Archivo diario: marzo 19, 2008

Librería Méndez

19 de marzo de 2008

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El pasado lunes, el excelente Feria de Figurantes de Diego A. Manrique en El País y un encuentro casual con Pedro Guerra en la Librería Méndez, me hicieron reflexionar sobre un aspecto del compromiso profesional de nuestros Artistas, Autores, Interpretes y Músicos.

Diego se iba lejos en sus apreciaciones y focalizaba en el aspecto social y en un ejemplo USA –imagino que para no herir susceptibilidades locales. El Mundano se centra, de momento, en el solar patrio y en el aspecto profesional del asunto. 

Sinceramente recuerdo pocos casos de encuentros con Artistas, Autores, Intérpretes o Músicos en tiendas de discos. Salvando las apariciones puntuales y profesionales (firma de discos, showcases, forums, etc.) Y si rememoro ver a literatos, cineastas, pintores, escultores, ejecutivos y empleados de las industrias del cine y los libros, buscando o escuchando música, en los puntos de venta.

En el mundo que me toca, la música, el lugar de compra/venta siempre había sido un punto de encuentro, de reunión. Discos Algueró, El Rastro o Toni Martin, por citar sólo 3 ejemplos de décadas sucesivas, siempre cumplieron esa función. Que se fue perdiendo poco a poco. Tuvo un renacer con la primera megastore en Londres (Virgin) y la expansión de la desaparecida Tower Records en USA, que aquí adaptó Madrid Rock (el Discoplay de los Sotanos fue un rara avis y crucial para muchos aficionados)

De alguna forma FNAC pretendió seguir manteniendo esta tradición –a través de distintos eventos. Pero no había Artistas, Autores, Intérpretes y Músicos fuera de los actos que organizaban. Mis últimos encontronazos con los creadores del gremio musical fueron en la hoy desaparecida Madrid Rock de Gran Vía. 

Todo lo contrario de lo que pasaba –y pasa- en las librerías (Antonio Machado, Rafael Alberti, Fuentetaja, Méndez, etc.) Donde es frecuente encontrarse a los literatos. Y a otros que no lo son también. ¡He tropezado más veces con creadores musicales en librerías que en tiendas de discos!

Es increíble, como resaltaba Diego en su artículo, que poco se interesan los nuestros -los creadores- por lo nuestro (o sea, lo de sus compañeros de fatigas) Quizás sea un problema de formación. ¿O no? 

Pero pasa lo mismo con los capos (o los ex) de la industria de la música. Miran por encima del hombro y consideran que eso de ir a tiendas es vulgar, del populacho. Así nos va –o mejor dicho, así les va. Aunque la palma se la llevan los corruptos del negocio. Tan sólo un ejemplo de hoy mismo. Me he cruzado con uno de los delincuentes habituales. Ese mismo que según cuenta Alejandro Sanz, le pidió dinero para conseguir su carta de libertad, cuando era Alejandro Magno -un desconocido principiante- y le tuvo retenido sin poder grabar durante más de un año. Ese mismo que según cuentan –y corroboro- se llevaba comisiones ilegales a diestro y siniestro por fichar, contratar, renovar, grabar, etc., etc. El mismo que quiso inventarse un falso caso de acoso –a mi secre- para cargar contra el peor jefe que he tenido… Estaba paseando por mi calle y al cruzarnos le saludé educadamente. Muy digno me devolvió el saludo con desprecio. ¡Pero si el sinvergüenza eres tú! ¿Que dignidad te otorgas? 

No van a las (pocas) tiendas de discos por temor a encontrarse a alguien. Como no las frecuentan, no saben que no se van a cruzar con nadie conocido… ¿O quizás no les dejen entrar? Conozco algún caso.

Librería Méndez es la librería de referencia del barrio. En la calle Mayor nº 18. No confundirla con otras del mismo apellido (la de Cuesta Moyano, o las de las calles Ibiza o Hacienda de Pavones) El negocio de Antonio Méndez (and wife) es diáfano: buen gusto y asesoría de primera 

Hay que plantearse qué buscamos en una tienda. Yo lo tengo clarísimo: selección y buen rollo. Esto último significa atencion, conocimiento y recomendaciones certeras. Que es exactamente lo que hemos perdido los de la música. Pero las librerías, las que se precian, lo mantienen a rajatabla. 

Las maravillas que yo pueda contar de la Doble A de Méndez (Antonio, el dueño, y Alberto) no son relevantes comparadas con el cliente number 1, Javier Marías. Tan sólo un ejemplo de hace unos años. Concretamente de octubre del 2002. Un amplio reportaje de El Periódico de Catalunya sobre Marías, cubría distintas personas de su entorno y aparecía Antonio Méndez como el librero y escribían:   

Las ideas, muy claras  

Hace ya 10 años que Antonio Méndez, de la librería Méndez de la calle Mayor de Madrid, es el librero de cabecera de Javier Marías, más o menos desde que el escritor se trasladó a vivir cerca de su establecimiento. Aunque abierto a sugerencias, “Javier es un cliente que tiene las ideas muy claras y sabe lo que viene a buscar”, explica Méndez, que regenta esta librería centenaria que en sus orígenes fue editorial (Ediciones Verdad) y que ahora lleva su nombre. Rara es la semana en que Marías no pasa uno o dos días por la librería. Entra, echa un vistazo a los escaparates, se entretiene principalmente con los clásicos, y pide. “Le gustan las colecciones clásicas como la de Gredos, los centroeuropeos de finales del XIX y principios del XX, pero también se lleva mucha poesía y mucho ensayo literario, pensamiento y filosófico”. Eso sin olvidar que Marías siempre se ha declarado deudor de Vladimir Nabokov, Arthur Conan Doyle (adora a Sherlock Holmes) y William Faulkner, entre otros, a la vez que admirador de otros menos conocidos como Manuel Chaves Nogales y Cormac McCarthy.  De lo último que ha comprado, recuerda el librero las obras completas de Ramón Gómez de la Serna que edita Galaxia Gutenberg, y casi todo lo que publica la editorial El Acantilado, de la que se declara incondicional.

“Tampoco hay que olvidar que Javier compra muchos libros para regalar. No suele repetir, ya que elige en función del destinatario”, puntualiza Méndez, que entre la obra de su cliente se declara devoto en especial de Todas las almas y Corazón tan blanco 

En la foto les podemos ver a los dos juntos.

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Y ya clásico es el memorable Un país demasiado anómalo, en el que JM narra como una amiga se refugia en Méndez, ante el acoso ultra de los de la AVT. Y Librería Méndez es exactamente eso, un refugio. O mas bien un oasis (donde me gusta pontificar sobre fútbol para pasmo de los presentes –que no de Alberto y Antonio, salvo que tengan lío) Pero no solo es Marías. También van Rioyo, Reverte, Rodri, Pedro Guerra, etc.  

El lunes al salir –con la recomendación de conseguir el último de Roth en VO– me di cuenta que no tenía ninguna foto. Así que di media vuelta y volví para tomar algunas. Al llegar a casa y transferirlas al PC me di cuenta que aparecía Pedro Guerra saliendo de la librería (es la foto que encabeza esta entrada)

Desde Golosinas hasta Vidas pasando por el Chikilicuatre y Méndez

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