19 de abril de 2008
Sábado, sabadete y articulo, articulete, para ésta colaboración entre efe eme y El Mundano. Debutábamos la semana pasada con Las Nueve Vidas De Steve Winwood y hoy traemos a colación un tema candente: las listas de éxito y la concepción del negocio de los discos.
Como será habitual (y ya lo es) aquí podréis leer –a continuación- con links y en efe eme (pinchando en el enlace) sin links y con imágenes distintas o únicas.
¿Las listas del negocio o el negocio de las listas?
El cine y la música grabada tienen un punto de arranque común: Thomas Alva Edison.
En el cine -por una guerra en la carrera de patentes de la época- “su invento” y sus meritos son compartidos con Dickson –un colaborador suyo-, Eastman, Georges Méliès y los hermanos Lumière.
En cambio en la industria discográfica no hay discusión. Su fonógrafo de 1877 -el del cilindro- es el primer aparato de grabación y reproducción de sonidos (las primeras grabaciones, sobre tiras de papel de estaño, apenas pasaban de la media docena de tocadas) Es su primer gran invento y existe una foto de la época (que incluimos) No temáis, no voy a profundizar sobre las evoluciones y mejoras que conforman la historia de los aparatos analógicos. Sólo un hecho adicional: Edison Records fue la primera discográfica de la historia.
Los del cine y la música aprendimos la teoría del “best seller” de los libros: el éxito llama al éxito. Unido a la afición de los americanos por las listas –y USA es pionera y punta de lanza del cine y la música a lo largo del siglo XX- las cosas se fueron sofisticando. Los del cine aportaron datos: recaudación y nº de espectadores. Los de la música incorporamos las cifras en forma de certificaciones (discos de oro y platino) y además segmentamos las listas por medios, géneros y formato (tocadas, pop, country, jazz, singles, álbumes, etc.)
En España, AFYVE -la patronal de parte del sector- se transformó en Promusicae (formada por las “majors”-o “multis”- más algunas independientes) Financian el proceso de elaboración de las listas.
Lejos quedan los 60 y los 70, con las listas de Lecturas y Superventas (SER) Si, había ¡dos listas de ventas! Los datos se recogían por teléfono, llamando a las tiendas. Inicialmente no reportaban cifras, únicamente posiciones. La aparición del código de barras y la informática, mejoraron la recepción de la información. Era más fiable. Menos manipulable (efectivamente, las listas se “trabajaban”)
No conozco mejor ejemplo de “trampa” que el “Tu” de Umberto Tozzi, su segundo single. Tozzi era un autor de éxito para varios compatriotas (italianos) que arrasó con su debut “Te amo” (nº 1 en toda Europa) La expectación era grande ante su nuevo lanzamiento. Olía a pelotazo. ”Tu” debutó en el “number one” de la lista de singles ¡sin haberse puesto a la venta! Cuando se conoció el “hit-parade”, los discos todavía estaban saliendo hacia los distintos puntos de venta, desde los almacenes de la CBS en Alcorcón. Los reportes telefónicos reflejaban pedidos iniciales –“la endiscada”- y la bola de nieve “promocional” creada. Pero no las copias despachadas en las tiendas, que era de lo que se trataba. Algunos nos echamos las manos a la cabeza. El responsable del desaguisado, por el qué dirán, contenía su entusiasmo ante tamaña gesta…
¿Se “trabajan” ahora?
La aparición de Gallup supuso “la profesionalización” en la elaboración de los más vendidos. Como mencionaba anteriormente, los códigos de barra y la informática otorgaban un plus de credibilidad y fiabilidad (dos elementos indispensables para que ésta herramienta sea eficaz).
Hoy en día es Media Control GFK quien se encarga, semanalmente, de hacer las distintas listas, que ya incluyen descargas de canciones y de tonos. Reciben los datos del 80% del mercado. Y los miércoles al mediodía se envían a las oficinas de las compañías miembros de Promusicae. Usan criterios estadísticos y de penetración de mercado para ponderar el peso de las ventas de cada establecimiento. La muestra pretende ser consistente con la realidad total del mercado y su distribución geográfica.
