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Ciao Scariolo

Ayer se oficializó el adiós de Sergio Scariolo a la selección española de baloncesto. Muchos se habrán alegrado. Otros, unos pocos, entre los que me incluyo siempre le hemos respetado. Entre mis allegados era el único que le apoyaba. En las redes sociales me quedaba solo en su defensa. Aun recuerdo cuando en medio de un europeo (que acabamos ganando) el subdirector de AS, Juan Mora, pidió su cese aprovechando el par de días de descanso entre la fase de grupos y las eliminatorias.  Sinceramente no me extraña. No hay más que ver lo que empieza a suceder con Del Bosque: solo hemos ganado un Mundial y fue con él en el banquillo. De la manera más difícil, perdiendo el primer partido. La primera vez que sucedía. Da igual, parece que llevamos varias Copas del Mundo y que es una obligación ser campeones. Pero además Don Vicente también ha ganado una Eurocopa y 2 Champions (Real Madrid).

Scariolo al frente del combinado nacional ha ganado dos Europeos seguidos (Polonia 2009 y Lituania 2011), ha sido finalista olímpico (Londres 2012) y solo tiene un borrón en su haber, el Mundial de Turquía 2010. Terminamos en un mediocre sexto puesto (5 victorias, 4 derrotas).

Ciao Scariolo. Gracias. Y bienvenido Orenga.

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Pau Gasol a por su segundo anillo

17 de junio de 2010

Esta próxima madrugada, a partir de las 03:00 (Canal +), Pau Gasol jugará para conseguir su segundo anillo de campeón de la NBA. Es su tercera final consecutiva (ganó el año pasado y perdió el anterior, precisamente contra los rivales de esta temporada).

La victoria de los Lakers por 89-67 en el sexto partido, la más clara en esta serie al mejor de siete, igualaba a ambos equipos a tres victorias. Algo que podría haber sido previsible, pero no de la forma en que se produjo: Celtics ganó el segundo partido en Los Ángeles (1-1) y los angelinos ganaron el primero de los tres disputados en Boston (2-1).

Si Gasol lucha por su segundo anillo, Kobe Bryant y Derek Fisher van a por el quinto. Y lo más impresionante es que sería el undécimo para Phil Jackson, el veterano e ilustre entrenador (6 con los Chicago Bulls y 4 cuatro con LA Lakers), también conocido como “el señor de los anillos”.

Pero si es por estadísticas estas favorecen claramente a los Celtics: 9 victorias -ocho seguidas- frente a sólo 2 de los Lakers . De las cuatro veces que han llegado al 7º partido los de Boston han ganado siempre: 1962, 1966, 1969 y 1984 (aunque solamente una vez este decisivo último enfrentamiento se jugó en Los Ángeles). La rivalidad entre ambos equipos se remonta a 1959, cuando los Lakers aún jugaban en Minneapolis, la ciudad cuyo apodo es “City of Lakes” (en ref. a sus 20 lagos y humedales) y se extiende a lo largo de las dos orillas del rio Mississippi.

Es la decimoséptima vez en la que unas Finales se alargan hasta un séptimo encuentro (la segunda desde 1994). Y ambos equipos llegan saturados de partidos: ¡106 Celtics y 105 Lakers!

Los Celtics pierden a Perkins para el día decisivo, compensando los problemas físicos de Andrew Bynum (su baja ha dejado a Gasol solo ante el peligro en demasiadas ocasiones). Kendrick Perkins tiene una lesión de ligamentos y se ha confirmado que Bynum será de la partida.

El jugador más utilizado es Gasol. No es Kobe Bryant. Ni siquiera Paul Pierce: es Pau Gasol, quien promedia 41,8 minutos de media por partido; le sigue Bryant: 40,5 minutos de media. Ninguno de los de Massachusetts llega a los 40 minutos por partido. Su líder, Pierce se detiene en 38,8, seguido de cerca por Ray Allen (38,5).

El Staples Center estará a rebosar y gritaran “Boston sucks” (“Boston apesta”) tan distinto del “Beat LA” (“Derrotad a Los Ángeles”) del Garden. El origen de este lema proviene de una final de la Conferencia Este (1982) que los Celtics perdieron contra los Philadelphia 76ers del gran Julius Erving (Dr. J), y el público animó a sus rivales a vencer a los californianos en las Finales de la NBA (el mejor del Este contra el campeón del Oeste).

Pau Gasol lo deja muy clarito: “Si ganamos el séptimo será un sueño, si perdemos una catástrofe

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Viva Los Suns

7 de mayo de 2010

Los Phoenix Suns rescataron su camiseta “en español” para su partido de los playoffs de la NBA del miércoles. La razón era protestar contra la barbaridad legal que supone la nueva ley contra la inmigración del estado de Arizona (hay unos 460 mil inmigrantes ilegales y es el cruce fronterizo más activo del país).

