Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años (por Antonio Gómez)

18 de mayo de 2008

Tengo razones personales para recordar el 18 de mayo de 1968, aparte de por haber asistido al famoso recital de Raimon en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense de Madrid –cuyo 40 aniversario se cumple hoy y se que se conmemorará con un nuevo recital dentro de unos días–, e incluso por haber contribuido a su organización.

        

Aquel día había reunión de la célula del PC en la que militaba, y yo me la salté para ir a escuchar a Raimon. Mi libertinaje político-musical no sentó nada bien a mis camaradas, ante los que tuve que hacer en la siguiente reunión la correspondiente autocrítica. Debí decir algo así como que reconocía que había faltado a mí deber de comunista por preferir la música a la disciplina partidaria, pero era mentira y, además, yo tenía razón. Era mentira porque no me arrepentía en absoluto, y la razón estaba de mi parte porque el acto de económicas era mucho más importante “políticamente” que la reunión con mis camaradas, en la que seguramente se debió discutir algo así como cual debía ser el contenido del mural que habría que colgar en las escaleras de la escuela el día siguiente, o sí había llegado el momento de hablar de una vez con Luis Mendo a ver si se conseguía captarlo, que el futuro guitarrista y compositor era “simpatizante”, pero no “militante”.

          

Pero es que hace 40 años las cosas eran así, por mucho que cueste creerlo a quienes no lo vivieron, y ya se sabe que la autocrítica era para los comunistas como la confesión para los católicos: una forma de exorcizar los pecados, religiosos o revolucionarios, y de reafirmar la fe en Cristo o en Lenin, según del lado del que te viniera el dogma.

        

Anécdotas aparte, como ya se ha dicho en otra parte de este blog que tan amablemente nos cede el niño Vogel, 1968 fue un año de cuidado. En el mundo, en Europa, en España, en Madrid, y en su universidad, que es donde transcurre esta historia.

 

NOTA PARA EL LECTOR: Sé que escribo largo, y que eso se contradice con la lectura en la pantalla y con los nuevos modos de comunicación. Soy consciente, pero no es casual. Creo en el valor de la palabra escrita, sin despreciar los de la imagen o la oralidad, y por eso te recomiendo que si te interesa el tema, y la cosa se te hace dura en la pantalla, simplemente lo imprimas, que el papel también te acompaña en los viajes en metro.

 

Desde el 66 se habían ido creando en las universidades de toda España el Sindicato Democrático de Estudiantes, que en el 68 ya era un movimiento fuerte, con presencia en todo el estado. Siguiendo el modelo que tanto éxito había dado (y tantos detenidos le había costado) a Comisiones Obreras –que venían existiendo desde las huelgas asturianas de 1962 (sobre la que Jorge Martínez Reverte acaba de publicar un libro: “La furia y el silencio”)–, el movimiento universitario, al igual que el que estaba naciendo en los barrios, combinaba las formas de lucha ilegales (panfletos, sentadas, manifestaciones, asambleas…) con las legales (participación en las elecciones a delegados de curso o facultad, organización de actos culturales…). Con ello se rompía la tradición organizativa que hasta entonces había mantenido las organizaciones antifranquistas, como sucedía en la universidad con la FUDE (Federación Universitaria Democrática Española), centradas en la clandestinidad y la militancia estricta, pero permitió que el SDEU fuera una organización numerosa (entonces se hubiera dicho “de masas”), abierta y apartidista, aunque el peso lo llevaran los partidos clandestinos, a la que cualquier podía pertenecer más o menos sin tapujos.

        

Para conseguir que esa táctica de lucha abierta resultara un éxito eran necesarios actos públicos, multitudinarios y legales, a ser posible, que dieran visibilidad a la lucha, afianzaran la confianza de la gente y demostraran la fuerza del sindicato. En ese contexto (joder, me está saliendo esto como un antiguo análisis para la célula), se pensó en organizar en Madrid un recital de Raimon, sin duda el más representativo de los cantautores del momento y el que mayor cantidad de gente podía reunir.