Pero también ha habido periodos oscuros, marcados por el “apagón informativo”. Las cabezas pensantes de la industria –las mismas que tan “eficientemente” han pilotado la nave hasta su desastre actual- decidieron que había que pagar por tener acceso a las listas. Es decir, pretendían que un arma de marketing se convirtiese en una fuente de ingresos. Obviando la finalidad de una lista de éxitos: difundir buenas noticias. Despreciando la técnica del “best seller”.
Las consecuencias no se hicieron esperar. Los medios empezaron a ser reticentes a su difusión y publicación. ¿De verdad pensaba alguien que los medios iban a pagar, por hacer lo que (muchos) consideraban un favor a la industria?
Pero la cosa fue más allá de lo que a simple vista parece. Entre esta movida y las vicisitudes de un sector doblemente atacado (el “top manta”, propio del tercer mundo, y la revolución digital, del primer mundo) el concepto de desarrollo de artistas nuevos empezó a flaquear.
Antes el “artist development” tenía en las listas un potente aliado. Fuese la de singles o la de álbumes. Porque podías monitorear el progreso en el punto de venta, compararlo con la competencia, incidir en aquellas áreas donde el disco estaba más fuerte o más débil, informar a medios y clientes, etc., etc. Una herramienta básica (en algunas “majors” incluso había reuniones los miércoles por la tarde, para analizar las listas que llegaban al mediodía)
Parece que estas medidas oscurantistas están pasando a mejor vida. Los primeros destellos fueron con la publicación del Top 10 en medios tan dispares como el Hola o el EP3 de El País. Así como en la Web de Promusicae. No ayuda al desarrollo de los nuevos, pero algo es algo. Se recupera al menos la tesis del “éxito llama al éxito”.
La amable Anabel de Relabel Comunicación –la agencia que trabaja para Promusicae- me da una buena noticia: las listas ya son públicas en su totalidad. No sólo el Top 10. Los días de pretender cobrar por tener la información semanal de ventas, han pasado a la historia. Para bien, me permito añadir. Me informa asimismo que están disponibles desde la Web de Promusicae. Me da la impresión que esto debe ser algo así como una exclusiva. Porque ésta noticia me la da al día siguiente de decirme lo contrario (“disculpa, pensé que aún no se habia suprimido el pago” me escribe diligentemente) Tampoco lo sabían un par de amigos disqueros (en activo) con los que hablé del asunto. Vamos, una primicia en toda regla.
Ahora que “el negocio” de las listas vuelve a su orientación original, que no es otra que ser las listas del negocio, solo cabe preguntarse, homenajeando a Supertramp: ¿Negocio? ¿Qué negocio?





19 comentarios
a las
Y ahora a altas horas de la madrugada llaga el listo para hablar de la listas.
¿De qué me sirve saber las tonterías en que se gasta el dinero la gente?
¿Acaso esas listas no están manipuladas?
No digo que no reflejen una realidad, y que sean los discos que se vendan de verdad.
Lo que digo es que si el primero es El Canto del Loco y el segundo Miguel Bosé, ¿no será porque le hacen mucha propaganda a esos papanatas?
Si, caigo en el insulto. Y les llamo papanatas por no decir otras cosas peores. La gente es lo que hablábamos el otro día, es altamente acomodaticia y se compran lo que ven por la tele o en la parada del autobús.
Yo como soy un talibán de esa lista salvaba a cuatro o cinco.
Y mi opinión es que la gente es tonta. Esta vez no me incluyo yo. Seré tonto por otros motivos. Pero no por comprarme un disco de Plácido Domingo cantando copla o un recopilatorio de Enrique Iglesias. Llámeme radical, llámeme integrista. Me da igual. Si me exijo a mi mismo, ¿por qué no se lo voy a exigir a los demás? Llevo tres posts echados a la papelera porque no eran dignos de ustedes, amables lectores. Pues lo mismo con los discos.
