30 de abril de 2011
Dandy Perea cantó a Bach. Fue el jueves pasado en la Basílica de San Miguel de Madrid (en el barrio algunos la conocemos como la iglesia del Opus: hay una estatua de Escrivá de Balaguer a la entrada).
Disfrutamos de un gran concierto de música coral, con tres formaciones distintas: Vokalensemble Kölner Dom (Colonia), Coro Sociedad Bach (Madrid) y Nova Lux Ensemble (Pamplona). El programa estaba compuesto por obras de Tomás Luis de Victoria, Bach, Rudolf Mauersberger, Pau Casals, Wolfram Buchenberg, Javier Busto y Brahms.
Tomé la foto de la entrada de la basílica un mes antes, el 28 de marzo. Me confundí y me presenté treinta días antes de la convocatoria. Don Antonio nos suele regalar en su blog cantatas de Johan Sebastian Bach. En uno de los posts anunció el evento. Y apunte la fecha mal. Además el jueves 28 de abril era su cumpleaños. Así que al finalizar nos fuimos a tomar un algo…
Les dejo con un fragmento -rodado por Lucrecia Verne con su iPhone- de “Jesu, Meine Freude” BWV 227. Lo interpretan las tres agrupaciones, bajo la dirección del profesor Eberhard Metternich. Nuestro Antonio Perea está en la última fila y es el segundo por la derecha.
Entrada elacionada:
El Ruido Eterno de Alex Ross (por Antonio Perea)


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Enhorabuena Antonio, envidia sana me despiertas con estas capacidades.
Enhorabuena Adrián, por esos disfrutes con los que castigas a tu espíritu.
Gracias Adrián, ¡qué mejor que celebrar el cumpleaños con unos amigos cantando y comiendo! Gracias Javier, ojalá un día pueda bajarme a cantar Bach al puente de Triana para que puedas oirme, y luego mojarlo juntos con unas manzanillitas.
A propósito, lo de Dandy me ha llegado al alma. Ese abrigo que tiene a buen seguro parte de la culpa de ese “apelativo cariñoso” lo adquirí hace tres años en Berlín cuando por San Nicolás canté allí con la Sociedad Bach las cantatas 4, 5 y 6 del Oratorio de Navidad. Ver nada menos que la Konzerthaus de Gendarmenmarkt llena de alemanes de pie aplaudiéndonos a los españolitos tras la interpretación de Bach me dejó tocado. ¡Nunca tiraré ese abrigo!
Es el todo Mr. Perea: el abrigo, el paraguas, la postura… muy british (aunque la prenda sea de Berlín).