Arte y Negocio (Efe Eme)

15 de noviembre de 2008

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Hace unas semanas se celebró en Londres la primera edición de la Musexpo en Europa. Este seminario, de origen estadounidense, ya había celebrado 4 ediciones, todas en Estados Unidos. Surgió como una idea para fomentar la comunicación entre los distintos sectores del arte y el negocio de la música. Y antes de proseguir revisemos definiciones para aclarar conceptos.

 

En ref. a Arte el diccionario de la RAE. dice (y recojo tan sólo las dos primeras acepciones):

 

(Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη).

1. amb. Virtud, disposición y habilidad para hacer algo.

2. amb. Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros.

 

El término Negocio deriva de las palabras latinas nec y otium, es decir, lo que no es ocio. Para los romanos otium era lo que se hacía en el tiempo libre, sin ninguna recompensa; entonces negocio para ellos era lo que se hacía por dinero. Es una ocupación lucrativa que cuando tiene un cierto volumen, estabilidad y organización se llama empresa. Las cuales suelen ser reguladas por leyes. Un negocio industrial es referido comúnmente como una industria. Un ejemplo es la Industria del Entretenimiento y más concretamente la de la Música (que es la que nos ocupa).

 

El Artista -independientemente de su faceta creadora- también puede ser Empresa. Y si no lo es, necesitará asociarse con una o varias, para desarrollar su profesión y ser recompensado. Porque si no, su Arte será “otium” y no “modus vivendi”. Con esto vengo a decir que Arte y Negocio son uña y carne (lo cual no implica descartar la respetable opción “amateur”).

 

La industria de la música es compleja porque abarca varias áreas de negocio. Pero se rige por una serie de reglas básicas y sencillas. Sólo se precisa entender el tema de los Derechos que se generan (como los copyrights por los de Autor o los royalties por la venta de discos). Y a partir de ahí a volar y a echarle imaginación y talento.

 

En la edición europea de la Musexpo se constataron varios hechos, que de alguna manera hemos ido desgranando desde estas páginas. Principalmente el “business” de las grabaciones vs. el de los conciertos. Y en ambos casos con un trasfondo común: el del manager y/o editor. En un principio, antes de Edison, para realizar actuaciones se precisaban partituras (confundiéndose a veces el rol de representante y el de “publisher” o editor musical, dando lugar a los primeros emprendedores del negocio).

 

Hasta la decadencia de la supremacía de las discográficas las giras eran deficitarias, porque servían para apoyar el desarrollo de los Artistas y por ende la venta de discos (en el formato que fuese). Con las nuevas tecnologías y la revolución digital, aplicadas tanto al Top Manta como al P2P, se han cambiado las tornas. Ahora las grabaciones son el “loss leader” para promocionar las actuaciones en directo. Esta obviedad no deja de reflejar una fuerte marea de fondo, fuente de conflictos entre los distintos sectores.

 

Dejando aparte a los medios –que quieran o no forman parte del tinglado- el malo de la película siempre ha sido la compañía de discos. Ahora que tras la enésima crisis de su negociado ya sólo les llueven los palos de los ignorantes o de los que, ante su falta de inspiración, no tienen más argumentos que exponer, surgen otros “malotes”. Y los que siempre han estado ahí, siguen ocultos. Como los managers o representantes. Que siempre han sido los que han engañado sistemáticamente a los Artistas y a quien se pusiese por delante; han desarrollado corruptelas en ayuntamientos y comunidades autónomas, discográficas, editoriales, medios, empresas de alquiler de equipos de luces y sonido, etc., etc. Y se siguen frotando las manos, porque además ahora “el futuro son los directos”, como afirman partes interesadas.

 

A los conflictos de las editoriales musicales con las compañías productoras de grabaciones –lógicas en una lucha por la hegemonía del poder industrial- siguieron otras muchas, en las que los editores siempre han estado presentes. Porque controlaban/controlan uno de los bienes más preciados: el tesoro de las obras compuestas por los autores que representan y administran.