Y eso que mi blog es gratis. Y nuestros discos también. Nadie obliga a comprar a nadie, eso es verdad, pero en el rollazo llamado C.A.P hay una cosa que se llaman trasversales (a mi me parecen un rollo) que son las enseñanzas que les tenemos que transmitir a los muchachos aparte de nuestra materia. Ecología, respeto a los demás, y entre esas está el consumismo. Y compre El Canto del Loco es consumismo puro y duro. Nadie con dos dedos de frente compraría esa mierda. Que si, que es cuestión de gustos y tal. Pero yo sigo en mis trece porque estoy cabezón.
Listas a mi, ¡piufff!
Yo ahora mismo me estoy bajando las Ensaladas de Mateo Flecha el Viejo y la discografia entera de Beat Happening que sin duda disfrutaré más que novedades, porque las modas, modas son.
a las
No tires los posts. Recicla.
“¿De qué me sirve saber las tonterías en que se gasta el dinero la gente?”
A ti parece que no te importa nada. Pero hay un consenso de que a mucha gente le interesa lo de los demás (sus compras, gustos, aficiones, etc.) El mejor ejemplo es la adaptación del asunto al mundo digital. Más concretamente a las tiendas online. Creo que los de Amazon fueron los primeros en incorporar eso de “gente que ha comprado esto ha comprado también…” que hoy usan todas las tiendas.
Dos restaurantes: uno está lleno y el otro vacío. ¿Cual elegirías?
a las
No es lo mismo el yantar
que las cosas del cantar
y bastantes cosas me dan igual
pero no se lo tome a mal
Continuaría en verso, pero me tengo que ir a hacer una cosa y no tengo mucho tiempo, amigo Vogel.
A los que les interesa los gustos de los demás parece ser a las empresas, en este caso comentas tiendas online.
A todos, es verdad, nos interesan las cosas de los demás, porque es lo que nos une en este magma que es internet (eso y la casualidad de encontrarse), pero yo me lo tomo con más naturalidad. No voy por ahí fijándome, ostras a este le gusta El támbor de Hojalata, como a mi. Por eso siempre he sido bastante escéptico con cosas como Filmaffinity y demás. Le pongo un ejemplo, con Socioapatía empezamos de punta por una serie de malentendidos. Al final, como conmigo suele ocurrir (ya sabe que soy un polémico, pero me importa más la persona que hay detrás que la polémica en si) nos hicimos amigos. Y yo no sabía sus gustos para nada, solo que me gustaba su blog y ya está. Yo eso de reconocer el talento si lo llevo bien. Después hemos visto que coincidimos en un montón de cosas (muy concretas, en libros clave), pese a nuestra diferencia de años. Si me interesan los gustos de las personas, pero no de la masa. Me interesa lo que te guste a tí, a Ramón, a Ana Arándanos, a mi amigo Manolín, (que es el rey del rock urbano, aunque nadie que no sea de mi pueblo lo sepa), a mi amigo Pedro o a mi hermana. Como anécdota contarle la vergüenza que pasé comprando un disco de Amaral para regalárselo en Reyes a mi hermana Maria José, no lo encontraba y tuve que preguntárselo al dependiente del Corte Inglés. Era para mi estar en un sex shop y pedir algo realmente depravado. Menos mal que compense la cosa llevándome The teares of muses de Holborne de la Hesperion XX…
Yo es que soy más complicado de lo que parece. Y todo es mental… (y esto no tiene nada que ver con mi enfermedad depresiva)
a las
Gracias Mameluco, me alegra saber que no soy el único desinteresado por las listas. Es mas, me da igual si estan manipuladas o no. No me interesan, no me han interesado nunca, ni siquiera cuando vivia de la música (o mas bien de su industria).
