Un 10 para Patxi Izco (jornada 14)

6 de diciembre de 2010

Dice Mourinho que hay dos reglamentos: uno para él y otro para los demás. No voy a relatar la lista de agravios comparativos que mencionó el técnico blanco. Pero si le voy a dar la vuelta a la frase, porque está claro es que hay dos tipos de normas: las del Barça y las que siguen todos. Tampoco voy a entrar en los detalles. Y supongo que saben que me refiero al “road trip” culé en esta jornada 14.

Las dos polémicas del fin de semana, los controladores aéreos y el Osasuna-Barcelona, se han entrecruzado. Es curioso que lo sucedido con los azulgranas no se haya producido con el resto de equipos de la Primera División. Ni con los que jugaron el sábado -como el Barcelona- y que también tuvieron que viajar (Atlético de Madrid y Valencia) ni con los del domingo (como el Sporting que se desplazo de Gijón a Barcelona, o el Sevilla, Mallorca, Racing, etc.). Y todo lo acontecido alrededor del partido disputado en el Reyno de Navarra me lleva a darle un 10 a Patxi Izco, el Presidente rojillo. Dos motivos fundamentales:

  1. Ante el evidente atropello que estaba sufriendo su club, por parte de la Federación y el club catalán, Izco se plantó. Las dos entidades mencionadas anteriormente se guisaron un plan para aplazar el partido al domingo. Sin contar con Osasuna, el cual además era el equipo anfitrión. Su negativa ante tan arbitraria decisión, producto de los caprichos de los señoritos campeones de Liga, provocó que el partido se disputase el sábado, siguiendo el calendario original. Todavía no entiendo como el bus blaugrana estaba en Pamplona y el equipo no. Hubo la comida de directivas con representante barcelonista. Pero los jugadores y el equipo técnico aun estaban en la Ciudad Condal. Florentino Pérez debería tomar nota de la actitud y firmeza de Don Patxi (a nosotros nos la colaron y nos obligaron a jugar en lunes en vez del sábado o domingo). Defendió los intereses del club y su afición (socios, abonados y todos aquellos que compraron su entrada y llenaron el estadio). Por  supuesto tanto el seny barcelonés como el federativo están por encima de estas menudencias…
  2. La deportividad y el fair play del Presidente de Osasuna es todo un ejemplo a seguir. Los blaugranas llegaban tarde. Por encima de los reglamentados 30 minutos de retraso aceptados. La oportunidad de ganar el partido 3-0 sin jugarlo era única. Tres puntos de oro para los de Pamplona. Y una bicoca para el Real Madrid: la sanción al Barça implicaba la pérdida de tres puntos. Pero Izco tomó la decisión correcta: no impugnar el partido y jugarlo. Pensando, una vez más, en el público que había acudido y que lógicamente querían ver el encuentro.

Leí en un titular que ganaron 0-3 sin bajarse del autobús. No llegaría a tanto, porque el primer cuarto de hora de los navarros fue trepidante. Con un penalty no señalado de Pedro sobre Juanfran y una clara ocasión en la que Valdés le cedió la pelota a un delantero rival y este se la devolvió, sin ni siquiera intentar avanzar y entrar en el área (quizás le frenó el sentir la proximidad de Puyol). Pero a partir del primer gol (precioso pase de Messi a Pedro) ya fue coser y cantar. Y llegaron los dos goles de Messi.

En la anterior etapa de Manuel Llorente en el Valencia (Gerente y Director General) popularicé lo de “Llorencia“. Y ante las declaraciones del ahora Presidente che vuelvo a sacarlo de paseo. Su queja se basa en la segunda amarilla a Albelda. Efectivamente no fue mano, la dio con el hombro. El gesto del jugador pudo haber equivocado al árbitro. El valencianista estaba de espaldas al trencilla, pero de cara al linier (el responsable real del error). Pero Llore olvida que anteriormente le perdonaron la expulsión a Bruno, en un forcejeo con Cristiano Ronaldo, el héroe del partido. Y que la no señalización de un claro penalty sobre Di María era también roja (para Miguel)…

