Archivo diario: mayo 12, 2010

Una segunda copa, por favor (por Julio R. Llorente)

12 de mayo de 2010

Cuando Adrian me dijo que esperaba víspera doble y crónica doble por el aquel de que podemos llevarnos dos títulos y hacer doblete -nosotros no nos paramos en minucias y todo lo tenemos que hacer a lo grande, porque el anterior título tampoco vino solo sino acompañado- apelando a mi corazón rojiblanco, dije que de acuerdo y esperaba este momento de darle a la tecla, pero….

¿Se puede resumir mejor un sentimiento, una ilusión, una esperanza…. como lo ha hecho mi viejo amigo Alberto Polo, compañero de redacción en la época heroica allá por la Castellana, hace más de 30 años y que está publicado este pasado martes en las páginas de MARCA? Pues… no. Esa columna de cierre en página par que se llama “Atleti, por tus niños” resume a la perfección todo eso que pensamos muchos. Es todo un ideario, todo un corolario, toda una declaración de principios y el porqué de que muchos cojeemos de ese pie.

Dicho lo cual y que esto es insuperable, voy a tirar por otro camino para justificar el motivo por el que nos merecemos que una copa europea nueva se venga a nuestras vitrinas.

Porque me acuerdo de mis tiempos del Metropolitano, de cuando mi tío Gregorio q.e.p.d. me infectó el veneno que sigue ahí y me metía en su habitación -él, maestro de escuela, vivía con nosotros en casa- a devorar aquel boletín del Atleti en donde se cantaba la gesta de aquel título europeo llamado Recopa, que bautizó el maestro de periodistas Antonio Valencia -como era la Copa de los ganadores de Copa- en España la conocimos como Recopa. Le ganamos a la Fiorentina y pasamos a formar parte del palmarés. Habíamos cogido carrerilla y nos plantamos en la final del año siguiente, pero ahí nos arrasó el Tottenham (que mira por donde ahora parece que vuelve por sus fueros por fin). Total, una Recopa en nuestras vitrinas.

Pasó el tiempo y escribiendo crónicas y trabajando para MARCA precisamente vi desde la tele como nos desarbolaba en una final el potentísimo Dinamo de Kiev. Y eso que tuve el placer de seguir al Atlético en las eliminatorias previas (recuerdo: Bangor, en Gales; Uerdingen, precisamente en Alemania) pero a la finalísima fue el recordado Belarmo.

Y he citado estas tres finales (aunque dos de ellas son ya papel más que amarillento) porque la hoy llamada UEFA League es como una recopilación o medley de la Recopa y la Copa de la UEFA. Como quiera que sólo tenemos una copa con sabor continental ésta sería la segunda.

Si, si, claro, porque, aparte de que a la que me voy a referir ahora era la llamada Copa de Europa con mayúsculas, ni me quiero acordar de aquel día de San Isidro en que perdimos nuestra gran oportunidad de inscribir el nombre de la entidad del Vicente Calderón en el torno más prestigioso.

Dejo para el final premeditadamente la parte más analítica. No seré yo quien vaya de prepotente ni cante victoria antes de tiempo (no es lo mío), pero sí que es cierto que en esta final el favorito va a rayas. Y doy por hecho que Hodgson es un gran entrenador y se ha inventado a este Fulham, que habrá que tener cuidado con las jugadas a balón parado, que estos chicos ingleses han eliminado a la Juve, que al tal Zamora hasta le vigila Capello para llevárselo a la selección, pero…. cuando haces la comparativa…. Empiezas por la realidad llamada De Gea y sigues con el pundonor y entrega de Ujfalusi, el velocista Perea, un diamante llamado Domínguez, el gran capitán Antonio López, el estoy-en-todos-los-sitios Assunçao, el incansable Raúl García, el maestro pasador entre líneas llamado Reyes, los desbordes de Simao, el u-ru-gua-yo Forlán de la tableta y acabas con el regateador en un ladrillo Agüero. No, no hay color; esta noche nos toca una segunda copa. 

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