Se sortearon los cuartos de final de la Champions, y los cruces para semifinales.
La imagen es de Marca.
Quizás impresionado por las exhibiciones de Barça y Bayern (7 goles cada uno, con 5 de Messi y 4 de Gómez) el 4-1 del Real Madrid al CSKA me supo a poco. En cambio el precio de las entradas estaban por las nubes: desde 60 hasta 220 euros.
El Madrid anotó cuatro tantos. Pero el mejor fue el de los rusos (Tosic). Quienes además dispusieron de las mejores ocasiones (llegaron a fallar uno a puerta vacía).
Al cuarto de hora los visitantes ya habían creado dos oportunidades y los locales solo habíamos rematado una vez (Cristiano Ronaldo desde fuera del área). Y de repente en la mejor jugada del encuentroo se desatascó el partido: un gran pase de Khedira desde la derecha del área grande hacia el otro lado le llega a Kaká; controla y da el pase de la muerte para que Higuaín marque.
No hay mas historia, salvo tres acciones puntuales:
Estoy de acuerdo con la opinión de Julián Ruiz en El Mundo sobre lo visto ayer (los dos últimos párrafos), aunque no comparta la dureza de su comentario sobre el Pipita.
La pesadilla fue el partido (por Adrian Vogel)
La pesadilla fue el partido contra los suizos. Usaré tan sólo una palabra para definir lo de anoche: penoso. Y recuerdo que los tres últimos partidos en el Bernabéu han seguido la misma tónica (Alcorcón, Racing y Zürich), finalizaron con idéntico resultado (1-0) y similar angustia, pidiendo la hora. Higuaín fue el goleador en los dos encuentros con puntos en juego: dos goles, seis puntos.
La pedrea, casi conseguida (por Julio R. Llorente)
La verdad es que el Atleti está malito. Pero malito de verdad. En un partido en que se jugaba la pedrea de pasar a la ex Copa de la UEFA apenas se tiene que conformar a su término con decir que está virtualmente clasificado. Si, porque, en su haber, cuenta con tres raquíticos puntos por dos del Apoel. Y a falta de la última jornada, salvo sorpresón de los chipriotas en Chelsea, aún perdiendo los rojiblancos con el Oporto en el Calderón, esa distancia mínima aseguraría el pasaporte para la Europa League.
¿Quién juega en la defensa? Ni Pablo ni Antonio López. Otros se mantienen. El que jugaba en el lateral, central; el que estaba en medio, en un costado. Da igual. Cinco minutos. Llegada por la izquierda de los de Nicosia y el ex bético y el colombiano, en otro alarde de desajuste de esa cobertura con tantos elementos disponibles como negados desde hace ya ni se sabe, se quedan mirando como “Mortadelo“, disfrazado de hombre invisible, fusila a Asenjo. 1-0 y a remar para evitar el descalabro.
Agüero se desespera, Forlán tampoco ha venido esta vez, Jurado -se lo debe de haber dicho el técnico que tiene en él una fe increíble- tira y tira con la misma suerte: o fuera o con timidez desesperante y mansurrona.
Los amarillos le dan el balón a su contrincante pero los nuestros no saben qué hacer con él. Tan poco lúcido es este Atleti.
Empieza el segundo tiempo y parece que se atisban deseos de mitigar el ridículo. Y sí que es cierto que hay más verticalidad y más ¿ganas? -sería horrible pensar que no las hay- para ver si Chiotis es el de aquel primer partido de Champions que selló el destino actual. Claro, que, si te vuelcas, corres el peligro de que te rematen en una contra. Y con esa suerte estuvo coqueteando el cuadro madrileño hasta que Agüero -al Kun no se le podrá decir nunca que no exhibe compromiso- se va por la derecha y su centro, entre el leve toque del meta rival y la patada al aire de Forlán, se le queda a Simao para que machaque el empate.
