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Un siglo de canciones 126: “Madame George” (por Pedro García)

En un reciente comentario sobre el disco “Astral Weeks” de Van Morrison confesaba que no sería capaz de destacar ninguna canción entre las ocho que la componen porque lo que predomina en él es un sentido de unidad y ambiente hipnótico en las canciones que conforman este gran disco. Pero para hacer justicia a mis sensaciones y recuerdos tengo que reconocer que entre esas canciones había una que me impactó de lleno desde la primera escucha y que no ha dejado de maravillarme por más veces que la oiga. Se trata de “Madame George”.

Estoy seguro que las primeras veces que escuché algo de “Astral Weeks” fue en la FM madrileña. Eran los primeros años 70 (¡del pasado siglo!) y Van Morrison ya tenía una sólida carrera en solitario habiendo publicado algunos de sus mejores trabajos. “Astral Weeks” se había editado en 1968 pero en algunos programas especializados de entonces, sus presentadores no se limitaban a poner los singles de actualidad sino que informaban, completaban e instruían sobre la música del gusto de cada uno (¡cuánta añoranza de aquella radio y aquellos tiempos!). Como decía, “Astral Weeks” era un disco sin éxitos de single donde destacaba la intensidad de “Madame George”, una obra de arte de casi diez minutos que resume todo el espíritu del disco y donde la voz de Van Morrison va recorriendo todos los matices sonoros de que es capaz.

Una primera versión de esta canción estaba contenida en las sesiones de 1967 que grabó para el sello Bang, la compañía de discos de Bert Berns. Pero el tratamiento era muy distinto ya que predominaban los arreglos pop y festivos que le gustaban a Berns y de los que despotricó Morrison, a pesar de conseguir con él un gran éxito con “Brown Eyed Girl”. No obstante, estaba claro que Van Morrison quería otro tipo de arreglo y dio con la tecla adecuada con el ambiente conseguido por el productor Lewis Merenstein y el grupo de jazz acompañante. 

Una cuestión nunca resuelta es la que atañe a la letra de esta canción y a la identidad de su protagonista, Madame George. Siempre hubo diversas interpretaciones al respecto y esa controversia se trasladó incluso a foros de Internet donde se pueden leer las más diversas interpretaciones: desde la que afirma que es el encuentro del protagonista de la historia con un travestido asustado por la policía, pasando por la hipótesis de una prostituta, de una “drag queen”, de un “camello” o incluso la que aventura que se refiere a Georgi Hyde Lees, la mujer y musa del poeta irlandés William Butler Yeats quien influyó claramente en algunas canciones de Van Morrison. La esposa y musa del poeta, se consideraba una medium e impulsaba la creatividad de Yeats mediante el trance y la escritura automatica (en la letra de la canción hay una clara referencia: when you fall into a trance a sitting on a sofa playing games of chance with your folded arms and history books you glance into the eyes of Madame George. Es curioso que el mismo autor no haya aclarado nunca esta cuestión y se ha limitado en alguna entrevista a negar todas las interpretaciones y conceder que en realidad la figura de Madame George estaba basada en seis o siete personajes diferentes. En cualquier caso, la escena sucede en las calles del barrio de su infancia en Belfast y más allá de especulaciones sobre la veracidad de la historia, lo cierto es que la voz de Van Morrison consigue transmitirnos progresivamente una sensación intensa de dolor y melancolía que se agudiza en la parte final de la canción donde los arreglos de cuerda y la voz desesperada van despidiendo a la protagonista de la historia.

Down on Cyprus avenue
with a childlike vision leaping into view clicking, clacking of the high heeled shoe
ford & fitzroy, Madame George
marching with the soldier boy behind
he’s much older with hat on drinking wine
and that smell of sweet perfume comes drifting through
the cool night air like shalimar
and outside they’re making all the stops
the kids out in the street collecting bottle-tops
gone for cigarettes and matches in the shops
happy taken Madame George
that’s when you fall
whoa, that’s when you fall
yeah, that’s when you fall
when you fall into a trance
a sitting on a sofa playing games of chance
with your folded arms and history books you glance
into the eyes of Madame George
and you think you found the bag
you’re getting weaker and your knees begin to sag
in the corner playing dominoes in drag
the one and only Madame George
and then from outside the frosty window raps
she jumps up and says lord have mercy i think it’s the cops
and immediately drops everything she gots
down into the street below
and you know you gotta go
on that train from Dublin up to Sandy row
throwing pennies at the bridges down below
and the rain, hail, sleet, and snow
say goodbye to Madame George
dry your eye for Madame George
wonder why for Madame George
and as you leave, the room is filled with music, laughing, music,
dancing, music all around the room
and all the little boys come around, walking away from it all
so cold
and as you’re about to leave
she jumps up and says hey love, you forgot your gloves
and the gloves to love to love the gloves…
to say goodbye to Madame George
dry your eye for Madame George
wonder why for Madame George
dry your eyes for Madame George
say goodbye in the wind and the rain on the back street
in the backstreet, in the back street
say goodbye to Madame George
in the backstreet, in the back street, in the back street
down home, down home in the back street
gotta go
say goodbye, goodbye, goodbye
dry your eye your eye your eye your eye your eye…
say goodbye to Madame George
and the loves to love to love the love
say goodbye
oooooo
mmmmmmm
say goodbye goodbye goodbye goodbye to Madame George
dry your eye for Madame George
wonder why for Madame George
the love’s to love the love’s to love the love’s to love…
say goodbye, goodbye
get on the train
get on the train, the train, the train…
this is the train, this is the train…
whoa, say goodbye, goodbye….
get on the train, get on the train…

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Un siglo de canciones 123: “Somebody To Love” (por Elena Gabriel)

El verano del amor: 1967. Seguimos en la Costa Oeste. La bahía de San Francisco bulle de creatividad. Y suena una canción que define esos tiempos de descubrimiento y revolución: “Somebody To Love” se convertiría en uno de los himnos de los sesenta.

Cuando Darby Slick montó un grupo de rock en la primavera de los 60, pocos podían imaginar que se estaba gestando la marca de unos tiempos. Junto a su hermano Jerry a la batería, su cuñada Grace -esposa de Jerry- y Jean Pierson compartiendo la voz principal, David Miner a la guitarra y Bard Dupont al bajo, montó The Great Society y debutaron  un 15 de Octubre de 1965.

Como tantos otros, muy influenciados por los Beatles. Nadie se estaba quieto en esos días.

Darby Slick, guitarra y compositor, también escribió varios temas; entre ellos, los dos únicos que llegaron a grabar: “Somebody To Love” y su cara B “Free Advice”, editados por Autumn Records.

El single salió en febrero de 1966. No tuvo ningún éxito fuera del estrecho circuito de la bahía de San Francisco.

Grace Slick recuerda a Sylvester Stewart (Sly Stone) produciendo el single. “Era increíble. Tocaba todos los instrumentos, iba de uno a otro, cantaba y producía. Pero dejó la producción cuando se hartó de grabar “Free Advice”: hicieron falta hasta 50 tomas. Luego montó su grupo Sly & the Family Stone”.

The Great Society tocaron durante año y medio junto con otros grupos como Jefferson Airplane (a quienes taloneaban), Big Brother and the Holding Company o Charletans.

Sí, la Costa Oeste era un hervidero…

Jefferson Airplane despega…

Eran el grupo más importante de la zona. Según recuerda Grace Slick, “Tenían fama de ser muy creídos. Los otros grupos de la costa, como Big Brother o Great Society ni siquiera tenían camerino propio. Pero cuando llegaban  Jefferson Airplane, todo eran reverencias”. No obstante, siempre se declaró fan absoluta de la banda.