La verdad es que he perdido el interes por la música que se hace ahora, en el caso español creo que estamos tocando fondo, por el contrario he recuperado mi antigua afición a los discos (LPs). He vuelto a comprar aquellos antiguos vinilos de los 50, 60 y 70 y estoy encantado. Para esto ebay es una mina!!!
a las
¡Por fin algún apoyo sin poner peros!
¡Viva el vinilo!
Lo digo con uno de Kraftwerk, que me trajo mi primo de Karlsruhe, al lado.
Y como mi primo es muy detallista, cogió la octavilla (no flyer, octavilla, que para eso he sido aprendiz de tipógrafo) de publicidad de la tienda y la metió en la funda de plástico del disco. Lo bonito de lo analógico.
a las
Julio tu pasión por el vinilo se da por supuesto (como el valor en la extinta mili) Está en tu nick (y estuvo en tus negocios)
Mameluco, te has escabullido y no has contestado a lo del restaurante. ¿Cuál elegirías? ¿El lleno o el vacío?
El vinilo es sexy, y sigue dando guerra:
Diego Manrique escribía hoy en El País sobre vinilos, tiendas indis, etc.:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/via/extincion/elpepicul/20080421elpepicul_5/Tes
Y más concretamente sobre el día de las tiendas de discos (vinilos) que se celebró el sábado, os remito al NYT del viernes:
http://www.nytimes.com/2008/04/18/arts/music/18reco.html?8ur&emc=ur
a las
El lleno. Y el menos lleno de turistas.
En ese restaurante me metería yo.
Pero no escogería el disco más vendido…
Creo que no se puede comparar, ¿no?
¿Tu elegirías El canto del Loco para llevarte a una isla desierta porque es el que prefiere más gente, ein?Por favor, contéstame tu también a esta.
Me parece que voy a pasar de contarte estos rollos si después mis respuestas no te satisfacen.
a las
Yo no me llevaría El Canto del Loco a una isla desierta. Elegiría el restaurante.
Pero si me presionas con llevarme una música, sólo una música, tampoco sería El Canto del Loco. ¡No me llevaría ninguna!
Dicho lo cual también digo que me gusta su ultima cancion. La que está nº 1.
Volviendo a lo del restaurante: tengo un amigo que elegiría el vacío. Juliovinilo lo conoce. Vendían vinilos en El Rastro en los 60 y los 70.
a las
Soy un talibán.
Es mi única respuesta posible a su respuesta.
No soy demócrata.
Soy un fascista.
Yo si estoy muy agobiao también me metería en el que no hay nadie (lo de la muchedumbre, ya sabe)
Lo que le decía, soy un fascista. De los peores y un intransigente. Porque creo que el arte no es democrático. Porque en realidad tengo la convicción de que el daño que infringe esa música a la juventud es tal que deberían darse como transversal en las escuelas. Dejarse de que la droga es mala y de que hay que conservar el medio ambiente e ir a por ellos.
Y como ya he mostrado mis cartas, no admito discusión.
Soy una persona contradictoria. Estoy a favor de la difusión de todas las ideologías desde la extrema izquierda a la extrema derecha, porque estoy a favor de la libertad de expresión ideológica. Pero erradicaría músicas, o más bien “músicos”. Le estoy siendo lo más sincero que puedo. Abro mi mente más sórdida para usted. Aunque supongo que no servirá de nada.
Siempre son pensamientos, claro. Jamás haría nada activo para que El Canto del Loco, Alejandro Sanz, La Oreja de van Gogh o cualquiera que en este podrido país tenga ese plurito de calidad que te da salir en EPS, dejasen de hacer lo que hacen, pero creo que por lo menos en mi fuero interno puedo mostrar mi más enérgica repulsa a lo que hacen, a como lo hacen, a lo que venden y a como lo venden. ¿No puedo pensar eso? ¿No puedo tener mi opinión? ¿Tengo que justificarlo todo con unas mismas premisas básicas?
