21 de mayo de 2009
Cuando el 20 de diciembre de 1975 veían la luz del kiosko las 64 páginas de La Guía del Ocio de Madrid, pocos imaginaban que aquella aventura editorial, fruto de la visión comercial de un joven y oscuro ingeniero de Caminos, iba a sentar las bases de una de los mayores grupos empresariales de nuestro país ni que se iniciaba el camino de Florentino Pérez Rodríguez hacia la presidencia del club de sus amores, a la que aspira ahora por segunda vez. Sin vergüenza alguna, había calcado de arriba abajo el muy contrastado Pariscope, copiándole desde el formato “de bolsillo” y los contenidos de pé a pá hasta la tipografía de la cabecera. Traía consigo la experiencia adquirida con la revista que editaba la Asociación Española de Carretera, la cual dirigía desde 1973. Y alguna sinergia de recursos debió de aplicar. Con esta jugada empezó el apodado “Floro” a ganar el dinero con que sentaría luego las bases de su imperio de la mano, entre otros, de aquél José Luis Gutiérrez que luego dirigiera el Diario 16 y ahora pontifica cual Erasmus, al que, por cierto, dejó olvidado en el camino y de quien acostumbra a renegar en privado.
Nacido en Madrid en el 47, hijo de una familia oriunda de Valladolid, su padre llevaba un negocio de perfumería que le permitió educar a sus cinco hijos en colegios de pago, por lo que nuestro protagonista pasó a engrosar la lista de sufridores del prefecto Rufino, quien regía con mano de hierro los escolapios de San Antón de la calle Farmacia y fue uno más de los que se burlaban del Cañerías, aquel seglar bueno para todo alto y calvo que tanto se parecía a Mortadelo. Ya le apasionaba el fútbol, aunque en aquel pío recinto que fuera cárcel franquista en posguerra se practicara en la modalidad fútbol-patio, en la que las porterías estaban pintadas en las paredes y el balón sólo salía fuera si le acertabas a una puerta o rompías los cristales de alguna ventana distraída. Como portero era bastante bruto y algunos aseguran que bueno, por lo que estuvo a punto de engrosar las filas de los juveniles del Real Madrid, aunque no lo consiguiera. Lo mismo de ahí le viene la querencia.
Al terminar la carrera de Ingeniero de Caminos y tras iniciar la aventura de la Guía junto a Jaime Borrell y José Miguel Juárez, ya había descubierto no sólo que le adornaba la rara cualidad de relacionarse de maravilla con los poderosos de su entorno, sino que se le daba bien sacarle partido a esas relaciones. Se hizo un auténtico experto en la materia, y lo sigue siendo a los sesentaypocos. Cuando Juan Carlos Escudier le bautizó de conseguidor en su libro “Florentino Pérez: retrato en blanco y negro de un conseguidor” (FOCA-Akal), libro que, por cierto, tomó por costumbre desaparecer de las librerías madrileñas nada más llegar a ellas y que se convirtió en uno de los títulos más vendidos y menos leídos del mundo, como bien comenta en cuanto se le presenta la ocasión Ramón Akal, acertó de pleno en la característica esencial de la fulgurante carrera de este aprendiz de magnate, aunque cabe decir que no la única. Buen estudiante, inteligente y capaz, tal vez le deba al fútbol (lo otra constante de su vida, además del poder) su extraordinaria capacidad para “ver el hueco”.
Así supo entender que hay que sembrar para luego recoger y dedicó el primer tercio de su vida profesional a lo que los argentinos llaman “posicionarse”, por lo que hizo sus pinitos en la vida pública, primero del Ayuntamiento de Madrid, luego del Gobierno del Estado, ya en las listas de la UCD. Y todo gracias al padrinazgo de su “jefe político” Pedro Antonio Martín Marín –con quien fundaría la productora Cartel-, quien décadas después sería el tercer pasajero del famoso viaje a Sudáfrica de Ignacio “Nacho” González. Su evolución en este terreno puede seguirse en la Wikipedia, de modo que nos referiremos aquí a las amistades cultivadas, su auténtica pasión. Desde Arias Salgado a Juan Abelló, desde Eduardo Zaplana a Rubalcaba o los Albertos, desde Luis Eduardo Cortés a Jaime Lissavetzky, pasando por el tándem Esperanza Aguirre/Nacho González, desde Gallardón a José María Aznar (cuya sesgada aventura madridista está aún por escribirse), desde Juan March a Botín, todos han acabado sucumbiendo en uno u otro momento a los ocultos encantos del hombre a quien Mendoza definiera, en un alarde de la prepotencia ciega a la que era tan dado, como “tristón, gris y con aire de cenizo”.