La fecha elegida, 5 de mayo, estaba cargada de simbolismo: es el día del Orgullo Mexicano en EE.UU. y al otro lado de la frontera se conmemora la Batalla de Puebla (contra el ejercito invasor de Napoleón III). Unos días antes la comunidad latina protestó en varias ciudades estadounidenses.

Arizona fue colonizada por España, pasando a control mexicano en 1821, cuando México se independizó de España. En 1848, con el fin de la intervención estadounidense en México, la mayor parte de Arizona (al norte del río Gila) pasó a manos estadounidenses. El presidente Santa Anna de México vendió parte del sur del Estado en la Venta de La Mesilla en 1853. El 14 de febrero de 1912, Arizona se convirtió en el último territorio estadounidense dentro de los 48 estados contiguos (los del continente, excepto Alaska) en adquirir el estatuto de estado.

Robert Starver, primer ejecutivo del equipo, declaraba que la frustración provocada por la falta de acción del gobierno federal, ante la problemática de la situación de los inmigrantes ilegales, provocaba que su estado aprobase una ley que cuestiona los principios básicos de igualdad y protección de derechos. Añadía además un dato importante: la economía del Estado, ya debilitada, podría sufrir un serio revés. Varios estamentos están promoviendo boicots a la ciudad de Phoenix y a Arizona. Van desde el Ayuntamiento de Boston hasta el llamamiento de MoveOn.org para que el All Star de béisbol busque otra ciudad para su celebración.

Esta camiseta representa la lucha por la diversidad, algo consustancial al deporte en general y al baloncesto en particular. Y “los soles” de Phoenix han dado un paso al frente.

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Pau Gasol a un triunfo de la gloria

14 de junio de 2009

Gasol

Cuando la pasada madrugada del jueves al viernes los Lakers se pusieron 3-1 en las series finales de la NBA –frente a los Magic de Orlando- dieron un paso de gigante para ganar el titulo. Y recordaba el New York Times, en la crónica que he enlazado, que sólo ocho equipos han remontado un déficit de 3 a 1. ¿Será Orlando Magic capaz de ser el noveno? Enfrente están Los Angeles Lakers quienes con esta ventaja tienen un historial de 32-1 a su favor.

Esta próxima madrugada se disputa el quinto partido, y ultimo en Orlando. La serie final viajará a Los Ángeles si Kobe Bryant y los suyos pierden. El caso es que Lakers están a un triunfo de proclamarse campeones. Tienen tres oportunidades. Para que el equipo liderado por Howard les arrebate el anillo, que ya acarician los californianos, precisan ganar los tres. Parece difícil y más teniendo en cuenta que jugarían los dos últimos partidos lejos de Florida.

Una (deseada por mí) victoria de Lakers supondría varios récords:

  • El décimo anillo para Phil Jackson, superando los nueve de Red Auberbach, legendario entrenador de Boston Celtics. Jackson también ganó dos como jugador (New York Knicks).
  • El primero para Bryant sin Shaquille O’Neal en el equipo.
  • Si el año pasado Pau Gasol fue el primer jugador español en jugar las finales de la NBA, este año puede ser el primero en ganarlas.
  • Pau Gasol sería el primer pívot europeo (titular) en ganar la NBA. Esta mañana en Marca recordaban a dos, Tarnak y Elson, que tenían los codiciados anillos, pero como suplentes (una media de cinco minutos por partido).

Respecto al último punto quisiera incidir con lo apuntado por el NYT tras el segundo partido ganado por Lakers (2-0):

[…] For the second consecutive season, Pau Gasol has become the story for the Lakers in the N.B.A. finals, only this time in a positive way.

Kobe Bryant obviously is the focal point, but if the Lakers win their first N.B.A. championship in seven seasons, Gasol, their 7-foot, 250-pound center from Spain, will be a large part of the reason.

The Lakers’ loss to Boston in last season’s finals was largely laid at Gasol’s feet because the Celtics’ frontline players, led by Kevin Garnett, dominated the Lakers’ frontline players, led by Gasol.

This season, Gasol has been consistently strong during the playoffs, recording double-doubles in 10 of his last 11 playoff games and in 14 of the last 17. On Sunday, he scored 24 points and pulled down 10 rebounds as the Lakers won in overtime, 101-96, and took a 2-0 lead against the Orlando Magic in the best-of-seven series. […]

Viene a decir que por segundo año consecutivo Gasol está siendo decisivo para su equipo en las finales. Sólo que este año de una forma beneficiosa. Porque el año pasado los hombres altos de Lakers, liderados por Pau, no pudieron con los de los Celtics, comandados por Kevin Garnett. Y este año las tornas han cambiado a favor del español, bien secundado.