Mis premisas básicas son diferentes a las suyas. Están alejadas años luz de lo que usted entiende por música. No sé si me explico bien, es tarde. Siempre he sido un individuo que se ha definido mejor por sus odios que por sus gustos. El odio no entendido como erradicación del otro, sino como no soportar algo. No soporto a los cantautores, como sabe bien, ni el mestizaje manuchaista. No me gustan muchas cosas. Y parece que eso es malo. El no gustarme parece que no se rige por una lógica, cuando yo, desgraciadamente, le doy vueltas continuamente a la cabeza. Cuando algo no me gusta está meditado. Cuando algo me gusta es porque me llega a las tripas y me hace sentir algo. ¿Que culpa tengo yo de eso? ¿tengo que mentir diciendo que me gustan cosas que no me gustan? ¿soy peor persona? ¿tengo la mente más cerrada?
¿No tendrán la mente cerrada el público en general al que tanto respeta, que no saben quien fue Varesse, ni Theremin? ¿Ni siquiera Ian Curtis?
¿Que no saben distinguir a los Who de los Led Zeppelin o no saben quien fue Charlie Patton?
¿o que había señores hace 500 años que hacían música 20000 veces mejor que la que hace Ismael Serrano hoy?
Yo soy el de la mente cerrada.
Es verdad. Yo me lo guiso y yo me lo como. Usted no me ha dicho nada. Me lo digo yo todo. Porque soy un gilipollas de ideas cuadradas. Y el público es sabio.
Tengo la impresión que me trata con cierto desdén por ser categórico. Yo opino de cosas sobre las que sé y de cosas de las que no sé, pero pensando como me gustaría que fuesen.
No sé. Me da la impresión de que pierdo el tiempo hablando de estas cosas. A lo mejor es que me pilla bajo de ánimos o indignado por otras movidas.
Pero es que si pienso una cosa la digo como la siento. Al igual que me quedo tan ancho llamando a Jiménez Losantos facha de mierda, me quedo igual llamando al Canto del Loco, grupo de quinceañeras de pacotilla. No utilizo dobles raseros.
Y aquí paz y después gloria.
PD: Perdón si he ofendido a alguien o a usted mismo.
Y perdón por llamarte de usted, pero es que estoy acostumbrado a hacerlo así en todos mis comments por los blogs.
Prometo no meterle más rollos
a las
Mameluco te lo has dicho todo tú sólo
a las
Qquería yo entrar en esta discusión hace tiempo, pero no para discutir, precisamente, sino para dar mi visión del tema original del mensaje de Adrián: las listas de éxito. Al fin encuentro un hueco para meter baza.
Pese a no querer comentar concretamene lo que se ha dicho, me voy a atrever con una afirmación: por supuesto que el arte no es democrático. El talento lo da dios y el gusto también. Lo que puede ser democrático o no es el acceso al arte y a la cultura, que en la sociedad actual no lo es y que algo tiene que ver con el tema de las listas de éxitos.
El problema de la clasificación en listas de ventas (que no es exclusivo de la música, sino que se ha trasladado a las películas, los libros y cualquier otro producto cultural, que es como ahora se llama a esos objetos que nos permiten leer, escuchar música o ver cine) supone el punto más alto de la concepción de la canción no como una forma de cultura, que se mide y se difunde de acuerdo a sus valores artísticos, sino como una forma industrial de “mercado”, lo que implica su difusión y valoración a partir de sus únicas cualidades vendedoras. Algo parecido a lo que el otro día decíamos con respecto a los premios de la música.
Ni que decir tiene que no pienso que todo lo que tiene éxito es malo y todo lo que no se vende merece la pena, aunque personalmente tienda más a buscar las cosas que quiero oír, escuchar o ver entre la última categoría que entre la primera. Sin embargo, creo que el sistema de listas reduce de manera tan drástica las posibilidades de acceder a ciertas formas alternativas de música popular (y no las concreto para no caer en discusiones estériles) que las hace prácticamente inexistentes. ¿Cómo se puede escuchar el disco de fulanito, que nos podría gustar, si nadie nos dice que existe y en las tiendas no se encuentra?
