23 de abril de 2008
Ésta noche se disputa el segundo partido de las series L.A. Lakers- Denver Nuggets, y muy mal se les tiene que dar a Kobe y compañía para no llevarse otro triunfo en los bolsillos. El domingo los de Phil Jackson dieron un auténtico recital de pase, (33 asistencias para 46 canastas) y que Kobe Bryant no estuviese fino, no fue ningún problema para que los Lakers se llevasen la victoria.
No deja de ser un tópico pero es cierto; Denver sólo sabe jugar al run and gun, bajan los brazos en defensa y en el ataque estático depende excesivamente de unos “uno contra uno”s tremendamente previsibles (Carmelo Anthony abriéndose paso hacia el aro a culetazos e Iverson haciendo de mago en el perímetro) No saben jugar en equipo y más allá de destellos individuales no tienen ningún plan sólido en el parquet. La decisión de poner a Kenyon Martin (un pívot) defendiendo a Kobe Bryant, es una muestra más de la poca claridad de ideas que tienen los Nuggets. Su Factor X es el banquillo, con dos perlas anotadoras en el puesto de alero (Kleiza y JR. Smith) que pueden dar la sorpresa a los Lakers en un final apretado.
Pero si los angelinos juegan como hicieron el domingo, tal posibilidad parece francamente difícil. Un Pau Gasol irreconocible: con una intensidad en defensa que sólo habíamos visto en la Selección y que lee el juego como ningún otro pívot en la NBA, un Lamar Odom (casi 7 pies) que se mueve en ataque como una bailarina y defiende como un leñador, un Kobe renqueante pero que firma 30 puntos hasta en sus peores noches, y talento serbio en el exterior (Vujacic y Radmanovic). Los Ángeles tiene un equipo tremendamente completo, pese a que los Lakers le faltan dos jugadores importantes (Andrew “Baby Shaq” Bynum y Trevor Ariza) y un base de garantías, ya que el veterano Fisher está en las últimas.
Y lo más importante, una panda de jugones que sabe mover la pelota, que maneja el tempo del partido a su antojo, y que anota, anota y anota incluso mostrándose perezosos: seda en ataque y esparto en defensa. Su talón de Aquiles es el rebote defensivo, pero con un Gasol concentrado y un Odom tan fiero como suele, no tiene porque haber problemas en ese aspecto frente a unos Nuggets que si no mejoran estilo, actitud y comunicación en la pista, e insisto, parece casi imposible que lo hagan, se llevarán un 2-0 a Colorado.

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