        

Para 1968, Raimon, que había comenzado a cantar en 1961 y había grabado sus primeras cuatro canciones (“Al vent” incluida) en 1963, era el cantante de mayor reconocimiento, no sólo en Catalunya, sino en el conjunto del estado y en el extranjero. Ya había protagonizado recitales multitudinarios de gran repercusión, como el del Instituto Químico de Sarría en 1966 o el del Palau de la Música Catalana en 1967. Además, había actuado ya en Francia, entre otros sitios en el Olimpia (1966), Alemania, Bélgica, Cuba, Estados Unidos, México, Suiza y otros países, en alguno de los cuales se habían publicado sus discos. En el terreno compositivo, aparte de sus canciones iniciales, que se habían convertido en auténticos himnos generacionales, había publicado ya sus “Cançons de la roda del temps” (1966), sobre poemas de Salvador Espriu, una obra cumbre, a mi entender, de la música popular, con la que queda desmentida su imagen posterior de cantante “panfletario”, que sólo un indocumentado puede sostener, en la que rompía la estructura habitual de las canciones y experimentaba sonidos hasta entonces inéditos, que luego serían calificados como “mediterráneos”.

 

Entra la tranquil.la tarda/ pel fosc camí de la mirada./ Enllà del mar ben treballat /pels bous del sol, endins del blat, quan més perfecta mor la flor/ a l’aire lleu, pel gran dolor / d’aquest camí de la mirada,/ se’n va la tranquil.la tarda.

 

(Entra la tranquila tarde / por el oscuro camino de la mirada. // Más allá del mar bien labrado / por los bueyes del sol, dentro del trigo, /  cuando más perfecta muere la flor / al aire leve, por el gran dolor / de este camino de la mirada /se va la tranquila tarde.)

 

El recital de Económicas se encargó de organizarlo el comité de los delegados de actividades culturales del SDEUM, del que yo formaba parte como delegado de la Escuela de Ingenieros Técnicos, es decir, de peritos, industriales (ahí es nada). No obstante, quien realmente se ocupó del tema fue Arturo Mora, delegado de Ingenieros Industriales, que fue quien viajó a Barcelona a contactar con Raimon y convencerle y quien más activamente participó en la organización. Arturo era del PCE, con el que rompió durante su posterior estancia en la cárcel, de la que salió para morir pocos años después en un accidente de coche. No recuerdo exactamente a quienes estaban en aquel comité, aunque parece que por allí andaba el posteriormente profesor y dirigente de la Liga Comunista Revolucionaria Jaime Pastor, y otros cuyos nombres tampoco nos dirían nada hoy en día.

        

El recital fue extrañamente autorizado por el rector correspondiente, que o bien pensaba que sería un mero acto cultural o simplemente quiso dar una muestra de aperturismo. Pero el tiro les salió por la culata.

        

Raimon contaba recientemente en El País cómo viajó hasta Madrid con su mujer, Annalisa, en un 600 y cómo se hospedaron en un pequeño hotel del centro de Madrid. Era el Hotel Madrid, de la calle Carretas, que también utilizaba Paco Ibáñez en sus viajes a Madrid. Recuerdo que allí se reunió Raimon el día anterior con los integrantes del grupo madrileño de cantautores “Canción del pueblo” (Hilario Camacho, Elisa Serna y Adolfo Celdrán, entre otros), pero, en cambio, tengo muy confuso el recital del día siguiente. Raimón, por ejemplo, aseguraba en La Sexta que al final se había previsto cantar la Internacional, pero que no se pudo porque nadie se la sabía. Estoy seguro que nadie se la sabía, pero en cambio no tengo yo recuerdo de esa previsión de cantarla. Sí que me acuerdo perfectamente, en cambio, de que se repartieron unas hojas ciclostiladas con las letras de las canciones en versión catalana y castellana, unos papeles que, por cierto, nos sirvieron para ocultar la cara, ante cualquier flash que estallaba, a los que estábamos sentados alrededor del cantante en las escaleras, junto a Annalisa, que nunca se sabía qué policía podía estar detrás de la cámara.