El partido para la historia de nuestro jugador será esta madrugada o habrá que esperar al siguiente partido. El estado anímico cuenta y mucho. ¿Bajaran los brazos Orlando Magic? ¿Sacaran casta y orgullo para despedir la temporada ante su afición con una victoria? ¿Bajaran los brazos Los Angeles Lakers conscientes de sus enormes probabilidades de ganar el campeonato? ¿Querrán disfrutar del titulo en casa y ante su afición? Yo soy de los que piensa que cuanto antes, mejor…

Gasol: “Si gano el anillo, quedará para siempre”

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Llega la fiesta a la NBA (por Paco Salazar)

4 de febrero de 2009

mate

La presencia cada vez más abultada de jugadores extranjeros en la NBA, que a partir de finales de los 90’s decidió abrir sus puertas de par en par al baloncesto FIBA, tiene dos efectos muy claros. Uno muy obvio es el comercial, puesto que ha conseguido romper fronteras y que los partidos sean seguidos por aficionados de todo el mundo. El otro, quizá menos evidente pero en mi opinión mucho más interesante para el aficionado, es la mejoría en el nivel de juego de lo que la mayoría considera la mejor liga del mundo. Mientras que en el jugador NBA tiene preponderancia el físico, en el jugador FIBA la tienen los fundamentos. Y eso se está notando.

 

A día de hoy hay 77 jugadores internacionales representando a 32 países y una buena parte de ellos son auténticos pesos pesados en la competición y por supuesto dentro de sus respectivos equipos. Por refrescar la memoria mencionando sólo a unos pocos: Dirk Nowitzki, Tony Parker, Steve Nash, Manu Ginobili, Yao Ming, Tim Duncan, Andrea Bargnani, Hedo Turkoglu, Andrei Kirilenko, Vladimir Radmanovic, Luis Scola, Anderson Varejao, son una buena muestra de la representación extranjera.

 

En el año 1986, Fernando Martín decidió dar el gran paso fichando por los Portland Trail Blazers, convirtiéndose en el primer español y segundo europeo en entrar en la competición estadounidense y abriendo la senda para los españoles hacia la NBA.

 

Esta temporada contamos con cinco jugadores y una vez confirmada la participación de Pau Gasol en el partido de las estrellas, la cita con el All Star de este año -que celebra su 58 edición durante los días 13-14-15 de febrero en Phoenix (Arizona)-, tiene un aliciente especial para los aficionados españoles; ya que también contará con la presencia de Marc Gasol y Rudy Fernández en el partido de los rookies y con la de Rudy en el concurso de mates.

 

El hecho de que los entrenadores hayan incluido a Pau en el equipo de la conferencia Oeste seguro que le va a suponer una importante inyección de moral. Comparto con Phil Jackson la opinión de que se lo ha ganado a pulso y no es inmerecido que pueda disfrutar de la fiesta y aprovechar –sin la presión de la competición diaria- para quitarse la espina de su anterior participación en el 2006 en la que, con la salud mermada, tuvo una actuación muy desdibujada. Esperemos que tenga suerte y pueda demostrar sus grandes cualidades y buena visión del juego.

 

La presencia de Marc y Rudy en el partido de los novatos contra los jugadores de segundo año no puede considerarse una sorpresa, por la sencilla razón de que ninguno de los dos (como ocurre en el caso de Luis Scola) son novatos. Antes al contrario, ambos acumulan una enorme experiencia en su trayectoria anterior, tanto en sus equipos como con la selección, y estarán ahí por derecho propio sin que nadie pueda poner objeción alguna. Dejando de lado el patrioterismo barato y algo baboso de gran parte de nuestra prensa con la “spanish connection”, lo cierto es que Rudy está asumiendo su rol en Portland con mucha madurez, ayudando a la buena marcha del equipo y cuajando una temporada incluso por encima de las expectativas. 

 

Más llamativa resulta su elección para competir en el concurso de mates si consideramos que es una especialidad más acorde con el prototipo de jugador NBA. De hecho, es el sexto participante blanco de la historia y el primer europeo en hacerlo; pero claro, teniendo en cuenta que el póster que le regaló a Dwight Howard en la final olímpica de Beijín ha circulado hasta la saciedad dando la vuelta al mundo, se comprende bastante bien que haya sido votado mayoritariamente. No lo va a tener fácil con los rivales que tendrá enfrente: Rudy Gay, Nate Robinson y el propio Howard. Se rumorea que se ha inspirado en el futbolista Djalminha para idear su mate más espectacular… En todo caso tendrá que agudizar el ingenio para realizar uno que le permita salir airoso del envite.

 

En cuanto a Marc Gasol, creo que es de todos nuestros representantes el que mejores condiciones tiene para triunfar en la NBA. Es un 5 nato con un físico portentoso que le permite enfrentar a cualquiera de los temibles pivotes de la liga, es también fuerte mentalmente, compite muy concentrado y no es quejica (no creo que nadie se atreva a  acusarle de blandito como a su hermano mayor). Tiene una experiencia que ya les gustaría a muchos de los jugadores con los que se enfrenta a diario, buenos fundamentos, visión de juego, rebote y un tiro de 4-5 metros nada desdeñable. La putada es que juega en Memphis, que lejos de ser un equipo, es una pandillita de chupones que aún no se han terminado de enterar del potencial que tiene Marc. Si tiene la suerte de entrar en algún traspaso que le permita cambiar de equipo, o de que el suyo cambie radicalmente, creo que tiene un futuro cuyos límites no somos capaces de imaginar. Y si no, al tiempo.