Mou sorprendió con la alineación inicial. Un trivote, dando entrada a Lass por Benzema. Se trataba de asegurar el control del juego y dar solidez al equipo. No lo consiguió. El Valencia dominaba el tempo del encuentro. Tampoco sucedió en el Campo Nuevo: sacó a Lass Diarrá con 2-0 y acabamos perdiendo 5-0. El único peligro del Madrid lo llevaba CR7: un taconazo a la base del poste, un remate muy bien desviado por Guaita -portero debutante-, un pie milagroso del meta en un mano a mano y dos golazos (uno con cada pierna). En el primero aprovechando un gran pase de Özil, cuyo mayor merito fue no dársela a Benzema, que rompía por el centro. Y el segundo arrancando desde la divisoria del centro del campo: una galopada en el minuto 86, dejando evidencia de su esplendida condición física.

La aparición de Benzema se reduce a una oportunidad fallada (disparó al muñeco) y dos “casi”. Un “casi” remate de cabeza, y otro en el que casi llega para empujar el balón a puerta vacía.

Ganaron los 4 de arriba. Además de los dos grandes también lo hicieron el Villareal y el Espanyol -¡en inferioridad numérica!- por idéntico resultado: 1-0 sobre Sevilla y Sporting respectivamente. Sobre los asturianos vuelvo a comentar lo que ya apunte hace semanas: mientras Preciado ocupe ese banquillo el equipo corre el riesgo de bajar a Segunda (ya está en posiciones de descenso). El numero que montó antes de la visita del Madrid, para tapar la eliminación de Copa, es el síntoma que confirma mi planteamiento. Ayer perdió cuando los periquitos se quedaron en diez.

Lo del Atlético de Madrid escapa a mis entendederas. Es el tercer partido seguido que pierden. Ayer fue en casa del Levante. A lo mejor se impone la vuelta de Asenjo a la portería colchonera… Y Michel salvó otro matchball en una brillante victoria sobre el sorprendente Mallorca de Laudrup.

La Real se impuso 2-0 al Athletic en el derby vasco. Y el Málaga de Pellegrini goleó. Mientras Almería y Zaragoza empataban a uno.

A partir de mañana Champions, aperitivo de la jornada 15 del próximo fin de semana.

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7 comentarios

Archivado bajo Deportes, Fútbol

7 respuestas a Un 10 para Patxi Izco (jornada 14)

  1. De acuerdo en todo salvo en lo de Benzema. Aunque no hizo el partido del siglo, su salto al campo fijó un poco en su área a la defensa del Valencia, que hasta entonces había estado de picnic, mantel de cuadros sobre el cesped incluido. Estuvo a punto de marcar un gol que hubiera sido antológico a pase de CR7 desde la derecha, no llegó por un centímetro. Por otra parte que el Madrí necesita un “nueve” es un clamor desde la temporada pasada, si no desde la anterior. Ni Higuaín ni Benzema lo son. No sé si ver un mensaje de Mou al respecto en la alineación del sabado. Si es así, que se deje de “mensajes” y lo diga claro a quien tiene que decírselo.
    El conchabeo del Barcelona con la Federación sigue siendo un escándalo (ya os advertí hace meses de que el villarato sigue vivo). Si el resultado del Camp Nou hubiera sido otro habría que exigir sanciones, pero con un cinco a cero en el morral resultaría patético. Por eso un Madrí Barcelona no es “un partido más”, su sombra es alargada por mucho que los entrenadores recién llegados al madridismo se empeñen en lo contrario, con lo que comienzan a perder los “derbies” ya desde la pizarra. A un “clásico”, o se va como a la guerra (como hacen los culés, con estrategia de confusión en la prensa, con espías y con aliados pagados para disfrazarse de Cruz Roja) o se pierde la liga (ver las dos temporadas pasadas).

