Archivo diario: diciembre 21, 2008

VI parte médico y/o de guerra (por Quintín Cabrera)

21 de diciembre de 2008

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No gano para disgustos:

el hospital se traslada.

Es una mala jugada

que ahora me den estos sustos

y lo digo porque justo

que en la lista era el primero

se suspenden, Compañeros,

por este mes los trasplantes

y nadie se hace garante

por los meses venideros.

 

¡Por una vez en la vida

que era yo primero en algo!

Ya de mi asombro no salgo

¡Vaya suerte más jodida!

Discúlpenme que les pida

que se rían junto a mí

porque, Amigos, decidí

tomármelo a la chacota

pues no quiero dar la nota

llorando, ni nada así.

 

¡Tiemblo si miro al futuro!

¡Lo que sufre este cantor!

Cada día estoy peor

y por más que me haga el duro

siempre me doy contra el muro

de la cruda realidad

que me dice su verdad:

-Esto se acaba, Cabrera,

sin trasplante no hay manera

de eludir la adversidad.

 

Mi gozo en un pozo, pues,

y aunque siga esperanzado

mirando para otro lado

la evidencia es la que es.

Hay que aguantarse y después

-si salimos de este agobio-

celebraré, como es obvio,

pero con mucho cuidado.

Continuaré  amenazado

por bacterias y microbios.

 

Y así hasta el fin de mis días

sin tabaco y sin alcohol,

ni tampoco rock and roll

además de otras medidas.

Una dieta comedida,

no quedarse en la poltrona

y mi China querendona

seguirá tranquila, pues

el sexo, dicen que es

lo único que me funciona.

 

Me pregunto para qué

pues me amenaza la edad

con toda seguridad

un viejo verde seré

pero no recordaré

tiempos mejores ni nada

pues lo mío, Camaradas,

es subsistir diariamente

y aguantarle estoicamente

a la vida sus pulseadas.

 

Parece que soy valiente

pero soy más bien cagón.

Necesito el empujón

que encuentro siempre en mi gente

pues no soy indiferente

ni a la amistad pongo freno,

las penas con pan son menos

(como decía mi abuela).

Reclama, pues, mi espinela

un abrazo de los buenos.

 

Por hoy me despido, adiós,

hasta el próximo reporte

que no se nos pierda el norte

ni se nos pase el arroz.

No se callará mi voz

aunque no pueda cantar

y canse tanto esperar

que pase esta pesadilla,

estoy hasta las rodillas

metido en un barrizal.

 

Luzón, Guadalajara, ocho de septiembre 2008

 

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El primer parte

 

Segundo parte

 

Tercer parte

 

Cuarto parte

 

Quinto parte

con-antonio

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