Archivo diario: agosto 29, 2008

Bruno Galindo (los reencuentros son para el verano 2)

29 de agosto de 2008

Alguna vez hemos coincidido por el barrio, pero hacía décadas que no echábamos un buen rato. Volviendo del concierto de Diane Krall, Bermúdez y su compañera me dejaron en la calle Bailen, pasado el Viaducto. Caminando hacia casa, me lo encontré en la Plaza de la Paja, de regreso a la suya. Buscando un sitio tranquilo para charlar, acabamos en casa. Y nos dieron las cinco de la mañana, hablando de Corea del Norte.

 

Un amigo español de Nueva York estuvo destinado en el país del amado líder. Y las historias que conocíamos eran… dejémoslo en “sui generis”. La Mundana no sabía que Bruno había estado ahí y que ademas tiene un libro sobre las dos Coreas.

 

Entrar en la República Popular Democrática de Corea no está al alcance de todo el mundo. Así que una cosa llevó a la otra, hasta las tantas. Historias, anécdotas y el merchandising comunista que tenemos fueron los ingredientes de una noche coreana.

 

A Bruno Galindo lo conocí en 1989. En un avión fletado por Paco Pérez Brian –entonces en “El Búho” de RCE- para ver a los Rolling Stones en el Shea Stadium. Era la gira del “Steel Wheels” (también fui a Toronto, Indianápolis y Los Angeles). Y cuando Chochless se fue a la central europea de Londres, pensé rápidamente en él para sustituirla. Estaba en la EMI, le llamé, le lié y se vino.

 

Después de esa noche quedamos en volver a vernos. Una comidita. Y repasamos anécdotas, fechas e historietas (como una noche neoyorquina que involucraba al Internacional, Pearl Jam, el CBGBs y el departamento de inmigración o la segunda gira americana de Azúcar Moreno).

 

Encontramos un par de puntos en común que desconocíamos. Nuestro conocimiento del nordeste brasileño. Nosotros por Fagner y el por un viaje que hizo con Manu Chao (que desembocó en la organización de un festival en Galicia). Y el tenis, que siempre aparece cuando menos te lo esperas (dejó de jugar porque le ofrecieron curro en una discográfica).

 

Aproveché para que me firmase los ejemplares de sus Diarios de Corea (uno para nosotros y otro para el colega que estuvo viviendo ahí unos años).

 

Hoy Bruno, aparte de haber trabajado como traductor para la desaparecida editorial Numa, es un cotizado escritor (con media docena de libros publicados) y viaja dando conferencias y actuaciones. Su blog es muy recomendable.

 

Y gracias al verano, que es para los reencuentros, seguimos en contacto.

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