 

Dicen que la mala racha del equipo de Toronto y las lesiones, han impedido que José Manuel Calderón esté en el partido de las estrellas. Yo creo que no hubiera estado en ningún caso y no me sorprende en absoluto. En esa liga hay bases capaces de dar mucho más espectáculo -que es lo que se busca en el partido de las estrellas- que él. Calderón es un base muy al estilo europeo que antepone los intereses del equipo por encima del lucimiento personal. Lo suyo es dirigir. Ya es raro que a un jugador NBA haya que animarle a que chupe. Él es un jugador cerebral y responsable que sabe que tiene talento para dirigir a cualquier equipo y que no se resentirá por estar ausente, como tampoco se deja distraer por asuntos tangenciales como esa manía tan irritante que tienen los norteamericanos con los récords. Afortunadamente ya ha fallado un tiro libre. El es un All-Star aunque no participe en un partido en el que no se podría lucir porque hay poco que dirigir. Le ganó la partida a T. J. Ford, ha conseguido un buen contrato y está haciendo una estupenda campaña. A ver si tienen algo de suerte y consiguen entrar en los plan-off.

 

Sergio Rodríguez es el que peor lo está pasando. Es un buen base, como tantos otros en esa competición, al que la falta de confianza de su entrenador le está impidiendo mostrar  su auténtico potencial. Es muy difícil demostrar lo que uno vale cuando te examinan a diario en unos pocos minutos de juego. 

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Estrangulados en Boston (los Celtics se lo llevan calentito)

18 de junio de 2008

Fotos de AS

Hoy no habrá crónica de Socioapatia de la masacre de anoche, donde los Celtics ganaron el partido y el titulo de la NBA. ¡Han pasado 22 años desde la última vez! Se impusieron por 39 puntos de diferencia (131-92) poniendo el 4 a 2 en el marcador al mejor de siete partidos.

El Mundano propone y la Universidad dispone. Los exámenes son los exámenes y una prioridad es una prioridad. Y antes de seguir con más obviedades solo tres puntos que considero fundamentales de estas finales:

 

·        El banquillo de los Celtics ha sido decisivo mientras que el de los Lakers ha brillado por su ausencia. Mucho tienen que mejorar los de Los Ángeles para ganar en profundidad y disponer de los recursos necesarios para los momentos claves.

·        El porcentaje de aciertos en los tiros libres de los Lakers ha sido malo. A pesar de sus jugadores blancos (y europeos). Seguro que algún partido perdido -por un estrecho margen de puntos- podría haber tenido otro resultado de haber acertado en los lanzamientos.

·        El Señor de los Anillos, Phil Jackson, parecía dormido –como yo- en algunas fases de los partidos. Y especialmente ayer después del primer cuarto… Rivers le dio todo un repaso en esta serie y se llevó la merecida “ducha” final.

 

Así que a esperar a la temporada que viene. Mientras soñaremos con España en las Olimpiadas

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Not In Our House: Celtics 98 Lakers 103 (Socioapatía nos cuenta el 3-2)

16 de junio de 2008

Los Lakers hacen lo justito en ambas canastas para ganar el partido de ésta madrugada, y poder jugar uno más. La magnífica actuación de Pau y Odom (39 puntos, 24 rebotes, y 6 tapones entre los dos) disfraza la mediocridad del banquillo y la no-tan-buena noche de Kobe. Sin que sirva de precedente, ponemos un par de fotos de Gasol, que hoy sí que se merece unos cuantos halagos.

 

La primera mitad fue la misma canción que en el cuarto partido, pero con distinto baile: Un brillante inicio de los Lakers, y desinfle en el segundo cuarto. En los primeros compases del partido Bryant (al que a partir de ahora dejaremos de comparar con Michael Jordan y sí con Harry Potter) encestó cuatro triples, Gasol estuvo de carroñero en la zona rebañando canastas y faltas y todo el equipo jugaba de maravilla. Los chicos de púrpura y oro, hoy de blanco, defendieron bien (¡el segundo tapón de Pau en todas las finales!) y atacaron mejor.39-22. Con esa progresión, el partido habría acabado156-88

 

Pero los Lakers son los Lakers y en el segundo sólo anotaron 16. Las razones de siempre: un banquillo con menos chispa que una coca cola que lleva abierta tres días y la bestia Pierce. El alero de Boston encasquetó él solito un 15-0 (¡fuera de casa!) a los Lakers mientras Phil Jackson mantuvo a la segunda unidad en pista. Ya con los titulares en el parquet, LA pudo defenderse algo mejor, anotar algunas canastas (9 puntazos casi consecutivos de Lamar Odom) y maquillar la remontada que estaban encajando. Pero de nuevo Paul “carnicero” Pierce se jugó la última posesión del cuarto y encestó un triple de los que duelen. 52-55 al descanso y todo por decidir.