El mal menor. Con el trámite ante el Oporto en un par de semanas, el Atleti se olvidará de Europa hasta febrero y se quedará instalado en los dieciseisavos de este torneo al que ya se sabe que, por ejemplo, ha caído el Liverpool. Porque insisto en lo de ayer. Con lo que ha costado volver a Europa, como para decir tan frívolamente que apenas hay que centrarse en salvar el pellejo en la Liga…
Tuve una pesadilla (por Adrian Vogel)
Si Martin Luther King Jr. tuvo un sueño lo mío fue una pesadilla. Les cuento. Se disputaba la final de la Champions en el Bernabéu. El Madrid ganaba 1-0 cuando, a cinco minutos del final, una mala cesión a Casillas la aprovechaba Eto’o para empatar. Y un par de minutos después Snjeider de falta directa conseguía el gol de la victoria del Inter.
Claro que visto lo visto es bastante difícil que el Inter llegue. Además la primera parte del Barça de ayer y su partido en Milán han sido lo mejor que han hecho en lo que va de temporada. Y el domingo tenemos un apasionante Barça-Madrid.
¿Y del partido de esta noche frente al Zurich qué? Ese es exactamente el problema. No se está hablando de un partido de Champions que es toda una final: la victoria asegura el pase a octavos y evitará problemas de cara al último partido en Marsella. El debate se ha centrado en el liderato, en el clásico del domingo, en la vuelta de Cristiano Ronaldo, en las lesiones de Messi y Abrahamovic, en una posible eliminación del Barça en Champions –algo imposible viendo el paupérrimo juego del líder de la liga italiana- y en no sé cuantas cosas más.
Espero que este despiste no afecte a jugadores y técnicos. Porque los partidos se ganan en el campo. No en los medios. Y conviene recordar que los suizos ganaron al Milan en Milán. Algo que nosotros todavía no hemos logrado en competición oficial.
La pesadilla real, la de verdad, será si no ganamos esta noche
Hay que seguir en Europa (por Julio R. Llorente)
¡Qué lejos me suena el himno de la Champions y aún quedan dos jornadas! Pero eso no es lo peor, sino qué mal me suena esa especie de dejarse llevar y tirarlo todo por la borda en plan fatalista y resignado que se está empezando a sembrar -no sé con qué intenciones- entre la afición atlética.
¿Cómo que lo que importa es aplicarse en la Liga y no descender? ¿Estamos locos o qué? Va un cuarto de campeonato y sí que es cierto que miramos a los anteriormente conocidos como rivales a lucha europea en nuestra Liga doméstica con catalejo, pero de ahí a decir que peligra el pellejo de la categoría…
Este Atleti se clasificó este año, por segundo año consecutivo, para jugar la Liga de Campeones y el premio de recompensa – a mí tampoco me gustaba y además creo que lo he dicho aquí en estas páginas- de caer a la Europa League es una pedrea y como tal hay que aceptarla. Este equipo llevaba luchando años por volver a estar entre los grandes continentales y no pasa nada -bueno, sí pasa, pero ya es irremediable- por tener que jugar lo que queda de campaña en el torneo europeo menor. Ya vamos a ver -o estamos viendo- entre martes y miércoles como otros ilustres también se van a tener que conformar con este otro caramelo no tan dulce.
Porque es que tiempo hay de sobra para enderezar la mala marcha de la Liga (el equipo muestra otras pintas desde que está Quique aunque la defensa o la forma de defender sigue siendo de chiste) y acabar en una posición digna el torneo de la regularidad.
Pero es que, además, queda la Copa que quien sabe lo que nos puede deparar y esa Europa League que -si, soy optimista- podría traer una alegría insospechada. Porque no, estoy convencido de ello; los jugadores no pueden ser tan horrorosos como están empeñados a veces en demostrarlo y además seguimos teniendo una dupla en ataque que es envidia de muchos. Forlán algún día “volverá” y será el de la bota dorada -mira, Uruguay ya está en el Mundial y tiene una preocupación menos- y Agüero ha de hacer méritos para ser de la lista que elabore su suegro (ni siquiera comento lo de que si lo ficha el Chelsea ahora, pero nos lo deja prestado hasta que acabe la temporada).