Jefferson Airplane ya habían  sacado un LP. Pero lo mejor faltaba por llegar…

En 1966, Signe Anderson, cantante de Jefferson Airplane, deja el grupo. “Dijeron que Signe había dejado el grupo porque se quedó embarazada y tenía que cuidar de su bebé. En realidad hubo otras presiones”, recuerda Grace Slick. Coincidió con el divorcio de Grace y Jerry. Y con la gran oferta: que Grace fuera la cantante de Jefferson Airplane.

“Yo también era modelo en esos tiempos. Fui modelo dos o tres años. Pero no me gustaba. Me agobiaba posar”.

No se lo pensó dos veces: se incorporó a lo que iba a ser una banda de culto junto a Paul Kantner, Marty Balin, Jorma Kaukoneen, Jack Casady y Spencer Dryden.

Se llevó dos canciones: una, escrita por ella, “White Rabbit”. La otra, “Somebody To Love”.

La canción que había pasado inadvertida un par de años antes iba a convertirse en el símbolo de la contracultura de Haight-Ashbury, en uno de los pilares del pop de los 60… En un hito de la psicodelia rockera.

Mientras tanto, Darby Slick seguía metido en sus sonidos hindúes y escribiendo música. The Great Society se disolvió y Slick se fue a la India. Regresó para tocar con la banda Hair, escribió su autobiografía (“Don’t You Want Somebody To Love”) en 1991 y pasó a la historia como el autor de una gran canción. Años más tarde su discográfica editó un par de LPs con actuaciones en vivo de The Great Society.

 

Cuando la verdad resulta ser mentira…

El 31 de octubre, JA entraron en el estudio de RCA en Hollywood. Salieron el 22 de noviembre con un flamante segundo LP, “Surrealistic Pillow”. Dos de los temas serían los grandes éxitos del grupo: “Somebody To Love” y “White Rabbit”.

Somebody To Love” se grabó el 3 de noviembre y la lanzaron el 1 de abril de 1967. “She Has Funny Cars” era su cara B. Llegó al número 5 de las listas en mayo de 1967 y se convirtió en figura de proa del grupo. La revista Rolling Stone la clasificó en el número 274 de las grandes canciones de la historia del Rock.

Era una versión diferente de la original. Menos pausada, menos rítmica, gana fuerza con la entonación de Grace Slick. Esto ya era rock&roll furioso. Una sorpresa en medio del estilo básicamente psicodélico de la banda. La potente voz de la nueva cantante y su seguridad en sí misma confieren un sello único.

Grace Slick afirma: “yo he dicho siempre que en realidad no cantaba sino que hablaba… pero no es tanto el estilo sino la forma de mi nariz, así sale mi voz… de hecho, yo no canto. Grito”

La canción se abre a capela: “Cuando la verdad resulta ser mentira…” Sube el tono y modula los versos; golpea con la voz, afirma, habla y grita el estribillo.

La letra: sencilla y sin complicaciones. Una canción de amor.

Suena desesperante, es un chillido de angustia a la vez que una auto-afirmación. “¿No quieres a alguien a quien amar? ¿No necesitas a alguien a quien amar? Más vale que encuentres a alguien a quien amar…”

Puro sonido Frisco; guitarras sesenteras, ritmo volátil y más afirmaciones: “Cuando las flores del jardín están muertas y tu mente está llena de marihuana…”

Siempre un guiño a la cultura de las drogas, un distintivo de la banda y de los tiempos.

Paul Kantner dijo al respecto: “Queríamos elevar la consciencia de la gente. Hacer que se diviertan. Cuando empezamos no teníamos idea de lo que hacíamos. Pero el mensaje era pasarlo bien. Todos. Nosotros y el público.”

“…creedme, es un nuevo amanecer. Buenos días, gente!

Así saludaba Grace Slick a los asistentes al Festival de Woodstock, en 1969. Eran el primer grupo que tocaba nada más salir el sol. Ya estaban consolidados. Presentó a la banda como “los chicos de siempre” y llegado el momento, entonó una asombrosa versión de “Somebody To Love”. Junto con Marty Balin le daban un aire diferente, más “vivo”, más vocal y modificando la letra, alargando la canción. Haciendo hincapié en el texto.

Sí, era un nuevo amanecer.

Dos años antes, también en el Festival de Monterrey, hicieron una de las versiones más poderosas del tema.

Hubo muchas versiones de “Somebody To Love”. Tal vez la más destacable sea la de los Ramones, que consiguieron una calidad y un sonido muy particulares, nada envidiable al original.

Somebody To Love

When the truth is found to be lies / and all the joy within you dies / don’t you want somebody to love / don’t you need somebody to love / wouldn’t you love somebody to love / you better find somebody to love / When the garden flowers baby are dead / yes and your mind [, your mind] is [so] full of RED / don’t you want somebody to love / don’t you need somebody to love / wouldn’t you love somebody to love / you better find somebody to love your eyes, / I say your eyes may look like his [yeah] / but in your head baby I’m afraid you don’t know where it is / don’t you want somebody to love / don’t you need somebody to love / wouldn’t you love somebody to love / you better find somebody to love / tears are running [ahhh, they're all] running down your breast / and your friends baby they treat you like a guest. / Don’t you want somebody to love / don’t you need somebody to love / wouldn’t you love somebody to love /you better find somebody to love

Alguien A Quien Amar

Cuando la verdad resulta ser mentiras

y toda la alegría dentro de ti muere

¿no quieres a alguien a quien amar?

¿no necesitas a alguien a quien amar?

¿No te encantaría tener a alguien a quien amar?

Más vale que encuentres a alguien a quien amar.

Cuando las flores del jardín están muertas

y tu cabeza está llena de marihuana

¿no quieres a alguien a quien amar?

¿no necesitas a alguien a quien amar?

¿No te encantaría tener a alguien a quien amar?

Más vale que encuentres a alguien a quien amar.

Tus ojos, puede que tus ojos parezcan los suyos

pero me temo que en tu cabeza estás perdido

¿no quieres a alguien a quien amar?

¿no necesitas a alguien a quien amar?

¿No te encantaría tener a alguien a quien amar?

Más vale que encuentres a alguien a quien amar.

Las lágrimas corren por tu pecho

y tus amigos te tratan como si fueras una visita

¿no quieres a alguien a quien amar?

¿no necesitas a alguien a quien amar?

¿No te encantaría tener a alguien a quien amar?

Más vale que encuentres a alguien a quien amar.

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Un siglo de canciones 117: “La Poupée Qui fait Non” (por Elena Gabriel)

Una de las cosas que tienen en común Jimi Hendrix, Jimmy Page, Ron Wood, Mylène Farmer o Saint-Étienne es que todos versionaron “La Poupée Qui Fait Non”. Hit melódico y pegadizo de Michel Polnareff, uno de los grandes exponentes de la canción francesa de los años 60, que así empezaba su carrera en 1966.

Un artista misterioso y polémico

Michel Polnareff nace, el 3 de julio de 1944, en un ambiente artístico, hijo de una bailarina francesa y de un músico ruso-judío, Leo Poll (Leib Polnareff) que trabajaba con Edith Piaf y los Compagnons de la Chansons, entre otros. Su padre se había refugiado en el sur de Francia ya que los nazis habían invadido Paris y el alcalde de Nérac, Raymond Pichon, les proporcionó papeles falsos.

