El viaje madrileño 2 (por Javier García-Pelayo)

24 de octubre de 2008

Si usted lo vio, no es privado (la columna del viernes de Javier)

 

 

 

Con esa actitud y circunstancias nos desenvolvíamos en un Madrid prohibido para mí y carente de sitios de reunión. La Cervecería Alemana en la Plaza de Santa Ana como bar, el Retiro y el Obelisco como sitio abierto, eran los únicos lugares de encuentro para hippies y demás aventureros psicodélicos. En J&J, Picadilly, Stones y el 42 se reunían los discotequeros y los golfos. Ahí sí se notaba que Madrid era la Capital; había de todo y venían pocos pero de todas partes del mundo. Una vez dormí en una pensión llena de hippies de todas las nacionalidades y al día siguiente no había nadie, en una redada nocturna, la policía se los había llevado a todos. O sea, que era entretenido.  

La presentación de Smash en Picadilly fue un éxito espectacular. Empezó con el tema de Jimi HendrixRed House” que tiene una introducción de un solo de guitarra y la voz entra justo detrás de un largo break de batería, diciendo: “At the Red House…” la cantaba Antoñito que se había tomado unas copas de Fernet Branca y por entonces (17 años) era un batería de cuerpo entero, es decir, no tocaba “de muñeca” sino con todo el cuerpo y para recorrer todos los tambores tenía que impulsarse con un salto. Al coger fuerza para hacerlo se cayó de espaldas. Yo que estaba a su lado manejando el Binson de voces me lancé a levantarlo mientras Henry preguntaba “Antoñito ¿qué pasa?

 

Mientras le sentaba le hacía señas a Henry para que iniciara otra vez la introducción, así lo hizo y a la segunda vez Antoñito lo hizo muy bien, dio un salto, recorrió todos los tambores y de nuevo sentado cantaba sin dejar de tocar: “At the red house for my young girl..”…. y comenzó a vomitar sin parar de tocar y cantar, los vómitos llenaban la caja y cuando la baqueta marcaba el ritmo saltaba todo lo allí dejado y las luces resaltaban cómo se le iba pringando el pelo, la imagen era completamente underground y psicodélica, el ritmo era perfecto y la voz con gran profundidad. Aquello era puro blues y la actuación fue uno de los grandes triunfos del grupo.

 

El Auditorio del Parque de Atracciones era lo máximo en el espectáculo de la época, nos contrataron y desde el principio al director de escena y presentador, que era Torrebruno, no le gustamos. Los ensayos fueron difíciles, pero comenzó la actuación y fue un lleno completo, allí había más pelos largos de los que yo había visto nunca juntos, se sabían las canciones, aplaudían las improvisaciones y fue una buena, buena actuación, la comunicación fue total y al terminar los 45 minutos de contrato el público pidió bises. El Parque no permite alargar las actuaciones, por marketing de rentabilidad de las otras atracciones, pero la de Smash no podía pararse y ellos seguían tocando. Me ha tocado discutir tanto en esta profesión de manager de grupos de rock que tuve que hacerlo hasta con Torrebruno. Nos conminó varias veces para parar la actuación, y yo jamás paro a un artista en pleno éxito y Torrebruno desenchufó, fue tremendo, el público rugía. Silvio se sentó en la batería e hizo un solo fantástico y larguísimo. Los empleados del Parque le iban quitando tambores, cuando se quedó sin nada la emprendió con las tumbadoras y se tiró con ellas al foso de agua y gran parte del público con él, ¡todos al agua!

 

No hubo templanza en la cobranza, algunas veces, como ya sabemos, se puede morir de éxito. Claro, que los problemas con el “establishment” del espectáculo más reaccionario de esa época iban a ser continuos, además era lo que nos gustaba y lo que, de alguna forma, queríamos.

 

Supongo que la buena y vacilona gente de Als 4 vents, la compañía discográfica, fue la que consiguió el contrato para TVE en el programa del Número 1, Pepe Palau, que cuando los Beatles, seis años antes, habían venido a España, dijo que : “Esos chicos melenudos no llegarán a nada en el mundo y menos en España donde la juventud tiene otras inquietudes”. Lo había dicho hacía seis años y todavía estaba en la cresta, dirigía los más importantes programas y tan contentos. Bueno, cuando llegamos a Prado del Rey no nos dejaban entrar, no creían que fuéramos a tocar, aunque llevábamos todo el equipo. Aclarado el error monté los instrumentos y empezaron a ensayar “I left you”, single a promocionar que era una canción gritada y con una muy contundente y obsesiva batería, se oyó:

 

-No, no, no, ¿qué hacéis, Smash?- gritaba Pepe Palau dirigiéndose muy en corto a Antoñito.

-¿Qué vamos hacer?, ¡pues tocar!- respondía Antoñito extrañado y mosqueado

Así no, ¡así no!. ¡La batería no se toca así!

