Cambiando las escalas de valores (por Javier García-Pelayo)

12 de diciembre de 2008

Si usted lo vio, no es privado

ajedrez-marihuana

Que  la “grifa” cambiara la escala de valores, fue lo que más me llamó la atención. Ya que la escala imperante, había llevado al encorsetamiento é hipocresía social que, explotando periódicamente, permitió y llevó a  las guerras: coloniales, mundiales, civiles, Corea, Vietnam y a la peor de todas, ” la guerra fría”. Por Sevilla pasaba, diariamente, el “avión de las  siete”, que un dia se cayó en Palomares. Portaba bombas atómicas, con orden de ser tiradas en Moscú. Y los  rusos hacían lo mismo, por otra ruta. 

    

Así, que consideré que cambiar dicha escala era primordial, revolucionario y muy vacilón. 

 

Respecto a lo de la moral situacional, me gustaba y tenía que ver con el moderno concepto de relatividad, y me recordaba, los anatemas que, en los ejercicios espirituales, los jesuitas lanzaban contra la flexibilidad moral (diferenciándola de la casuística). Se predicaba una moral recia, de hierro, basada en una escala de valores inmutable. 

    

Así, consideré que adquirir una moral flexible, situacional, casuística, pero sin mancha de pecado (ya que el pecado está en la intención) era un compromiso, pero liberador, revolucionario, adecuado y muy vacilón. Javier Rodríguez Piñero, fue un gran medico que en ésta y otras ocasiones posteriores,  iluminó mi camino con su conocimiento. 

    

Los Beatles, Rolling, Kinks, Animals, Traffic, Who, y otros del “mersey beat” (Honeycombs…) de Inglaterra; Adriano Celentano, Domenico Modugno, Mina, Peppino di Capri y otros por Italia; Jimi Hendrix (mixto anglo americano), Doors, Janis, Spoonfool, Greatful Dead, Mamas and Papas, Beach Boys, y algo de blues y jazz de Estados Unidos. Era la música que oía y me interesaba. 
 

La colección de los “Cuentos de Calleja”, el “Capitán Trueno”, la “Biblia”, los “Evangelios”, “El Mono Desnudo” de Desmond Morris, el Calígula de Camus, “Un Mundo Feliz” y “Las Puertas de la Percepción” de Huxley, “Siddhartha” y  “El Lobo Estepario” de Hesse, cosas sueltas de Kerouak y Burroughs, “La Pipa de Kiff”, las “Sonatas”, “Luces de Bohemia” y otras de Valle, toda la buena biblioteca burguesa de mi madre,  la revista Triunfo, junto con las muchas películas discutidas en los cineclubs Vida y el universitario, con el padre Manuel Alcalá, Alfonso Guerra, Gonzalo, Camilo, Pipo Clavero y su chica, Fernando, Amparo, Manolo y Javier Rubiales, Monchi y Alfonso Cruz; mis amigos Miguel y Antonio Jiménez Esquivias, Porfirio, Chele, Ignacio Pérez Blanquer y mis 15/14 horas días de, verdadero, estudio, junto con mi paga de 50 pts. semanales eran mi bagaje, cultural, social y económico. Se imponía conseguir una subida de la paga. Para moverme más, aunque leyera menos. 

     

Conceptos  como Revolución, Revolucionario, Transformación Social, Traición al Proletariado (eso era lo peor), Coyuntura Social y demás, eran de uso frecuente y casi obligatorio. Así que, transformé mi coyuntura y me dediqué a buscar grifa para fumarla decidida y militantemente.

    

Imposible, ninguno de mis amigos fumaba. Dom Gonzalo empezó a coger fama (por el olor de la ropa, resto imborrable del almacén químico que fue) de que allí se fumaba y se drogaban a las tías y que alguna (contorsionista, supongo) se había preñado allí. Mi madre empezó a recibir anónimos recriminatorios y un dia, yendo en un autobús oigo como una madre le dice a su hija que no se le ocurra ir a esa discoteca, que te drogan y pulsando un botón se mueve la barra y te bajan a un sótano. No pude más y le dije, que ya me gustaría a mí que soy uno de los dueños, pero “señora ni una rosca, ni una rosca”.

  

En Dom Gonzalo no se fumaba, pero las salidas eran más o menos discretas y continuas. Creo que Gonzalo había dado órdenes de no facilitar  mi  búsqueda. Conecté con un vacilón de la competencia, Turín, que libre de influjos me ayudó, yendo él a comprar y me trajo 4 porros liados. Uno para él, guardé dos en el faro de mi motillo, y nos fumamos el otro. 

  

No me cambió, de momento, ni la escala ni la moral pero me aflojó el músculo de la risa, bailé de puta madre y cuando llegué a casa tenía mucha hambre, todo dentro de los efectos normales, vacilones y deseados. 
 

El Tineo“, en la calle San Luis, los vendía liados a 15pts, 4 por 50 pts. y 8 por 100. Se ponía solo unas horas por la mañana y otras por la tarde (horas de cañas) y cuando llegaba le estábamos esperando, a veces diez o doce que nos arremolinábamos a su alrededor y él sacando, de su sempiterna gabardina, un mazo redondo enlazado con una goma, iba despachando diciendo, “no deis la bronca, abriros no deis la bronca” compraba y me iba corriendo en la moto a fumármela con los amiguetes. 
 

En otra vida, en la que también me reunía con amigos que pensaban diferente, me metí a Cátaro. Nos persiguieron y nos refugiamos en Montsegur, que esa vez no hizo honor a su nombre y nos degollaron y quemaron a la mayoría. 

