Archivo diario: agosto 22, 2008

Camera Café (el tributo de Antonio Gómez)

22 de agosto de 2008

Hace dos lunes tanto Antonio Gómez como Ana Boyero –que por cierto tiene nuevo blog Raza Becaria– me sorprendieron con sus elogios hacia el programa “Camera Café”. Son dos generaciones muy distintas coincidiendo sobre un programa de éxito, al que no le he prestado mucha atención. Alguna vez lo he intentado ver, porque una compañera de La Mundana actúa en la serie. Pero ni llamó mi atención ni picó mi curiosidad.

 

Este martes acompañé a Antonio a cubrir el primer día de rodaje de la segunda temporada de “Física o Química” y su correspondiente rueda de prensa (muy bien resuelta por Sara). Y volvimos a hablar del programa que ahora emite Tele 5, pero que debutó –sin pena ni gloria- en las autonómicas. Y me contó que había escrito una nota para El Periódico, a raíz de nuestra comida con Ana.

 

La verdad es que es un pedazo de artículo. Para mi gusto es mucho mejor que el programa. Porque Antonio es mucho Gómez cuando se pone. Eso si, me surge una duda. Antonio dice y escribe que es una idea original italiana. En la Wiki pone que es originalmente una producción francesa. La verdad, si los elogios de Ana y Antonio fuesen ciertos, me pega mucho más que sea de la France. ¿Qué sabéis al respecto?

 

He encontrado el primer episodio de la primera temporada francesa. Si os interesa sólo tenéis que pinchar en el vínculo para verlo.

 

Pero a lo que íbamos, que no es otra cosa que el “Cameracafeadictos” de Antonio. Lo podéis leer a continuación o en El Periódico (pinchando en el enlace):

 

‘Cameracafeadictos’

Los hay adictos al café, a las drogas duras o blandas o a los videojuegos. A las tragaperras, los barbitúricos, las gominolas e incluso, puestos a extravagancias, hasta al trabajo. Yo, además, también lo soy de Camera café. No hasta el punto de asaltar la caja de Lexatín cada vez que no llego a casa a tiempo, pero sí como para verlo con frecuencia y considerarlo uno de los espacios más inteligentes, de mayor imaginación y mejor utilización del medio que ofrece la tele actual.

La idea, de origen italiano, asombra por su sencillez casi minimalista: un grupo de personajes que divagan en un único decorado, retratados en un solo e inamovible plano. Algo así como la esencia del cine desde que en 1895 los hermanos Lumière rodaron la salida de los obreros de su fábrica de Lyón o la estricta aplicación de la receta básica de John Ford: “Ruedo con la cámara a la altura de los ojos y hago que los actores se muevan en el plano”.

Con esos escasos mimbres, a la vez tan antiguos y tan novedosos, el equipo que dirige Luis Guridi ha acertado plenamente en el paso de la idea a la emisión. Los guionistas han captado el lenguaje vivo de la calle, en el que el taco y la intemperancia cumplen un efecto de realidad que contrasta con la disparatada utilización de diversos tipos de humor claramente definidos: negro, costumbrista, absurdo o escatológico. Otro puntazo son los personajes. Estereotipos, sí, pero con los suficientes matices y recovecos como para que el espectador pueda identificarse con esos seres al borde de la línea; algo a lo que sería imposible darle credibilidad sin el concurso de un excelente grupo de actores, perfectamente conjuntados.

Ante la tópica frase de programa para toda la familia, no saco la pistola, como Millán Astray ante la cultura, pero me echo a temblar. Bajo la misma suelen ocultarse productos que, efectivamente, llegan a todas las edades, pero a base de rebajar tanto las exigencias que se quedan a la altura de mentalidades adolescentes. Camera café también es familiar, pero de otra forma, más adulta y más compleja. Como Los Simpson, por ejemplo, que en lugar de reducir sus pretensiones, está poblada de sutiles referencias que permiten disfrutar de ella de forma distinta, según la edad que se tenga, sin necesidad de aplanar el encefalograma.

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