 

Durante mucho tiempo se ha achacado a las discográficas su no saber adaptarse a los nuevos tiempos. Siempre pensé que “opinar es gratis”. ¿Dónde estaban las soluciones? ¿Quién las aportaba? Y los que presuntuosamente se atrevieron –los listos de la prensa- se equivocaron de lleno. ¿Si tanto sabían por qué no lo intentaron? Se limitaron a seguir poniendo el cazo… ¿Qué podía hacer la industria, tanto los productores independientes como las multinacionales? “Si no puedes con tu enemigo, únete a el” podía ser una posibilidad. La misma que intentó BMG con Napster, con resultados funestos (como mostrábamos hace unas semanas aquí mismo). Permanecer a la expectativa, como así fue. A causa de los cual recibieron –y reciben- tantas críticas e insultos. O ser más modernos que nadie, y arriesgarse a que cuando has aprendido a decir “película” resulta que se dice “film”…

 

El caso es que nadie había marcado el territorio real de la confrontación: el poder de las editoriales. Las discográficas se han comido el marrón de ser los enemigos de los cambios tecnológicos. España es una excepción, gracias a SGAE, la sociedad de gestión de los derechos de autor convertida en enemigo nº 1 de todo el mundo. La Sociedad General de Autores y Editores ha sido la gran protagonista de todos los ataques por parte de quienes tienen una agenda oculta. O bien porque son contrarios a los derechos de propiedad intelectual -porque defienden los de propiedad industrial- o porque buscan un abaratamiento de costos en la elaboración de sus productos y contenidos o… El caso es que hasta esta reunión de Musexpo, celebrada hace dos semanas en Londres, no se habían puesto algunos puntos sobre algunas ies. Las quejas de las discográficas sobre la lentitud y el desmesurado proteccionismo de las editoriales sobre las obras que controlan, empiezan a ver la luz. Aportan dos razones. Ambas claras y diáfanas. Una, la que hasta ahora les achacaban a ellos: “las editoriales no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. A la velocidad que conllevan los cambios tecnológicos”. Y la otra, que en España si hemos oído, en la que les acusan de tomar decisiones sobre repertorio sin consultar a los autores.

 

El panel del primer día se inauguró con un documental titulado “El negocio de la Música esta roto. ¿Cómo podemos arreglarlo?”. No ofrecía ninguna solución. Como tampoco el panel correspondiente. Lo que confirma mi tesis, expuesta hace dos párrafos. Y se refrendó en los siguientes días. Conclusión: la falta de comunicación y entendimiento entre las partes, incluyendo a los usuarios, es manifiesta. Y sólo beneficia a quienes se aprovechan o quieren beneficiarse de la música (operadores de telefonía, medios o empresas de hardware, por citar tres ejemplos). Por lo que estamos lejos, muy lejos de algo cercano a una solución. Que quizás venga más del lado de los Steve Jobs de este mundo, que del planeta Música.

 

Al final me quedo con una cita de Seymour Stein, fundador de Sire Records, que preguntado sobre si fuese a empezar de nuevo ¿qué herramientas de las proporcionadas por las nuevas tecnologías usaría hoy en día? Se limitó a contestar: “Mis orejas”. Yes sir…

 

Publicado en Efe Eme

9 comentarios

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9 Respuestas a “Arte y Negocio (Efe Eme)

  1. Imán no eran del sello Za. Estaban firmados previamente por Aurelio González (otra cosa es que fuesen en el paquete de la gira del rock andaluz, como sería lo lógico).

  2. javier garcia-pelayo

    Ah y yo no defiendo a las empresas las utilizo

  3. javier garcia-pelayo

    La realidad del mercado es una ilusión porque el mercado se hace .Y el sello Za, después de una infausta gira, boicoteada por Gay Mercader (organizador de ella para Boicotearla).Nos quedamos con el culo al aire. Con contratos, pero sin disco nuevo durante dos o más años, sin que nos dieran libertad. Y fue causa de ruptura de Imán, Alameda y Cai. Solo quedó Medina-Azahara, que con más galas pudo aguantar hasta conseguir la carta de libertad. Y con esto doy por terminado el capitulo de malos recuerdos, que no quiero que sean motivo de mi escritura en estas paginas.

    Salud y libertades

  4. Jejeje anda que has tardado en entrar al trapo…En lo de engañar a los artistas serás la excepción que confirma la regla. Tu y unos pocos más, los “outsiders”, que por eso teníais problemas en las cobranzas. Porque como bien conoces otros “outsiders” enseguida se convirtieron –en cuanto pudieron- en “insiders”. Pero de las corruptelas de ayuntamientos, comunidades, alquiler de equipos de sonido y luces, etc. no dices nada. ¿También son culpables las discográficas, que no tenían ni tienen nada que ver con esos negociados?

