso sobre un escenario. Existen por supuesto otras inmensas canciones grabadas en vivo (el “Like a Rolling Stone” de Monterey), pero en el Fillmore en esos conciertos, Hendrix alcanza a mi modo de ver la cumbre de su arte en un escenario. En “Machine Gun”, a pesar de la batería machacona de Buddy Miles y de sus raquíticos coros, Hendrix está volando, edificando catedrales sónicas como nadie lo ha logrado jamás. Una obra maestra. “Power of Soul” y “Message of Love” son de los mejores temas que haya compuesto Hendrix, tocados aquí con una urgencia, una fuerza tremendas.

 

Harto de Miles, llamó a Mitch Mitchell poco después para que volviera con él. Mitchell era su complemento ideal, el que propulsaba al maestro a las alturas máximas, mientras Cox mantenía el contacto con la Tierra. Fue su rítmica hasta su muerte: Billy Cox y Mitch Mitchell, perfecto equilibrio entre bajo funk y batería polirítmica-jazzística-psicodélica. Miles Davis, que algo entendía de eso, declaró sin embargo que para el, la mejor sección rítmica que tuvo Hendrix fue la de Band of Gypsys.

 

Conocí brevemente a Bill Graham en 1982, durante la gira europea de los Rolling Stones en la que el hacía de agente y llevaba toda la logística. Durante los pocos minutos que pudimos charlar, le hice una única pregunta: ¿qué pasó esa noche en el Fillmore? Me dio su versión: “Cuando salió Jimi del escenario después de su primer concierto, todo el mundo estaba volcado, alucinado. Me preguntó que me había parecido, le dije ‘OK, Jimi, OK’.

 

Graham era un tipo muy impresionante. Por su trayectoria, empresario histórico del rock and roll americano, primero en San Francisco en la época hippie, con sus Fillmore y Winterland donde actuaron todos los grandes de ese tiempo. Luego el Fillmore East en Nueva York. Fue manager de Jefferson Airplane y Santana, entre mil otros. Era impresionante también físicamente, alto, fuerte, muy moreno, con esa cara (y fama) de mala leche. Le conocí poco pero nunca le vi sonreír. Tenía fama de decir siempre a los artistas lo que pensaba. Por eso le respetaban, por lo menos los más inteligentes.

 

Siguió con la historia: “Después de cambiarse, Jimi vino a verme y me preguntó otra vez que me había parecido. Le dije que sus saltos y carreras y malabarismos le impedían dar el cien por cien musicalmente. Que la gente venía a escuchar música, no a ver circo. Y volví a decirle que la gente que escucharía el disco no vería nada de su show escénico. Jimi se fue muy cabreado, pero en el segundo concierto de esa noche, no se movió en absoluto, estuvo concentrado como nunca. Al salir del escenario, me preguntó ‘All right, motherfucker?’ y volvió a tocar quince minutos de encore donde no paró de saltar y correr.”

 

Este segundo show es la base de “Band of Gypsys”.

 

Bill Graham murió en 1991 en un accidente de helicóptero.

 

¿Y Ed Chalpin? Después de la muerte de Hendrix, sacó más discos pésimos  de este con Curtis Knight. Lo último que oí (sin confirmar) es que en los 90 hacía de co-manager de Public Enemy.

 

 

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