        

Lo que sí recuerdo perfectamente es la sensación que me provocó el acto, que fue mucho más que un recital. Posteriormente he vuelto a visitar la facultad de Económicas, y con los años su entrada siempre me ha parecido pequeñísima, pero aquel 18 de mayo, absolutamente abarrotada de estudiantes, con pancartas con las más diversas consignas que colgaban de las barandillas, como recuerdan las fotos, resultaba realmente enorme y reconfortante. Cuentan las crónicas que acudieron 6.000 personas, quizás una miseria ahora, pero una barbaridad para aquellos años, aunque podían haber sido más o menos y el efecto sobre cada uno de los que lo vivimos  hubiera sido similar. Es curioso que el mejor retrato de aquel acto lo realizara el propio Raimon en su “18 de maig, a la villa”, que, por otra parte, refleja perfectamente mis propias sensaciones de aquella ocasión, o, al menos, lo que yo recuerdo de aquellas sensaciones:

 

I la ciutat era jove,/ aquell 18 de maig./ Sí, la ciutat era jove, /aquel 18 de maig/ que no oblidare mai.// Per unes cuantes hores/ ens varen sentir lliures,/ i qui ha sentit la llibertat/ té més forces per viure.// De ben lluny, de ben lluny,/ arribaven totes les esperances,/ i semblaven noves,/ acabades d’estrenar:/ de ben lluny les portàvem.// Per unes quantes hores/ ens vàrem sentir lliures,/ i qui ha sentit la llibertat/ té mes forces per viure.// Una vella esperanza/ trobava la veu/ en el cos de miles de joves/ que cantaven i que lluiten.// No l’oblidaré mai,/ no l’oblidaré mai,/ aquel 18 de maig,/ no l’oblidaré mai,/ aquell 18 de maig/ a Madrid.

 

(Y la ciudad era joven/ aquel 18 de mayo/ Sí, la ciudad era joven,/ aquel 18 de mayor/ que no olvidaré nunca.// Por unas cuantas horas/ nos sentimos libres,/ y el que ha sentido la libertad/ tiene más fuerzas para vivir.// De muy lejos, de muy lejos,/ llegaban todas las esperanzas,/ y parecían nuevas,/ recién estrenadas:/ de muy lejos las traíamos.// Por unas cuantos horas/ nos sentimos libres,/ y el que ha sentido la libertad/ tiene más fuerzas para vivir.// Una vieja esperanza/ encontraba la voz/ en el cuerpo de miles de jóvenes/ que cantaban y que luchan.// No lo olvidaré nunca,/ no lo olvidaré nunca,/ aquel 18 de mayor/ en Madrid.)

Ese sentirse libre durante unas horas que canta Raimon es la sensación fundamental que yo tengo en mi memoria del recital. Sentirse libre y, además, acompañado en esa libertad por miles de personas de las que sabes que, excepto los policías infiltrados que hubiera, que os puedo asegurar que serían unos cuantos, piensan y sienten como uno mismo. Y todo ello alrededor de un cantante y unas canciones que podían gustarte más o menos (a mí personalmente me parecían y en muchos casos me siguen pareciendo excelentes), pero que, en cualquier caso, reflejaban las mismas ansias, las mismas esperanzas, los mismos deseos y aspiraciones que uno mismo podía tener. Una sensación así no es la simple identificación con un músico al que admiras o la emoción ante unas canciones que te gustan. Fue, ante todo, algo que nos dio “más fuerzas para vivir”. Y una cosa así, os lo aseguro, se vive pocas veces en la vida.

 

Salud.

Video de 1993 en el festival de conmemoración de los 30 años de la grabación de “Al vent”. En el coro se reconoce, entre otros, a gente como Pete Seeger, Daniel Viglietti, Joan Manuel Serrat, Luis Cilia o Paco Ibáñez.