Con 5 años ya toca el piano y antes de acabar la primaria ya tiene un premio del Conservatorio. Pasa su adolescencia orquestando arreglos de jazz para música clásica y, tras acabar sus estudios y su servicio militar, se instala en Monmartre y toca la guitarra en la calle. El piano pesa mucho…

Rabiosamente anti-convencional y afectado por una miopía patológica, se refugia en la música y pone el contrapunto al twist, al yeyé clásico de la época…desde el primer momento, Polnareff apuesta por la melodía y la armonía. Y la calidad.

Por lo demás, es un joven beatnik, solitario y tímido que está a punto de saltar a la fama. Y que acaba de rechazar un contrato con Barclays. En 1965 aparece en escena Lucien Morisse, editor de éxito y jefe de Europe1 (radio poderosa en su momento) quien lo ficha para su escudería y le consigue un contrato con AZ. El éxito no va a tardar: la primera canción que graba es, justamente, “La Poupée Qui Fait Non”.

La muñeca que dice “No”

Exigente y puntilloso, quiere alta tecnología de modo que la canción será grabada en un estudio en Londres. Con letra de Franck Gérald y música de Polnareff. Y con la participación de Jimmy Page a la guitarra, ya que en ese año alternaba su trabajo de músico de sesión con su actividad en los Yardbirds.

El EP sale a la venta el 26 de mayo de 1966. Otros tres temas completan el pack: “Chère Véronique” en la cara A, “Beatnick” y “Balade Pour Toi” en la cara B.

Posteriormente se incluiría en su primer LP, “Love Me, Please Love Me”, en 1966.

La canción vende 200.000 copias. Es una canción fácil basada en tres acordes y con una letra aparentemente naif: una muñeca que solamente dice que no. A todo dice que no. Todo el día, sin mirar y sin escuchar, una muñeca preciosa que solamente sabe decir una palabra “No”.

Nadie le ha enseñado a decir que sí.

Muchos han visto en ella un símbolo de la liberación sexual femenina, aunque Polnareff nunca se pronunciara al respecto. Otros la ven como una negativa a lo establecido, como un símbolo de la época: verano de las flores, Mayo 68… Un pequeño himno a la rebeldía. En una letra sin mayores complicaciones se mezclan política, moralidad, inconsciente, sexo y, sobre todo, música.

Lo que no deja de ser un hecho es que se trata de una canción facilona, repetitiva, con un texto sencillo y aparentemente inocente, con un riff de guitarra apto para cualquier principiante. Pero así empezó todo.

Polnareff, encantado de su éxito, no tarda en grabar su versión en italiano, alemán y español.

Una carrera errática

Otros temas consolidan a Michel Polnareff como uno de los grandes valores de la canción francesa: “Love Me, Please, Love Me”, “L’amour Avec Toi”, “Le Roi Des Fourmis” o “Le Bal Des Laze”. La lista es larga…

La verdad es que Polnareff, con una sólida y disciplinada formación de hijo único de artistas, tiene un talento impresionante. El 1967 sus canciones se escuchan ya en toda Europa y es una vedette, lo que hoy llamamos celebrity.

Pero su mente y su miopía extrema nunca le dieron paz. Sus letras escandalosas (“Je Suis Un Homme”, “L’amour Avec Toi”) y su genialidad innegable no lo hacen feliz. Polnareff es depresivo y el suicidio de Morisse, su descubridor, en 1970, lo retira de la escena momentáneamente. Luego vendrían canciones para películas, juicios por inmoralidad y giras por el mundo huyendo de sí mismo. Su ambigüedad sexual, sus pelos y sus gafas se convierten en su imagen de marca.

En 1973, tras morir su madre y descubrir que su contable le ha robado su fortuna, Polnareff se marcha a Estados Unidos, un exilio que rompería intermitentemente. Entretanto, se suceden episodios de su excentricidad  (llegó a pasar casi 3 años recluido en un hotel parisino, a finales de los 80, haciendo música). Hasta 2007, Polnareff no volverá a tocar en vivo en Francia, pero sigue activo entre Japón, Estados Unidos y otros países, no pudiendo regresar a Francia durante una larga temporada, acusado de evasión fiscal y arriesgándose a ir a la cárcel.

Su miopía amenaza ceguera, su vida personal no es brillante pero Polnareff no deja de componer, viajar y seguir brillando. Hasta la fecha de hoy, sigue activo.

De hecho, en 2010 fue condecorado como Caballero de la Legión de Honor Francesa.

Nombres famosos

La Poupée Qui Fait Non” es un nexo entre muchos nombres famosos. Pero también es una canción atemporal, una pieza que se sigue interpretando desde 1966 hasta hoy.

Por un lado, Page y Jones grabarían la canción original con Polnareff quien, en 1996 saca un single con la versión en vivo en el Roxy de Los Ángeles.

Por otra parte, las versiones han sido muchas y notorias.

Existe una versión por los Birds, el grupo británico en el que militaba Ron Wood.

Jimi Hendrix grabó su versión instrumental en octubre de 1966, durante su visita a Paris para actuar en el Olympia. De hecho, fue telonero de Johnny Hallyday, quien grabaría su versión en 1980 en su LP “A Partir De Maintenant”.

El grupo Saint-Etienne también la tiene en su repertorio y la ha tocado en vivo en el show de Jools Holland.

En 1997, Mylène Farmer y Cheb Khaled la graban en vivo en Bercy y sacan un single que tiene un gran éxito en las listas. James Blunt recientemente o Cristina Monet en 1980 también han hecho su versión.

Es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

Todo el día dice no, no, no, no, no, no

Es tan guapa que sueño con ella de noche

Es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

Todo el día dice no, no, no, no, no, no

Nadie le enseñó nunca que se puede decir “Sí”

Sin siquiera escuchar dice no, no, no, no, no, no

sin mirarme dice no, no, no, no, no, no

sin embargo daría mi vida para que dijera sí

Pero es una muñeca que dice no, no, no, no, no, no

todo el día dice no, no, no, no, no, no

No, no, no, no…

C’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Elle est, elle est tell’ment jolie Que j’en rêve la nuit C’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Personne ne lui a jamais appris Qu’on pouvait dire oui Sans même écouter elle fait non, non, non, non Sans me regarder elle fait non, non, non, non Pourtant je donnerais ma vie Pour qu’elle dise oui Pourtant je donnerais ma vie Pour qu’elle dise oui Mais c’est une poupée qui fait non, non, non, non Toute la journée elle fait non, non, non, non Personne ne lui a jamais appris Qu’on pouvait dire oui Oh, non, non, non, non non, non, non, non Ell’ fait non, non, non, non

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Un siglo de canciones 116: “Day’s” (por Elena Gabriel)

Es una canción fetiche para muchos: gracias por todo lo bueno, seguiremos adelante y el recuerdo nos dará fuerzas. Una canción que, dulcemente, te incita a festejar los buenos momentos pasados en lugar de lamentarse por la pérdida. Por la general la música popular recurre más a la queja… Ray Davies lo ve desde otra óptica.

Muchas veces me han  preguntado – nos han preguntado- acerca de nuestra canción favorita. ¿Se puede tener UNA canción favorita? Ni mucho menos. Depende del momento, del estado de ánimo y de lo que hayamos estado escuchando en esos días… Mis canciones favoritas pueden llegar a hartarme si las pongo doce veces seguidas en mi iPod. No hay excepciones.

Eso sí, tenemos una lista de muchas canciones favoritas que anidan en nuestro Top Ten y llegan al Uno, dependiendo de las rachas. La música de los 60, en mi caso, es rica en canciones “favoritas”.

La letra, la melodía o la rítmica pueden desencadenar esa adictiva reacción a un tema en concreto.

Ray Davies y sus Kinks

The Kinks son maestros en canciones maravillosas. Los hemos tenido de banda sonora desde 1964 hasta hoy, ya sea a través de ellos mismos o de su tremenda influencia sobre otras bandas. O de versiones. O de Ray Davies, que hasta el día de hoy sigue activo.