Y digo esto último porque la afición no aguantaría una “hazaña” más de descapitalización de la plantilla de quienes parece que no se dan cuenta de que la culpabilidad de tanto fracaso hay que anotársela a quien, sin remontarse más atrás, allá por julio-agosto de este año pensaba que esta plantilla era suficiente, que no hacía falta fichajes, que bla bla bla…
Por eso me parece de recibo que el entrenador decida que en tierras chipriotas se salga con todo para ganar y tener más cerca clasificarse para la ex Copa de la UEFA. ¿Que se juega los jueves? ¿Y qué? Repito: hay que seguir en Europa.
PD.-Y en este alegato no incluyo que pagué mi “abono total” y lo quiero amortizar. Cuantos más partidos europeos, mejor. Para mí, como espectador. Y para el Atleti, porque eso querrá decir que pasa rondas del torneo europeo segundón.
Un par de reencuentros (por Julio R. Llorente)
Dos partidos más quedan, intranscendentes, para seguir presumiendo de Champions y, después, descenso en el escalafón a esa Europa League. Ése va a ser el mal menor para este Atleti que ha batallado a tope ante uno de los mejores equipos de Europa.
Un partido que pudo acabar en triunfo, que volteó el Chelsea en el tramo final y que acabó en tablas. Menos mal. Hubiera sido demasiado doloroso para el Atleti, ante todo, por el empujón moral, haber caído derrotados.
Porque algo ha cambiado con Quique en el banquillo. Incluso jugadores perdidos para la causa aparecen recuperados. Podríamos empezar con Pablo -aunque en el 1-2, el coco marfileño se comió a los dos centrales de una vez antes del potrón que le dejó el balón a la segunda para batir a Asenjo- seguir con Cléber -algún que otro balón mandó de banda a banda, algo inverosímil hace unos días- y acabar con Reyes.
Porque durante todo ese primer tiempo que acabó en 0-0, lo mejor sin duda lo ofreció el utrerano. Si se le ha recuperado para esto del fútbol y lo ha hecho su ex entrenador en el Benfica, bendito sea el momento. Caracoleos, fintas, balones imposibles, verticalidad… Cuando tuvo un poco de ayuda tras el descanso, resultó que incluso el Atleti cometía la osadía de adelantarse en el marcador. Y para eso fue necesario que compareciera el mejor Kun. Vaya chutazo rompedor que se sacó en el 1-0!!!
Caminaba el partido hacia su desenlace y el implacable -y sobrado- Drogba se convertía en verdugo de los rojiblancos. Primero, al rematar en racimo, con otros dos compañeros, un balón que me pega que partió de un fuera de juego -que entro, que salgo- de Lampard. Luego, para aprovecharse de un rebote -la suerte de los campeones- y marcar a puerta vacía. La cataplasma para la herida la puso otra vez Agüero, que acabó renqueante, con un lanzamiento de falta que describió una curva diabólica.
Lo mismo está bien seguir en Europa por la vía segundona. Si lo ha dicho uno -el argentino- de la pareja de héroes del Calderón, no le voy a llevar yo la contraria.
De Joseito a Benzema (por Adrian Vogel)
Y ya van 6 los partidos jugados en San Siro/Guiseppe Meazza en los que no gana el Madrid. Pero hay otro dato, aterrador: el gol de Benzema de anoche es tan sólo el segundo que marcamos en la cancha del Milan. El anterior, de Joseito, fue en el primer partido que jugamos en la capital lombarda. En 1956. Partido de vuelta de las semifinales de la primer Copa de Europa. A pesar de la derrota, 2-1, el Real Madrid se clasificó para la final, ganando la primera de las nueve copas que lustran la sala de trofeos.