-Ah..¿No?-  preguntaba Antoñito completamente cortado

-En mi programa ¡no!, la batería la inventaron ¡los jazzmen! y se toca con escobilla, ¡con escobilla! No con palos.

-¡Oiga!, que nosotros somos de la generación beat, de los Beatles, y beat es golpe y eso es con baqueta– intervine yo.

-Aquí los Beatles no cuentan para nada y en mi programa no se tocan esas canciones de gritos y palos

 

Le molestaba la canción y el grupo. En fin, que si esto, que si lo otro, y el ultimátum de que no, que lo mejor era que no se tocara. A mi me parecía importante que salieran en televisión y les recordé “Forever walking”, una bellísima balada de Antoñito que éste cantaba muy bien y era sin batería y con xilofón. Se negoció y en eso quedamos. Retiré la batería y empecé a montarlo, mientras tanto estaba ensayando Karina y cuando ya estaba terminando de montar las decenas de piezas metálicas del xilofón, falló una tuerca o algo y se me desparramó entero viniéndose abajo, con un estrépito que aumentaba, tal como rebotaban en los escalones del decorado.

 

-¡¡¡Smaaaash!!!- bramaba Pepe Palau.

-¡Fuera! ¡Fuera!- llegó gritando enloquecido mientras Karina se paraba mosqueada.

 

Lo vi todo perdido y me enfadé, paré al Palau en seco y le expliqué que teníamos un contrato, que ya bastaba de poner problemas y que ahora íbamos a montar, ensayar y después haríamos la actuación sin más problemas. Actuaron y quedó muy bien pero lo cierto es que hoy en día, que yo sepa, no quedan imágenes de los primeros Smash en TVE.

ENTRADAS RELACIONADAS:

 

Viaje madrileño 1 (por Javier García-Pelayo)

El Underground en España 1: Manifiesto de lo Borde. Estética e ideología (por Antonio Gómez)

Madrid 1970, eje de la Música Progresiva

Radio Popular FM en 1972 o la 99.5 como un viaje iniciático (por Antonio Gómez y Adrian Vogel)

Anuncios

4 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música, Medios

4 Respuestas a “El viaje madrileño 2 (por Javier García-Pelayo)

  1. Antonio Gómez

    Paso varios días fuera y al volver me encuentro los deberes sin hacer, así que vamos a ello.
    Aparte de lo descacharrante que resulta el relato de Javier, que para mí también alcanza quizás su punto más alto en el párrafo que reproduce Adrian (y especialmente el final: “la imagen era completamente underground y psicodélica, el ritmo era perfecto y la voz con gran profundidad. Aquello era puro blues…” que convierte el desastre en ideología estética), quería comentar un par de cosas.
    Pues sí. habría que tener en cuenta el personal que había en los medios y por losque no cabía más remedio que pasar si se quería tener un mínimo de repercusión. Seres como Íñigo y Pepe Palou (¡dios, cuando hacía que no oía hablar de este personaje!). Por suerte también había, ya en aquel tiempo, otros más “militantes” con las nuevas músicas de entonces: cantautores y underground, dos géneros aparentemente contrapuestos pero que personalmente creo que tuvieron mucho que ver uno con otro. Eran gente como Carlos Tena, Plácido Serrano, Cholo Hurtado (curioso personaje), Alfonso Eduardo (entonces), y pocos más, no creáis.
    Otro tema que desvela Javier es que, se diga lo que se diga, en aquella época se estaba aprendiendo todo. Los músicos aprendían músicas ajenas, instrumentos que nunca habían tocado, y los técnicos de sonido, por ejemplo, también estaban aprendiendo a manejar sus instrumentos (que lo son). Los pitidos, acoples, chispazos y otras gracias eran casi invitados obligados a los recitales de este tipo de música (como poco antes lo era en el de los cantautores), y es que aprender lleva tiempo. Lo curioso, y lo que hace importante todo aquello, es que junto a unos músicos y técnicos que aprendían a tocar y a sonar bien, había un público que aprendía a escuchar.
    Salud.

  2. “Tentativos” ¡Qué bonito Moebius! Y desde luego Rasko el patinazo del Palau con los Beatles es de los que hacen historia…

    El viernes pasado charlando con Antonio San José nos quedábamos con la parte del relato que decía:

    […] los vómitos llenaban la caja y cuando la baqueta marcaba el ritmo saltaba todo lo allí dejado y las luces resaltaban cómo se le iba pringando el pelo, la imagen era completamente underground y psicodélica, el ritmo era perfecto y la voz con gran profundidad. Aquello era puro blues y la actuación fue uno de los grandes triunfos del grupo. […]

  3. raskolnikoff

    Menudo visionario el amigo, eh Adrian?

  4. ¡Canciones de gritos y palos! Vaya definición, me encanta.

    Hay que ver que tiempos aquellos tan tentativos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s