Su sonido crudo, directo, sus riffs distorsionados y su ausencia de perfección son su sello de identidad. Una impronta deliciosa.

Hicieron muchísimas canciones y abundan sus “Grandes éxitos”. “You Really Got Me”, “All Day And All Of The Night” o “Set Me Free” son iconos. “Waterloo Sunset” o el archifamoso “Lola” hacen más hincapié en la dulzura de la melodía o la broma de la letra.

En noviembre de 1968 salió su sexto LP: The Kinks Are the Village Green Preservation Society. Un álbum considerado por muchos como un “concept album”, una serie de canciones -compuestas en los años previos- que giran alrededor de la transición de los tiempos. Un homenaje, en cierto modo, a las antiguas costumbres británicas, al concepto decimonónico de la vida rural en los pueblos. Los Kinks, muy británicos ellos, siempre amaron la tradición.

Una canción...

Un LP que no fue un éxito comercial pero que, en su versión para Europa, incluía una de esas canciones perfectas…para muchos. “Day’s”. Presente en posteriores ediciones del álbum para otros países -incluido el Reino Unido- recoge el espíritu nostálgico de ese momento. No se incluyó en el LP por motivos exclusivamente comerciales, pero fue un éxito relativo como single y llegó al Número 10 en las listas del Reino Unido. Se editó en enero de 1969 y “She’s Got Everything” era su cara B. En Estados Unidos hubo que esperar un año.

La carrera del grupo tampoco atravesaba su mejor momento. Muchas de sus canciones no habían llegado a las listas y pisaban terreno movedizo. No obstante, “Day’s” les devolvió la fuerza -aunque tampoco fuera un rotundo hit- y los encarriló anímicamente.

Desde entonces, muchos han grabado su versión: Petula Clark, Kirsty MacCollElvis Costello & Chrissie Hynde, Flo&Eddie entre otros.

Gracias por esos días…”

Los Kinks atravesaban una crisis en 1968: Peter Quaife, el bajista original, ya había anunciado a Ray Davies su intención de dejar el grupo y éste fue su último album. La canción, que habla de recuerdos y agradecimiento por esos “días” está directamente inspirada en la partida de Quaife. En la transición de la banda. Según Ray Davies, Quaife también sufría por dejar el grupo. “Escribió el título en un papel y en lugar de Day’s puso Daze (suena igual pero significa “aturdido, perdido”). Estaba claro que él también sentía la ruptura”

En “Day’s” participaron Ray Davies y su hermano Dave, guitarras, Peter Quaife al bajo, Mick Avory a la batería y, aunque no oficialmente, Nicky Hopkins en los teclados.

Muchos la consideran la típica canción de funeral: “Gracias por los días que me diste”. Otros ven en ella la canción de la ruptura: “Cogiste mi vida aunque sabía que pronto me abandonarías”. Desde luego, es una canción de agradecimiento, de cariño y de recuerdo: una despedida agridulce, un amor que nunca olvidarás.

También sabemos que una de las hermanas de los Davies murió con 13 años: eso marcó a Ray y es posible que su hermana René fuera la temprana inspiración del tema.

Algo recurrente en el cancionero de Ray Davies: la pérdida… una experiencia por la que todos hemos pasado. Pero lo describe tan bien, y los Kinks lo cantaron tan maravillosamente, que muchos tenemos en “Day’s” a otra de nuestras canciones fetiche. Nicky Hopkins pone su toque mágico con el piano, las armonías vocales son sencillas, la batería escueta y precisa… y la letra es perfecta para eso… para dar las gracias por la vida, por lo bueno, por haber vivido esos días que nunca olvidaremos. Y que nos ponen las pilas para seguir adelante. Aunque hayamos perdido. Aunque nos estemos despidiendo.

Ray Davies supo transformar una despedida en una celebración: no lloremos por los tiempos que se fueron, porque ya no volverán: celebremos una vida que fue feliz, una etapa resplandeciente o un amor inolvidable.

Gracias por la canción.

Días”

Gracias por los días,

esos días interminables y sagrados que me diste

Estoy pensando en esos días y no olvidaré un sólo día, créeme

Bendigo la luz, la luz que brilla sobre ti, créeme

y aunque te has ido estás conmigo cada día, créeme

Días que recordaré toda mi vida,

días en los que no distingues el bien del mal,

tomaste mi vida aunque supe que muy pronto me dejarías

pero está todo bien, no me asusta el mundo, créeme

Ojalá hoy fuera mañana,

la noche es oscura y trae penas, hay que esperar

Gracias por los días,

esos días interminables y sagrados que me diste

Estoy pensando en esos días y no olvidaré un sólo día, créeme

Días que recordaré toda mi vida,

días en los que no distingues el bien del mal,

tomaste mi vida aunque supe que muy pronto me dejarías

pero está todo bien, no me asusta el mundo, créeme

Gracias por los días,

esos días interminables y sagrados que me diste

Estoy pensando en esos días y no olvidaré un sólo día, créeme

Bendigo la luz, la luz que brilla sobre ti, créeme

y aunque te has ido estás conmigo cada día, créeme

Days”

Thank you for the days,
Those endless days, those sacred days you gave me.
I’m thinking of the days,
I won’t forget a single day, believe me.

I bless the light,
I bless the light that shines on you believe me.
And though you’re gone,
You’re with me every single day, believe me.

Days I’ll remember all my life,
Days when you can’t see wrong from right.
You took my life,
But then I knew that very soon you’d leave me,
But it’s all right,
Now I’m not frightened of this world, believe me.

I wish today could be tomorrow,
The night is dark,
It just brings sorrow, let it wait.

Thank you for the days,
Those endless days, those sacred days you gave me.
I’m thinking of the days,
I won’t forget a single day, believe me.

Days I’ll remember all my life,
Days when you can’t see wrong from right.
You took my life,
But then I knew that very soon you’d leave me,
But it’s all right,
Now I’m not frightened of this world, believe me.
Days.

Thank you for the days,
Those endless days, those sacred days you gave me.
I’m thinking of the days,
I won’t forget a single day, believe me.

I bless the light,
I bless the light that shines on you believe me.
And though you’re gone,
You’re with me every single day, believe me.
Days.

Nota de PYE Records:

Ray Davies escribió ambas caras del nuevo single de los Kinks “Day’s”/cara B: “She’s Got Everything”. “Day’s” es una canción melódica y bien construida, con armonías vocales muy atractivas por parte del grupo. En la otra cara hay una canción más en el estilo antiguo de la banda. Los Kinks son: Ray Davies (24) guitarra y voz; Dave Davies (21), guitarra rítmica; Peter Quaife (25), bajo; Mick Avory (21) batería)

(Escrito por Ray Davies)

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Un siglo de canciones 107: “He Hit Me (And It Felt Like A Kiss)” (por Elena Gabriel)

La canción tabú por excelencia. Políticamente incorrecta, condenada al fracaso comercial antes de su edición y origen de una hábil maniobra por parte de Phil Spector para cambiar a The Crystals. Un tema sin éxito y abocado al olvido. No obstante, una excelente pieza musical de los primeros 60.

En 1961, las Crystals, un grupo de chicas de Nueva York entonces formado por Barbara Alston, Mary Thomas,  Dolores  Kenniebrew, Myrna Girard y Patricia  Wright  firmaron un contrato discográfico con Phil Spector. Era el debut del sello Philles, la compañía de Phil Spector y Lester Still.