El partido de ayer fue tenso, vibrante, jugado a tope. El mejor Madrid de esta temporada, especialmente en el primer tiempo. Hubo fases en la segunda parte en las que nuestro juego se espesó. Faltó esa punta de velocidad y esa chispa para finalizar las jugadas rematando (en la primera parte chutamos 16 veces). Y es que ellos también jugaron. Su tela de araña con Ronaldinho y Pato llevando peligro cada vez que tocaban la pelota. El veterano marcó de penalty, igualando el marcador que había abierto Benzema. Al joven le anularon un gol, forzó una tarjeta y dispuso de la ocasión más clara del partido. Desbaratada por Casillas, que volvió a ser Santo, olvidando su desafortunada actuación del Bernabéu. Por su parte Dida también se reivindico con unas cuantas paradas de merito. Especialmente una a tiro de Raúl, en el tiempo de descuento de la segunda parte.
Decía ayer -en la previa- que el empate era un buen resultado. Quedan dos jornadas y ambos equipos nos jugamos las dos primeras posiciones del grupo, frente al Olympique de Marsella y el Zurich. Y atención que el OM aunque remotamente aun alberga esperanzas de clasificarse.
Resurrección, rehabilitación, reinvención… (por Julio R. Llorente)
…y todo lo que ustedes quieran que empiece de igual manera. Vale cualquiera de estas palabras para definir lo que necesita el Atleti a estas alturas de temporada.
Hace falta resucitar un día de estos porque el calendario, el liguero, va pegando bocados, se ha cumplido la cuarta parte del calendario y somos el tercer peor equipo del campeonato. ¿Y si la resurrección viene marcada por un golpe de efecto ante uno de los mejores equipos de Europa? Cosas más difíciles se ha visto. Y si se trata del Atleti, la machada lo sería menos. Por descontado que el Chelsea mete tanto miedo que es como si hubieran prorrogado desde el domingo el día de los sustos. Si hay un equipo que está demostrando un estado de forma envidiable es el de Ancelotti, que si no estaba del todo fino hasta anteayer, el 4-0 que nos endosó hace bien poco fue el reconstituyente que le faltaba para empezar a golear. Por si fuera poco para que le pinchen a uno el globo del sueño resulta que ya está habilitado para volver en esta competición el coco Drogba.
Hablo de rehabilitación porque los dos próximos envites que tienen los rojiblancos son de los de, si se sale con bien y se saldan con sendos triunfos, emerger y ya no hacer falta medicina alguna. Claro que el riesgo es que entre los londinenses y los vecinos te saquen los colores y en tu casa. O casi-cielo o infierno en cinco días. Casi nada.
Reinventarse el Atleti difícil es porque hasta el mercado de invierno están los que están en plantilla. Así las cosas, quitando las combinaciones de elementos tomadas de cuatro en cuatro que se pueden hacer en la defensa, los demás son habas contadas. Por eso, aunque los analistas se extrañen de que los once de Quique sean los once de Abel y a su vez los de Aguirre… es lo normal porque es historia vieja que esta plantilla era corta y limitada. Lo que me sorprende es que llega un nuevo inquilino al banquillo y dice que le basta y sobra.
Así las cosas, en la nueva era que empezó de broma en Marbella y en serio, en Bilbao -fue un partido de 1-2 como poco y no de caer derrotados- se vio a un equipo más juntito, apoyándose más, y sin la defensa suicida. Con pinceladas sueltas se va dibujando el nuevo perfil de este equipo que tiene que reaccionar de inmediato. Hoy, sí que sí, no vencer al Chelsea es bajar un peldaño en la categoría europea y pensar ya en que tu sitio está entre los segundones de la ex Copa de la UEFA. Y me parece a mí que por el Calderón se ha cogido gustillo a la Champions y queremos seguir viendo (y midiéndonos) a los grandes de las ligas poderosas.
Pinta negro (por Adrian Vogel)
El Milan y Milán no nos traen buenos recuerdos. Y a la sombría sensación del partido de la jornada anterior en el Bernabéu (2-3) se unen los malos augurios sobre la continuidad del ingeniero Pellegrini. Según los medios tiene los días contados. Salvó el primer match Ball contra el Getafe. Hoy tiene otro y remata su semana de pasión en el Calderón, contra los vecinos rojiblancos. Mientras tanto otro ingeniero, Florentino Pérez, le ha ratificado en su puesto hasta final de temporada (en declaraciones a la RAI 2). Y esto último si que es mala señal.