Anuncios

15 comentarios

Archivado bajo Cultura, General, Madrid, Música, Política, Recomendaciones

15 Respuestas a “Raimon en Económicas: hoy se cumplen 40 años (por Antonio Gómez)

  1. Pingback: ...::Politocracia::... | Un país en común

  2. Angel

    Yo en aquella época estudiaba en la Universidad de Madrid. No asistí a aquel concierto, pero conocí a varias personas que participaron en aquel incidente y me dieron otra versión muy diferente de la que aquí se presenta. En enero de aquel año fueron expedientados en masa y anuladas las matrículas de los alumnos de la Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid. Recuerdo que en el mes de mayo el cantautor Raimon dio un recital en el Paraninfo de dicha Facultad. Al acabar, miles de estudiantes salieron en manifestación y cortaron la autopista de La Coruña. Entre los coches detenidos descubrieron uno en el que viajaban la entonces Princesa Sofía y la duquesa de Quintanilla. Cuando los manifestantes se dieron cuenta de aquel “hallazgo”, varias decenas se arremolinaron alrededor del coche. Uno de los manifestantes se dirigió a la Princesa: – Así que tu quieres ser reina de España. Sofía sonrió y la duquesa de Quintanilla hizo un gesto despectivo. Aquello enardeció más a los estudiantes que comenzaron a arrojar piedras sobre el coche. Los cristales resistieron, pues el vehículo era blindado. El chófer, que era policía, sacó la pistola y comenzó a amenazar a los que les rodeaban, sin atreverse a disparar. – ¡Puta, puta, puta!… Los gritos arreciaban. Viendo que no había manera de abollarlo ni de romperlo, intentaron volcarlo. La sonrisa se les heló en la boca a Sofía y a su acompañante, que se quedaron pálidas como la cera. – ¡Que lo vuelquen, que lo vuelquen! Los gritos y las pedradas iban a más. Entre varios comenzaron a zarandear el coche, intentando volcarlo. Las dos dignísimas señoras perdieron la compostura que les quedaba y empezaron a lanzar gritos histéricos. Poco después empezaron a llegar numerosos coches de los grises en su auxilio y a los manifestantes no les fue posible terminar con la labor. Ese episodio es poco conocido, pero estoy seguro que a los que iban aquel día en ese coche no se les olvidará en su vida. No hubo detenidos y nadie fue procesado por aquello. La prensa de aquella época hizo una breve reseña de aquellos incidentes. Basta consultar las hemerotecas.
    Ver más en: http://www.20minutos.es/carta/382049/0/inteligencia/raimon/68/#xtor=AD-15&xts=467263

    • El suceso que relatas ya lo recoge Sergio Rodríguez Tejada en su libro “Zonas de libertad. Dictadura franquista y movimiento estudiantil en la Universidad de Valencia”, y en absoluto es contradictorio con lo que cuenta aquí Antonio: el enlace, y el libro, lo que dice es que la carga policial es anterior a estos sucesos.

  3. Aprovechando que paso por aquí, Adrian, te adelanto una cosa, por si te interesa, para el mes que viene: el año pasado escribí mi crónica jocosa sobre el acontecimiento, y me dolió un poco que sólo llegara a unos cuantos conocidos, 3 (simbólicamente hablando) suscriptores y algún que otro curioso: eso sí, de manera muy afectuosa. Te la enviaré por correo, y si te gusta y quieres le haces un hueco. Espero que esto te deje buen sabor de boca después de…