Tras dos hits -“There’s No Other (Like My Baby)”, “Uptown”- y en la primavera de 1962,  Spector se empeñó en hacerles grabar otra canción compuesta por Carole King y su entonces marido, Gerry Goffin.  King y Goffin, jóvenes y brillantes songwriters  del Brill Building ya habían tenido un hit con “Will You Love Me Tomorrow”, cantado por las Shirelles.  Tendrían muchísimos más a lo largo de los años 60 y luego ella sería una cantautora de éxito… Pero la historia de  “He Hit Me (And It Felt Like A Kiss)” era especial.

Eva, la niñera musa

Eva Narcissus Boyd tenía entonces 18 años. Era una joven de Carolina del Norte que trabajaba en Brooklyn como niñera en casa de los Goffin, cuidando a la pequeña Louise. Carole King recuerda que les impresionó su sentido del ritmo, bailaba y cantaba bien.

De modo que escribieron “The Locomotion” para ella y le hicieron grabar una demo, aunque la intención era que la grabara Dee Dee Sharp. La llamaron Little Eva, en honor al personaje de la Cabaña del Tío Tom, de Harriett Bechet-Stowe. En junio de 1962 la canción se editó, en la versión original. Llegó a las tiendas y no tardó en ser número 1 en las listas de Billboard.

Los Goffin también recuerdan una noche en que Eva regresó a casa llena de golpes y heridas.  Se alarmaron al verla así, pero Eva simplemente les dijo que era una muestra de amor de su chico. “Si no me quisiera tanto no se habría puesto tan furioso al sospechar de mí, y no me habría pegado de esta manera”. Fue la respuesta de la joven. Para ella era simplemente amor.

Para Gerry Goffin, el letrista del tándem, eso sonaba a una triste verdad. De ahí salió esta canción, aparentemente irónica pero cargada de realismo, inspirada en el reflejo de una sociedad ignorante y resignada.

Eva era feliz así. Curioso. La canción nació con la duda y la vergüenza de los malos tratos. En esa época no es que fuera algo aceptado, pero desde luego no tenía la dimensión delictiva que tiene hoy en día.

De modo que contaron lo sucedido en una canción: “Me Pegó (Y  Lo Sentí Como Un Beso)

La letra

Me pegó y fue como un beso,

me pegó y no me dolió,

no soportó oírme decir que había estado con otro

y cuando le dije que le había sido infiel

me pegó y fue como un beso,

me pegó y supe que me amaba

Si yo no le hubiera importado  tanto

El no se habría enfurecido así

pero me pegó y yo estuve contenta.

Y luego me cogió en sus brazos

con toda la ternura del mundo

y cuando me besó me hizo suya.

He Hit Me (And It Felt Like A Kiss)

He hit me and it felt like a kiss

He hit me but it didn’t hurt me

He couldn’t stand to hear me say

That I’d been with someone new

And when I told him I had been untrue

He hit me (da-da-da-ah) and it felt like a kiss (felt like a kiss)

He hit me (da-da-da-ah) and I knew he loved me

If he didn’t care for me,

I could have never made him mad

But he hit me (da-da-da-ah) and I was glad

(Da-da-da-ah)

(Da-da-da-ah)

Yes, he hit me (da-da-da-ah) and it felt like a kiss (felt like a kiss)

He hit me (da-da-da-ah) and I knew I loved him

And then, he took me in his arms

With all the tenderness there is

And when he kissed me (da-da-da-ah), he made me his

(Da-da-da)

Phil Spector o cómo crear polémica

En 1961, Spector, miembro de los Teddy Bears y un incipiente cantante/compositor y arreglista, montó su sello discográfico Philles, junto a Lester Still, un nombre muy conocido en la escena musical de la Costa Oeste. Philles, la suma de ambos nombres (Phil +Les) grabarían a las Crystals, las Ronettes, los Righteous Brothers, teniendo muchos éxitos gracias al entonces sorprendente “muro de sonido”, la técnica de grabación que hizo de Spector una leyenda.

En el caso de “He Hit Me”, aunque considerado ambiguo, muchos simplemente lo vieron como una canción brutal, con los arreglos de Spector exagerando la dramatización, como justificando la violencia. Los coros débiles de fondo y los redobles de tambor enfatizaban aún más lo que podría haber sido una sátira… pero en manos del productor sonaba demasiado creíble.

Poco después, Lester rompía con su socio y exigía el dinero que le debía. Philles Records no duró mucho… pero sonó lo suyo.

Un fracaso comercial

El single salió a la venta en 1962 con “No One Ever Tells You” (de Goffin/King/Spector) en la cara B.

Barbara Alston era la voz líder de las Crystals en nuestra canción de hoy. A las chicas no les inspiraba ninguna confianza mientras que el socio de Spector simplemente se oponía a lanzar ese tema. Uno se pregunta por qué motivos Spector insistió en editar un sencillo haciendo apología de la violencia doméstica. Pero era un excelente trozo musical.

Ahora bien, en esos tiempos la ironía no era fácil de captar; curioso, en un mercado que aceptaba feliz letras como “Sweet Little Sixteen” o “You’re Sixteen”. Se hicieron copias para las radios pero gran parte de los disc-jockeys se negaron a radiarla. Algunos sí lo hicieron y la reacción del público fue muy mala: contrariamente a las esperanzas de Spector, las copias acabaron siendo retiradas del mercado. Phil Spector podía enfrentarse a la industria discográfica si contaba con el apoyo del público, pero en esta ocasión no lo consiguió.

Eso sí: aprovechó para cambiar a la cantante de las Crystals. Barbara Alston -como si se tratara de su culpa- fue remplazada por Darlene Wright (luego llamada Darlene Love), entonces cantante de las Blossoms, otro grupo vocal femenino. De paso, cambió a las Crystals originales por las Blossoms, sin importarle mucho y manteniendo al grupo bajo el nombre original: The Crystals. Inmediatamente entraron en el estudio para grabar una canción de Gene Pitney, “He’s A Rebel”. La canción fue un éxito. El fracaso anterior pareció olvidado. La antigua cantante y las chicas originales, también.

…trivia

Las auténticas Crystals volvieron a unirse en 1963, aunque muchos de sus miembros cambiaron.

Y siguieron cambiando según el humor de Spector: Darlene Love fue la voz cantante en “Da Doo Ron Ron” (Cher estaba en los coros) y las disputas continuaron hasta que dejaron de trabajar con Spector en 1964 (año de la foto).

Little Eva apenas prosiguió con su carrera. Grabó pocos temas (entre ellos “Keep Your Hands Off My Baby” o una versión de “Swinging On A Star” junto a Big Dee Irwin) pero acabó retirándose en 1970.  Murió con 59 años en 2003.

De Phil Spector, ya se sabe: amante de las armas y prepotente, actualmente cumple condena de por vida por el asesinato de Lana Clarkson, una aspirante a estrella (están rodando una biopic para HBO con Pacino en el papel del productor; guión y dirección de David Mamet).

Es prácticamente  imposible encontrar un ejemplar de este single actualmente en las tiendas.

The Motels hicieron un cover excelente en su LP “All Four One”, editado en 1982.  Hole, el grupo de Courtney Love, también hizo su versión.

Amy Winehouse la ha citado varias veces como una de sus canciones favoritas.

Tina Turner no quiso versionarla: le recordaba demasiado a su relación con Ike.