Está en juego el primer puesto del grupo. Algo que se antoja fundamental. Porque el segundo del grupo juega en casa el partido de ida de octavos de final. Y es ahí donde el Real Madrid ha sido eliminado los 5 años anteriores.
Kaká vuelve a Milán. Y confío en que haga mejor partido que hace dos semanas, en su primer enfrentamiento contra su ex club. El que está con ganas a juzgar por sus declaraciones es Ronaldhino. Quien deslumbró al final del partido con una carrera donde ganó en velocidad a Sergio Ramos.
La victoria es posible, es un juego, pero me conformo con el empate. Una derrota abultada disparará el rumometro. Mientras la sombra de Mancini (se ha desvinculado de su relación contractual con el Inter) ya sobrevuela sobre la casa blanca…
Cuando la veteranía es un plus (por AV)
Cuando sustituyeron a Inzaghi mediada la segunda parte destacaba un hecho: había corrido más de 7 kilómetros. Memorable. El dato habla por si solo para un delantero centro ¡de 36 años! Todo un ejemplo. Como lo fue hasta hace poco su ex compañero Maldini.
[…] Dicen que los rossoneri están en horas bajas. No me fío un pelo. Un equipo italiano siempre es de armas tomar. Y vienen con todo lo que tienen. El brasileño Pato, llamado a marcar época y decenas de goles; Pirlo, al que siempre da gusto ver jugar […]
Pirlo marcó el primer gol de su equipo, el del 1-1. Y Pato los otros dos en la victoria (2-3) del Milan sobre el Real Madrid. El último –en los minutos finales- vino precedido de un gran pase de Seedorf (una vaselina que atravesó de lado a lado el área merengue).
[…] Y el gran Clarence Seedorf vuelve a la que fue su casa (ha ganado la Champions con Ayax, Real Madrid y Milan). Huntelaar, que no parece atravesar su mejor momento, vuelve tras su breve paso por el Madrid y parece que no será de la partida. De momento es carne de banquillo porque el incombustible Inzaghi sigue en la brecha. Como Raúl. […]
Raúl abrió el marcador y sacó el corner que originó el segundo gol blanco (Drenthe empataba a dos). Estas dos jugadas simbolizan varios de los desajustes madridistas en la noche de ayer. El primer gol vino precedido de un fallo garrafal de Dida, el veterano portero rossonero. Mientras Benzema daba la jugada por terminada -y se daba la vuelta- el 7 blanco, siempre atento, aprovechó que el guardameta brasileño perdió el balón para marcar. El segundo tanto, en plena empanada madridista, fue un saque de esquina ejecutado por el capitán ¡porque no había nadie para hacerlo! Le pasó la pelota a Drenthe quien chutó desde fuera del área. Y Dida se la tragó (aunque entró pegada al poste).
De hecho Dida y Casillas fueron los protagonistas negativos del choque. No es por restar belleza a los tantos, pero ambos fallaron estrepitosamente en cuatro de los cinco goles.
El árbitro estuvo a la altura de los porteros. Se tragó un penalty clarísimo a Benzema, en la única jugada relevante que ha hecho el francés en los tres últimos partidos del Madrid. Anuló un autogol de Sergio Ramos –otro lamentable partido del lateral andaluz- por no se sabe qué. O sí, por compensar el penalty no pitado. Resolvió torpemente la tangana que se montó y no quiso saber nada de las agresiones de Ronaldinho (manotazo) y Pepe (patada) que ocurrieron delante de sus narices.
Algunos ya tienen los cuchillos afilados. Pero si van a por Pellegrini errarán en la pieza a cobrar. Que miren un escalafón más arriba…
Se acabó (por Julio R. Llorente)
Ésta va a ser la crónica más corta de los últimos tiempos. Después de lo de Londres se ha acabado una etapa. Así de claro. Fin de una era.