  4. hijo de puta me cajo en tu puta madre as matao a mi padre

  5. Antonio Gómez

    Rebuscar entre papeles viejos siempre da resultados positivos, sobre todo cuando compruebas que aún quedan viejas facturas impagadas. El caso es que hace unos días, debajo de un montón de cajas cubiertas por muchas carpetas sepultadas bajo papeles, encontré un huevo de recortes de viejos artículos (alrededor de mil) que creía perdidos y que en muchos casos no recuerdo haber escrito. Entre ellos había uno que tiene que ver con el recital de Raimon del que tratamos en su momento en este mensaje y que, de haberlo tenido entonces, hubiera aportado algún dato curioso. Nada importante, pero me gustaría dejar constancia, más que nada por si algún despistado entra aquí buscando algún tipo de información, ya que son datos que no creo que se hayan publicado nunca aparte de en aquel artículo original.
    El texto se publicó en la revista Discóbolo el 8 de junio de 1968, y en él se daba noticia, en forma de diario, de lo que Raimon hizo aquellos días en Madrid. El recital, como se dice más arriba, fue el 18 de mayo, sábado, aunque Raimon y Annalisa, su esposa, llegaron el jueves anterior y permanecieron aquí hasta el viernes 24, una semana en la que aparte de cantar en Económicas hizo otras cosas.
    En el texto se hace referencia al ensayo del día anterior en el vestíbulo de facultad, donde estaba el escenario, a la ocho y media de la tarde, y de la reunión que mantuvo a continuación con los delegados de actividades culturales para preparar el programa que se iba a imprimir con los textos en castellano de las canciones.
    Es norma que al hablar del día del recital no hiciera referencia alguna a la manifestación posterior. No hay que olvidar la fecha en la que estábamos. Por lo que leo, la jornada acabó con una cena de Raimon con los organizadores en un restaurante de Cuatro Caminos.
    El domingo 19 mantuvo una reunión de casi cinco horas con los miembros de Canción del Pueblo (Hilario Camacho, Elisa Serna, Adolfo Celdrán, Cachas y algún otro), a los que hasta entonces no conocía, y cenó con gente de la editorial Ciencia Nueva (supongo que Jesús Munarriz, Jaime Ballesteros y Rafael Sarró entre otros), que iba a editar una biografía del cantante, escrita por Josep María Carandell, que no llegó a publicarse.
    El lunes y el martes, respectivamente, llegaron a Madrid Pi de la Serra y Paco Ibáñez, con los que se reunió.
    Y, algo que no recordaba en absoluto, el miércoles, 22, Raimon tuvo una segunda actuación en Madrid aquella semana. Concretamente en el Colegio Mayor Chaminade, a la que asistieron unas 400 personas, y en la que al final también cantó un par de canciones Pi de la Serra.
    En los dos días siguientes, ¡ojo al dato! se produjeron tres prohibiciones de recitales. La primera del propio Raimon, que iba a cantar en la Escuela de Arte Dramático y no pudo hacerlo, lo que provocó (y esto sí aparecía en el texto) “algunos conatos de protesta por parte de los estudiantes congregados a la puerta de dicho centro”. Traducción: se montó la de dios es Cristo.
    Al día siguiente, viernes, se prohibieron nada menos que dos recitales. El que tenían que dar Paco Ibáñez y Pi de la Serra en el Colegio Mayor Calasanz y el del grupo Canción del Pueblo en el Club de Amigos de la Unesco. Ante esa perspectiva, Raimon suspendió su estancia en Madrid y volvió a Barcelona. Por lo que leo, n esos días madrileños también se entrevistó con gente como el crítico de arte Valeriano Bozal y el pintos Juan Genovés.
    Para que conste.
    Salud.

  6. eduardo

    buenas tardes Antonio Gomez, en primer lugar darte las gracias por haber contribuido en la organizacion de aquel historico recital. En aquella epoca solamente tenia 6 años pero en todos estos años he tenido la gran suerte de poder asistir a un sinfin de recitales de Raimon, al que considero muy valiente en aquellos años pues no era nada fácil salir a cantar con toda la presión policial que habia detrás de todos los conciertos, y después a sabido musicar a nuestros mejores poetas sin dejar de de luchar por las libertades de todos nosotros. En aquella epoca hacer un recital con 6000 personas tenia de ser la leche.Tambien felicitarte por el articulo publicado y que deja muy claro todo lo que se vivio en aquel recital (lastima que solo se hiciera el primero de los tres recitales previstos). Muchos dias pongo en el coche el 18 de mayo en la villa y solo de pensar en el ambiente de libertad que se debia de respirar en aquel acto me deja la piel de gallina. Solo quisiera pedirte si hay posibilidad de conseguir el video del concierto (hoy me he enterado que lo dieron a traves de internet) y si hay algun libreto del concierto.Por ultimo tambien quisiera pedirte si fuera posible hacerme llegar los textos de la revista triunfo, en referencia al historico concierto, te dejo mi email y telefono
    saludos y muchas gracias por tu colaboracion
    emarinoso@yahoo.es
    eduard_multilink@telefonica.net
    618.316.425