    • Antonio me interesa mucho los apuntes que haces sobre Benzema e Higuaín. Lo que comentas del francés es cierto, pero no es merito suyo. Cualquiera en esa posición hubiera causado el mismo efecto (se sobreentiende que por “cualquiera” me refiero a un jugador de Primera División). Verle “pastar” por el campo es una afrenta para los “paganinis” que acudimos al Bernabéu. Otra alternativa podría haber sido CR7 de 9 y Pedro León por la banda. En cuanto a Higuaín, mi “protegido” (como dice tu tocayo, el Piera), espero que sus detractores por fin se den cuenta de lo importante que es. Su ausencia es decisiva. Y no lo digo por los goles: su presión arriba, es un incordio constante para la defensa rival. Eso sí que es fijar posiciones al rival, y no lo de Benzema (o de cualquier otro delantero del montón). La defensa del Madrid empieza con el Pipita. Como pasaba con Eto’o en el Barça… Y por cierto Villa, Forlán, Soldado, Aduriz, Fernando Llorente, Osvaldo, Luis Fabiano, Kanoute, Negredo, Nilmar o Rossi son mejores que Benzema (por mencionar solamente a jugadores de nuestra Liga).

  2. meadorDEcolonia

    otro que no se entera. la verdad esta aqui, por ruben uria.
    Desde los veinte años comprendí que debía colgar del otro lado mis berretines goleadores, porque tenía los pies cuadrados. Así que lejos de protagonizar diagonales imposibles y paredes de fantasía, me dediqué a disfrutar del fútbol de mi amigo ‘Pernales’ por esos campos de Dios, donde a ras de tierra, uno se dejaba la pierna a jirones después de cada tarascada. Aferrado al sueño pelotero que ‘Pernales’ vivía en carne propia y yo hacía mío en la ajena, descubrí el poder de las ondas a través de José María García, un Torquemada que blandía una espada flamígera y que incendiaba las madrugadas a base de denunciar escándalos deportivos y entrevistar a personajes míticos. Al calor de Supergarcía, tuve a bien dar carpetazo a mis pasiones deportivas y poner en ‘modo on’ mi vocación periodística. Con la inestimable ayuda de mis padres y el consejo de algunos buenos amigos, comencé Derecho y después de un año me torcí, de manera definitiva, hasta llegar a la Facultad de Ciencias de la Información. Soñé con ser García. Luego me asomé a la ventana de De la Morena. Y finalmente, apodado ‘el becario atómico’, di con mis huesos en la redacción de un maestro de periodistas, José Joaquín Brotons, que me enseñó todo lo bueno y lo malo que un chaval sin formación, de pueblo y con tanta ilusión como poca cultura, debe conocer. Con el paso de los años, sazoné mi carrera profesional de pequeños éxitos y grandes curas de humildad, destino inevitable para todo aquel periodista que acaba siendo traicionado por su peor enemigo, la soberbia. Después de tres años duros, de travesía del desierto, abandoné la primera línea de fuego y caí en el olvido. Como a Pellegrini, “me fueron” y encontré refugio en la sección de Sociedad, en los informativos de la COPE, donde existe la buena costumbre de recoger a los heridos de guerra.
    Ahí, en las duras, fuera de circulación y con la suficiente libertad como para poder desarrollar la profesión al aire libre -repito, libre-, me topé con la inmejorable oportunidad de poder escribir este cuaderno de bitácora, donde no sólo no se practica la censura, sino que se alienta la pluralidad. Durante este tiempo, he disfrutado con la precisión de cirujano de José Sámano y la belleza de los escritos de Eleonora Giovio en El País. Me he apuntado a la lista de lectores asiduos de Julián Redondo en La Razón. He formado parte de esa legión immpenitente de admiradores de Juan Manuel Rodríguez en Libertad Digital, un número uno de la comunicación que merece más crédito y mejor suerte en esta profesión. He disfrutado como un enano con la prosa de Ramón Besa, con el buen hacer de José Miguélez, con la pluma de Alfredo Relaño en su etapa pre-Villarato, con los artículos cargados de épica de Alejandro Delmás, con las joyas de Fermín de la Calle, con el talento de Iván Castelló, con las pinceladas de maestro de Martí Perarnau, con la calidad de los textos de Carlos Marañón, con el esfuerzo de Borja Pardo, con los análisis de Enrique Ortego y con las lecciones literarias de Enric González. Me he descubierto fan de Antoni Daimiel, cada día saboreo más la originalidad de un gurú como Ramón Trecet y me va el olor a radio que transmite Edu García, un genio que no practica el periodismo umbilical. Con Juanma De la Casa ha cobrado dimensión la palabra amigo, de Nacho Ruiz he aprendido qué significa el rigor, de Roberto Morales la fidelidad, de Miguelito la profesionalidad, de Iñaki Cano que el periodismo es una maratón, de María José Navarro que la vida puede ser maravillosa y del inmenso Carlos Fuentes, que la ética y la independencia aún existen en este cochino pero bendito oficio. A todos ellos les pido el más humilde de los perdones por traicionar todo lo que ellos me han enseñado. Hoy, lo siento, voy a tomarme la libertad de denunciar algo que todo el mundo sabe pero que muchos callan.

