Prince Pierce: Lakers 102, Celtics 108 (Sociapatía nos narra el 0-2)

9 de junio de 2008

El alero de Boston vuelve a ser la estrella del partido. Se echó a la espalda a su equipo durante tres cuartos y medio, hasta que los Lakers ejecutaron una remontada espectacular. Cuando los angelinos ya rozaban la victoria, el 34 de los verdes fue el protagonista en un par de jugadas clave que aseguraban el 2-0 y toda la presión que ahora es para Kobe y los suyos en el tercer partido.

A menos de 8 minutos para el final Los Ángeles Lakers iban 24 puntos abajo (71-95) Hasta entonces no habían podido frenar la inspiración del perímetro de Boston (23 para Pierce, 15 para Allen y 21 para el invitado sorpresa Leon Powe), los árbitros no les toleraban el más mínimo contacto y Kobe Bryant estaba con la cabeza en otra parte. Los suplentes habían servido de sparring a la segunda unidad de los Celtics y el público enloquecía con el “Beat L.A!” del videomarcador.  No merecía la pena ni pedir un tiempo muerto; el partido estaba más que perdido. Pero en ese momento, los Lakers comenzaron a carburar.

 

El coladero que había sido la defensa de Lakers estuvo ágil y atenta a las líneas de pase y empezaron a entrar los tiros: los fáciles y los heroicos. Un Gasol desconocido bramaba después de cada rebote que capturaba. Radmanovic, el eterno tapado por el sistema de juego de Phil Jackson, dio un paso al frente y se atrevió con jugadas que no le correspondían en la cara del mismísimo Paul “rodilla de acero” Pierce. Kobe Bryant se puso en modo mamba, y volvió a salir magia de sus zapatillas, anotando él sólo 11 puntos. En 6 minutos y medio endosaron un parcial de 31 a 9 a Boston, que veía que el partido que tenía encerrado en el puño, se le escurría entre los dedos.

 

Pero la remontada empezó tarde y con 38 segundos por jugarse y balón para Boston, los Lakers aún iban 2 puntos por debajo. Necesitaban como fuera que los Celtics no anotaran en esa posesión, pero ahí estaba Paul Pierce para aguarles la fiesta. Cargando con su enorme corpulencia contra el aro rival, consiguió sacarle una falta personal a Derek Fisher. Anotó los dos lanzamientos desde la línea de castigo y cuando los Lakers se encomendaban a todos los santos de California para meter el tiro que elevase la tensión y las oportunidades de ganar, de nuevo Pierce le puso un gorro a Sasha Vujacic que sentenciaba el encuentro.

 

Gasol repitió el esquema del primer partido: primera mitad anotadora (15 puntos) segunda reboteadora (7 rechaces). Contuvo mucho mejor a Kevin Garnett (le dejó en un paupérrimo 3 de 11 en la primera mitad) y le clavó un par de mates que añadir a la manía (ver a partir de 1:30) que se tienen estos dos pura sangres. Acabó con unos buenos 17 puntos 10 rebotes y 4 asistencias; números no muy distintos a los que suele hacer, pero que hoy sí reflejan el esfuerzo y el sudor en pista. Curada su autoestima, es de suponer que en los tres partidos de Los Ángeles vaya la yugular de quien se atreva a toserle.

 

Como ya hemos comentado, el banquillo de los Lakers no hizo absolutamente nada más que sacar el balón de fondo tras canasta rival. Con Farmar, Turiaf y Walton en pista, acumularon un parcial de -16 mientras que los suplentes de Boston aportaron nada menos que 35 puntos.

 

Párrafo aparte para la actuación arbitral (que hasta comentan en vídeo en la ESPN). Dan Crawford y Bob Delaney mandaron 38 veces a la línea a los jugadores locales, por solo 10 a los jugadores de los Lakers. Sin entrar en conspiraciones ni en quejas poco fundadas (esas cosas se las dejamos a los honrosos profesionales de marca.com) lo cierto es que señalaron más de una falta más que dudosa a favor de Boston. Pitaron faltas a los de Doc Rivers, pero muy pocas estuvieran castigadas con tiros libres. Cierto también que la defensa de los Celtics no permite penetraciones, pero los dos officials que arbitraron anoche midieron claramente con dos raseros.

 

De todas formas, Boston solo pudo encestar 27 de esos pequeños regalos arbítrales y el impacto en el partido fue relativo, comparado con su espectacular 64% desde la línea de tres puntos o las 31 asistencias para 35 canastas. Los Celtics han encontrado la forma de  trasladar la química que tienen en defensa al ataque, y han jugado de largo sus dos mejores partidos de Playoff.

 

De momento, nada está perdido para los Lakers. El formato de las Finales (2-3-2) les permite jugar tres partidos seguidos en casa, para empatar e incluso ponerse por delante en la serie antes de volar de nuevo a Boston. Por supuesto, la presión es ahora mucho mayor y no pueden permitirse ni un fallo en el Staples Center si quieren llevarse el anillo. Y aunque Paul Pierce sea de Inglewood y Ray Allen también de California, van a encontrarse a un público que les tirará machetes cada vez que se atrevan a tocar el balón. Próximo partido dentro de dos días, y maldita NBA que me roba tiempo de estudio pero me lo hace ganar en diversión.

 

 

 

 

 

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