 

Y por fin, llevábamos 15 días esperándolo, los Lakers hicieron un buen tercer cuarto. Kobe se la jugó sólo cuatro veces y ayudó en el rebote y la creación de juego. Gasol estuvo muy astuto y puso contra las cuerdas a los pívots rivales (Kevin Garnett y PJ Brown) con cinco faltas cada uno. Se le compara en LA con Chris Martin y no sólo por su físico; cuando el líder de Coldplay se deja de falsettos afeminados es toda una estrella del rock, cuando Gasol es agresivo y está concentrado… Oh amigos, fear the beard.  El catalán no se escondió en ningún momento del partido y aparte de los 19 puntos, capturó 13 rebotes, repartió 6 asistencias y colocó dos tapones.  

 

Paul Pierce empieza el último cuarto con una penetración; saca la falta y le da un rodillazo en todos los huevos a Lamar Odom, que se pasa los tiros libres acariciándoselos con cara de dolor. Apenas cuarenta segundos más tarde, Odom responde con un triple. Ésta podría ser la imagen que resumiera el final del partido; ambos equipos intercambiaron golpes sin que ninguno pareciera imponerse. Comenzaron entonados los Lakers, para que después de perder la cohesión y los nervios con Vujacic (2 de 13 en TC) Boston se acercase hasta empatar a 90 con 4.30 por correr en el reloj.

 

Los Celtics fueron a la línea más que un cocainómano, y vimos como un enternecedor Ronny Turiaf, tiraba la toalla al público en el primer tiro libre, y el público se la devolvía en el segundo. El jugador de Martinica se ha hecho famoso por cantar, hacer bailes extraños y cheer leadear a sus compañeros durante los partidos. Los Lakers necesitan un par de gansos más como él, otro par de tipos duros y despedir al overbooking que tienen de sosos y niñatos que tienen en plantilla.

 

Los últimos instantes estuvieron llenos de pérdidas de balón, jugadas chapuceras y fallos tontos por parte de ambos equipos. Con 40 segundos para el final del partido y los Celtics dos abajo, pasó lo impensable, Paul Pierce se botó el balón en el pie, los Lakers lo recuperaron y Bryant hizo un mate al contraataque completamente solo. Mucha pizarra inútil, seis tiros libres y unos cuantos bostezos después, los Lakers consiguieron su segunda victoria de las finales.

 

Ni Doc Rivers (que lloró en la rueda de prensa previa al partido cuando le preguntaron sobre ganar hoy, Día del Padre en EEUU) ni Paul Pierce consiguieron la victoria y han dejado escapar la primera match-ball. Y puede que lo paguen caro, Kendrick Perkins sigue lesionado y los jugadores importantes de Boston  han jugado muchísimos minutos. Ahora les espera un viaje de 4000 Km. para jugar el martes. Si los Lakers (sobre todo, Kobe Bryant que hoy ha jugado sin forzar mucho) consiguen imponer la frescura de sus piernas, pueden robar un punto el próximo partido y empatar las series. Bueno, y también necesitan hacer el mejor partido de sus vidas, pero eso siempre.

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“¡Esto es Esparta!” (Sociapatía nos narra el Lakers 91 Boston Celtics 97 que pone a los Celtics 3-1)

13 de junio de 2008

Los tercos Celtics rebañan un punto decisivo que todo el mundo adjudicaba a los Lakers. Comandados por “Leónidas” Pierce y un espíritu de equipo y unión nunca visto en la historia reciente de éste deporte, remontaron un partido que iban perdiendo por 24 puntos fuera de casa. Cada vez que un jugador caía al suelo, tres corrían a levantarle; cada vez que metían una canasta, los suplentes, un punto verde en el mar amarillo del Staples, saltaban del banquillo. Salvo sorpresa serán los campeones de la NBA de la temporada 2007/2008. Y habrá ganado el mejor.

Los Lakers comenzaron arrolladores y jugando extremadamente bien en equipo (sólo 3 de los primeros 43 puntos de LA fueron de Kobe Bryant) como nunca habíamos visto en estas finales. Gasol y Odom hicieron varias de sus “tuya-mía” que les dejan boquiabiertos hasta a ellos, y que no practicaban desde Denver.

Los de púrpura y oro circularon el balón para los hombres abiertos, estuvieron agresivos por todo el campo, metieron sus tiros y acabaron el primer cuarto 35-14, la diferencia más abultada de todos los primeros cuartos de la historia de las Finales de la NBA.  

¿Estos Lakers haciendo historia? Más bien cuento; el de la Liebre y la Tortuga. En el segundo cuarto bajaron descaradamente los brazos en defensa y dejaron que los jugadores de Boston empezasen a sincronizarse. Pese a ello no perdieron toque en la canasta rival y a los Celtics no les dio resultados inmediatos (sólo consiguieron rebañar 3 puntos de la ventaja de 21) pero al menos consiguieron desatascar su circulación de balón y ganar confianza para la segunda mitad del partido. La de la debacle de Kobe Bryant y los suyos, los que entrarán en la historia por ser el primer equipo que pierde un partido de las Finales sacando más de 14 puntos de diferencia en el primer cuarto.