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Un siglo de canciones 105: “Azzurro” (por Carlos Gerona)

La canción que he elegido de Adriano Celentano es “Azzurro“, que en muchas épocas de mi vida me ha acompañado al menos una vez al día con gran placer, como fiel seguidor que soy de Juan de Pablos y su mítico Flor de Pasión. Además, mi padre machacaba el single (que creo todavía conservo) una y otra vez en casa y con el tiempo hasta se ha llegado a convertir en una suerte de himno oficioso italiano, sobre todo en acontecimientos futboleros. ¿Quién no la ha tarareado o silbado alguna vez? Celentano es un personaje cercano y carismático que cuenta con legiones tanto de admiradores entregados como de detractores acérrimos. En mi opinión, y musicalmente hablando, es un cantante y showman espectacular con un magnífico repertorio de canciones memorables a sus espaldas.

Adriano Celentano nació en Milán en 1938, aunque sus orígenes familiares están en la Apulia. Junto a sus padres, emigrantes sureños que buscaban trabajo en la capital, residió en la milanesa Cristoforo Gluck, que más tarde inmortalizó en una de sus mejores canciones, “Il Ragazzo De La Via Gluck” (1966), recuerdos entrañables, simpáticos y levemente reivindicativos de su niñez.

A pesar del escándalo de 1961 en el Festival de San Remo con “24000 Baci“, acusado de incitación a la violencia, y de la imagen rockera que Adriano cultivaba por aquella época, no perdió de vista en ningún momento cierta visión católica de corte social, compartida por muchos italianos y que hasta hoy se manifiesta en el día a día del país, extendiéndose a la clase política, tan cercana al Vaticano

Celentano fue rockero de manual y Teddy Boy en los años 50, debutando profesionalmente en los abarrotados y sudorosos festivales que se celebraban en el Palacio de Ghiaccio de Milán, a finales de la década. Ya en los 60, no se reconoce como el típico joven hippie airado y reivindicativo y con humildad sigue a lo suyo, cantar canciones intemporales con su peculiar y maravilloso estilo mediterráneo, para algunos un poco hortera. Es un clarísimo ejemplo de incorrección política y una auténtica pesadilla para la clase gobernante de su país, famoso por sus frecuentes exabruptos, que en ocasiones han sido estruendosas meteduras de pata a escala nacional en temas tan sensibles como el aborto o la igualdad de la mujer. Incluso se llegó a hablar de la candidatura de Adriano a la alcaldía de Milán. Celentano es así…

Dentro de su polifacética carrera, ha sido actor en multitud de películas italianas de medio pelo. También comenzó un proyecto nada más y nada menos que con el malogrado Pier Paolo Pasolini para llevar al celuloide las andanzas del Ragazzo de la Via Gluck, que finalmente nunca se llevó a cabo. Ha alternado continuas y polémicas apariciones como presentador de televisión con la publicación de nuevo material a lo largo de las décadas, sabiéndose adaptar más que dignamente a los nuevos tiempos. Todo un personaje.

Azzurro” pertenece al álbum “Una Carezza In Un Pugno” de 1968, y su autor es el gran Paolo Conte, que precisamente en esa fecha se incorporaba a Clan, el sello de Adriano. Conte tiene una excelente versión, si se puede llamar así, dada su autoría…

Lo que más me llama la atención de “Azzurro” es su simplicidad junto a la inconfundible modulación de voz de Celentano, que da a casi todas sus canciones un aire muy mediterráneo. Es un tema en el que la letra está al servicio de la música y viceversa, una canción redonda que todos hemos silbado, cantado con los amigos o en la ducha. Costumbrismo amable que habla de la soledad, del amor y de la memoria… Muchas veces, menos es más. Puro Pop.

Letra original:

Cerco l’estate tutto l’anno

e all’improvviso eccola qua.

Lei è partita per le spiagge

e sono solo quassù in città,

sento fischiare sopra i tetti

un aeroplano che se ne va.

(Ripresa)

Azzurro,

il pomeriggio è troppo azzurro

e lungo per me.

Mi accorgo

di non avere più risorse,

senza di te

E allora

io quasi quasi prendo il treno

e vengo, vengo da te,

Ma il treno dei desideri

nei miei pensieri all’incontrario va.

Sembra quand’ero all’oratorio,

con tanto sole, tanti anni fa.

Quelle domeniche da solo

in un cortile, a passeggiar

ora mi annoio più di allora,

neanche un prete per chiacchierar.

(Ripresa)

Cerco un po’ d’Africa in giardino,

tra l’oleandro e il baobab,

come facevo da bambino,

ma qui c’è gente, non si può più,

stanno innaffiando le tue rose,

non c’è il leone, chissà dov’è.

Letra en español

Espero el verano todo el año

y de repente aquí está.

Ella se ha marchado a la playa

y estoy solo aquí en la ciudad.

Siento silbar sobre el tejado

un aeroplano que se va

(Estribillo)

Azul,

la tarde está muy azul

y se me hace larga.

Me doy cuenta

de que no tengo remedio

sin ti

Y ahora

cogí el tren por los pelos

para ir, hacia ti,

Pero el tren de mis deseos

en mi pensamiento va al revés.

Se parece a cuando estaba en el seminario

hacía tanto sol, hace muchos años.

Aquellos domingos en soledad

paseando por el campo

Hoy me enfado más que entonces,

pero ni siquiera tengo un cura para charlar.

(Estribillo)

Busco algo de África en el jardín,

entre el laurel y el baobab,

como hacía cuando era niño,

pero aquí hay gente, y ya no se puede,

están regando tus rosas,

no está el león, quién sabe dónde está.

(Estribillo)

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Un siglo de canciones 104: “La Balsa” (por Elena Gabriel)

La Balsa“, compuesta por Litto Nebbia y Tanguito e interpretada por Los Gatos, es sin duda una de las canciones más famosas del rock sudamericano. “La Balsa”, tema emblemático del rock argentino, un hit en 1967 y catalogado  por Rolling Stone Magazine y MTV como la canción más importante de la historia del pop de ese país.

Un poco de historia

El rock llegó a Argentina como a tantos  otros sitios del mundo, pero lo hizo marcado por la lejanía. El país está a miles de kilómetros del centro cultural más cercano, a muchas horas de vuelo y, en los años 60, a un mes en barco de Europa o de América del Norte.

En esos años, la música que invadía el planeta nacía en Estados Unidos o en Inglaterra. No había ninguna posibilidad de ver un concierto de nadie que no fuera hispano, o cantantes italianos o franceses puntuales. Más representantes de la chanson o del pop que del rock. Hubo que esperar hasta 1973 para ver a Ravi Shankar en vivo o a Carlos Santana en el Luna Park.

La gente escuchaba a sus ídolos y muchos tenían cosas que decir: la inspiración estaba ahí, en los vinilos, en la radio… la prensa se hacía eco de lo que pasaba fuera… mágico pero casi inalcanzable.

Se imitaba, se copiaba, se fusionaba… Había que conformarse con lo que se hacía en casa.

Los Gatos

Los Gatos fueron el primer grupo de rock “importante” de Argentina. Considerado como no comercial y adaptando sus propias melodias a un estilo nuevo, representaron, a mediados de los sesenta, la eclosión del rock argentino.

Eran Litto Nebbia (voz), Ciro Fogliatta (teclados), Oscar Moro (batería), Kay Galiffi (guitarra) y Alfredo Toth (bajo), formados en 1967 y considerados como los precursores del rock argentino en castellano. No eran de la capital (excepto Toth) sino de Rosario, en la provincia de Santa Fé.

Ciro Fogliatta y Litto Nebbia ya habían formado The Wild Cats en su ciudad natal y estaban en Buenos Aires contratados por un año para tocar en el programa de TV “Escala Musical”. Allí, en una pensión donde vivían, conocieron al resto del grupo.

No hacían versiones sino que escribían su propio material, contrariamente a otros grupos de entonces. Eran unos pioneros en esos tiempos en que todos versioneaban a los clásicos americanos o ingleses. Y tenían una química especial.