    Desde hace ya algún tiempo, un prestigioso diario deportivo se ha enfrascado en una virulenta campaña de acoso y derribo sobre Pep Guardiola. Desde tiempos inmemoriales, este periódico solía defender la búsqueda de la verdad, se acercaba a la objetividad lo más posible y tenía a bien no tomar partido en cuestiones que fueran más allá de simples puntos de vista deportivos. Hoy el cuento ha cambiado mucho. Su afán vendedor, su ansia de poder y su difama que algo quedará han convertido sus páginas en un concurso de tiro al blanco, donde algunos pseudo-periodistas hacen las veces de francotiradores y apuntan a la sien del entrenador del Barcelona. Son, de manera oficiosa, el Comité de Actividades Anti-Guardiola. Para ellos no es suficiente con desprestigiar a Pellegrini. Tampoco con endiosar a Mourinho. Su meta, de un tiempo a esta parte, consiste en una cacería humana cuyo único propósito estriba en denostar, enmerdar y calumniar a un señor cuyos pecados capitales se resumen en tres: Uno, ser entrenador del mejor equipo de fútbol de la historia a nivel estético; dos, no conceder entrevistas a los periodistas ejerciendo su legítimo derecho a responder única y exlusivamente en ruedas de prensa; y tres, no entrar al trapo de las continuas descalificaciones que recibe, contestando únicamente sobre el terreno de juego. No es nuevo que a Guardiola se le espera, de manera continua, con la escopeta cargada a la vuelta de la esquina. De Pep molesta su tono pausado, sus formas elegantes, su ironía, su desdramatización, su naturalidad e incluso su bendita manía de poner la otra mejilla mientras se le descuartiza sin cuartel.

    Guardiola, sin comerlo ni beberlo, se ha convertido en el enemigo público número uno de unos tipos que han confundido sus deseos con la realidad y la Facultad del Euro con la Facultad del Periodismo. Es víctima de asesinos, a sueldo, de reputaciones. No importa que sea el entrenador que haya ganado todo lo que se puede ganar en su primera temporada. Tampoco que tenga una conducta ejemplar. Y por supuesto, no puntúa que sea el técnico que más y mejor labor está desarrollando con la cantera. A Guardiola se le imputa una presunta falsa modestia. Y eso, a los apóstoles del Comité de Actividades Anti-Guardiola, les pone peor cuerpo que a la niña de ‘El Exorcista’ cuando bajaba las escaleras a cuatro patas. Según esta versión periodística que supera los límites del mal gusto, Pep mea colonia y de su uretra privilegiada sale una lluvia dorada que le confiere dotes de “hare krishna”, repartiendo doctrina pandereta en mano. Guardiola, que también se equivoca, se ha equivocado y se equivocará porque no es Dios ni es infalible, despierta los sentimientos más bajos de un periodismo poco acostumbrado a la relfexión. No hay tregua con Pep. Lleva puesta una careta, no es un tío auténtico, es sibilino y es más falso que un euro de madera. Se llama “Guardiolafobia”. La penúltima contra Guardiola, que debió de ser el que se inventó que había bombas de destrucción masiva en Irak, rebasa los límites de lo vergonzoso.