 

El tercer cuarto es el que muchos consideran decisivo en un partido. Haciendo una mala metáfora, es el nudo de la trama del encuentro. Llevamos cuatro partidos de serie y estos han sido los marcadores de los terceros cuartos

 

1er Partido: Celtics 31, Lakers 22

2º Partido: Celtics 29, Lakers 19

3er Partido: Celtics 25, Lakers 17

4º Partido: Celtics 31, Lakers 15

 

Boston Celtics son unos auténticos animales defendiendo en los momentos importantes y aunque no sean para nada brillantes en ataque, encestan mal que bien cuando tienen que hacerlo. Esta noche han sido aún mejores; subieron el nivel de su presión defensiva y han obligado a los Lakers a comenzar sus posesiones a 8 metros del aro. En una de ellas, el gafado Kendrick Perkins volvió a lesionarse ésta vez en el hombro. Sabedores de que cuando las cosas se tuercen para los angelinos, sólo Kobe es capaz de dar el paso adelante, aprovecharon las circunstancias para jugar con un quinteto con un solo pívot (Garnett) y el resto de “pequeñitos” se dedicaron a acosar y molestar a la mamba negra cada vez que recibía. “He visto tres o cuatro cuerpos cerca de mí cada vez que tocaba el balón” confesaba el propio Bryant después del partido.

 

Y en el otro lado de la pista lo de siempre. Ahí estaba la pareja de aleros más old-school de la NBA: Ray Allen el arquetipo tirador puro y delgado, de mirada fría y muñeca asesina y el auténtico trailer de fuerza y hormonas que es Paul Pierce abriéndose paso en zigzag y aullidos hasta la canasta rival.

 

Pero si el segundo cuarto fue de Allen (19 puntos y 9 rebotes) y el tercero el de Pierce (10 de sus 20 puntos los consiguió en ese periodo) el último fue una oda al juego colectivo. Eddie House, al que hasta este partido de las series sólo se le había nombrado para decir que es el padre de ese niño de 7 años que pulula por el banquillo de Boston, anotó varios tiros difíciles y puso a su equipo por primera vez delante (83-84)  en el marcador a falta de 4 minutos para el final, mientras seguían repartiendo cera en defensa. Los Celtics habían vuelto, y todos parecían llevar escrita la palabra “héroe” en la camiseta. La grada tragaba saliva, a los Lakers les temblaban las rodillas y nadie quería la pelota. Vujacic (1 de 9 en TC) y Farmar se dedicaron a fallar triples fáciles desaprovechando los espacios que les abría Kobe con sus penetraciones y el desastre parecía consumado.

James Posey ex-compañero de Gasol en los Grizzlies (y al que solo se le suponían habilidades en defensa y hoy 18 puntazos), encestó un triple que valía oro para colocar 5 arriba a su equipo a 73 segundos del final. Dos tiros libres de Pierce y una suspensión de Allen, neutralizaron los 4 tantos que consiguieron los Lakers en ese tiempo y un tiro libre de Eddie House ponía la guinda. Boston había remontado fuera de casa un partido que iba perdiendo por 24 puntos y con su pívot titular lesionado.

Gasol que lleva tres partidos en racha frenando a Garnett pero que es incapaz de explotar en ataque (de estos ya van ocho seguidos) hizo buenos números con un 17-10, pero con la falta de actitud y agresividad que se espera en un campeón. No supo aportar cosas a su equipo cuando no jugaban para él y estuvo torpón fallando muchos tiros fáciles. Imagino que o piensa en las vacaciones o está viendo la Eurocopa, porque estamos contemplando unos “piscinazos” espectaculares por parte del de San Boi, que se tira al parquet unas cuantas veces al azar por partido cuando siente un contacto por parte de algún jugador de Boston.

 

Repasando la hoja de estadísticas, quizás llame la atención de que Kobe Bryant “sólo” haya encestado 17 puntos. Pero son engañosos. Jugó con sus compañeros, no les gritó y no se chupó el balón como si fuese suyo, no parecía Kobe y se fue a las duchas con 7 tristes puntos pero el mismo número de asistencias. En la segunda mitad volvieron los 1-contra-todos y los gritos groseros contra cualquiera que llevase una camiseta amarilla e hiciese algo mal. No es el único responsable de la derrota de LA, pero su 6 de 19 (necesitaba tirar tres veces a la canasta para que entrase una) y el egoísmo con el que jugó en momentos clave, sí que hundió a los del Phil Jackson en la pista cuando necesitaban crecerse.

En la pista y en las series. Con un 3-1 que nunca nadie ha remontado, los Celtics se ven campeones. Aún perdiendo el siguiente partido en el Staples Center, tienen dos oportunidades más en casa para rematar a los Gasolakers. No parece que vaya a ocurrir lo contrario y casi casi podemos dar por campeones a Boston Celtics, el equipo con mejor defensa del mundo y el único a día de hoy, sin un sólo jugador blanco en su rotación. ¿Un presagio para la victoria de Obama?