Estamos a 21 de octubre -bueno, ya, a 22- y vaya cumpleaños que me han dado los chicos de rojiblanco. En el marcador, 4-0. La diferencia justa entre un equipo, el Chelsea, que es uno de los grandes de la Champions desde hace años y otro que busca su lugar y que no sabe a lo que juega. Bueno… rectifico. Si lo supo hasta el minuto 41 que fue cuando Kalou tiró por tierra el amago de ilusión de ver a un equipo que, asumiendo su papel de cuadro inferior, esperó atrás ordenadito, con trivote, y aguardando que Forlán y Kun hicieran de las suyas.
Pero el uruguayo y el argentino tuvieron cada uno su ocasión y no pasó nada. Mala cosa. Si los que en el ejercicio anterior salvaban los muebles y permitían marcadores goleadores irregularmente resueltos a favor del Atlético no ven puerta… apaga y vámonos.
Y eso es lo que vamos a hacer: irnos de la máxima competición a menos que sumemos a tres puntos por cada uno de los tres próximos partidos que quedan. ¿Ser terceros e ir a la ex Copa de la UEFA? Uff, qué poquito me interesa.
Conclusión: hay que reaccionar ya. Este grupo humano de futbolistas no puede ser tan pésimo. Y si la solución pasa porque se rompa la cuerda por donde siempre… adiós a Abel -yo fui el primero en abogar por su renovación- y que pase el siguiente. ¿Quién? Los genes mandan. Simeone, ¿no puede ser? Pantic ¿sólo sabe enseñarle esto del fútbol a los niños? Pues… el malencarado Schuster. Hay que cambiar esta dinámica negativa ya.
Las fotos de Pato y Lampard/Kalou son de Reuters/Marca
El aroma de otros tiempos (por AV)
Londres, Madrid y Milán son las únicas ciudades que aportan dos equipos en esta edición de la Champions. Y esta noche se enfrentan cuatro de los seis: Atlético de Madrid, Chelsea, Milan y Real Madrid. Estos dos últimos son los dos clubes más laureados del continente. 16 Copas de Europa les contemplan. Sólo se han enfrentado en una final. La de 1958 que ganamos 3-2 (la foto de Marca recoge la llegada a la capital y forma parte de un reportaje sobre todos los enfrentamientos).
Dicen que los rossoneri están en horas bajas. No me fío un pelo. Un equipo italiano siempre es de armas tomar. Y vienen con todo lo que tienen. El brasileño Pato, llamado a marcar época y decenas de goles; Pirlo, al que siempre da gusto ver jugar; y por supuesto Ronaldinho, que siempre se lució en el Bernabéu. Tanto con el Paris St. Germain como con el Barça (el estadio le ovacionó). Un jugador querido por la afición blanca a pesar de los estropicios que nos montaba. O precisamente por eso.
Será la primera vez que Kaká se enfrente a su ex equipo. Y el gran Clarence Seedorf vuelve a la que fue su casa (ha ganado la Champions con Ayax, Real Madrid y Milan). Huntelaar, que no parece atravesar su mejor momento, vuelve tras su breve paso por el Madrid y parece que no será de la partida. De momento es carne de banquillo porque el incombustible Inzaghi sigue en la brecha. Como Raúl.
Se presenta un duelo marcado por la pegada blanca contra el orden italiano. La estrategia de un veterano, Pellegrini, que llevó al Villareal a las semis, frente a la del debutante Leonardo (¡qué buen jugador fue y lo poco que le recuerdan en Valencia!)
Un partido marcado por la historia de la competición. Esperemos que el juego esté a la altura de la trayectoria de ambas escuadras. Y justifique el alto precio de las entradas.
El marco incomparable (por Julio R. Llorente)
Efectivamente. Apenas nos queda eso. El escenario adecuado. El marco incomparable. Que los que se visten de rojiblanco piensen en que es un partido que se ve en todo el mundo y que hay que sacar todo lo que se tiene dentro. A ese clavo ardiendo voy a asirme, porque, por lo demás, no habría ni el más mínimo resquicio para el optimismo.