    Se acusa a Guardiola -sin pruebas, marca de la casa- de pretender “reírse del fútbol español”. Hasta donde alcanza la información y el sentido común, la película de los hechos fue la siguiente: El Barça, fiel a su costumbre de la temporada, decide viajar el mismo día en avión, a pesar de los problemas de los controladores áreos; Sandro Rosell se pone en contacto con la Federación Española de fútbol; la RFEF le dice al Barça que no hay “pega”, que si no llega a tiempo el partido se puede jugar el domingo y que no perderá los puntos, pero que falta saber qué piensa Osasuna; el equipo navarro exige jugar a la hora prevista y pide a la RFEF que se lo transmita al Barça; el club catalán recibe la llamada de un responsable federativo que les dice que Osasuna quiere jugar y que, si no se presentan en Pamplona, perderán el partido y los puntos correspondientes; el Barcelona, perplejo por la “marcha atrás” de la RFEF, viaja a Zaragoza en AVE y luego en bus a Pamplona; llega al Reyno, el partido comienza con retraso y gana 0-3. Esto es información y no opinión. Esa secuencia de los hechos se interpreta de manera interesada en el ‘Pravda’ oficial del Comité de Actividades Anti-Guardiola. Sin hacerse eco del comunicado oficial del FC Barcelona, la portada reza así: “Un capricho de Guardiola casi hace perder al Barça los puntos”. En interiores, Roberto Gómez firma una columna que se titula “Pep, eres un mentiroso”, cuyas líneas maestras son las siguientes:”Guardiola mintió con premeditación y alevosía cuando acusó a la RFEF de un lío que él se había encargado de montar (…) Mintió cuando dijo que los responsables de AENA le habían dicho que podía volar (…) Y mintió cuando dijo que no había tomado la decisión de no viajar a Pamplona si no era en avión (…) Guardiola tendrá que recibir la reprimenda del fútbol español. Humilló a los profesionales de Osasuna y debería ser castigado por ello”.

    De lo escrito por Roberto Gómez – un tío agradable y simpático en las distancias cortas- cabe añadir que nadie le acusó con tanta saña cuando dijo que el fichaje de Zidane era una “milongaza”. Ni cuando bautizó a Ramón Calderón como el “nuevo Kenneddy del madridismo”. Ni cuando pasó de puntillas por las presuntas irrgularidades de Calderón para echarse en los brazos del presidente entrante. O cuando, vamos a decirlo alto y claro, se hace el sueco cuando le hablan de que el presidente del Atlético de Madrid es un delicuente prescrito. De Gómez sólo se puede decir que si Guardiola humilló a los profesionales de Osasuna, él humilla diariamente a los aspirantes a periodistas por su zafiedad a la hora de escribir. Las acusaciones de RG aparecen en la página 11. En la página 12, qué casualidad, se anuncian los cupones correspondientes a la promoción del set de Vino Oficial del Real Madrid, “el regalo perfecto de las Navidades, con bomba de vacío, tapón y sacacorchos”. En la 14, sólo dos más tarde, la bomba de vacío es el titular “Pep se pasa de listo”, el tapón es leer que “el Barça acaba viajando en tren y en autocar ante la imposibilidad de volar” y el sacacorchos llega al final, con la frase “la RFEF prometió la suspensión y luego dio marcha atrás ante la rebelión de Osasuna”. Sí, han leído bien. El mismo medio que demoniza al Barça y sataniza a Guardiola sin piedad, lo reconoce sin ambages: “La RFEF PROMETIÓ LA SUSPENSIÓN Y LUEGO DIO MARCHA ATRÁS”. Si este periódico no miente, si fue la RFEF quien prometió la suspensión y luego dio marcha atrás, la pregunta del millón es: ¿Qué coño tiene que ver Guardiola entonces? Pues, sencillamente, pasaba por ahí.

    En la 16, otra que te meto, Aniceto. Entrecomillado de Jorge Pérez, federativo de Villar, claro y conciso: “Fue iniciativa nuestra aplazar el partido”. Acabáramos, “fue iniciativa nuestra”. Así que no fue de Guardiola, vaya hombre, mire usted por dónde. Como las insidias no acaban ahí, el asunto se sigue enmerdando en la página 55, bajo el rimbombante epígrafe “lo dice Marca”. Tribuna abierta del Doctor Bartolomé Beltrán con una frase, sencillamente, hilarante: “La afrenta de Guardiola y sus jugadores había generado una crispación generalizada…”. Ahí queda eso. No fue culpa de la RFEF, sino de Guardiola. No fue un mal entendido, sino una afrenta. Y no fue una afrenta de Guardiola, no, fue también de sus jugadores (¿?). El divulgador científico de “Guía práctica para la mujer embarazada (1983), “Siempre mujer, ante la menopausia” (198 o “Todo sobre el embarazo” (1994), se cubre de gloria a la hora de atizar a mano abierta al Barcelona pero, las cosas como son, tiene quien le supere. Por ejemplo, el editorial del día, con un título que hace las delicias de cualquier cerebro rapado: “Sólo la firmeza de Osasuna impide que Guardiola se ría del fútbol español”. No dejes que la realidad te estropee una buen titular. Una vez leído y comprobado que al autor le ha quedado ‘niquelado’, chapamos con la contraportada de Miguel Serrano, contra el que no tengo absolutamente nada, cuya hoja de servicios le resultará familiar a los aficionados del Atlético de Madrid.