  7. juan

    Aún nos vemos gente de aquellas audiciones. Por cierto, los del equipo de atletismo de la Escuela de Peritos, junto con otros ( Económicas, Arquitectura ,…) ibamos cantando aquello de ” Perdona al gallego ( Franco) Señor, perdona al gallego perdonale Señor. No ves que ya está viejo y chochea. o ves que ya esta viejo y chochea, perdónale Señor”, con la música de letanía religiosa. Recuerdo que estábamos en la Universidad del Opus de Pamplona en 1969. Resultado del “rebufo” de 1968. No era música folk, pero si era “canción protesta”, la de las audiciones aquellas. Un abrazo

  8. antonio gómez

    Joder, no puedo creerlo. La vida nos da sorpresas, decía el panameño, o las casualidad constituyen la vida, también se podría decir.
    Encantado de saludarte, Juan. sí, yo soy uno de los que dices, para ser más exacto el que daba esas audiciones a las que te refieres, que fueron las que me nicieron entrar en contacto con la gente de Canción del Pueblo y dedicarme a cosas de la canción. Es toda una alegría verte por aquí. algún día podría comentar como eran esas audiciones, de las que hice muchas, que eran como una radio libre en el aula. Seguro que muchos jóvenes no podrían creérselo.

    salud

  9. Juan

    Hola Antonio. Yo estuve allí, y además estudiaba, poco, en la Escuela de Peritos Industriales de Embajadores. Puedo suponer que eras uno de los del SDEUM que montabáis las audiciones de Dylan, Joan Báez y demás,…en la Escuela. Lo juraría. Esta noche he tenido el privilegio de ver y oir de cerca a Raimón en este recital, magnífico, que se repetirá- Raimón dixit- no dentro de 40 años, sino dentro de 100. Nos veremos entonces de nuevo. Visca aquel 18 de maig a Madrid, …no l’oblidaré mai,… i visca també aquest 22 de maig.

  10. Genial retrato de entonces. Por desgracia, como ya hemos hablado, el 40º aniversario va a distar mucho de aquel de 1968.

  11. antonio gómez

    Pues gracias a ambos por lo piropos, me curan de mi mala conciencia por no poseer el don de la escritura telegráfica. O será que obliglado por decreto a escribir diariamente noticias estúpidas en 60 líneas de columna, vamos un miserable folio, cuando me dan campo libre me pierdo.
    En fin.

    RODRI.- Es que todo el mundo no cabía allí. No te creas que no te envidio lo del vuelo sin motor, algo que me encataría hacer, pero si ni siquiera sé conducir un coche, eso ni me lo planteo. Me conformo con los cacahuetes de Spanair.

    ANA.- No sabes dónde has caído, chiquilla. Yo soy la mísmisima reencarnación en carne calva del abuelo Cebolleta.

  12. Ana

    Me lo he leído enterito, es más, lo he leído en voz alta porque así practico mi locución… Me ha gustado mucho. Me encanta leer experiencias de esa época sin el típico mensaje paternalista superior, sino simplemente contando lo que uno sentía en ese momento, sin palabras grandilocuentes ni miradas por encima del hombro.

    A ver si hay más.

    (Chin chin)

  13. RODRI

    ¡Antonio! ¡Como lo cuentas de bien! Cierto que lo haces largo pero se lee sin sentir.
    Yo no estuve. No puedo participar de ese gozo. Y ahora, que hay muy pocas cosas que me den envidia, me hubiera gustado estar allí.
    No tiene nada que ver pero me pasé el mes de Mayo en Ocaña, en la Escuela de Vuelo Sin Motor, para obtener el Título “C” de piloto. Si recuerdo que fue un mes bastante malo; tanto que tuvimos que meternos en Junio ya que, muchos días, no se podía volar.
    Es muy probable que lo que sentía en mi “Swallow” EC-BAY lo hubiera mejorado viendo a Raimon.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s