    Me alegra que cites el tema de los royalties por las ventas de los discos. Y si el episodio de la investigación al que te refieres es el que yo conozco (Gong vs. Movieplay), conviene aclarar el tema y no dejarlo tan en el aire: Movieplay era una empresa nacional. Vamos, española y por tanto nada que ver con las multinacionales. El primer caso que nos levantó sospechas fue el primer disco de Luis Pastor. Tan sólo un cliente –Discoplay- había comprado más discos que los reportados en la primera liquidación semestral de royalties. Confrontada Movieplay con los datos en la mano, contestaron que era un tema fiscal. Del ITE (el antecesor del IVA). Y que tenían que ser coherentes. No podían decir una cosa a Hacienda y otra a nosotros. ¡Toma ya! O sea que como engañaban al fisco también lo hacían con nosotros (incluyo a los artistas en este “nosotros”). Pues bien, eso NO LO HACÍA NINGUNA MULTI. ¡Se jugaban poder seguir operando en España! Y al menos en las tres multis en las que he trabajado –y tenía acceso y control sobre lo que se fabricaba, vendía y devolvía- nunca observé ninguna irregularidad. Pero las historias de royalties ¡de las compañías españolas! son similares a las de Movieplay.

    Los nombres que mencionas de managers no son los únicos. Quizás sean el Top del “establishment” pero no estaban solos. Había más. Y de uno de los mentados, José Ramón Pardo podría escribir un libro sobre como fue engañado, cuando se asoció con él, con una independiente ¡española! de por medio…

    En ref. a lo que dices que “apoyasteis la buena música….extranjera, la de aquí la soportasteis como algo necesario, que mientras antes, se hundiese mejor” imagino que como hombre que defiende a las empresas por encima de todo, concordaras conmigo que el objetivo principal es obtener beneficios. Por tanto se impone la realidad del mercado: entre un 65% y un 75% de las ventas en producto español. Por tanto esta ¿sería la cuota de mercado a perseguir? O la realidad empresarial ya no conviene traerla a colación… Y de las multis en las que he trabajado, dos de ellas han sido firmes y decisivas en su apoyo de la música nacional. Tan sólo hay que repasar sus ingente catalogo, de todas las tendencias (me refiero a CBS/Sony y BMG). Y en una de ellas (CBS) por ejemplo fiché a tu hermano Gonzalo para que montase ZA (la Gong 2). Y en la tercera multi, para solventar una sequía local que ya empezaba a resultar endémica contraté a Paco Trinidad como Director Artístico para revitalizar el departamento… No creo que hayas querido decir que mejor que todo hubiese seguido como en el franquismo donde no se editaba a Dylan, Pink Floyd, etc. y se hacían versiones (covers) en español de Beatles, Stones, etc.…. Pero así ha sonado.

  5. javier garcia-pelayo

    Ah y si de engaños se trata, miremos las declaraciones de discos vendidos (royalties) que daban las discográficas….y ni una sola vez fueron ciertas, como demostró una investigación privada, que se encargó y que se saldó con un acuerdo entra partes. Así que cada palo aguante su vela, que no todos los managers éramos Caravaca, que SI tenia corruptelas con CBS, con Salaberry, con TVE y con canal plus.

  6. javier garcia-pelayo

    35 años como manager y NO he engañado a ningún artista (puedes preguntar), ni le he dicho que no, a los que quisieron trabajar conmigo.

    La industria discográfica, cual dios ¿Neptuno? devora a sus hijos y se ha fagocitado a si misma. Dirigida por la personas más cretinas, y a veces malvadas, que me he encontrado en mi vida, siempre tuvieron más ombligo que los artistas, siempre pensaron que ellos eran mas importantes que dichos artistas a los que denominaban” producto”.Y querido Adrian siempre apoyasteis la buena música….extranjera, la de aquí la soportasteis como algo necesario, que mientras antes, se hundiese mejor….pues habéis triunfado.

  7. Los artistas, en general, pueden tener el ombligo tan grande como quieran, que para eso crean, componen, cantan y pagan local de ensayo. Claro que si no sostienen esos ombligos con talento, entonces la cosa cambia.

    Y sí, esto último va por Alejandro Sanz. ¿o era magno?

  8. En el departamento de “ombligos” son los Artistas quienes se llevan la palma (como no podía ser menos). Si bien es cierto que algunos ejecutivos y críticos les hacen dura competencia.

  9. Hay buena música y mala música. Todo lo demás son componendas. Ah qué egoísta afirmación decir que se acaba con la música si haces tal o si dejas de hacer cual.

    El ombligo de una discográfica podría albergar al universo entero.

    Saludos

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