Porque un equipo, el Atleti, que tiene a una de las mejores delanteras de la Champions, algún día tendrá que acordarse de que en la recta final de la pasada temporada encadenó partido tras partido a golpe de tres puntos y eso le valió estar hoy jugando la máxima competición continental.
Agüero está apretando los dientes y sabe que, contrario a lo que se podría pensar, ni mucho menos tiene garantizado ir al Mundial con la selección de su suegro. Luego, es momento de deslumbrar y que los periódicos se hagan eco de un posible partidazo en la casa de quienes le pretendieron antes de empezar este ejercicio. De hecho, en el desastre de Pamplona peleó como un jabato contra todos, incluido el del pito, el señor Borbalán (dos penaltis que le hicieron se zampó).
Y Forlán aunque aún no esté fino -ya se sabe lo que le cuesta entrar aunque acaba siempre como un bólido- es el Bota de Oro del momento y también es momento de decir “aquí estoy yo” y que empiecen a contar con él para Pichichis y demás trofeos de goleadores (no me extraña que el uruguayo esté mosqueado por cómo le marginan y en los papeles la disputa de máximo artillero aquí y en toda Europa quede para los ilustres).
Por lo demás no sé cuál será la defensa pues Abel, con resultados horrorosos, ha hecho más combinaciones -éste del lateral para acá y el otro, del centro a un costado- que aquellos deberes infumables del bachillerato.
En la zona ancha, tras el naufragio del domingo de Assunçao y Cleber, lo mismo hace falta encomendarse a Raúl García, que ya está de vuelta. ¿Y Jurado? Uff, en los partidos físicos -y el de Londres lo va a ser- en cuanto hay una entrada dura, tirando a violenta, este muchacho desaparece. Así ocurrió también ante Osasuna. Un palo nada más empezar -que quedó sin sanción- y ya no volvió a haber noticias suyas.
Me queda el tema de las alas. Visto que Maxi no está por la labor y que Simao guarda todas sus energías para con su selección, a lo mejor hay que sentar a uno de estos y ver si a Reyes le motiva jugar en una ciudad que conoce de su ayer futbolístico más cercano.
Enfrente, el Chelsea. Menos mal que le falta su estilete máximo -Anelka también lo es pero menos- y que parece que no está tampoco en su mejor momento y que le hacen tantos goles en jugadas a balón parado como al Atleti.
No hay más salida. O se sale de feudo inglés sin perder -ganar sería lo ideal- o se acabó esta Champions.
La fiera dormida (por Adrian Vogel)
Una de las cuatro grandes fieras del genero Panthera es el león (panthera leo), carnívoro de la familia de los felidos. Y tres zarpazos de Christiano Ronaldo, quien despertó tras el descanso para salir a la caza del gol, encauzaron un partido que llevaba camino de darme la razón. Me refiero a mis sombríos presagios de ayer. Porque el primer tiempo fue del OM. Marcaron el tempo y obligaron a Casillas (el mejor del equipo junto al depredador blanco, el 9). Por parte merengue tan sólo dos jugadas de Kaká mediada la primera parte. Cinco minutos antes se produjo el primer disparo merengue (a las nubes). Una tijereta de Karim Benzema y dos trallazos de Ronaldo fueron lo único a destacar antes del descanso.
Ronaldo, Christiano Ronaldo, necesitó solamente tres minutos para cambiar el rumbo del encuentro. Un balón largo de Pepe “Hierro”, desde su propio campo, fue recogido en carrera por el portugués que batió por bajo al portero rival (aprovechando su salto, al pensar que le iba a hacer una vaselina). Dos minutos después una terrorífica entrada de Diawara (su segunda tarjeta amarilla y por tanto expulsión) fue sancionada con penalty, tras una gran jugada individual de CR9. Kaká marcó la falta máxima, sin inmutarse.