    Este tipo fue el que comparó alegremente al Atlético de Madrid con ‘Almacenes Arias’ al tiempo que identificaba al Madrid de Armani y El Corte Inglés. También se ganó el ‘cariño’ de los atléticos cuando escribió, todo delicadeza, que la gente del Atlético es la afición “autobautizada mejor del mundo”. Ahora la emprende con otro de sus objetivos favoritos, Guardiola. Dice Serrano que “la mano que mece la RFEF no es una mano negra, sino azulgrana”. Ahí queda eso. No me cabe ninguna duda de que Serrano, a buen seguro, tendrá en su poder todas y cada una de las pruebas donde se demuestra no sólo que hay una mano negra en la Federación, sino que también hay una azulgrana que, visto lo visto, adultera la competición. Cuando las haya recopilado y las tenga en su poder, debería publicarlas en su periodico primero y acudir a un Juzgado de Primera Instancia después, porque tan importantes documentos podrían acabar, de una vez y para siempre, con la podredumbre de una competición de la que él sabe cosas que el resto desconocemos. No tengo ninguna duda, repito, de que Serrano llevará esto a cabo, porque de lo contrario corre el riesgo de que el Fútbol Club Barcelona se reserve el derecho a emprender acciones legales contra insinuaciones de tal calibre. Hay más: “En este país sólo hay dos tipos de personas que pueden pasarse por el forro las normas y quedar impunes: los controladores aéreos y Pep Guardiola”. Serrano entiende que es más objetivo echarle la culpa a Guardiola de todo, antes que escribir que la RFEF ha funcionado en este asunto como una sucursal de 13 Rue del Percebe, con todos los respetos para los entrañables personajes del tebeo. Se aplica, a rajatabla, el fuego a discrección contra Guardiola. Es la enésima ocasión en que este periódico realiza un linchamiento consentido y público de Guardiola, al que le niegan el pan y la sal. El terrorismo se ha puesto de moda en el periodismo deportivo y los que llevan pasamontañas tienen el objetivo cada día más claro: No importa que Guardiola gane, que de lecciones, que sea un magnífico entrenador, que sea ejemplar o que gane seis títulos de una tacada. Vende más tirotearle, sin piedad y sin pruebas, con eso de que mea colonia, que es un engreído, un vanidoso y ahora, que quiere “reírse del fútbol español”.

    Santiago Segurola -periodista, éste sí- escribía una deliciosa crónica del Madrid-Valencia en las dos primeras páginas del diario. Es terrorífico comprobar, día sí y otro también, que sus imprescindibles artículos resultan un oasis en mitad de un páramo de valores morales. Aún recuerdo que cuando fichó por este medio de comunicación, se bautizó su llegada como la contratación del “Michael Jordan del periodismo español”. Creo que Santi, a quien no conozco de nada pero admiro en todo, se aleja del perfil jordanesco y está más cerca del talento impecable de Pep Guardiola. Eso sí, teclado en mano, SS se asemeja al brasileño Sócrates. Aquel doctor en democracia y pelota tenía un lema: “Hay que ser blando con las personas y duro con los problemas”. Eso es lo que aplica, magistralmente, Segurola. Y eso, precisamente eso, es lo que necesita este periodismo deportivo que se ha vuelto rosa, nauseabundo, especulador, grosero y de barra de bar. Este periodismo de nuestras entretelas, que ha cambiado la devoción por el euro, que ha prostituído la búsqueda de la verdad por los índices de audiencia, necesita más ejemplos de etiqueta negra. Más personas que fijen y den esplendor a un deporte convertido en negocio, donde las bajas pasiones no pueden primar sobre las reflexiones.