 

 

P.D.: Una vez dije que el baloncesto es el deporte en equipo donde más cuenta el talento individual, y ésta noche once negros vestidos de verde me han tapado la boca. Comenté que la razón del pésimo tercer partido de Paul Pierce era que estaba lejos de la gente que le apoyaba, y hoy las cámaras de la ABC han enfocado varias veces a una pequeña tropa de 30-40 personas entre familiares y amigos del escolta de Boston, que son de Los Ángeles y no suelen viajar a Massachussets. No había hablado apenas de Ray Allen aunque estuviese haciendo grandes partidos, y hoy le nombran MVP en casi todos los medios yankees. Gasol no ha sido el españolito que ha tenido una cura de humildad ésta noche. Mis disculpas.

 

 

 

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La Hidra Negra: Los Ángeles 87, Boston 81 (Socioapatía nos cuenta el Celtics 2- Lakers 1)

11 de junio de 2008

Foto de AS

Los Lakers consiguen la victoria por la mínima en un encuentro trabado y aburrido. Gracias a la inspiración de Kobe Bryant (36 puntos) y a un gran último cuarto, los de púrpura y oro pueden permitirse soñar con remontar el 2-0 que se trajeron de Boston.

 

Ningún equipo en la historia ha remontado un 3 a 0 y ésta madrugada Kobe Bryant se ha ocupado de que su equipo no tenga que hacerlo. Confiado y orgulloso, se anudó el pañuelo de kamikaze en la frente y volvió a dar un recital de tiros estéticos, penetraciones asombrosas y (como es habitual en él) sandías que no tocan ni el aro. Los árbitros le respetaron mandándole 18 veces a la línea de personal aunque sólo convirtió once.

 

Pero lo que de verdad hizo ganar a los Lakers fue su agresividad en defensa. Estuvieron concentrados y atentos a las líneas de pase, dejando a menudo libre a Ray Allen (25 puntos) pero pegados como lapas al resto de Celtics. Pau estuvo sublime parando a Garnett.  Dejó a “Big Ticket” en un abismal 6 de 21 en tiros de campo y cazó 12 rebotes. Tan bueno en defensa que se olvidó de cómo jugar en ataque (un shaquille-o’nealiano 3 de 8 en tiros libres) terminando con unos desangelados 9 puntos, su anotación más baja de todos los Playoffs. Odom (5 faltas y 5 pérdidas de balón) y Fisher estuvieron aún peor y nadie que no fuera Kobe superó la barrera de los 10 tantos.

 

¿Nadie? No. Radmanovic pierde la fuerza cuando se afeita y se cargó de faltas enseguida. Phil Jackson hizo saltar a Sasha Vujacic (el autoproclamado “La Máquina”) del banquillo para sustituirle. Aprovechó los espacios que dejaban los dobles marcajes a Bryant y se convirtió en el Robin perfecto del Batman de los Lakers. Sus compañeros supieron encontrarle solo en las esquinas y metió 20 puntos con su estilo de juego completamente europeo, incluidos tres triples cruciales en el último cuarto. No sólo estuvo brillante en ataque si no que en el otro lado de la pista secó a Paul Pierce (6 puntos y 3 pérdidas de balón) que a 4.000 Km. del calor de su grada, tuvo un día para olvidar.

 

Sorprende que en un partido de vida o muerte para los Lakers, la gran mayoría de sus jugadores estuvieran tan desentonados en ataque. Si sacamos las estadísticas de Bryant y Vujacic del cómputo, el resto de los lobeznos de Phil Jackson tuvieron un futbolístico 28% de acierto de cara al aro rival. Esa y no otra fue la razón para que no empalasen a unos Boston Celtics aún peores en ataque y que han enseñado muy poquitas cosas salvo juego sucio y la intensidad defensiva que se espera de ellos. Deberían reflexionar y recuperar su estilo de juego alegre y divertido si quieren cumplir su objetivo de ganar los dos siguientes partidos en casa

 

Kobe ya se ha sacudido sus malas actuaciones en el Garden y ahora le toca recuperar la filosofía del “pasar-primero” que tan buenos resultados le dio contra Denver, Utah y San Antonio. ¿Vencerá Bryant a su doppelgänger que le susurra al oído que se chupe el balón? ¿Podrán los Celtics dar un golpe de autoridad y recuperarse de la derrota para el siguiente partido? ¿Machacará otra vez Gasol en la cara de Garnett? ¿Cuántas asignaturas voy a suspender? Todas esas respuestas  y más el viernes en El Mundano.

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Prince Pierce: Lakers 102, Celtics 108 (Sociapatía nos narra el 0-2)

9 de junio de 2008

El alero de Boston vuelve a ser la estrella del partido. Se echó a la espalda a su equipo durante tres cuartos y medio, hasta que los Lakers ejecutaron una remontada espectacular. Cuando los angelinos ya rozaban la victoria, el 34 de los verdes fue el protagonista en un par de jugadas clave que aseguraban el 2-0 y toda la presión que ahora es para Kobe y los suyos en el tercer partido.