Con diez jugadores y un 2-0 en contra el Olympique se enfrentaba a una misión imposible, aunque todavía tuvo arrestos para poner a prueba a Iker Casillas unas tres veces. Pero en la mejor jugada del partido el lesionado Ronaldo marcó a puerta vacía. Fue una excelente combinación entre Kaká, Guti y asistencia final de Benzema. El luso se retiraría después de este tanto (como consecuencia de la falta que originó el penalty) y es duda para Sevilla.
El 3-0 final no hace justicia a los de Marsella, mejor plantados en el campo –sobre todo en los primeros 45 minutos- y con salidas muy rápidas al contraataque. Faceta en la que también lo hicieron mejor que el Real Madrid. Lo cual no deja de sorprenderme teniendo en cuenta que si jugamos en el Bernabéu ¿por qué lo hacemos al contragolpe?
Espero y confío, que al igual que los leones cazan asociándose como equipo, el Madrid se agrupe, para repetir faena como hizo en el tercer gol de anoche.
Una temporada de un mes (por Julio R. Llorente)
Mala cosa. Terrible es que la temporada se acabe un mes después de haber empezado. Pero ese camino lleva el Atlético. La luz del final del túnel que algunos creímos ver en Valencia ha vuelto a apagarse. Porque, en Oporto, poca cosa. Ya estábamos en la cola de la Liga doméstica y ahora, además, en el furgón trasero de nuestro grupo de Champions. Horrible.
La cabeza me decía que empatábamos, pero el corazón me pedía un triunfo. Ni una cosa ni la otra. Derrota. Y eso porque durante buena parte del partido jugamos a no perder sin asumir el riesgo de intentar la victoria. Los portugueses no son gran cosa, pero aprovecharon sus bazas. Durmieron el partido durante buena fase del mismo y mediada la segunda mitad se fueron por los tres puntos. Y lo lograron. Con dos goles a bocajarro. Uno de tacón del colombiano Falcao y otro poco después de Rolando mientras, como casi siempre, una “multitud” en rojiblanco -cuatro o cinco jugadores- miraban.
Se quedó en el banco Antonio López, damnificado por la sangría goleadora por la banda izquierda del Atleti desde que empezó el curso y salió en su puesto Perea, cambiado de banda, para perseguir a Hulk. Misión difícil ante una mole al que no le pesan los kilos para ponerle velocidad a sus acciones (en el primer tanto blanquiazul hasta se permitió el lujo de fallar un primer envío antes de la virguería de Falcao). Los demás, los previstos, porque Maxi volvió a ser suplente y apenas salió para “colaborar” al desastre. El otro cambio, el de Reyes, ni merece la pena comentarlo.
Total que nos encontramos con un equipo en el que Agüero ya no tiene como socio a Forlán porque éste juega inexplicablemente demasiado atrás. Un centro del campo en el que Simao y Maxi han perdido su condición de intocables, porque no están para serlo. Además, una defensa en la que habrá efectivos para la zona central todos los que quieras, pero da igual -de mal- la combinación que haga Abel.
Y para rematar se empieza pidiendo auxilio desde la portería. Roberto, al sacar de puerta una vez, se lastimó y al echar a córner un balón después completó su lesión. Total, el novel De Gea, que es internacional, como Asenjo, de categorías inferiores, salió a escena, en el minuto 25, a tomar la alternativa nada menos que en Champions. Y el muchacho hizo lo que pudo. No le son achacables los goles y paró más de una y de dos. Bonito cuadro. Ante el Zaragoza, este sábado, De Gea y Joel, del Atleti B, nuestros dos porteros. Casi nada. Y, mientras, Asenjo guardando los tres palos en el Mundial Sub-20 en partidos que ganamos por súper-goleadas.
No quiero ni pensar el ambiente que se va a vivir en la jornada liguera del sábado. Y es que es muy duro sentir estos colores, los rojiblancos, y resignarse a que la temporada 2009-2010, en cuanto a logros, ya se ha acabado.
PD.-Lo siento. No soy extremista ni alarmista. En males mayores y en fantasmas del pasado cercano no pienso ni de lejos.