    Este fútbol y este periodismo necesitan una catársis profunda. Ser Pep Guardiola, en estos tiempos que corren de seguidismo y puñaladas traperas, es peligroso pero admirable. Ser Santi Segurola, en este periodismo de intereses económicos y campañas orquestadas, es tan raro como digno. Será que ser genuíno, ser uno mismo, no tener patrón y tener una escala de valores propios, no se lleva. En lo que a mi respecta, hace tiempo que soy consciente de que escribir la verdad puede ser sínónimo de perder el trabajo y quedarte en la calle. Y en la calle, digámoslo bien alto, hace mucho frío. Pero quien pone precio a su dignidad, acaba perdiendo su dignidad. Así que, de una vez por todas, quitemos las caretas a los fariseos. Basta de periodismo carroñero, de tertulianos groseros y de opiniones teledirigidas. No veo a Pep como Nobel de La Paz, pero sí creo que el fútbol necesita más Guardiolas. Y este periodismo, más Segurolas.

    • Javier Sánchez

      … y más genios bajitos que reciban el agradecimiento de la bola mágica, cada vez que la acarician con sus prodigiosos pies.

    • Muchas gracias por el artículo Meador, pero por favor la próxima vez incluye el enlace (en mi caso además me serviría para saber por dónde anda y publica “el Hacha” Uría). Le veo varias pegas a lo que expone, estando de acuerdo en lo de Segurola:

      1: Cita a varios periodistas como referentes que son unos sinvergüenzas (trincones). Eso limita la credibilidad de lo que cuenta.
      2: Un periodista acusando a un medio -o a alguien- sin citarlo me parece lamentable (como hace Diego A. Manrique), aparte de contradecirse con lo que cuenta.
      3: Cita solo la declaración de Jorge Pérez de la Federación, amigo de Sandro Rosell. Oculta la declaración de mea culpa del mismo (que le honra, aunque también le mete un palito a la Fed.).
      4: Para un texto tan largo olvida resumir porque le sirve para tapar la realidad y soltar su rollo. Ya lo hago yo:
      • El empeño de Guardiola en viajar el mismo día del partido es la raíz del problema. Ante las condiciones climatológicas su insistencia se convierte en un “capricho”. A las previsiones (primero) y la confirmación (después) del temporal deberían haber modificado sus planes iniciales de desplazamiento.
      • A lo anterior se une lo de los controladores.
      • El presidente del Barça llama a su amigo Pérez de la Federación. Este (y la Fed. en general) siempre tan solicito con todo lo de los culés se pone a las ordenes y servicio del Barcelona. Primer error de la Federación. El segundo es no avisar/consultar/solicitar (lo he puesto por orden alfabético) al Osasuna y dar por bueno unilateralmente lo que pide el Barça.
      • Ni la Federación ni el Barcelona llaman a la LFP.
      • Patxi Izco, Camacho, Osasuna se enteran de la jugada del aplazamiento por los medios.
      5: El amigo Rubén Uría también “olvida” detalles imprescindibles. A saber:
      • El autobús del Barça estaba aparcado en el aparcamiento del estadio de Osasuna desde el domingo por la mañana. ¡Pero el equipo no había viajado!
      • En la comida entre directivas del domingo al mediodía había rep. de la junta directiva del Barça.
      Es decir estaban quienes tenían previsto estar menos el primer equipo, responsabilidad de Pep Guardiola.
      7: A Uría tampoco le parece extrañar el hecho (singular) que estos problemas (clima + controladores) solo le han ocurrido al Barcelona. A los otros nueve equipos que jugaban como visitantes no les ha sucedido nada. Algunos se han cruzado la península a lo largo y a lo ancho, incluso desde Baleares.

      Resumiendo el resumen: en mayor o menor grado los protagonistas de este affaire son: Guardiola, Rosell y Pérez (Federación Española de Fútbol). Es otra farsa más del Barça. Lo positivo: ha sido tan descarado que hasta los escépticos les han visto la goma de la careta.

  3. cr7

    Del Madrid tenías que ser, zoquete

  4. Pingback: Bitacoras.com

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