Y en este punto me gustaría referirme, sin profundizar, claro, porque la cosa tiene tela, en las íntimas relaciones que mantienen las tres patas que controlan el cotarro y que imposibilitan el desarrollo normal de la canción como forma de expresión y arte adulta.
Me refiero a la industria, que prefiere vender determinados productos de fácil salida y rápida caducidad; a los medios de comunicación, que únicamente promocionan y dan a conocer esos mismos “productos” que la industria quiere vender, actuando como su correa de transmisión comercial; y las administraciones públicas a sus distintos niveles (desde el municipal al estatal), que se han convertido en los principales contratadores de música y eligen, no para los pequeños actos, sino para las grandes celebraciones, que son las que cuentan, a los mismos artistas que promocionan las radios y venden las discográficas.
Me quedan algunas consideraciones, pero esto va ya largo. Si alguien insiste, continuaremos.
salud
a las
Usted lo explica mejor que yo. Suscribo sus palabras casi al 100%
Yo ya no quiero seguir, al menos.
Aún me lamo las heridas de la indiferencia merecida.
a las
En el fondo, os estais aproximando al debate sobre cultura popular.
Antonio recordaras parte del debate: ¿Es cultura los cuadros de ‘Stalin entregando un tractor al Kolsoj’? ¿Es cultura popular los Beatles? ¿Lo son los esfuerzos de la (extinta)RDA por ‘popularizar’ la opera?
Quiza, de lo mejorcito sobre el tema sea “Apocalipticos e Integrados” de Umberto Eco, de siempre recomendable lectura.
a las
Pues sí, John, en algo nos acercamos al tema del arte popular, que, aunque un tanto viejo ya, sorprendentemente todavía sale a la luz de vez en cuando. Efecticamente, lo de Eco no está mal, pero las notas sobre cultura que escribió Gramsci en la cárcel tampoco son moco de pavo. Lo que pasa es que esos libros hace tiempo que los tengo ya en la categoría de “estantes altos”, es decir, a los que no llega mi mano. Los “estantes bajos” hace tiempo que los dedico a Harry Potter y literatura porno, que, por ciertpo ¿Son cultura popular? ¿son alta cultura? o, inlcuso ¿son, simplemente, cultura?
salud
a las
La TV, la radio, la prensa, la política, la religión, el fúbol, la publicidad viven nuestras vidas por nosotros. CULTURA POPULAR da la vuelta a la tortilla y propone que vivamos otras vidas en las nuestras, que seamos todos manipuladores, comunicadores, charlatanes, políticos y, por lo tanto, ¡millonarios!
Pero CULTURA POPULAR también fomenta el glamour de este entramado de información idiota y televisión basura simplemente para concluir que, en realidad, podemos conseguirlo todo sin comprar nada.
¿Alta Cultura?¿Baja cultura? Estamos ante una nueva lucha de clases: ¡ Tentaciones contra Babelia ! ¡Batman contra Bloom! ¡ La Primera contra La 2 ! ¡Los Monjes de Silos contra sí mismos!. ¿Es (como piensa el Gran Arte Burgués) el mercado de masas sólo una degradación de la pieza única que envilece a aquellos artistas que lo alimentan?
¿PUEDE LA OBRA DE ARTE ABRAZAR EL MERCADO Y SOBREVIVIR?
¡Dadnos más dinero y os daremos la respuesta!
Y que nadie se llame a engaño: la Alta Cultura es una forma de prostitución como otra cualquiera.
¿Qué puede llegar a hacer un cineasta por una subvención? ¿Qué tipo de contactos hay detrás de cada Premio Planeta? ¿No se arrastraban Mozart o Beethoven cual gusanos por unas viles migajas del pastel palaciego? Además, ¿por qué tenemos que disfrutar con la música que escuchaba la aristocracia centroeuropea del siglo XVIII mientras nuestros antepasados vivían en la miseria, eran analfabetos y rara vez llegaban a los treinta?