A menos de 8 minutos para el final Los Ángeles Lakers iban 24 puntos abajo (71-95) Hasta entonces no habían podido frenar la inspiración del perímetro de Boston (23 para Pierce, 15 para Allen y 21 para el invitado sorpresa Leon Powe), los árbitros no les toleraban el más mínimo contacto y Kobe Bryant estaba con la cabeza en otra parte. Los suplentes habían servido de sparring a la segunda unidad de los Celtics y el público enloquecía con el “Beat L.A!” del videomarcador.  No merecía la pena ni pedir un tiempo muerto; el partido estaba más que perdido. Pero en ese momento, los Lakers comenzaron a carburar.

 

El coladero que había sido la defensa de Lakers estuvo ágil y atenta a las líneas de pase y empezaron a entrar los tiros: los fáciles y los heroicos. Un Gasol desconocido bramaba después de cada rebote que capturaba. Radmanovic, el eterno tapado por el sistema de juego de Phil Jackson, dio un paso al frente y se atrevió con jugadas que no le correspondían en la cara del mismísimo Paul “rodilla de acero” Pierce. Kobe Bryant se puso en modo mamba, y volvió a salir magia de sus zapatillas, anotando él sólo 11 puntos. En 6 minutos y medio endosaron un parcial de 31 a 9 a Boston, que veía que el partido que tenía encerrado en el puño, se le escurría entre los dedos.

 

Pero la remontada empezó tarde y con 38 segundos por jugarse y balón para Boston, los Lakers aún iban 2 puntos por debajo. Necesitaban como fuera que los Celtics no anotaran en esa posesión, pero ahí estaba Paul Pierce para aguarles la fiesta. Cargando con su enorme corpulencia contra el aro rival, consiguió sacarle una falta personal a Derek Fisher. Anotó los dos lanzamientos desde la línea de castigo y cuando los Lakers se encomendaban a todos los santos de California para meter el tiro que elevase la tensión y las oportunidades de ganar, de nuevo Pierce le puso un gorro a Sasha Vujacic que sentenciaba el encuentro.

 

Gasol repitió el esquema del primer partido: primera mitad anotadora (15 puntos) segunda reboteadora (7 rechaces). Contuvo mucho mejor a Kevin Garnett (le dejó en un paupérrimo 3 de 11 en la primera mitad) y le clavó un par de mates que añadir a la manía (ver a partir de 1:30) que se tienen estos dos pura sangres. Acabó con unos buenos 17 puntos 10 rebotes y 4 asistencias; números no muy distintos a los que suele hacer, pero que hoy sí reflejan el esfuerzo y el sudor en pista. Curada su autoestima, es de suponer que en los tres partidos de Los Ángeles vaya la yugular de quien se atreva a toserle.

 

Como ya hemos comentado, el banquillo de los Lakers no hizo absolutamente nada más que sacar el balón de fondo tras canasta rival. Con Farmar, Turiaf y Walton en pista, acumularon un parcial de -16 mientras que los suplentes de Boston aportaron nada menos que 35 puntos.

 

Párrafo aparte para la actuación arbitral (que hasta comentan en vídeo en la ESPN). Dan Crawford y Bob Delaney mandaron 38 veces a la línea a los jugadores locales, por solo 10 a los jugadores de los Lakers. Sin entrar en conspiraciones ni en quejas poco fundadas (esas cosas se las dejamos a los honrosos profesionales de marca.com) lo cierto es que señalaron más de una falta más que dudosa a favor de Boston. Pitaron faltas a los de Doc Rivers, pero muy pocas estuvieran castigadas con tiros libres. Cierto también que la defensa de los Celtics no permite penetraciones, pero los dos officials que arbitraron anoche midieron claramente con dos raseros.

 

De todas formas, Boston solo pudo encestar 27 de esos pequeños regalos arbítrales y el impacto en el partido fue relativo, comparado con su espectacular 64% desde la línea de tres puntos o las 31 asistencias para 35 canastas. Los Celtics han encontrado la forma de  trasladar la química que tienen en defensa al ataque, y han jugado de largo sus dos mejores partidos de Playoff.

 

De momento, nada está perdido para los Lakers. El formato de las Finales (2-3-2) les permite jugar tres partidos seguidos en casa, para empatar e incluso ponerse por delante en la serie antes de volar de nuevo a Boston. Por supuesto, la presión es ahora mucho mayor y no pueden permitirse ni un fallo en el Staples Center si quieren llevarse el anillo. Y aunque Paul Pierce sea de Inglewood y Ray Allen también de California, van a encontrarse a un público que les tirará machetes cada vez que se atrevan a tocar el balón. Próximo partido dentro de dos días, y maldita NBA que me roba tiempo de estudio pero me lo hace ganar en diversión.

 

 

 

 

 

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