Tanguito

Tanguito (José Alberto Iglesias, BsAs, 1945-1972) también conocido como Ramsès VII y miembro de Los Dukes, era un músico y un  poeta,  amigo y miembro de ese grupo de jóvenes que se reunían en  La Cueva y La Perla del Once. Un “loco lindo”, solitario y genial, que no llegaba a integrarse nunca del todo aunque era un participante activo en todo ese movimiento.

Un músico que empezó tocando versiones con 17 años y que estaba muy presente en la escena musical argentina. Tocó con Sandro y Los de Fuego, los Pick Ups o Billy Bond.  En 1963 grabó su primer single, una versión de “Decí Por Qué No Querés” de Palito Ortega y Dino Ramos. La cara B era un tema suyo, “ Mi Pancha”.

La Balsa

En aquel entonces solamente había dos garitos para tocar y oír música: La Cueva y La Perla del Once. Litto Nebbia recuerda una madrugada del 2 de mayo en La Perla… según él, el baño tenía mejor acústica para componer… Tanguito fue al baño y empezó a  inventarse unos acordes y una letra en plan bolero: “Estoy muy solo y triste en este mundo de mierda…” Posiblemente inspirado por el bolero “La Barca“,  muy similar en su letra.

Escuchando la versión de propio Tanguito (editada en 1970 por el sello Mandicoca) se oye, antes de empezar la canción, la voz de Claudio Gabis, miembro del grupo Manal -otro hito
del rock progresivo argentino de los finales de los 60- recordándole que él había escrito la ”La Balsa”.

Tanguito no la terminó, no sabía cómo proseguir… lo hizo Litto Nebbia, dándole un ritmo más cadencial, con aires nuevos. La bossa nova, el tango, el blues y el rock eran la inspiración básica del tema. Nebbia modificó  la letra. La censura en aquel entonces no iba a permitir un taco por la radio. Según ha aclarado muchas veces el mismo Litto Nebbia, él habla exclusivamente de la libertad. No hay nada de drogas, como han querido ver muchos. Nebbia era un adolescente cuando terminó de componer la canción. “Naufragar” se usaba entonces como sinónimo de “ir de bar en bar” o “matar el tiempo”. Se la enseñó al resto del grupo: les encantó.

También gustó en RCA Victor. En Abril ya habían empezado a grabar una prueba para el sello, cuatro canciones (entre ellas “La Balsa”). De modo que Los Gatos entraron el 19 de junio de 1967 en los estudios TNT  y la canción se editó el 3 de Julio de ese mismo año. Se vendieron cerca de 250.000 copias.  Salió bajo la subsidiaria Vik, un subsello de la RCA. La cara B, escrita por Nebbia y Moris, era “Ayer Nomás”.

La canción cuenta con un característico toque de órgano, a cargo de Ciro Fogliatta (teclista de Rubi y los Casinos, muchos años más tarde, en España) y un riff guitarrero entusiasmante. Muy pop, muy beat, muy armónico. Deja adivinar un background cultural de tango y bossa nova que apenas se percibe en el estilo de sus intérpretes. Un juego de ecos y una producción cuidada hicieron el resto.

No tardó en ser un número uno en ventas. La historia del rock argentino se iniciaba  oficialmente, abriendo la vía comercial a muchos músicos.  El dinero y el arte ya no eran incompatibles.

Grabaron tres LPs antes de disolverse y volver a reformarse en 1969. Fogliatta y Nebbia estuvieron siempre en todas las formaciones del grupo. Pappo incluso tocó la guitarra con ellos en la formación de 1969 a 1970.

La Balsaiba a partir hacia la historia de la música. Pero no precisamente a naufragar…

 

Los Gatos se han vuelto a reunir en alguna ocasion para rememorar viejos tiempos. La última vez fue en 2007 para una gira que no tuvo continuidad ni disco. Nebbia y Fogliatta siguen siendo nombres punteros en la música argentina.

Tanguito murió trágicamente en 1972 después de haber pasado por la cárcel y el hospital psiquiátrico.

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Un siglo de canciones 100: “Like A Rolling Stone”

25 de abril de 2011

Desde hace tiempo tenía decidido queLike A Rolling Stonefuese la número 100 de “Un siglo de canciones“. No solo es una de mis favoritas de Dylan, también lo es de todos los tiempos. Asimismo los críticos y lectores del Rolling Stone norteamericano -en dos consultas distintas- la eligieron como la mejor canción del siglo.

1965 fue una cosecha excepcional para el Pop (The Byrds y su versión del “Mr. Tambourine Man” de Dylan, “Satisfaction” de Rolling Stones, “Rubber  Soul” y “Help” de los Beatles, los hits de James Brown, “My Girl” de Temptations, The Who y suMy Generation“, la racha de éxitos de The Kinks, “Help Me, Rhonda” y “California Girls” de Beach Boys, los Miracles de Smokey Robinson, “Uptight” la primera composición de Stevie Wonder, las Supremes, etc.). Todo un año de cambios importantes en la escena musical. Tanto Bob Dylan como nuestra canción de hoy fueron protagonistas absolutos de lo que sucedió.

En marzo del 65 Dylan editó “Bringing It All Back Home“, y apuntaba su camino hacía temas más eléctricos. Era su quinto álbum, producido por Tom Wilson (quien posteriormente produciría los debuts de Simon & Garfunkel, las Mothers of Invention de Zappa y la Velvet Underground). Graduado de Harvard había sustituido al legendario John Hammond (quien fichó a Bob Dylan para Columbia Records) en la grabación de los últimos temas del “The Freewheelin’ Bob Dylan” (1963).

La última vez que trabajaron juntos fue durante la realización de “Like A Rolling Stone“, publicado como single en julio de 1965. Posteriormente se incluiría en el excelente “Highway 61 Revisited“, el disco que confirmaba la evolución estilística del genio de Minnesota. El resto del álbum estuvo bajo la supervisión de Bob Johnston. Grabado durante el verano del 65 vio la luz el 30 de agosto, avalado por el tremendo impacto de “Like A Rolling Stone“.

La primera vez que se interpretó en directo fue en el Festival de Newport, a los pocos días de haberse puesto a la venta el sencillo. En el video podemos ver un pequeño fragmento del ensayo.

Y la actuación pinchando aquí. Acompañado por Al Kooper al órgano, Barry Goldberg al piano y tres miembros de la Paul Butterfield Blues Band (el excelente guitarrista Mike Bloomfield más la sección rítmica formada por Jerome Arnold y Sam Law) esa noche del 25 de julio cambió la música. Solo fueron tres canciones entre abucheos, mal sonido, y Pete Seeger queriendo cortar la electricidad a hachazos. Abrieron con “Maggie’s Farm” (del “Bringing It All Back Home“), estrenaron nuestra protagonista de hoy y se retiraron tras tocar un esbozo de lo que luego sería “It Takes A Lot To Laugh, It Takes A Train To Cry” (incluida en “Highway 61 Revisited“).

En “No Direction Home“, el excelente film de Scorsese, Al Kooper nos desvelaba algunos aspectos de la grabación. En aquel entonces tenía 21 años, y había sido invitado al estudio por Wilson tras la sesión del primer día (se habían grabado cinco tomas, después de varios ensayos, y dada la duración del tema Dylan no se encontraba cómodo con el estado de su voz y hubo que parar). Kooper se presentó con su guitarra, pero se achantó ante la presencia y categoría de Mike Bloomfield (y además este contaba con la ventaja de haber ensayado previamente en casa de Dylan, en Woodstock, mientras terminaba de componerla). El invitado deseaba participar pero no encontraba su hueco. Hasta que Tom Wilson decidió cambiar al organista y pasarlo al piano. Se armó de valor y comentó que tenía una parte de órgano para “Like A Rolling Stone“. El productor sorprendido ante la propuesta del joven guitarrista accedió a probar o más bien no se negó (la experimentación no le era ajena: antes de fichar como productor por Columbia había formado su propio sello donde Sun Ra grabó su primer LP y Cecil Taylor formaba parte del elenco).