¡A la mierda con la Deutsche Grammophon!
Nuestros nietos más horteras comprarán, con toda seguridad, el CD Adagio Stockhausen II en la Navidad del 2.049. Pero, ¿qué hicimos nosotros para conseguir montar este espectáculo multifobia que es CULTURA POPULAR?
¡Nuestros labios están sellados y no pensamos hablar! (¿habrá sexo de por medio?)
La música es la savia de la comunidad y mantiene la fuerza de la resistencia. Y entendemos por comunidad a todos aquellos que, donde quiera que estén, comprendan que la familia, el municipio, el sindicato, son sustituíbles por el burdel, el barrio y la barricada.
CULTURA POPULAR es, en la práctica, auténtico quintacolumnismo musical. ¡No cantéis: el enemigo os escucha! Pero, por la misma razón, estamos dispuestos a dejarnos sobornar y así traicionar a cuanto purista se nos ponga por delante.
Firmado:
SINIESTRO TOTAL,
En algún lugar de Galicia,
primavera del 96,
siglo XX.
a las
Antonio, buen tema. Tampoco estaba nada mal otro que quedo en los estantes, “Sobre Arte y Cultura” de Leon D. Bronstein, que tenia fama de satarse las reuniones del Central por ir a exposiciones y al que Stalin y sus muchachos echaron en cara mil veces su ‘vanguardismo y elitismo’ en temas de arte y cultura. Hace poco lei un articulo bastante curioso en un blog de la Fundacion Andreu Nin (”¿Donde esta Nin?” “En Berlin” respondian sus carceleros…) que comentaba que Trotsky se quedaba embobado en Mexico viendo peliculas de vaqueros. Curiosamente, el, en materia de arte, ultralibertario Trotsky, amigo de Breton y los surrealistas y defensor a ultranza de la libertad artistica, fue de los primeros en teorizar sobre el cine como maquinaria de propaganda…
Adrian me he quedado con la boca abierta leyendo la cita. Buena cita del tio Julian…
a las
Y la cita me ha hecho olvidar lo que queria escribir sobre el paradigma de la contradiccion en materia de Cultura y los efectos perversos de la intervencion en pro de la Cultura Popular: La Opera.
La Opera es un espectaculo elitista, casi por definicion, que no puede sobrevivir sin dinero publico. Curiosamente el dinero publico va destinado a hacer accesible a las elites un espectaculo que practicamente solo es accesible para los mas pudientes. ¿Politica redistributiva inversa? ¿Hood Robin?
Y no se como coño salio el careto ese hablando del pobre Nin….
a las
Copado tu blog, está interesante.
Si tenés ganas podés pasarte por el mío.
fantasmavelez.blogspot.com
Un abrazo.
a las
John estando de acuerdo en lo de la Opera, sólo quisiera añadir los siguientes puntos:
• La casi imposibilidad de conseguir entradas –a precios desorbitados en la reventa- más la enorme inversión pública para el acondicionamiento y mantenimiento de los recintos. En parte, lo del acceso, lo solucionan -al menos en el Teatro Real de Madrid- con pantallas gigantes en la plaza para determinados espectáculos.
• Desafortunadamente lo de la Opera no es tema de debate público. Será porque algunos directores de periódicos, como Escolar, aman la Opera. Lo que me conduce al punto al que quería llegar: creo que hay algunas similitudes con la anécdota que me recordaba Rodri sobre una conversación con Silvio Rodríguez. Quien atacaba a Borges y yo respondía que vale pero que era muy buen escritor. Es decir, no se puede negar la calidad musical del género. Eso si, que lo subvencionen “los amigos de la opera” y no los mileuristas por ejemplo.
FantasmaVelez gusto en saludarte. He visitado tu blog y he dejado un link en tu post sobre el primer vinilo de Traffic. Hoy creo que te gustará la entrada sobre Jeff “Skunk” Baxter (dentro de un rato aquí o ya en Efe Eme)
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