Cuando se supo preparado, y con el riñón blindado por las ganancias de la revistilla, se tiró Florentino al mundo de los negocios, entendiendo que el futuro pasaba cerca del ladrillo. A peseta la acción se hizo primero con Construcciones Padrós, la base de su imperio, con una inversión de cinco millones, y al mismo precio por acción fue adquiriendo otras sociedades previamente saneadas como OCISA. Había visto el hueco en dos direcciones: que la chicha estaba en la obra pública, que de esa hay siempre y más con el desarrollismo tardío que abordaba la recién llegada democracia, sin olvidar que justamente ese era el territorio en que campaban sus recientes pero buenos amigos, y que hacía falta crecer, tener volumen para abordar el modelo “alemán” hacia el que estas obras públicas derivaban, es decir que el concesionario financiaba su propio trabajo para cobrarlo bien cobrado pero a posteriori. Con estas claves disfrutaréis sin duda repasando la ilustración adjunta hasta intuir, si no entender, las razones del brutal crecimiento de su cabecera, el grupo ACS, conglomerado de cerca de mil sociedades para el que trabajan 140.000 personas y que factura… Luego iremos con ello, porque hay un antes y un después en el valor de ACS entre el año 2.000, fecha en la que se hizo Pérez con la presidencia del Real Madrid, y aquel 2.006 en que salió del club por la gatera.
BIBLIOGRAFÍA:
Florentino Pérez: retrato en blanco y negro de un conseguidor. Juan Carlos Escudier. Ed. FOCA.
Riquísimos. Jesús F. Salgado. La Esfera de los Libros
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Espero con interés el resto de este culebrón.
Pérez Rodríguez, el de la barba en flor: se porta como lo que es, un legítimo español… (con permiso de Pablo Guerrero)
Rubén (y demás): mañana la segunda parte.
Gustavo gracias por la idea (la sugerencia de pedirle al Piera que escribiese algo).
¡a mandar!
Trabajé en la Guía del Ocio de Madrid, entre 1975 y finales del 79, donde llevaba la Sección de Radio. Allí coincidí, entre otros, con Fernando Trueba, Carlos Boyero y Álvaro Feito, de los que guardo un buen recuerdo. A Pérez Rodríguez, sin embargo, no recuerdo haberle visto nunca. Tal vez no me “posicioné” de forma adecuada.
¿Estabas en Orense, 32 o ya en Argüelles? ¿Andaba por ahí el Guti?
Pérez era el amo, pero posiblemente tratabas con Juárez, ¿no?
Cómo me gusta la foto !
Parece oriundo de Palermo.
Los años han bailado: estuve del 78 al 82, ambos inclusive. Era la época de Argüelles y sí, estaba Guti y trataba con Juárez. ¡Qué recuerdos!
Efectivamente: ansiosos esperamos la segunda mitad de este “partido” tan apasionante.
La memoria histórica. Siempre es bueno recordar.
me sumo a esa idea de la nacionalidad por la foto… vaya tela.
Un tipo inteligente Florentino.
Si, en La Guia del Ocio de Arguelles esquina a Guzman el Bueno pasamos unos cuantos buenos tiempos. Yo, concretamente la decada 76-86, mas o menos. Y por alli pululaban tambien los hoy muy laureados escritores Luis Mateo Diaz y Rafael Chirbes, la gastronoma Ana Llorente, el hoy lider de los “media” Arsenio Escolar, y los editores actuales del “2o minutos”, periodico gratuito de gran difusion y excelente factura : Juan Carlos Aviles y Jose Antonio Contreras. Todos ellos, ademas de los ya mencionados Fernando Trueba y Carlos Boyero.
Pero del tal Florentino, ni flores. Se ve que ya le gustaba mantenerse en la sombra. O en la sombra que mejor cobijara : la de Juarez, por ejemplo. Un tipo avistado este ultimo, tambien, aunque pesimo director de cine.
¡ Pobre (aunque sea muy rico) Real Madrid ! Menuda le espera de nuevo. Otra etapa galactica paseando entre las estrellas.
Pues el tercero de los fundadores, el ya fallecido Jaime Borrell, creo que vendió su parte y se quedó en la Redacción haciendo crítica gastronómica o algo así. ¿Podrías confirmarlo?
Por cierto, saludos, don Álvaro.
Y parecía tonto cuando lo cambié por el botijo…
Fútbol es Fútbol, los negocios son otra cosa, si quiere que su segunda etapa le vaya bien debe saber elegir buenos compañeros de viaje que sepan de lo primero, de lo segundo está claro que sabe y mucho.
Un saludo.
Carlos Boyero tiene muy buenas historias de cuando La Guía del Ocio
Estoy totalmente de acuerdo con realmadridcf: siendo un tipo inteligente como parece y eligiendo esta vez unos buenos compañeros de viaje, tiene tablas de sobra para triunfar en su nueva andadura
! Saludos, don Antonio Piera! ! Cuanto tiempo!. Veo que sigues en gran forma. Excelente tu dossier Floro. ! Vaya personaje !