Mientras grababan, ya con Al Kooper al Hammond, Dylan pidió que subiesen el volumen del teclado, ante el escepticismo de Wilson quien insistía en que Kooper era guitarrista… Y así es como se fraguó la leyenda del Hammond más famoso de la historia del Rock, con una brillante y vibrante introducción que rescribió la sonoridad de la música popular.

Los poco más de seis minutos que duraba “Like A Rolling Stone“ suponían un problema para su edición como single. Pero un acetato de prueba que fue pinchado en un club de moda de Nueva York obró el milagro: la demanda popular exigió que el DJ lo pusiese una y otra vez. Hasta que se desgastó. A la mañana siguiente el jefe de programas, y el locutor estrella, de la radio más importante de NY llamaron a Columbia pidiendo muestras. Habían estado la noche anterior en la discoteca. El problema de la longitud de la canción se resolvió con copias promocionales que en la Cara A llevaban las dos primeras estrofas y dos estribillos, y el resto iba en la B. Las emisoras que querían poner la canción entera lo hacían programando un lado detrás del otro.

Like A Rolling Stone” llegó al nº 2 en USA (no pudo desbancar a “Help“) y permaneció durante 12 semanas en la lista de los singles más vendidos. Esto impulsó a “Highway 61 Revisited” y alcanzó el Top 3 de la lista de ventas de LPs. Y hoy en día revistas como Mojo y Rolling Stone lo consideran entre los cinco mejores álbumes de siempre.

Las versiones han sido innumerables. Solo voy a destacar la de los Rolling Stones en Brasil con el mismísimo Dylan.

Mucho se hablado y se ha escrito sobre el significado de la letra. El autor, tan misterioso como es habitual en él, no ha dado muchas pistas. Pero tenemos unas pocas declaraciones suyas de la época, antes de su “reclusión”. Contaba que “vomitó” la letra, desde su concepción en Londres y durante el tiempo que tardó en rematarla. Algunas veces decía que fueron diez páginas y en otras eran veinte los folios que empleó. El caso es que nunca había escrito tanto.

Se especulaba que “Miss Lonely” estaba dedicada a una mujer en concreto y se apuntaba a Edie Sedgwick, de la factoría Warhol. Y que en realidad la canción era un ataque a Andy Warhol por su comportamiento con ese juguete roto que resultó ser la Sedgwick. Marianne Faithfull y Joan Baez son otros nombres asociados. ¿Y por qué no todos las personas citadas y otras más?

El caso es que la canción mezcla venganza, ternura, desprecio, amor. Sentimientos contrapuestos. Me quedo con el todo, con el fraseo, esa forma de vomitar las palabras, el pulso y la tensión de la música. Y sobre todo con el enorme impacto y la emoción que produjo a mediados de los 60. Bruce Springsteen lo explica de película

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Trovadores

6 de marzo de 2011

Troubadours: Carole King / James Taylor & The Rise of the Singer-Songwriter” es un documental sobre los trovadores que cambiaron la escena Folk estadounidense. Dirigido por Morgan Neville se estrenó en el Festival de Sundance y esta semana se ha emitido en la cadena pública de televisión PBS. También se edita en DVD y CD.

Este año se cumplen 40 años de la aparición del “Tapestry” de Carole King… Y hace tres años se celebró el 50 aniversario del Troubadour, el club de Los Angeles. Para celebrarlo Carole King y James Taylor se volvieron a reunir (su relación se cimentó originalmente entre las paredes del afamado local). Neville estuvo entre el público, vio la luz y se puso manos a la obra.

Morgan Neville es un reputado productor y director de documentales. Entre su amplia obra, referida a la música, destacan los realizados sobre Iggy Pop, Stax, Ray Charles, Burt Bacharach, Leiber & Stoller, Brian Wilson, Sam Phillips y Sun Records, el edificio Brill, Muddy Waters o Johnny Cash (estos dos últimos en colaboración con el escritor y realizador de videoclips Robert Gordon, cuyo primer documental fue sobre el Blues de Memphis, su ciudad natal).

Doug Weston abrió su Troubadour en1957 en La Cienaga Boulevard y al poco lo trasladó a su actual ubicación de West Hollywood (Santa Monica Blvd.). Estaba inspirado en el local de Londres del mismo nombre (1954). Su leyenda se han ido cimentando a lo largo de más de 50 años. Algunas de los discos grabados en vivo ahí son clásicos de la música popular de la segunda mitad del siglo XX. Las historias y anécdotas son innumerables. Quizás las más conocidas sean

  • La detención por obscenidad de Lenny Bruce, tras su actuación.
  • El 12 de marzo de 1974 John Lennon y su amigo de farra Harry Nilsson fueron echados del club por incidentes ocurridos durante el set de los Smothers Brothers (uno de los hermanos además era intimo de Nilsson). Sucedió durante la famosa “semana perdida” del exBeatle en LA y es obvio decir que ambos amigos estaban hasta arriba…
  • Don Henley y Glenn Frey se conocieron en la barra de su bar. Después formaron The Eagles.
  • Leonard Cohen conoció a Bob Dylan y Phil Spector durante una semana de actuaciones que ofreció en el club. Un año después grabaría “Death Of A Ladies’ Man” producido por el hoy encarcelado Spector.

Por su escenario han pasado los más grandes. Algunos incluso debutaron en directo como Buffalo Springfield, Tom Waits o Pearl Jam. Otros actuaron ahí por primera vez en la ciudad angelina o en EEUU (Elton John, presentado por Neil Diamond; Kris Kristoferson; Billy Joel; Joni Mitchell; Gordon Lightfoot; Korn; Franz Ferdinand; etc.). También hubo quienes estrenaron sus nuevas canciones (The Byrds, Coldplay, Radiohead, Metallica,..). Incluso algunos fueron descubiertos y firmados in situ por discográficas o managers (Guns N’ Roses, Cheech and Chong, Waits,..).

Se puede apreciar la variedad de estilos y géneros: de ser la casa de los trovadores a la del Heavy de Los Angeles pasando por la música británica de todas las épocas o el Grunge. Sin olvidar su apuesta por el humor: Lenny Bruce, Richard Pryor (tiene un especial memorable grabado en el Troubadour), Steve Martin o Cheech and Chong.

Troubadours: Carole King – James Taylor – The Rise of the Singer-Songwriter” se centra en el periodo de finales de los 60, principios de los 70 cuando los nuevos cantautores redefinieron la canción de autor y por extensión el Folk, tal y como lo conocíamos hasta entonces. Les dejo con este montaje creado para el documental.

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Hace 30 años asesinaron a John

8 de diciembre de 2010

Tal día como hoy, hace 30 años, asesinaron a John Lennon en Nueva York

The New York Times publica dos notas de Yoko (“The Tea Maker“) y Ray Davies de los Kinks (“The Inspiration“). Incluyo los enlaces para quien sepa inglés.

Yoko Ono

Ray Davies

Y les dejo con este excelente documental de la 2 sobre la llegada de los Beatles a nuestro país en 1965 y la España de la época.

 

P.D.: me encanta ver a Marta Fernández Muro, una amiga de La Mundana, en Barajas.

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