Formación original de Gong –con Silvio y Mane– actuando en Dom Gonzalo, 1968. Rodado en Súper 8 por Gonzalo García Pelayo. Se le ha añadido “Love Me Baby”. Montaje de Jorge Muñoz.

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8 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Poesía, relatos y otras hierbas

8 Respuestas a “Cambiando las escalas de valores (por Javier García-Pelayo)

  1. Javier Garcia-Pelayo

    Tiempo sin entrar. Gracias Iriati, bienvenido datos, fotos y documentos….Mateo es muy especial aqui te dejo algo de él y mas

  2. iriati

    Oye Javier por que no hablas de la Sevilla de finales de los 60 y principios de los 70. Te diré que en aquella epoca había una persona que cantaba mejor que Joe Coker ustedes lo conocian por Mateo, yo por José además existe alguna grabaciones audiovisuales por ejemplo el 1º salto a la tapia él canta una version de Jimi Hendrix Hey joe .
    Creo que fue unos de los hippies sevillano mas expitoso que existía, creo que le gustaba mucho la marcha farmacologíca
    Bueno si alguna vez te decide a crear un blog sobre la sevilla hippie creo que te puedo aportar unas serie de datos.
    Salud

  3. javier Garcia-Pelayo

    El Dom, con M, es casa. Es decir Casa Gonzalo, que era el nombre del club. Gracias Raúl, por tu comentario.

    Antonio, era mucho, lo del avión (ver peli “teléfono rojo”). Yo también tuve que ver….con la comisaría de la que hablas, pero años más tarde y algo parecido me pasó. Ya llegaremos…

  4. Antonio Gómez

    Realmente, don Javier y el resto, es curioso cómo y por qué motivos las personas tomamos determinados caminos en la vida y de qué manera tan distinta se pueden expresar sentimientos o ideas similares. ¿Quién sabe lo que me hubiera pasado a mí si en esos momentos hubiera descubierto la maría (a la que aún tardé unos años en llegar), en lugar de la militancia política, para enfrentarme a esas mismas sensaciones de insatisfacción y asfixia que señalas. Claro, que yo lo llevaba marcado en los genes, y eso también debe condicionar algo las cosas.
    Me llama la atención que yo también tuviera algo que ver con aquel avión de las siete que pasaba por encima de tu cabeza en Sevilla cada día y que un 17 de enero de 1966 se estrelló en Palomares con dos bombas atómicas. Yo tenía 17 años casi recién cumplidos (en noviembre anterior) y la manifestación de protesta, clandestina, por supuesto, que se organizó enfrente de la Embajada USA en Madrid, fue la primera a la que acudí, aunque entonces todavía no militaba. La primera a la que acudí y la primera en la que me detuvieron, joder, que tuve una suerte. Es una de las historias que recuerdo como si hubiera sucedido hace una semana. La gente (no podíamos ser más de 300 o 400) nos fuimos reuniendo en silencio, como siempre, en la calle Serrano, enfrente de la embajada, hablando en grupos de dos o tres, para en un momento determinado intentar unirnos todos y avanzar hacia la puerta. Naturalmente que lo impidieron los grises, que cargaron en cuanto vieron que empezábamos a juntarnos. Yo salí corriendo, adolescente, gordo y con todo el peso del abrigo a cuestas, por Diego de León y doblé por Claudio Coello, perseguido por un guardia que corría mucho más que yo (que para eso le pagaban, no te jode, menudo mérito) y que acabó por agarrarme poco más o menos a la altura de la calle en la que unos años después Carrero ascendería a los cielos.
    Nos encerraron primero en una comisaría que había en la Plaza del Marqués de Salamanca, y allí me di cuenta de que llevaba en el bolsillo un documento de protesta firmado con varios amigos, y aunque era un novato, y por eso lo llevaba, comprendí que si me pillaban con él la había cagado. Pedí permiso para ir al retrete (que supongo me dieron considerando mi juventud y mi cara de tonto), donde partí en trocitos la carta y la hice desaparecer por el sumidero. Luego pasé tres días en la DGS y salí con una multa de 5.000 pesetas. Fuimos detenidos alrededor de 90 manifestantes, y aquella estancia en los sótanos de la calle del Correo me permitió conocer a algunos con los que seguí manteniendo contactos y que en breve me llevarían a la militancia directa. Todavía ahora me abrazo a ellos con cariño cuando los reencuentro, habitualmente en alguna manifa. Lo mejor de todo fueron los bocadillos de calamares que me pasó mi padre, envueltos en papel de periódico para que tuviéramos algo que leer, que él ya conocía de qué iba la cosa. ¿Y si en lugar de un bocata me hubiera pasado un canuto?
    Salud

  5. conceptos, bagaje cultural, actitud vital, todo queda ahí, impregnado, en esa grabación en súper 8. pedazo de documento, oye. yo conocí otra disco con nombre propio, don julio (NOD), en valencia, 20 años después de esas imágenes, eso sí, aunque también bailé de puta madre 🙂

  6. “Love me baby” es la única grabación de la formación original del grupo sevillano Gong, que incluía a Silvio (y a Mane). El solo de guitarra es de Gualberto, quien se los llevó a Barcelona para grabar esta canción (hoy en día tan difícil de encontrar). Gualberto iba a grabar su LP con su mujer Yessica y también se llevó a los Nuevos Tiempos de Jesús de la Rosa, quienes grabaron sus primeras canciones.

    Las imágenes están rodadas en Súper 8 por Gonzalo García Pelayo en su mítica discoteca de Sevilla, Dom Gonzalo, en 1968. El montaje de imagen y video ha sido realizado por Jorge Muñoz.

    Más información sobre Gong en:

    https://elmundano.wordpress.com/2008/12/05/de-beatnik-aficionado-a-hippie-convencido-por-javier-garcia-pelayo/

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